Día 5 (17 feb 2008)
Hoy es la primera amanecida del tour: Tenemos que desayunar a las 630am (no tenemos idea de la que se nos viene...).
Hoy salimos de Londres con destino Paris...Es domingo temprano, y Londres se ve tan distinto a ayer, hay tanta paz!!! Salimos del Gran Londres (que es enorme, demoramos casi 1 h en salir) y nos dirijimos por autopista a Dover, la pequeña localidad inglesa donde tradicionalmente se toma el ferry al "Continente" (como llaman los ingleses al resto de Europa, ¡son tan especiales!).
Un pueblito típico de la costa, incluso con una fortaleza antigua; la verdadera belleza, sin embargo, se ve cuando te alejas de la costa en el ferry: son los acantilados de Dover, todos de piedra caliza, un espectáculo...Es este punto del viaje, se hace un control migratorio por parte de Francia (igual que en Calais, que tiene un control inglés, que es mucho más estricto, gente del tour se quedó y no pudo entrar al Reino Unido, así que ¡¡¡cuidado!!!).
El viaje en ferry dura 1 h, son barcos cómodos, pero si son como yo, por favor, tengan a mano medicina para el mareo...Aprovechen el ferry también para gastar sus últimas monedas inglesas, si tienes libras en papel moneda te los cambian con facilidad en el resto de Europa, no así los peniques. Es aquí donde conformamos un grupo de amigos muy especial: además de la pareja de Monterrey, hay unas hermanas de Morelia, una pareja de casados de Guadalajara, otra de recién casados (¡en luna de miel!) de Torreón y un muchacho del D.F., este grupo tan diverso de mexicanos nos adoptó a Natalia y a mí; desde entonces, éramos uña y mugre...
Otra particularidad: Al llegar a Calais, el horario se adelanta 1 h... Desde Calais hasta Paris, son entre 4 y 5 h de viaje cruzando por la hermosa campiña francesa, vimos incluso algunos viñedos.
Aquí me detengo para explicar la pesadilla de las áreas de servicio: Si el viaje por Europa es en un bus o automóvil, cada cierto tiempo hay que detenerse en estos locales, con restaurantes y baños, sea por la razón que sea (comer, comprar gasolina, resolver los llamados de la naturaleza, etc.).
El primero lo conocí en esta ruta: comida cara y mala, pero peor es nada...De nuevo, la recomendación es que, si tiene una pequeña tienda, compren sus cosas ahí (pan, queso, jaleas, bebidas), aunque no todas fueron malas experiencias (lo único que valió la pena aquí fue el postre...;)
Llegamos a Paris en plena hora pico (es una ciudad enorme, hay atascos hasta los domingos), de a poquito llegamos a nuestro hotel los próximos días, el Kyriad Port D'Ivry, pequeñito, en la entrada del suburbio de Ivry.
La desventaja es que es algo lejos del Gran Paris, pero hay una estación de metro (Pierre et Marie Curie) que está a 15 min caminando y cerquita hay pequeños restaurantes, bares, un supermercado y un locutorio (importantes para el turista pobre).
Es un hotel sencillo y cómodo, con un mejor desayuno que en Londres (al fin vi queso y jamón en el desayuno ¡yupi!). Tengo que explicar algo de la distribución de Paris antes de seguir. Como la gran mayoría de ciudades europeas (y es la más grande de Europa), Paris está dividido en 2 partes por un gran río navegable, el Sena: el Rive Gauche (ribera izquierda), donde están las universidades y los barrios de artistas e intelectuales, mientras que en el Rive Droit (ribera derecha) están los barrios chic y relacionados a las finanzas.
Llegamos al hotel, dejamos las maletas y salimos al primer recorrido aquí: un viaje por el Sena en barco y ver la ciudad iluminada. El viaje en estos grandes botes dura 1 h, la compañía fue Bateaux Mouches y el boleto individual cuesta 9 euros, pero una sugerencia: si van como yo en invierno, no se hagan los valientes, vean el paseo desde el área cerrada, que nosotros nos tiramos de machos y pagamos caro (le salimos huyendo al frío...).
Pero así, congelados y todo, fue espectacular ver la torre Eiffel de cerca con su juego de luces nocturnas, el puente Alexandre III iluminado, Notre Dame...Después, fuimos en bus por las calles de Paris y vimos todo: el Arco del Triunfo, les Champs-Elyseés, la Place de la Concorde, la Opéra Garnier, le Petit Palais y le Grand Palais... Fueron tantas cosas que regresamos muertos de sueño y hambre cerca de las 11pm...
Día 6 (18 feb 2008)
Hoy tuvimos un desayuno decente y comenzamos la costumbre de hacer un pequeño emparedado con parte del desayuno, para matar el hambre en esta ciudad. Hicimos la visita panorámica de rigor y vimos lo mismo de anoche, además de apreciar otras cosas como la Escuela Militar, la torre Eiffel de día, la Madelaine, Les Invalides.
Nos detuvimos además en la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa: un oasis de paz en esta ciudad tan enredada; para mí un sitio muy especial, por ser la devoción a esta Virgen algo muy cercano a mi familia y a mi corazón. Si tienen familiares muy devotos, traten de parar en esta capillita y lleven una medalla, se los agradecerán.
Esta ciudad también, además de ser de grandes monumentos, es de la moda y los perfumes: pudimos aprovechar uno de los almacenes tax-free de perfumes, fue un éxito, hasta el que no quería consiguió el suyo; el truco para pagar sin impuestos es juntarse un grupo y hacer una compra grande...
Al almuerzo, buscamos un restaurantito accesible, pero estábamos en el Rive Droit (misión imposible), así que terminamos en un McDonald's; tuvimos suerte que afuera repartían cupones de oferta, piensen que un trío, combo o como se llamen los menús de comida rápida costarán el doble de lo que usualmente pagamos en nuestros paises (o por lo menos en Panamá)...Pero, ese Big Mac resultó ser mi cena (recuerden el sandwichito del hotel...).
Después de almuerzo, a correr al Museo del Louvre, y literalmente corrimos... Antes de seguir, una advertencia: si vas a conocer Europa en un tour, resígnate a que verás todo corriendo, los museos incluidos...Puedes tomar este viaje como referencia para próximos viajes, que vayas por tu cuenta y con calma...
El Louvre es un mundo, uno demoraría horas o días en recorrerlo...Lo que hizo nuestra guía es llevarnos a las obras de arte más simbólicas del museo (¡quiero regresar a verlo todo!).
Así, vimos la pirámide invertida, las bases del castillo original (era un palacio real), la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, pinturas francesas e italianas del renacimiento y la vedette, la Monalisa o Gioconda. No esperen mucho: es pequeña, y está rodeada de gente tomando fotos, lo que quita el encanto... Y luego a enfrentarnos a una de las pesadillas de todo viajero, los servicios de seguridad.
La siguiente parte de este tour era subir a la torre Eiffel, además, ese día estaba precioso para fotos...Pero adivinen, los bomberos decidieron hacer una evacuación sorpresa de la torre, ¡la decepción!.
Ahora bien, aprovechamos la oportunidad para que nos botaran por la ciudad: hubo gente que fue a les Invalides, otros a les Champs-Elyseés; nosotros pedimos ir a Notre Dame.
Nos dejaron cerca de la Île de la Cité y caminamos hacia la iglesia. Es una catedral gótica, que con la luz del sol esa tarde parecía brillar como el oro, ¡un sueño!. Por dentro es oscura, pero así se aprecian mejor los vitrales, hermosas muestras de arte religioso, sin contar que afuera tiene cada imagen en los arcos de las puertas...De nuevo, una cadena de comida rápida salvó al grupo (Subway); de allí, nuestra aventura por el metro de Paris. En este tipo de ciudad (cara, pero no tanto como Londres), sí es una opción válida el metro.
En nuestro caso, como sólo lo usaríamos esa vez, compramos un boleto único, pero la recomendación es que, si van a quedarse mucho tiempo en una ciudad con metro, cómprense el boleto diario o semanal, así se evitan lo que nos pasó...
Resulta que la estación de metro que estaba cerca de la catedral (Chatelet, cerca del Ayuntamiento u Hotel de Ville) donde no teníamos que hacer trasbordo (cosa a evitar si es posible), no tenía maquinitas que te venden los boletos, así que tuvimos que bajar y luego preguntar dónde había taquilla...Eso tomó su tiempo y una buena caminada...Pero lo logramos, el boleto único es de 1.50 euros. Ahora bien, siempre tengan cuidado con sus cosas, en especial en los metros; éste en particular no me hizo sentir muy segura...
Llegamos rápido al hotel a descansar y luego salir al locutorio (¡viva!) a comunicarnos con nuestra gente...Es que el internet en los hoteles es carísimo...
Día 7 (19 feb 2008)
Hoy tocó salida a una pequeña ciudad en las afueras de Paris: Versalles (ya tendrán idea a dónde fuimos...). Salimos por el periférico y pasamos por uno de los bosques de Paris, le Bois de Boulogne, donde están las canchas del Roland Garros (¡Vamos Rafa!). Llegamos al castillo del Rey Sol, el Palacio de Versailles.
En este momento, lo están remodelando, lo que quita una vista impresionante al llegar a la entrada del recorrido (otro sitio para carteristas, mucha gente junta). Lo que sí logramos ver es una exhibición de muebles de plata de casas reales europeas, que dan una idea del mobiliario de plata que se mandó hacer Louis XIV (y que tuvo que convertir en monedas para pagar una guerra, ¡era un buen banco ese mobiliario!).
Prestaron muebles de plata sólida de las casa reales de Dinamarca, Inglaterra, España, la casa de Hannover, etc. Y ya uno va impresionado con los muebles, cruzas una puerta y te encuentras en el salón del trono, el Salón de los Espejos; ese día hacía sol, así que el resplandor era impresionante...Y son espejos (algunos) de esa época...Luego pasamos a los aposentos privados de reyes y reinas, con sábanas y muebles originales, para luego ir a los jardines, no tan impresionantes como en primavera o verano, pero enormes...¡¡¡La laguna es de 1 km de largo!!!
Pasamos a almorzar en Montmarte, barrio bohemio en un cerro que domina la ciudad, donde está Sacre Coeur, una iglesia hecha una piedra que se blanquea con los elementos atmosféricos, ¡estaba reluciente como mármol de Carrara!. Para llegar ahí hay un detalle, abajo está el barrio de Pigalle, donde está el Moulin Rouge y otros sitios de reputación dudosa, así que es medio peligrosito...
Para subir el cerro hay varias opciones, la gratis es una (caminando) o por un trencito (más cómodo). Yo quería comer crepas, y el grupo se contagió, nuestro guía nos recomendó un localcito bueno, bonito y barato; si gastamos cada uno 12 euros fue mucho.
Ofrecían crepas dulces y saladas, además de omelettes y ensaladas. Otra prueba superada: comí unas crepas saladas con huevo, jamón, queso y tomate y otras dulces con almendras y miel, uummmm! Por la gracia de ayer en la torre, no pudimos recorrer y empaparnos del ambiente artístico de Montmartre. Al fin la subimos!, lo hacemos por un elevador que nos lleva a 2 niveles, que tienen de todo: tiendas, bares, restaurantes.
Los restaurantes del primer nivel son accesibles, el de más arriba es carísimo y necesita reserva de meses!!! Se tiene, eso sí, una vista espectacular de Paris, y nos tocó en pleno atardecer...Estaba divino...y frío...
Así despedimos París, una gran ciudad, llena de historia y arte; ¡mi misión es regresar a verte completa! Mañana, nueva desmañanada y nuevo pais: Alemania y su ciudad universitaria por excelencia, Heidelberg... |
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