Hola Viajeros:
Llevo varios meses , leyendo los diarios que enviais, y la verdad es que me enamora cada uno de ellos, y me hace viajar en cada uno con mi mente, Este verano, por medio de la empresa que trabajo, tuve la suerte de hacer uno de mis viajes más impresionantes: La Polinesia, un crucero por las islas.
Salimos de Madrid, via New York, y tuve la suerte de disfrutar 2 dias en la ciudad, cuantos años habia soñado con visitar la ciudad de los rascacielos.
Llegamos de noche, pero no dejaba de grabar en mi mente , todo lo que mis ojos captaban a través de los grandes ventanales del autobús, hacia el hotel. Nos alojamos en el mismo BROADWAY, fue increible, porque ya podían ser las 4 de la madrugada, que la ciudad estaba llena de vida, los taxis,esos taxis que tantas veces veo en las peliculas americanas. Viajaba con mi hermana y unos primos, debido al enorme mareo que sufrió mi hermana, se quedó en el hotel, pero nosotros decidimos callejear en la ciudad, alquilamos un rickhaw, que no sabía que existía en New York, y callejeamos por las grandes avenidas, pasando por los innumerables teatros, y cines, todo era luz y magia aquella noche..
Al día siguiente, visitando el alto y bajo Manhathan, que pena que nos lloviera tanto, el dia estaba gris, pero no me quitó las ilusiones de percibir a la ciudad con estusiasmo. A la noche cogimos el avión para las islas de la Polinesia, otro lugar maravilloso del mundo. Llegamos a PAPEETE, la capital de Tahiti, ciudad tranquila , fue mi primera sensación, descansamos en el hotel, maravilloso hotel con playita, y con bungalows en medio del mar...
Había que tomar fuerzas para el maravilloso crucero por las islas MARQUESAS, las más alejadas, 2 dias de navegación, pero que la mala mar hizo que casi todo el barco estuvieramos mareados, y tomando biodraminas..., para paliar esas malas sensaciones de mareo. Pero todo esfuerzo bien mereció la pena, cuando tomamos tierra en la primera isla, parecía un vergel, un paraiso, solo alcanzable para unos pocos afortunados, Y ahí estaba yo, con los pies metidos en la playa o motus, con el agua cristalina, las arenas balncas, y esas palmeras, pero no me quedé con lo paradisiaco, anduvimos entre las calles, entramos en las iglesias, hablamos con la población, son islas poco explotadas por su poca presencia de turistas, y algunos nativos tienen unos cuantos 4x4, y te llevan a rincones inóspitos, mientras te cuentas la historia de los antiguos moradores, yo claro con mi cámara intentándo captar parte de la gran belleza, que la madre naturaleza ha dejado en estas islas, verdes, con una exhuberante vegetación y con ese amor por el respeto a lo divino, que nos transmitia los guias.
La gente andaba descalza, y es que para que iban a ir descalzos, si las islas no presentan peligro alguno, los niños sonrientes, son gente abierta, y nos recibieron con los brazos abiertos. Son gente humilde, y la esperanza de vida a penas roza los 68 años, según una nativa con la que intercambié una bonita conversación, Aunque es una colonia francesa, tienen su propia lengua, ni yo que sé francés, me costaba seguir las conversaciones.
La danza me fascinó y presencié una autentica boda polinesia, recuerdo que me emocionó, y por unos instantes estuve volando...practiqué snorquel y vi unos peces multicolores, los fondos marinos eran maravillosos.:peces mantas, delfines, etc... Que riqueza marina...
Espero os haya gustado |
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