
la ventana del departamento
lago nahuel huapi | 0 comentarios.
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Mi esposo debia dar clases en esta ciudad... y como yo no conocía nos aventuramos a ir en auto a pesar de los 2.000 km. que nos separaban del destino. Cumplo con decir que VALIO LA PENA...
Bariloche es uno de esos lugares al que uno no puede dejar de conocer antes de morir: una mezcla inigualable de la campiña francesa, los alpes suizos, y el encanto del interior de Argentina. Viajamos en octubre. Los primeros tres días nos alojamos en un hotel del centro, de la calle principal a una cuadra del centro cívico. Los demás días alquilamos un departamento a orillas del nahuel huapi: Cabañas San Isidro, de los lugares que visitamos me encanto porque desde el comedor se ve el lago en un gran ventanal y el hombrecito que atiende es super agradable.
Como fuimos en auto, pedimos en la oficina de turismo un mapa y nos aventuramos a hacer los recorridos solos, con la guia de la intuicion, y debo decir que tengo buena intuición, jajaja. Visitamos el circuito chico en solo 2 horas, muchas vistas bonitas del lago, otro día hicimos colonia suiza, donde comimos en un restaurante hermoso todo construido en madera y visitamos una feria artesanal muy bonita.
Subimos al cerro Otto para conocer la nieve, que todavia había y bastante en esta epoca y de paso visitamos la confitería giratoria, una pequeña sesión de musica clásica en la sala de arte y el viajecito de vuelta. Otro día partimos al bosque de arrayanes en un barco antiguo que nos llevo a recorrer el lago y conocer la isla... que cosa ¡maravillosa!.
También aprovechamos para tomar una clase de ski en el cerro Catedral un día de lluvia tormentosa... me encanto... creo que si alguna vez se me ocurriria hacer un deporte me dedicaría al ski. Visitamos el Bolson que creo que fue un viaje medio inútil porque fue ver más de lo que ya hay en Bariloche, lo que si para el que gusta de artesanías la feria del lugar es la más bonita. Infaltable la foto con los perros... si no traes una de Bariloche es como si no hubieses estado alli.
Y una tarde de patinar sobre el hielo, luego una visita al museo de Fenoglio, interesantísimo... y preparense a comer chocolates para matar el frío. |
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