Mientra el avión sobrevuela el caribe puedo contemplar decenas de islas sobre el mar turquesa. Faltan pocos minutos para llegar a Cuba. "Procedemos a tomar tierra en el aeropuerto José Martí, le temperatura es de 29 grados..." la voz del piloto me asegura que no estoy soñando. Ya en la terminal empiezan las sorpresas.
Los empleados piden con avidez prensa europea, revistas, periódicos, cualuier cosa que tenga información del mundo que hay fuera de la Isla. ¿Por qué quieren información?, despues me enteraré que en Cubahay solo un diario de seis páginas, el Gramma, adicto a Fidel y que solo informa de lo que quiere. Del aeropuerto a La Habana (más o menos media hora) me llama la atención ver las casas con sus ventanas abiertas permitiendo ver a la gente en bata ó en pijama, cenando ó departiendo. Es como si nada más llegar te invitaran a entrar en su casa y en su vida, aunque la verdad es que Fidel les prohibe recibir invitados de fuera bajo fuertes sanciones.
La carretera está custodiada por enormes carteles de propaganda prorevolución "No nos arrodillaremos", "Patria o muerte", "Venceremos al imperialismo". Me siento afortunada de viviren un pais con libertad de información y de pensamiento!!! A la mañana siguiente desayuno y me lanzo a la calle más feliz que una perdiz, pero el portero del hotel Presidente me para en la puerta y me pregunta si sé que son los "Jineteros", me dice que se me acercarán vendiendo sexo yme advierte que no puedo invitar al hotel a ninguna persona cubana, ya que tienen prohibida la entrada a los hoteles. Este señor , cuando vuelvo a España, lo veo en un programa de TV. aceptando dinero de una Jinetera para subir a las habitaciones a hacerse tres ó cuatro turistas. No dejo que me amargue la mañana y me lanzo a la calle con unas locas ganas de ver y de sentir La Habana de mis sueños. Pacto con cun COCOTAXI (especie de moto de tres ruedas con forma de coco) que por 20 euros me llevará todo el día por La Habana Vieja para situarme y guiarme por los recorridos que después haré a mi aire.
No os asusteis de los 20 euros, en Cuba los precios para los turistas son bastante caros. Si tenemos en cuenta que un Cubano gana entre 20 y 30 euros al més, la cantidad que me ha pedido el taxista es altísima. Conviene saber que los taxis y cocotaxis son del gobierno y están muy controlados, vereis que el chofer anota el lugar y hora de donde se sale y lo mismo a donde se llega. Mientras el sol y el aire me dá en la cara, Armando me va explicanto los lugares por los que pasamos (al final os diré lo que no debeis dejar de ver). Es domingo y me propone terminar la mañana en El Callejón de Hamel (Calle San Lázaro entre Aramburu y Hospital).
Al bajar del cocotaxi me alucina la explosión de alegría y colorido. Cientos de personas cantan y bailan , en una calle sin salida que es un auténtico museo al aire libre. Sus fachadas estan pintadas de poemas, adornadas con relojes y sillas, con bidones negros de agua para blancos y blancos de agua para negros, los asientos son bañeras, las danzas afrocubanas , el "negrón y el mojito". Por encima de todo esto se alza una voz que me dice ¡Hermana!. ¿yo?, si tú eres mi hermana, en todas nuestras vidas hemos sido hermanas y siempre nos hemos llamado igual. (pienso, otra lista que me quiere sacar unos pesos). Le pregunto como se llama y me dice: Amada, igual que tú. ¡Dios! mi nombre es Maite en euskera, pero su traducción es Amada. No es que crea en esas cosas, pero me ha parecido tan acertado y tan divertido que entablo conversación con ella, me presenta al creador del callejón Salvador González que me invita a pasar a su casa y tomar un negrón y me regala una pequeña escultura hecha por él, del dios Orissa.
Es enternecedor ver que te dan lo poco que tienen. En ese momento decido que al día de irme, llevare toda mi ropa y artículos de baño para regalarselo. Al día siguiente visito más detenidamente El museo del Ron en el puerto, La iglesia de San Ignacio con sus campanas en el suelo y la preciosa escultura del ciudadano frances, por la calle que está frente a la puerta principal de la iglesia, veré el Hostal Los Monjes y al llegar a la plaza de Armas, justo en la esquina de la izquierda, subo a ver la cámara oscura (desde aqui se puede ver casi toda la habana en el invento de Da Vinci). Continúo mi paseo a pié hasta llegar a la Bodeguita de En Medio, lugar de culto para tomar el mejor mojito de La Habana, escuchar música en vivo y pedir a Orlando Laguardia que te haga un poema eon tu nombre incluido.. Tres viejitas que he visto en algunos videoclips, están sentadas al lado de la puerta esperando que te hagas una foto con ellas por uno ó dos pesos. Si vas, no dejes de llevarles aspirinas).
Continuará con La Habana cautivó mi corazón-2 |
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