En un diario anterior comenté de nuestra visita a las islas del Titicaca peruano y lo vivido conociendo a los Uros e isla Taquile, pero me guardé a Amantani, sin lugar a dudas uno de los sitios más especiales que he podido conocer.
Llegar a Amantani ya es mágico de por si, en el embarcadero los visitantes son recibidos por los comuneros locales y se nos presenta a quien será nuestra anfitriona por el día que allí estaremos, osea la persona que nos dará alojamiento y alimento en nuestra estancia. Siempre es complicado llegar de visita a alguna casa, particularmente cuando no conoces a los dueños de dicho hogar, sin embargo Jaqueline, nuestra anfitriona, se encargó de hacernos sentir lo más comodos posible.
Que alguién te invite a su casa (aunque sea con cierto grado de retribución económica) es entregarte algo de si misma, de su intimidad, de su diario vivir. Conocimos sus casa de pequeñas puertas (al menos para lo que nosotros estamos acostumbrados), la calidez que da el adobe ya casi olvidado en nuestras ciudades, sus comidas caseras, sopa de uinoa, queso frito con papas asadas y por supuesto los mates de muña, muy necesarios para el mal de altura. Pero en Amantani no solo hicimos vida familiar, tras almorzar nos unimos al resto del grupo turistico, en su mayoria europeos, en la cancha de basket de la comunidad. Increiblemente los "gringos" se enfrascaron en un partido de futbol con los locales, a casi 3900 mts. de altura.
Terminado el clásico futbolero, los distintos grupos visitantes con sus respectivos guias iniciamos el ascenso al templo de Pachatata, ubicado en lo más alto del cerro del mismo nombre. El camino es duro pero bellísimo, la vista del lago, los portales de piedra, los cultivos en terraza. Finalmente llegamos a lo más alto, a su lugar sagrado, al templo donde depositan sus ofrendas. Para algunos el lugar puede ser solo un muro de piedra que rodea un hoyo en tierra, otros entendemos que es un lugar tan sagrado como muestros cementerios o nuestras catedrales, cargado de una profunda espiritualidad, de una devoción y fe en la tierra.
Frente a Pachatata se encuentra Pachamama, otro cerro un poco más alto en donde se rinde culto al lado femenino de la tierra. Lamentablemente la oscuridad y una tormenta eléctrica monstruosa no impidió visitar su santuario.
Jaqueline nos guió de vuelta a nuestro albergue en medio del gigantesco aguacero de lluvia y granizo, mi hijo se encontraba entre aterrao y fascinado por los truenos, relámpagos y rayos, yo debía hacerme el valiente pero la verdad es que me encontraba conmovido por la potencia de la naturaleza. Finalmente en nuestra habitación, nuestros anfitriones nos trajeronalgo de cenar y luego en medio de todo el chaparrón nos preguntaron si ibamos a ir a la fiesta de la comunidad. Fiesta??? en medio de esa tormenta salvaje, claro que si, una tormenta eléctrica no es suficiente para que los habitantes de Amantani dejen de celebrar y mostrar sus tradiciones a los visitantes. Necesariamente antes que aventurero debo ser padre, asi que me quedé con mi hijo que aún no se reponía bien de la impresión de la granizada y el ruido de los truenos, de hecho era la primera vez en su vida que escuchaba alguno.
Pero por lo que me contaron mis compañeros de travesia la fiesta que los habitantes dieron a los visitantes estuvo magnífica, llena de cantos y bailes tìpicos, a las turistas se les vistió con las faldas propias de la isla, igual a los varones con los chalecos y ombreros respectivos. Por lo que supe también abundaron las cervezas que se pueden obtener por unos 5 soles (poco menos de 2 dolares) en la suerte de bar-club social-almacén de la comunidad.
La tormenta golpeó la isla con una furia casi salvaje, como si los dioses protectores de los quechuas quisieran mostrar a los extranjeros toda su potencia, sin embargo a la mañana siguiente el cielo se encontraba casi despejado por completo, una bruma se elevaba de la tierra por el agua en evaporación que le daba al lugar un aire absolutamente mágico. Luego de desayunar nos dirigimos al embarcadero donde continuariamos rumbo a Taquile.
Al caminar por los campos viendo sus pequeñas casas, su tranquilidad inmenza, me preguntaba donde había visto eso antes, porque todo me resultaba de alguna manera familiar, y de repente al cruzar un arroyo lo recordé: Hobbiton, la ideal aldea de los Hobbits de los libros de Tolkien magnificamente representada por Peter Jackson. Si son seguidores del Señor de los Anillos, deben visitar a Amantani, tiene esa tranquilidad de la Comarca y la magia de las moradas élficas.
Si Tolkien y sus libros no les dicen nada, no importa, visiten Amantani, de igul forma conoceran el lugar más hermoso y tranquilo del planeta. En el embarcadero nos despedimos de nuestros anfitriones e iniciamos el camino a Taquile, con el estomago bien lleno, la mente tranquila, el corazón hinchado, y en algunos casos la cabeza un tanto mareada de tanta celebración.
Em resumen, Amantani debería ser terapia obligatoria contra el estress, fue en ese lugar donde después de varios días de viaje finalmente me desconecté por completo de trabajo, cuentas, obligaciones, y me adentré por completo en mi viaje, el interno, que es el ue más hace crecer. |
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