Cerca de las 10 de la mañana se detuvo frente a nuestro hotel un colectivo (bus) muy vistoso en el que venían los colombianos que habíamos conocido el día anterior y que serían nuestros compañeros de viaje en los días siguientes. Edgard y Rosalba, un matrimonio que oficiaba de coordinadores del viaje, nos dieron la bienvenida e ingresamos con la mejor sonrisa a modo de presentación.
Era un contingente raro, había señoras mayores, matrimonios con niños y un grupo de jóvenes. Estos últimos eran los únicos que nos mostraban cierta desconfianza y saludaron fríamente. Quiso la suerte que los asientos vacíos estuviesen dentro de este grupo…
Unos kilómetros mas adelante, pasando por Barranquillas, se observa un estadio de fútbol. Nos hacemos señas para que todos pudiésemos verlo y comentamos que debe ser la cancha que tantas veces vimos en la tele.
Ese detalle hizo que Felipe, uno de los chicos, de 22 años y estudiante de ingeniería, se diese vuelta para confirmarlo y agregar datos sobre lo que íbamos viendo. Somos docentes y sabíamos que allí estaba el nexo necesario para lograr la aceptación del grupo!... A partir de ahí comenzamos a compartir bromas y nos enteramos que su resistencia se debía a nuestra nacionalidad… para ellos los argentinos somos todos unos “creciditos”…
Afortunadamente esta imagen para el momento de culminar el viaje se había perdido y prometieron visitarnos en cuanto pudiesen!!! A la hora del almuerzo llegamos a Ciénaga Grande y nos detuvimos en un parador muy bonito sobre el mar donde luego de una negociación de Edgard habíamos conseguido muy buen precio (unos 3 dólares por persona con bebida incluida!)…
Lo mismo sucedió al llegar a Santa Marta a buscar hotel…
Eso en nuestro país es muy raro ya que generalmente los coordinadores reciben comisiones que provienen de los precios que paga cada viajero. Felipe nos comenta entonces, que ellos son una familia!!!!! Para mi, que la familia es el tesoro mas valioso que se puede tener, esto era grandioso. Esta gente me daba la oportunidad de compartir sus afectos, sus costumbres y su idiosincrasia!!!!
Luego de alojarnos en el hotel Olas Marinas, en la zona de El Rodadero, por 26 dólares la doble con aire acondicionado, televisor, muy limpio y bonito, nos dirigimos a la playa. Hay muchísimos vendedores pero, al contrario de lo que sucede en Cartagena, no son molestos y están mucho mas acostumbrados a tratar con los turistas. Sobre la vereda del paseo marítimo se encuentran muchos puestos de venta de comida rápida y cervezas que permiten utilizar sus sillones y llevarlos a la arena donde cada noche se reúnen muchísimos grupos que interpretan ballenato mientras la gente baila alegremente. Sobre la otra acera se concentran los bares-comedores que ofrecen menús muy económicos. Elegimos uno de estos para cenar ya que esa noche jugaban Argentina y Perú por la Copa América. Al lado nuestro había una mesa de peruanos que, tal vez como nosotros, buscaban la forma de sentirse más cerca de su país. Peruanos y colombianos en nuestra contra!... pero el resultado… a favor nuestro. No era momento de grandes festejos pero…. La cara nos vendía!... y los chicos, algunos enojados y otros con sonrisas comenzaron a cargarnos…
Al día siguiente fuimos a Buritaca. La ruta desde Santa Marta es un hermoso paisaje en si misma. Grandes plantaciones de plátanos, paisajes selváticos, ríos, pequeñas y modestas casitas muy pintorescas y muchas flores la rodean dejando claros desde donde se ve el maravilloso mar. Buritaca es un lugar que recibe el nombre de su río que desemboca en el mar, cobran una modesta entrada y en la zona del balneario existen bares comedores y servicios sanitarios pero no hay agua potable por lo que es recomendable comprarla en algún supermercado de Santa Marta. Para llegar a la orilla del mar se debe cruzar el río y existen diversas formas de hacerlo A nosotros nos dijeron nadando o en unas embarcaciones que por poco dinero, algo así como u$s 1.5 te llevan y traen cuantas veces quieras. Optamos por esta última y cuando ya estábamos embarcados vimos, entre risas, que los colombianos cruzaban caminando!!!!... Pero el cruce también era parte de lo bonito… jajaja Existe una estrecha franja de arena entre el río y el mar y puedes optar por bañarte en uno u otro.
El mar estaba movidito y decidí por el río lo cual me costó muchas bromas!!!!... Parecía que estaba en una pileta ya que no tiene gran profundidad! Si caminas hasta la desembocadura del río, verás dos paisajes totalmente diferentes y ambos bellos.
De un lado el río angosto, marrón, manso que se desplaza entre la selva y por el cual se pueden hacer excursiones que permiten apreciar algo de la fauna autóctona; sobre la arena muchas, muchísimas aves y al otro lado la inmensidad del mar azul con sus espumas blancas! . Al mediodía cruzamos nuevamente y ya los paradores estaban llenos, pero como habíamos reservado con anterioridad el almuerzo y la gente fue muy cumplidora no tuvimos inconvenientes.
Luego de pasar un rato mas en la playa retornamos hacia Santa Marta pero como ya era bastante tarde solo pudimos recorrer el paseo marítimo y dejamos el resto para el día siguiente. Ya en El Rodadero contratamos una excursión que nos llevaría a Santa Marta, visitaríamos los sitios de interés cultural y luego nos llevaría a Taganga con equipo de snorkel, traslado en embarcaciones y en chiva!!!!...
Todo por apenas u$s 5!. En Santa Marta visitamos el Museo del Oro, vimos maquetas e historia de Pueblito y mucho de Simón Bolívar, muy conocido por nosotros por su relación con el General San Martín, Padre de Nuestra Patria, en la gesta libertadora. Salimos hacia Taganga y nos detuvimos en un mirador natural que permitía ver la pequeña villa de pescadores. Luego de cruzar en embarcaciones, llegamos a la playa donde hay numerosos comedores, se alquilan juegos inflables, ofrecen masajes y se puede disfrutar en un ambiente musical y festivo. Manuel, nuestro “guía”, prepara todo y salimos para realizar una práctica de snorkel.
En un punto determinado comenzamos a arrojarnos de la lancha y cada uno por su lado empieza a buscar los corales y peces de colores. Hay menos cantidad y variedad que en las Islas del Rosario, y como nadie experimentado te acompaña corres el riesgo de ser lastimado por los corales. Terminada la práctica, vemos con estupor que la lancha no tiene escalera ni nada que te ayude a subir…
Tomo conciencia de mi calamitoso estado físico!.... jajaja Regresamos a El Rodadero felices de haber disfrutado de un día maravilloso. Por la noche… paseo marítimo, buen menú y mucho ballenato, mientras empezamos a reír de las anécdotas que ya empiezan a escribirse…
Estamos en condiciones de afirmar la veracidad del slogan “SANTA MARTA, LA MAGIA DE TENERLO TODO”… y aún nos faltaba conocer el Tayrona!!!! |
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