Día 1: Partimos hacia Florencia desde Termini, el “Eurocity” salió puntual, luego de un corto viaje observando el paisaje maravilloso de la Toscana, arribamos a la Estación Central Santa Maria Novella, no estábamos tan lejos del hotel, así que salimos hacia Vía San Gallo que era donde estaba nuestro hostel.
Mini descanso y decidimos empezar el recorrido, larga espera para entrar en la Galeria de la Academia y ver esa maravilla que esculpió Miguel Ángel. Giras una esquina y de repente te lo encontras justo en el fondo, iluminado por la luz que entra desde la cúpula del techo, grandioso, magnifico, todos los adjetivos se quedan cortos. Pasamos más de media hora sentados, mirando la estatua y observando cada detalle, es asombroso cómo una escultura puede expresar de modo tan notable el coraje y la tensión que manifiesta el ‘David’.
Mucho mas para ver en la Galería no había así que continuamos el recorrido, llegamos a la Piazza del Duomo, en el medio está el Baptisterio dedicado a San Juan el Bautista hecho de mármol, pero lo mas valioso de ver son sus puertas, especialmente la que está frente a la Catedral, que según Miguel Ángel honrarían a las del Paraíso. Lorenzo Ghiberti tardo 25 años en realizar está obra de arte en bronce dorado a la hoja en oro 24 kilates. La Catedral, Santa Maria Dei Fiore, impresionante, su fachada de mármol que recuerda al encaje, la policromía en verde y rosado hacen pensar que es un edificio de caramelo y al lado igual de bello, el Campanille.
Y no se puede negar que el conjunto arquitectónico impresiona. Queres sacarle fotos de todos los ángulos, la Cúpula de la Catedral es una obra de arte aparte, fue realizada por Brunelleschi, se puede subir, así que pagamos la entrada y aprovechamos a mirar de reojo el interior de la iglesia, la belleza de su estructura exterior, no se iguala en el interior, es totalmente austera, hasta despojada. En esta subida nos esperaban mas de 400 escalones, empinados, angostos, acficciantes, de vez en cuando una ventana se abría en la piedra, dejando entrar un vientito que nos daba aliento para continuar, aprovechando para sacar fotos con un marco incomparable, una ventana a la época medieval y de fondo…, Florencia, impagable, llegamos a la parte denominada la linterna, diminuta y llenísima de gente sacando fotos, desde ahí arriba hay vistas casi en tres dimensiones, el Campanille se asoma tan cerca que casi se puede tocar y ver esa ciudad que parece un escenario de película, emociona.
Caminar por las calles de Florencia es una experiencia magnifica, los negocios tradicionales son preciosos: mucho mármol y boisserie, todo es de una gran elegancia, nos llamó la atención como ponen los gustos de los helados, en una especie de “montaña” y los cucuruchos envueltos de chocolate y nuez, deliciosos. Unos metros más, la Piazza de la Signoria y allí es sentirse sobrepasado por tanta belleza, tanta historia, tanto exceso de arte. Entonces surge la emoción que despierta todo eso y que tiene una cuota enorme de agradecimiento por poder experimentar un momento de tanta trascendencia. Uno puede ver magnificas esculturas sin tener que entrar a ningún museo, están a la vista, en la calle, en la Logia de la Signoria, podemos ver esculturas imposibles de imaginar que se encuentren al aire libre y al alcance de todos y la verdad que reconforta el espíritu. Alli también está el Palazzo Vecchio sede del gobierno, que remata su arquitectura una torre de 94 metros, cuya belleza deja a cualquiera sin palabras.
Llegamos al Arno y pudimos ver el famoso Ponte Vecchio, con un exterior de color amarillento y repleto de ventanas diminutas, el mas bonito de Italia, el cual recorreríamos otro día, luego fuimos al Mercado del Porcellino, allí hay infinidad de tiendas que venden productos de cuero y madera , como el nombre lo indica está la estatua del Porcellino o Jabalí como lo conocemos nosotros, dicen que para volver a Florencia hay que tocarle el hocico así que el mismo está tan pulido que parece de oro.
Día 2: Comenzamos desayunando en un cafe sobre la Piazza della Signoria, de allí partimos hacia la Galería Degli Uffizi, famosa por que contiene una de las más antiguas y famosas colecciones de arte del mundo. Terribles dos horas de espera para entrar, pero valieron la pena, porque las obras que hay allí son superlativas. Botticelli, Miguel Ángel y Leonardo, son incomparables y gracias a Dios, uno allí, a centímetros de esas maravillas para disfrutarlas. Continuamos camino y fuimos a la Iglesia Santa Croce, es la mayor iglesia Franciscana del mundo, en ella se pueden ver una serie de sepulcros de personalidades florentinas e italianas, entre ellos, Dante Alighieri, Galileo Galilei, Michelangelo Buonarotti ( Miguel Ángel ), Lorenzo Ghiberti ( el de la Puerta del Paraíso en el Batistero, ¿recuerdan? ), Niccolo Macchiavelli (Maquiavello), Rossini (el compositor del Barbero de Sevilla) y Marconi (el inventor de la radio).
Día 3: El primer día me había quedado pendiente la visita en la Basílica de San Lorenzo, a una de sus sacristías, realizada por Michelangelo, allí están las tumbas de la familia Medici, quienes eran importantes mecenas de la época, por eso llamada la Capilla de los Medicis, impresionante la capilla de los príncipes, en forma octogonal, donde se ven los zócalos realizados con piedras semipreciosas, también pueden verse reliquias de varios santos. Continuamos camino hacia el Ponte Vecchio, para recorrerlo, nuevamente te envuelve un aire de época, es el mas viejo de Europa y encierra miles de historias, antiguamente la actividad comercial era increíble, luego se dejo lugar solo a joyeros, y fue salvado de la destrucción por el propio Hitler que en la retirada de las tropas alemanas de la ciudad ordenó que se derribaran todos los puentes, menos este.
Caminamos unas cuadras bordeando el Arno y llegamos al Piazzale Michelangelo, desde donde se observa toda la ciudad, pero desde afuera. ¡Que calor pasamos hasta llegar ahí arriba, pero que vista increíble! Había puestos que vendían de todo para el turista, posters, El David en todos los tamaños, libros, etc.
La impresión que me llevo de Florencia es que es muy elegante, se ve por los negocios y con una vida cultural impresionante. También carece de la locura de Roma, más grande, más cosmopolita y por lo tanto más “apurada”. Hechizados por su belleza y con ganas de volver, nos despedimos de esta hermosa ciudad. Hasta pronto. |
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