GLOUCESTER – BLENDHEIM PALACE – COTSWOLDS – TELFORD
20 DE JULIO 2007 GLOUCESTER
Podríamos decir que este día fue el más venturoso de nuestro periplo. No por lo que vimos, que también, pero en realidad lo digo, por lo que no llegó a sucedernos. Les cuento este galimatías.
Como acostumbramos, llegamos a Gloucester a primera hora y siguiendo los letreros de “Park & Ride” aparcamos sin dificultades en una inmensa área circundada de centros comerciales. El día era plomizo. Tomamos el Bus al centro de la Ciudad y pedimos al conductor nos avisase en la parada de la Catedral. Resultó ser la primera. Existe un dicho en Inglaterra que reza “Tan seguro como que Dios está en Glowcester” y tiene su origen en la profusión de Iglesias con que cuenta la Ciudad.
Pero ninguna hace sombra a la Catedral que en su conjunto es una Joya arquitectónica y además, el Claustro es a mi parecer, el más bonito que jamás he visto. Lástima que el pésimo tiempo exterior, que se adivinaba por sus cristaleras, no permitiese gozar de lleno con sus colores y reflejos. Los arcos del Claustro están completamente cerrados por dos hileras de vistosas cristaleras coronadas por un incomparable techo, desplegado en forma de abanico, denominado estilo perpendicular inglés y que inspiró posteriormente a los constructores de la Kings College Chapel en Cambridge y la Windsor Chapel.
Esta Catedral ha sido elegida como escenario de diversas tomas para las dos primeras películas de Harry Potter. Nuestra visita se alargó un poco, pues uno de los custodios de la Catedral se me acercó y me preguntó mi origen, a lo que siguió una insulsa conversación sobre tópicos nacionalistas. Ni yo tenía un día inspirado ni el caballero en cuestión, pudo sustraerse al grisáceo día imperante.
Bien, al salir intentamos hacer un Tour por la Ciudad, pero el chaparrón arreciaba por minutos así que, nos refugiamos en la glorieta de la parada del Bus. Llevábamos esperando unos diez minutos, cuando observamos que el tráfico se iba paralizando con grandes colas en todos sentidos. Una Dama que pasó, nos advirtió que la Ciudad se estaba inundando y que era inútil que esperáramos el Autobús.
Recordando que la distancia entre el origen del Bus y esta parada pareció muy corta, decidimos regresar al Parking andando. Vimos alarmados que mucha gente se dirigía como nosotros corriendo hacia el Parking, pero la distancia se hacía eterna y además tuvimos que dar un rodeo ya que el camino directo ya estaba totalmente inundado y por donde intentábamos correr el agua nos llegaba al tobillo.
Conseguimos llegar a la AC cansados y hechos una sopa. Nos cambiamos de arriba abajo y marcamos en el navegador nuestro próximo destino Woodstock, rezando para que esta dirección nos alejara del centro de la Ciudad, pero el navegador no reconoció esta población, así que optamos por marcar Oxford que está a pocas millas de la primera introducida. No pensábamos visitar Oxford, por ser ya conocida nuestra y en éste viaje habíamos decidido reservar nuestro tiempo colegial para Cambridge Afortunadamente la ruta parecía viable y a pesar de que la Policía nos obligó a dar varios rodeos, el navegador nos fue enderezando y por una estrecha carretera (no dejo de sorprenderme por la deficiente red de carreteras secundarias británicas) llegamos a Woodstock. Después de mil vueltas para encontrar el Camping, éste no quiso acogernos por no ser miembros de su Club.
Esto se repitió diversas veces en GB. Nos indicaron que podíamos aparcar fuera, en la carretera junto a unos camiones de gran tonelaje. En justicia, tengo que agradecerles que al menos, me permitieran descargar aguas (aclaro, aguas grises de la AC, para los profanos en la materia).
21 de Julio 2007 BLENDHEIM PALACE EN WOODSTOCK
A pesar de que la carretera en que pernoctamos no era una vía principal, aquella noche, tal vez por ser viernes, tuvo considerable tráfico. Así que bien temprano, ya estábamos despiertos y desayunados. Nos dirigimos al Blendheim Palace (Residencia de los Churchill) y que está a la entrada de la población de Woodstock.
El Parque se abre a las 9 de la mañana, pero el Palacio y los Jardines a las 10.30. Por este motivo dispusimos de más de una hora para vagabundear por el inmenso parque de la Finca. Estaba todo solitario. Tenía la impresión de estar invadiendo, de algún modo, la privacidad y los secretos del lugar. A lo lejos, se podía ver una majestuosa carretera que terminaba en lo alto con un grandioso monumento que apenas se vislumbraba en medio en la bruma, algo mas cerca, atravesando un sólido puente de piedra se dirigía hacia nosotros una adorable viejecita que acompañada de un perrito, terminaba su paseo matutino. Justo al otro lado del estanque, pero a nuestra altura, galopaba a sus anchas un caballo con un jinete vestido de blanco, daban la impresión de estar disfrutando ambos, medio perdidos en aquel inmenso mar de hierba.
Parecía todo irreal, el silencio se adueñaba del paisaje, diríase que la fauna del lugar todavía no había despertado, incluso el galopar del caballo era amortiguado por la hierba y nos llegaba como un eco lejano. Mientras tanto la abuelita ya estaba a nuestro lado y una sonrisa a modo de saludo, reservada para las visitas de origen desconocido, se dibujo en su rostro. Siguió hacia la mansión pasando entre un grupo de gansos que permanecieron indiferentes a la intromisión en su territorio de la Dama y el perrito. Es sorprendente lo bien que se llevan en este País los animales domésticos, parecen educados en la EDAC (Eton Domestic Animal College) es broma, claro.
Nos dirigimos despacio a la puerta de entrada, que próxima su apertura, estaba ya bien animada con grupos de visitantes. Recorrimos el Palacio por nuestra cuenta y ritmo. Comprendemos que es necesario formar grupos para poner algún orden a las visitas. Pero nos resistimos a marchar al ritmo de corderos y es que además, soy un poco raro. En muchos casos nos interesan cosas que a la mayoría de la gente les tiene sin cuidado. ¿Ustedes prestarían especial atención a la cabeza disecada de un chivo que perteneció a las Fuerzas Militares Escocesas? o ¿Arriesgarían sus vidas balanceándose abocados en la barandilla del primer piso de una Capilla Protestante Alemana para poder ver de cerca y llegar a la conclusión que efectivamente Adán y Eva estaban pintados tal como Dios les puso en el mundo? Según rezaba en el catálogo (imaginan tamaño descoco en un pintor Luterano). Bueno, si su respuesta es afirmativa, son de los míos y probablemente nacieron al susurro de las olas del mar azul turquesa. (Canta Joan Manel Serrat... y que le voy a hacer, si nací en el mediterráneo!) Esto no desmerece, para nosotros, las virtudes que obviamente tienen otras cosas de alcance general o elitista, a las que por descontado no dejamos de prestar atención.
Fruto de esta anarquía en la visita y al adelantarme a los demás en el recorrido alcancé a pillar a la Mayordoma del Palacio, una elegante Dama, dando los últimos toques al arreglo floral en un pasillo. Pese a estar prohibidas las fotos en el interior del Palacio, haciendo acopio de mis menguadas reservas de encanto varonil, le rogué me permitiera hacerle una fotografía. Escuchó atentamente todos mis argumentos, que bella instantánea podía hacerla tal como estaba, ahuecando unas margaritas, etc... finalmente sin un mínimo cambio en las facciones de su cara, me despachó con un... sorry, not possible. Me pregunto como se las arregla Fletcher para conseguir que la gente acepte y pose con tanta naturalidad como reflejan sus fotografías, claro que su cámara no es una simple “sony”... si, seguro que es por esto!
A lo largo del periplo británico hemos visitado mansiones extraordinarias... Longleat, Howard, Harewood entre otras varias y todas destacan por la confortabilidad de unos aposentos regios con una mullidas alfombras que incluso incitan a desear que una lluvia tempestuosa descargue fuera, mientras se goza en la confortable intimidad de una novela de Austen, Brontë o Joyce. Junto al fuego y con un boxer a los pies.
Que bien se lo montaba la aristocracia en épocas no muy lejanas. Bueno y aún hoy en día la mayoría de estos Palacios siguen habitados por los Dueños, que o bien se han reservado un ala o pueden gozar de las instalaciones fuera de los horarios y temporadas de visita. Bien en Blendheim, además de todo esto, se experimenta una especie de influjo en el aire, dejado por la imponente personalidad del estadista que vivió aquí parte de su vida. Winston Churchill.
Todavía pueden verse en las dependencias de la casa, diversas prendas por él usadas, me llamó la atención una especie de pijama blanco diría que de felpa y de una sola pieza que llevó en sus últimos años y con el que aparece en algunas fotografías. Solamente una personalidad como la suya podía aparecer vestido de aquella guisa y pasar desapercibida la vestimenta, porque hay que reconocer que el personaje en cuestión vestía “horriblemente”.
Dejamos Woodstock, para dirigirnos a la región de los “Cotswolds”. Es una región en el Centro de Inglaterra que tiene fama de tener los más bellos pueblos de la Nación. Visitamos dos de ellos Chipping Campden y Broadway. Desistimos de continuar, pues las inundaciones de los días anteriores, habían afectado de tal modo a sus habitantes que un halo de tristeza imperaba en el ambiente. Vimos montones de colchones y otros enseres puestos a secar o tirar, amontonados en las aceras, frente a las casas.
Aquélla misma noche en que pudimos conectarnos en el Camping a la red eléctrica vimos en las noticias de la BBC el tremendo alcance de las inundaciones, las peores en más de cien años y fuimos conscientes por vez primera de la suerte que tuvimos al poder escapar de Gloucester. Comprendimos entonces, que coches abandonados que habíamos encontrado en medio de las carreteras, no eran ejemplos de excentricidades, sino que estaban allí desde la noche anterior, bloqueados por el agua. En cualquier caso, dimos un paseo por estas dos poblaciones, que en otras circunstancias habríamos disfrutado mucho mas. Aún así, a pesar de que el día seguía plomizo, nos hicimos una idea del bellísimo conjunto arquitectónico ancestral con sólidas casas de piedra pero muchas con techos de paja. “Cotswolds” otro lugar que queda anotado en nuestra Agenda y al que pensamos regresar, si Dios y el peculio nos lo permite.
Para terminar, solo unas líneas para contarles sucintamente un fracaso mayúsculo. No lo menciono en los titulares, pues no llegamos a verlo. Me refiero al “famoso” Iron Bridge ( Puente de hierro colado) primero en el mundo e inaugurado en 1779 y que se halla en Telford. Creerán ustedes que fuimos tan estúpidos como para darnos por satisfechos a la vista de un mísero puente, por descontado también de hierro que hallamos, suponemos no lejos del verdadero. Bueno, no quiero extenderme, sólo advertirles que se aseguren bien. Y termino por hoy, haciendo referencia al principio, estarán de acuerdo conmigo en que vimos mucho y bueno y que por lo que nos hubiera podido ocurrir, el calarnos hasta los huesos fue lo menos que nos podía pasar.
Claro que con la protección de tantas iglesias... estábamos en buenas manos. |
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