Existen un sin fin de las llamadas “terapias relajantes”... formas diversas de sacar esa carga que en nuestros hombros pesa por cuestiones diversas... Cada quien escoge la de su gusto, la de su agrado, la que cree que mejor le funciona.
Después de un año de afrontar un padecimiento extraño (al igual que los que en mi suelen suceder jejeje), he optado por una terapia la cual de maravilla me funciona y por tal motivo recomiendo... La Pesca.
Y es que puede ser pesca no solamente de peces, puede ser pesca de energía, de momentos, de amistades... y como en este caso fue... pesca de mas ganas de vivir. Esto debido a los vientos marinos, a la sal que se siente en los brazos cuando después de pasar varias horas a la espera de que un buen ronchacho, botete o mojarrita hagan acto de presencia en mi anzuelo. Aclaro en este momento que si.. soy ecologista, no atento contra los animales, por lo menos no soy yo quien les doy cran! Jaja... practico la “pesca deportiva”, esa que cuando un pez convertido en pescado es liberado y devuelto a su hábitat, al mar, a esa esencia en la que quiero permanecer cuando ya no viva.
A escasos 20 minutos de mi ciudad, de mi lindo Mochis, se encuentra una sucursal del paraíso, el Puerto de Topolobampo, ese puerto donde cada año llegan muchos cruceros procedentes de diferentes latitudes, ese puerto donde en aquellos años de fama de La Doña, Maria Félix se rodó un filme del que ella fue protagonista, “Flor de Mayo”, aquel puerto donde su servidora estuvo a punto de morir hace ya varios años, aquel puerto donde un amor dejó de serlo, aquel puerto donde... donde lo de antaño se funde con la actualidad.
Con ganas de tener mas ganas, me dirigí hacia él, en compañía de mi familia, me dirigí a uno de los muelles donde los barcos en compañía de las aves y oxidadas láminas guardan calladamente los secretos de los pescadores, albergan historias de ires y venires, anhelan sentirse útiles nuevamente y no olvidados por la sal, por la corrosión, por la tecnología.
Sentada en la orilla, viendo a lo lejos, sintiendo el jalón de los peces en el anzuelo, hice un compromiso, conmigo, con la naturaleza, con esas aguas que me decían que al final de la vista hay mas, hay todo. Siguiendo la ruta que la intuicion marca, llego al muelle principal del malecon, me dispongo a ver hacia el horizonte nublado pero me encuentro con una postal maravillosa, sobre unos cerros y deteniendo un poco la mirada en el agua que refleja los dorados del sol y menea los verdes trozos de fauna marina, se siente que el camino al cielo está ahi, en el entretejido de nubes que marcan el camino hacia donde el alma quiera llegar.
De este pequeño y pintoresco lugar: su malecón recién construido, sus avenidas empinadas, sus curvas pronunciadas, los cerros que hacen las veces de hábitat para miles de agradables personas, la solitaria plazuela y su kiosco tradicional, alzando la vista la iglesia en la punta del cerro, los olores del pescado recién frito, del tradicional zarandeado, incluso, se puede ver llegar a los pescadores ya con su presa y ofrecen a los visitantes pescado fresco por precios bajos.
Topolobampo, es inicio y punto de partida... inicio del recorrido a las Barrancas del Cobre si se viaja en el Ferrocarril “CH-P”, inicio del Mar de Cortés, conexión entre Baja California al conectar Sinaloa vía transportador Topo-La Paz.
Topo... como le decimos los que nos sentimos parte de él, tiene mucha para dar, de lo mucho y lo poco, todo es maravilloso.
Recomendaciones:
- Llevar repelente de insectos. Entre las 5 y 7 de la tarde aparecen los molestos mosquitos que parecen querer devorar lo que encuentren a su paso.
- No olvides tu anzuelo, pero si así fue, existen tiendas donde venden todo lo necesario para la pesca, anzuelos, piola, carnada a precio módico.
- Existe transporte entre Los Mochis y Topolobampo, el costo es de $15 M.N. p/p y la afluencia es cada hora.
- Esta demás recordar la cámara fotográfica???
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