El viaje por el Titicaca termina para mí en Perú, pero continúa en Bolivia, en la hermosísima ciudad de Copacabana. Varias formas hay de trasladarse desde Puno hasta Copacabana por la rivera del Titicaca, una de las más usada es tomar un micro desde Puno a Yunguyo por un costo de 5 soles (menos de U$ 2), una vez allí se tom un mototaxi por unos 2 soles hasta Kasani, el sitio fronterizo, y tras cruzarlo un taxi hasta Copacabana.
Inicialmente quisimos hacer este recorrido, asi que fuimos al terminal de buses locales de Puno, nos subimos al micro y estuvimos esperando casi una hora que partiera bajo un olor realmente repelente hasta que nos aburrimos (estos micros no parten hasta que se llenan por completo asi deban esperar todo el día). Regresamos al terminal central y tomamos un bus de linea directo a Copacabana por un costo de 15 soles por persona (U$ 5). Nunca me han gustado mucho las fronteras, me poné un tanto intranquilo esto de pisar terreno de nadie, y por lo que he leido y lo que pude ver Kasani es una frontera un tanto complicada, debo aclarar si que hacia el lado boliviano, de Perú nada que decir excelente atención y disposición de sus funcionarios.
El punto es que al parecer usualmente a los turistas que cruzan la frontera caminando con sus mochilas a cuesta les realizan una exhaustiva revisión y de un momento a otro empiezan a aparecer misteriosos impuestos por el ingreso de cámaras digitales o videograbadoras, a una argentina que cruzó junto a nosotros le exigieron 150 bolivianos (U$ 20) por no tener timbrado el pasaporte aunque si tenía los papeles de la visa de permanencia (les recuerdo que entre los miembros del mercosur no necesitamos pasaportes, basta con nuestros dni y con la visa que entregan al entrar a cada pais, ese documento si que debe estar timbrado y no se puede perder por nada).
Gracias a Dios nosotros cruzamos la frontera en un bus de línea que diariamente hacen el recorrido Puno - Copacabana, porque a quienes van en esos buses ni siquieran los revisan, los oficiales de migración timbraron rapidamente los papeles de todos uienes ibamos a bordo y ni siquiera tuvimos que sacar las mochilas del portaequipaje, a los buses regulares los dejan pasar asi como si nada. Asi que consejo importante para movilizarse a o desde Copacabana mejor gasten unos pocos dolars más pero háganlo en una línea regular se ahorrarán dolores de cabeza y tiempo. Tras el cruce de la frontera el bus se demora apenas 10 minutos en llegar a Copacana. La primera sorpresa es que al llegar a la ciudad hay que pagar un impuesto de visita de 5 bolivianos (menos de 1 dolar), estos pagos por ingresar a ciertos lugares son batante comunes en Bolivia al parecer, y aunque todos son montos mínimos lo reiterativo termina cansando.
La segunda sorpresa es que en Copacabana no hay casa de cambio formales sino que todos los negocios funcionan como cambistas y se puede pagar en bolivianos, soles, dolares e incluso en pesos argentinos y chilenos. El problema es que por el cambio informal cada cual cotiza la moneda como se le antoja, así que consejo cambien sus dolares a bolivianos en los puestos formales que existen en la frontera con Perú. Otro punto es que los existen billetes de 10, 20, 50, 100 y 200 bolivianos, pero los de 100 y 200 son casi inutilizables porque en muy pocos lados disponen de cambio ya que son montos rara vez usados, por lo mismo preocupense de tener billetes de 20 y sobre todo 10.
La tercera sorpresa fueron los costos en la ciudad, un verdadero sueño para a quienes nos favorece el cambio. Nos alojamos en un hostal, habitación doble con cable, agua caliente y baño privado, en la calle principal de Copacabana con vista parcial al lago por 35 bolivianos por persona (menos de U$ 5). Conocí a compatriotas que encontraron alojamiento incluso por 15 bolivianos (apenas U$ 2). En los puestos en la plaza de la ciudad puedes tomarte un cafe y un sandwch por 3,5 bolivianos (medio dolar), una exquisita trucha con papas fritas, arroz y ensalada 25 bolivianos (menos de U$ 4); la cena consistente en sopa y plato de fondo por 10 bolivianos (U$ 1,5); la visita a la isla del sol por el día 25 bolivianos (U$ 4) pero ese punto lo profundizaré en otro diario. Lo cuarto que me sorprendió fue la belleza de la ciudad.
El pueblo es sencillamente un sueño, una especie de mezcla entre paraiso hippie, comunidad autóctona y villa modelo. Su calle principal es 6 de agosto, las tres últimas cuadras antes de llegar a la playa están cerradas como paseo peatonal, aqui encuentras la mayoría de los hoteles y hostales, por todos lados abundan los puestos de artesanía con piezas realmente intresantes, igualmente los artesanos hippies ponen sus puestos en las veredas. Abundan los pub y restaurant de todos los estilos imaginables, si quieres escuchar folklore andino hay un lugar, si quieres escuchar reggae también lo hay, lo mismo si te gusta el jazz, el tango o el blues.
Entrar a cualquier cafe termina inevitblemente en una conversación con italianos, suizos, argentinos, franceses, brasileros, por nombrar algunos, porque en el centro de Copacabana se ven muchos más extranjeros que lugareños. Hacia la periferia (es decir a pocas cuadras del centro porque Copacabana se puede cruzar de extremo a extremo en media hora de caminata), están las casas de los locales, en su mayoría de origen aymará, todos extremadamente amables y respetuosos, aunque como ha sido habitual en todo el recorrido por el Titicaca todos tratan de venderte algo. Sus casa son bastante hermosas, saben que es una ciudad turística y la mantienen como total, asi que en general todas las casa y edificios son llamativos, es un verdadero deleite pasear por la ciudad. Al costado norte del pueblo se alza el cerro Calvario, subir a su cima es muy cansador pero vale la pena el sacrificio, desde lo alto se apecia una vista expléndida de la ciudad y el lago.
Si visitan Copacabana en las semanas previas a Semana Santa, suban al Calvario un día viernes por la tarde, encontraran los altares puestos en la cima adornado con flores multicolores y lo más probable es que al bajar se encuentren con un Via Crucis que se inicia en la magnífica Catedral, asi nos ocurió a nosotros. Si piden permise y manifiestan respeto los lugareños no tienen ningún problema en que graben o fotografíen sus ceremonias. Al costado sur de Copacabana se encuentra otro cerro en cuya cima se alza "La Horca del Inca", nombre que los españoles dieron a un observatorio astronómico incaico donde se hacían mediciones, cálculos de solticios y equinoccios. Sibir hasta la horca también es cansador, pero el lugar es muy interesante y bello, no solo por el observatoria inca, sino que por la formas y colores de las rocas que lo rodean.
El gran imperdible de la ciudad es su Catedral, me perdonarán los habitantes de Puno, Ilave y otros lugares, pero la catedral de Copacabana es sencillamente la iglesia más impresionante que uno puede ver en los alrededores del Titicaca, y me atrevería a decir que debe ser una de las más hermosa de nuetro continente. Para un pueblo tan pequeño es llamativo tener una iglesia tan grande y magnífico, por fuera es un gigantesco elefante blanco (por sus proporciones y color) muy al estilo colonial español pero con los toque propios de los pueblos andinos. Por dentro es humilde y cálida, los costados de la nave y el altar muestran una serie de hermosos oleos.
Definitivamnte un lugar sobrecogedor e inolvidable, y lo dice alguien ue no es para nada católico. En fin Copacabana es una ciudad para los aventureros que buscan adentrarse en la islas bolivianas del Titicaca, para los neohippies que buscan buena música y conversación cosmopolita, para los más snob que buscan cómodas habitaciones de hotel y viajes en catamarán a precios más bien bajos, para los antropólogos y arqueólogos amateur que gustan de ver sitios históricosy conocer las costumbres de cada pueblos, pra quienes aman la arquitectura y el colorido, y por sobre todo para aquellos a quienes simplemente nos gusta dejarno llevar por el viaje. |
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