Cada día me despierto a hurgar el tiempo que dura la claridad del Sol sobre el horizonte. Cientos de minutos invertidos que indagan el pasado, me pongo a prueba i en mi condición de viajero, aun me enternece aquellas calles, y noches que transcurrieron galopando históricamente por mis anchas venas, episodios atrás.
Estos últimos años he creado distintos espacios de quietud, algunas personas se han visto hospedadas cómodamente en ellas, otras personas han creado nuevas expectativas en mi vida, pocos recorren antiguas sendas de mi pasado, 3 o 4 descubren nuevas facetas de mi imperfección natural, y los que menos lo esperaban me ayudaron a descubrirme. Sin importar las distancias y los tiempos aun me mantengo con los ánimos de viajar mas, conozco de palmo a palmo el Perú y algunas periferias de países vecinos. Y casi nunca compartí mis irrepetibles vivencias.
Y es que desde hace algunos años, el viaje ha desarrollado una gran cualidad de reflejos en mi existencia, el tiempo que pasa, y los momentos que aún se mantienen anclados en mi registro de vida, me ayudan a que se genere una energía, para viajar a los mismos lugares en donde me descubrí.
Claro que me apetece soltar esa risa estrepitosa y prolongada, sostener el aire en mi interior, para no perder ningún detalle, que el corazón zapatee como un Huaylas afiebrado, y que aprenda de mí, las peripecias que tuve que sortear para contar, lo que cuento. Quiero invitarte a que disfrutes mis quimeras, y descubras mi mundo, a través de los ojos de alguien, que constituye un ser de molusco, de carne sabrosa con canela, pero a la vez dura, que se come guisado y sobre todo por las mañanas. Este es mi mundo, y tiene algo tan real como el tuyo.
Desde tiempos antiguos el viaje ha ejercido una fascinación extraña. La atracción por lo desconocido y el deseo de nuevos descubrimientos, fueron despertando en muchos la inquietud por apropiarse del espacio circundante de sus travesías, y transformarlo, en palabras que luego serán plasmadas, en un universo múltiple de representaciones literarias. Me despedí con entusiasmo de la ciudad de Buses y Cables (Lima-Perú) y abordé un bus Elegante y refinado, de la flota de buses “Cruz del Sur” que me conduciría a Nazca-Abancay y después de 23 horas interminables, a la ciudad Imperial del Cusco. Tenía Imprecisos datos e informes, referente a las protestas y huelgas indefinidas en la ciudad de los hijos del Sol. Cusco, está constituido por una sociedad, que desde el fondo de su obraje, despierta con ímpetu y fuerza, cuando se trata de protestas impostergables, para romper el silencio histórico que los pueblos del Perú. Están resignados a sobrellevar expresamente el centralismo.
Estuve a 1400 kilómetros de pensar, en las situaciones que me esperaba en esta ciudad. El objeto de mi viaje era de investigación y laboral, pero todo se volcó a escenas reflexivas. Luego de haber sorteado curvas imprecisas y cerradas por las montañas de Limatambo, (situado 80 kilómetros de Cusco, aquí está una de las haciendas mas hermosas del Perú, llamado Tarahuasi, y también allí está el sitio arqueológico Rimactambo de Inca) observando las verdes profundidades de los abismos andinos, al mismo tiempo recordando las frases de algunos amigos que describen exactamente como debe de estar viviendo el pueblo cuzqueño aquellas precisas escenas.“Si Globalizan la violencia, globalizamos la resistencia, Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.La sangre es roja, y el corazón está a la izquierda, El pueblo unido funciona sin partido, ningún ejército defiende la paz, No pagues impuestos, paga a la Pachamama”, estas frases taladraban mi mente y frustraban mis expectativas, mirando el somnoliento horizonte, intentaba dar un poquito más de paz a mi viaje.
De inmediato, en el Ipod retumbo, las palabras que interpreta Joan Baez, “aprendimos a quererte, desde la histórica altura donde el sol de tu bravura, le puso cerco a la muerte, aquí se queda la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia comandante Che Guevara, tu mano gloriosa y fuerte, desde la historia dispara cuando todo santa clara, se despierta para verte, aquí se queda la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia comandante Che Guevara” Aires de soledad, interminables momentos de congoja, fueron los que viví en estos indómitos paisajes de la sierra tiempos atrás, que no tiene nada que envidiar a la serranía de la ciudad española de Madrid como me lo dijo Laura Cristóbal, los captus amablemente abrían los brazos, para darme la bienvenida, ofreciendo sus punzantes tunas por doquier, en modo de reconciliación, uniéndose al saludo libertario de bienvenida, los muy conocidos y anoréxicos árboles de eucaliptos, saludaban dejándose caer al asfalto ,que luego aquellas mismas servirían para sosegar el soroche en una tasa con mate, muchas flores y hierbas del mal vivir sonreían hipócritamente, mi casi llegada a Cusco.
El bus avanzaba mesuradamente, sorteando curvas por la carretera Abancay-Cusco, curvas que removían todo lo que uno traía ansiosamente en el estomago. A esta altura el viaje se convierte en una sentencia de pastillas, y por lo general, prefiero pasar dopado, es terrible sentir el aire violento de la altura, hablamos de 4.100 mts y el bus estaba dos horas retrasado, seguramente ya debía haber llegado a Cusco. Sin ningún percance. En un momento insospechado, el bus elegante y refinado, frenó en seco, para verificar, que significaba ese sonido de ruptura, tan fuerte que se generó en la parte interior del mecanismo. El bus se vio desolado, todos los pasajeros ya habíamos bajado a ver que había ocurrido, difícil de creer, que a esta flota le ocurriera algo así, luego de dos horas nos confirmaron que era algo irreversible, las mangueras de los dos frenos y la dirección del bus, habían quedado destruidos por el golpe de una roca. Se hizo pronto la tarde noche, y eso, me preocupaba más, las protestas en las periferias del Cusco ,se intensificaban en dosis exageradas, Sé, por propia experiencia, que siempre existe gente de mal vivir, en modo de infiltrados, en este tipo de protestas, y realizan actos delincuenciales, robos a turistas y viajeros, desmanes etc.
EL chofer del bus me confirmó, que faltaban aún 102 KM para llegar a Cusco, y que no había opción alguna que tomar otro bus, para que le hiciera el relevo. Los pasajeros, ya casi todos, habían cogido expreso, yo viajaba con mi amigo Buggy (de Noruega) y Ulises (de Lima) casi todos por motivos laborales, menos Buggy, cuyo corazón, dejó que se lo robara, una linda cholita del Cusco. Empezaba el terrible viento que carcomía mis huesos de frió, mi equipaje se quedó en la bóveda de valijas, y quedé desprotegido, con este elido viento serrano, tuvimos que caminar unos metros mas abajo, para poder acariciar la esperanza, de ver algún otro bus o camioneta. Personalmente es la octava vez, que yo vengo por esta ruta, y en este caso seria solamente viajar por rutina, como lo hago, cada dos años. Pero, en esta ocasión fue distinta, levantando la mirada al cielo, me di cuenta, que el mensaje que enviaba el clima, no era nada prometedor,
En la distancia, vimos una camioneta roja, con algunas cajas atrás, aún no podíamos distinguir de que se trataba, fuimos raudos y nos detuvimos a mitad del puente, hicimos el pacto de protección entre los tres, que en cualquier escena de peligro que ocurra, nos íbamos a cubrir las espaldas, por que somos seres vulnerables, a mitad del camino, entre la tierra de nadie, y el olvido. Aunque conozca los nombres de estos poblados, me resultaban tan desconocidos, como la ambrosía que se comía en otros imperios, las rocas por el asfalto, en medio de una carretera tan difícil, en todo sentido, crujían de frió y todos corríamos peligro.
Nos acercamos con una sonrisa de clemencia en el rostro, al mirar al propietario del coche, y era exactamente uno de esos tipos campechanos, que las carreteras hipnotizan sobre todo por las noches, para prolongados viajes por las montañas con nieves, y le pedimos que nos condujera a Arcopata (ingreso en forma de arco a la ciudad imperial del Cusco) nos pidió como recompensa 20 nuevos soles, nosotros accedimos alegremente. Aunque era algo exagerado. De tal modo que nosotros deseábamos llegar de inmediato a Cusco, pero Niké como se llama el chofer de esta camioneta nos pidió que esperáramos una hora, por que tenían que llegar un cargamento con tunas, y que sin ellos, no podría partir de este lugar. Comprendimos la situación, ya que su trabajo es el transporte. Curiosamente las tunas me dieron la bienvenida, y ahora, como explicación extraña, debo viajar con ellas.
Llegaron las cajas de tunas cargadas por unos asnos y auquénidos, luego de la hora que accedimos, el comerciante Niké nos invito a comer algunas, para reconciliarnos con ellas, y también nos pidió que revisáramos cada caja, para ver en qué condición venían, con el objeto de agilizar la selección de cajas. Al tocarlas, vi con sorpresa, que todas estaban tan duritas punzantes, y casi rosadas, me anime a robar dos de ellas para el camino. (No había comido durante un día, Los alimentos que ofrecen todos los buses del mundo, son un auténtico fiasco).
Todo listo ya habíamos revisado las cajas con tunas, por un momento pensé que estuve desempeñando un papel importante en la sierra exportadora, ahora nos tocaba subir todas las cajas a la parte trasera del red car. Cuando de repente pasa uno de los compañeros transportistas de Niké, y le confirma que están originándose, en esos mismos instantes, algunos desmanes en Tica Tica (ciudad cercana a Limatambo)y que no era recomendable que vaya con turistas o foráneos como nosotros ,por que los están bajando, pero si iba solo con su mujer Ana, ella era la encargada de ir a las chacras (a realizar los contratos de compras de cajas con tunas) no habría problemas, por que es de la zona y lo conocen. Niké tomo en cuenta la advertencia pero poco lo importó. Era ganar o perder 60 soles, pero el confió más en su poder, que el poder de su camioneta, Sin gasolina, las 7 de la noche y ya habíamos encendido el motor del coche para emprender el viaje que restaba a Cusco, toda la carretera estaba decorada con rocas y troncos de eucaliptos que dificultaban el libre transito, considerando que se trataba de un viaje sin precedentes, me pareció que ya no corríamos peligro por que éramos mas de 5 hombres y una mujer (Ana esposa de Niké) y que no nos pasaría nada, y si tuviéramos que pasar la noche allá no estaría solo, todos seriamos un equipo de protección.
La información a ultima hora a veces mata, de repente Niké nos dice que solamente tiene gasolina para 6 kilómetros y en 8 kilómetros exactamente existe una gasolinera (grifo) entonces no era lógico emprender un viaje, y arriesgarnos a quedar nuevamente varados, y estar en la boca del lobo, lo único que hice es soltar una ensordecedora carcajada, la preocupación era mas permanente, Ulises ofreció una opción, y dijo que teníamos que mojar o poner agua a algún lugar del motor para que esta no caliente demasiado, y de ese modo pueda tragar menos gasolina, algo así entendí de mecánica sólo sé, que existen mangueras de frenos y direcciones que se rompen . El hecho era que no recalentáramos el mecanismo. Hemos llegado a la gasolinera más cercana, y estuve seguro que estos hijos del sol que administran este establecimiento, no eran tan hijos de sol y más bien eran muy hijos de puta. Epopeyas o gestas épicas, como la Odisea o el Ramayana; empezaban rumbo a Cusco, una historia más en mi existencia para contar, exiliados de la civilización teníamos que lidiar con tipos flexibles y mansos cuando de por medio existe un dinero extra, aprovechándose de la situación, subiendo los precios a las nubes etc. No me parecía una fabulosa aventura como la de Simbad el faquin, en Las mil y unas noches, más bien estuve harto y algo enfadado, ya que por todos lados estas personas trataban de sacarme el dinero que llevaba a Cusco. Afortunadamente no todos están cortados por la misma tijera.
Nos vendieron algunos litros de gasolina para avanzar a la próxima gasolinera, y la respuesta invariable era siempre No, auspiciada por un paro que perjudica absolutamente a todo el Perú. Era jueves y no pensaba amanecer un viernes a mitad del camino. Pero mi precaria preparación hacía que mis nervios se pusieran de punta, hacía demasiado tiempo que no pernoctaba a la intemperie. El hecho era que mis teléfonos móviles tanto como el Nextel y los operadores, que tanto prometen cobertura hasta debajo del océano, no funcionaron jamás, no había opción de cómo comunicarme. La tormenta empezaba a flagelar los parabrisas de este destartalado coche, Niké no era un tipo ladino, y astuto, pero si en el fondo quería ganarse algo de dinero, tampoco él nos buscó, nosotros fuimos en su búsqueda, así que, esa frase, fue la que me motivo a no odiar mas a Niké por que en el fondo, este chofer no tenia la culpa del accidente mecánico que sufrió nuestra flota. Pero Niké debió tanquear de gasolina su coche, antes de hacer esta travesía, al menos en esta ocasión, nadie lo ha previsto de ese modo. Cerré los ojos resignado a que ninguna gasolinera decidiera ofrecernos por lo menos dos galones de piedad.
Pasamos Limatambo, Tica Tica, algunos poblados más, y recuerdo como último poblado, “Cachimayo” donde pudimos conseguir la gasolina que necesitábamos. Hemos llegado a muchas gasolineras, y nos vendían solamente dos litros como máximo. Y con litros de piedad pudimos llegar. Me ha dicho un diario muy confiable en Lima, que la próxima noche se originaria un eclipse lunar que se apreciaría en todo el continente americano, soy extremadamente admirador de estos fenómenos, pero lo que me estaba pasando, no me ayudó a reencontrarme con la excitada, y vanidosa luna. Historias de desplazamientos o exilios, como el éxodo del pueblo judío marchando en pos de la tierra prometida; las fabulosas aventuras de Simbad el faquín, en Las mil y una noches, los legendarios pero históricos viajes de Marco Polo en el Asia o el de Magallanes, circundando el mundo, vienen a ser muestras de las distintas dimensiones, que la idea de viaje puede adquirir. Pero en este caso yo asumía, que lo que estuve realizando, no era nada más que el comienzo, y que había muchas reacciones físicas de los Apus de la gente, sobre todo del clima. No me quejo de este viaje, las escenas se conjugaron para que fuera de este modo, y yo no tengo el control.
Por fin llegue a Cusco exactamente a Arco Pata, 11:30 PM casi media noche, y con un polo ligero, me despedí con algo de confusión de Buggy y Ulises luego de haber pactado para tener una tertulia al próximo día en algún café bar de ciudad imperial.
By Suriel Omar C.H. Lima-Perú 05 de Marzo del 2008 Eselepe 16:32 P.M. |
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