Hacía tiempo que deseaba viajar a San Andrés, así que no podía dejar pasar este año sin cumplir mi deseo, había visto muchas fotos bellísimas de esta isla, además que era justo el tipo de destino al que quería ir, un lugar relajado, sin lujos mas bien autóctono.
El viaje duró 6 horas a Bogota y otras 2 horas mas a San Andrés, muy puntuales los vuelos y sin ningún problema, el aeropuerto es bastante chico, así que la llegada fue muy simple, mi primera impresión fue un pueblo muy rústico, no muy bonito y con un calor sofocante, me llamó la atención la cantidad de motos que había, es el medio de movilización mas utilizado, superando lejos a los autos, que en su mayoría son taxis, lo que hace que el tráfico sea un poco complicado.
El hotel donde estuvimos está ubicado en el sector de San Luis que es el más alejado al aeropuerto, que queda mas cerca del sector del centro, ya al llegar al hotel Cocoplum mi primera impresión cambio radicalmente al ver la belleza de este lugar, me imaginé lo que iban a ser mis días de vacaciones al ver la hermosa playa en la que está ubicada este hotel, puro relajo, con la vista espléndida que este sector ofrece, si vuelvo a ir escogería nuevamente este hotel, aunque existen otros con mejores servicios, porque ofrece lo que básicamente uno busca al ir a un lugar como este, ningún otro hotel tiene una playa tan hermosa ubicada justo al lado, es de un estilo sencillo, pero con un buen servicio sus empleados son muy amables y tratan de que tu estadía sea la mas placentera, el sector de San Luis es el más nativo de la isla, al recorrerlo uno puede conocer como viven sus habitantes, en esta playa uno puede disfrutar plenamente del mar, se encuentra al lado las playas de Rocky Kay, aproximadamente a 100 metros se encuentra un barco hundido, al que es exquisito llegar caminando por la poca profundidad del agua.
La playa más bonita para mi por el color de sus aguas, un color azul intenso y porque tiene mas oleaje que las demás que son mas bien tranquilas, es la de Johnny Cay, el paseo en lancha que ofrecen a este cayo y a Heynes Cay y el Acuario, que es un precioso cayo, rodeado de un arrecife de coral y lleno de peces de colores, vale $20.000, el almuerzo típico en Johnny Cay vale $12.000, aquí hay servicio de lockers que valen $3.000, este paseo se inicia como a las 10:00 y termina como a las 3:00 de la tarde.
En fin hay muchas mas cosas que hacer en esta isla, donde cada playa tiene un color de mar distinto que te sorprente, no quiero detallar mas cosas, para que descubran por si mismos este lugar, el espíritu de su gente es muy amigable, son muy atentos con los turistas, es ideal para recargarse de energía positiva. |
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