28 de Abril-19 de Mayo 2007
DIARIO DE VIAJE
“De Colonia a Machu Picchu”
De Colonia a Salta.
Hay momentos en los que la amistad se valora bastante más de lo habitual. Sin duda que uno de esos momentos fue cuando mis amigos del barco me acomodaron en primera clase. Lo que hizo mi viaje a Buenos Aires, cortito, lindo, y bastante mas cómodo (que si lo hubiera hecho en el lugar por el que pagué..).
Salir de Buenos Aires a las 18.10 hs, es lindo, a esa hora se produce ese encanto que tiene la unión de la luz natural con la artificial.
En el ómnibus me rodea una familia francesa (creo) con 5 hijos (o mas..) por lo que tengo la sensación que las 19 horas que faltan para llegar a Salta, van a ser algo entretenidas.
Al cruzar la frontera entre Santiago del Estero y Tucuman acompañados por el amanecer, se disfruta bastante del paisaje, se siente el sube y baja de la pre cordillera y se distinguen claramente las montañas al fondo, en el horizonte.
Como lo dice su apodo, Salta es linda, y te das cuenta en cuanto llegas. Al acercarse se ve la ciudad completa, desde arriba. La noto algo mas grande de lo que imaginaba.
De la terminal de ómnibus, taxi hasta donde supuestamente se encuentra el hostal. Digo supuestamente porque me dijeron que había un cartel (bien dicho, había).
Pase cuatro veces por la puerta hasta que me asome y pregunte por el hostal: “pasa! Es acá!!”
La calle Balcarce, donde está el hostal, es muy coqueta y famosa por sus boliches y vida nocturna y las peñas folklóricas. De hecho el hostal donde paro, se encuentra al fondo de un boliche.
Justo hoy, domingo, feria artesanal. Un espectáculo, desde cinturones de cuero, vinos, postres, hasta títeres y cuchillos, muy bueno realmente.
Después de clavarme un par de empanaditas de conejo y una Quilmes salgo para el teleférico, donde se obtiene una vista hermosa de toda la ciudad de Salta, con cordillera de telón de fondo. Cuando bajo, quien se imaginan que sube como una tromba….aquella familia de franceses! , después de 19 horas de verlos y escucharlos, ahora puedo decir con seguridad: son 4 los niños.
Hospedarse en el fondo de un boliche es medio ruidoso, pero tiene sus ventajas, la situación obliga a tomarse una (que debo confesar, fueron muchas) y aprovechar para conocer gente de los lugares mas extraños que te puedas imaginar.
En un ratito Holanda, Noruega, Inglaterra, España, Belgica, Argelia, Mexico, Uruguay y Argentina se hicieron sentir, y son algunos de los representados por nosotros. Despues aparecerán mas.
Un baño caliente después del descanso es el puntapié inicial, para lo que sería uno de los mas lindos paseos hasta ese momento. Arranco en colectivo para el dique “Cabra Corral”. Hora y media después me encuentro a la orilla de ese gran lago, yo sabia que había un puente por ahí. Al preguntarle a una doña cuento estaba del puente me dijo “dele por ahí unos 6 kilometros y llega”.
Sería fácil su fuera en línea recta, pero por la cordillera y bordeando el lago, doblando, subiendo, bajando, seguramente camine algo mas que el doble de lo que había dicho aquella doña. Increíble ver esos paisajes, muchísimos colores en la montaña provocan que quiera sacarle foto a todo, y creo que lo hice.
Despedida de Argentina
Cada dia que pasa se hace mas cansador que el anterior. Madrugón para tomar el ómnibus a las 5:30 hacia Humahuaca (Jujuy), y desde ahí combinar hacia Iruya, un pueblo enclavado en la montaña que me había seducido solamente con una foto que vi en internet.
Sorpresa y feliz dia del trabajador! 1ro de mayo…..al llegar a Humahuaca, no hay combinación, feriado, chau Iruya.
Me quedan 2 horas para el otro ómnibus, para irme directo a La Quiaca, entonces aprovecho a conocer este famoso pueblo indígena (me sobró algo de tiempo), preciosa, linda para 2 horitas y hasta luego….muy lindo de verdad pero que calor!
“Quien mierda me mando a hacer este viaje”, me salió del alma cuando llegue a La Quiaca, no me gusta nada la estética ni el paisaje, pero sin dudas que vivir en esta frontera tiene su adrenalina, todo el mundo vive del contrabando, perdón, de la importación y la exportación.
Ese puente que los une a Bolivia, en la ciudad de Villazon es increíble, gritos, corridas, llantos de niños, cajas, cajitas, cajones, carros, carritos, bolivianos y quiaqueños.
Desde Bolivia vienen ropa y electrodomésticos, y de Argentina van muchos comestibles. Hay que ver eso.
No tengo mucho para hacer en La Quiaca, por lo que me puse al dia con el descanso, que mucha falta me hacia.
Bolivia, y adentro
El segundo dia de mayo me subo al tren en Villazon, el que me interna en Bolivia, hasta Uyuni, donde se encuentra el salar y el famoso hotel de sal, donde pasaré la noche.
Otro capítulo merece el viaje de 300 km y 8 hs de tren. Estoy seguro que el pasaje es mitad boliviano y mitad turista. Luego de un rato pelé una milanga de la mochila para matar el hambre, me superó cuando unos franceses se pusieron a pelar cebollas, pepinos y tomates! Claro que no podían perderse de su ensaladita. Culturas diferentes le dicen, y les puedo jurar que en este vagón, están casi todas.
Atornillante el frio de la noche de Uyuni, me toma una media hora en camioneta llegar al hotel de sal. Que puedo decir de este hotel? Increíble, totalmente construido con bloques de sal, entrás y cruje la sal del piso bajo los pies. Al levantarme, me tiro en una reposera que se encuentra en un mirador externo. Nunca en mi vida había “escuchado” tanto silencio…
Sobre el medio día me pasan a buscar, ahora sí, para ir directo al salar. Parece nieve, parece. Hasta donde llega la vista es blanco, un paisaje único y un clima singular: durante el día la temperatura llega a los 20 C, y a la noche ronda los -20 C!
Estas excursiones te dan la oportunidad, mas allá de conocer lugares, obvio, de conocer gente, y como decía antes, de todo tipo de países y culturas. Por ejemplo, nuestra camioneta estaba conformada por una pareja de argentinos, un ingles, y Eduardo, el mexicano con quien compartiremos la cena y el viaje hasta la Paz.
El viaje a La Paz, viajecito de 12 horas, 5 de ellas por caminos de tierra, el resto un poco peor.
La ciudad de La Paz es asombrosa, ya no hay lugar ni para el lugar mismo. Hay mucha gente en poco lugar. He tenido oportunidad de conocer otras ciudades grandes y con mucha gente, pero ninguna con tanto caos a la hora de trasladarse, tanto a pie como en vehículo.
Su paisaje es único, literalmente un pozo, lo cual dificulta el caminar por la ciudad, subir y bajar permanentemente y los casi 3700 metros de altura hacen el paseo bastante agotador.
Me llevó unas 6 horas recorrer a pie algo del centro de La Paz, zonas coloniales con sus museos, zonas de ferias (como el Mercado de Brujas), donde se encuentran infinidad de artículos. Las siguientes 12 horas que pasaré durmiendo me vendrían bárbaro después, para disfrutar mi próximo destino: Coroico.
Noventa kilómetros y 2000 metros de altura separan la caotica ciudad de La Paz, del hermoso y tropical pueblito de Coroico. El descenso en camioneta lleva unas 3 horas, la ruta se hace cada vez mas fina, y los acantilados cada vez mas cerca.
Policia, iglesia y casa de gobierno rodean la plaza y hacen el “centro” de este pueblo que vive del turismo, y la plantación de coca, plátanos, cítricos, etc.
Primer día dedicado a la caminata, como siempre agotadora, para terminar en la noche tomando cerveza con Felix, un simpático inglés, ahora sin trabajo pero “medico sin fronteras” de profesión.
La mañana siguiente, bien temprano, emprendemos con una pareja de cordobeses y Coco (nuestro guía) la caminata de unos 25 km por la montaña, la que nos llevará unas 5 horas.
Hacemos la ruta de “Las 3 cascadas”, adivinen cuantas vimos….claro, 3. Atravesamos la zona selvática (yunga), tierra, piedra, pasto. Un increíble paisaje, es un placer poder admirar las plantaciones de coca, una verdadera artesanía.
Cualquier hospedaje en Coroico tiene una vista sin igual del valle y los cerros vecinos, por lo que no es necesario entrar en detalles del lugar donde me quedo, y no de vago, sino que no hay muchas palabras para describirlo! Hotel Sol y Luna por si van.
Luego de 2 noches no queda mas remedio que retomar el viaje y volver a La Paz. Otra camioneta, los granjeros, mujeres y niños que me acompañan, hacen que no sea nada aburrido el retorno.
Dos horitas de espera en la terminal de ómnibus para subir a otra aventura (todos los viajes por tierra en Bolivia lo son) que me lleva esta vez hacia Copacabana, a orillas del lago Titikaka.
Reitero, que por suerte cada tramo del viaje posibilita conoce gente de todo el mundo con la que, aparte de practicar mi mal inglés, se comparten algunos kilómetros y no menos importante, se pueden achicar algunos gastos! En este tramos nos encontramos con Isabella, estudiante alemana que vuelve de Chile hacia su Alemania natal.
Las callecitas de Copacabana nacen en la montaña y mueren en el lago, es muy lindo. Si bien tienen una buena oferta gastronómica (difícil en Bolivia) están un poco flojos en lo que es servicio, pero eso no imposibilita pasarla bien.
El lago impresiona realmente, más cuando se piensa que se trata de un lago. Frente a Copacabana se encuentran las islas Del Sol y De la Luna. En la primera tengo la posibilidad de pasar una noche y conocer de parte de lugareños la mítica historia incaíca sobre el descanso del sol y la luna en ésta isla.
Lancha mediante, volvemos a la ciudad, en la que experimentaré una de las sensaciones mas linda de mi vida: volar en parapente sobre la ciudad y el lago! Verdaderamente fascinante…
La solidaridad de los viajeros es bastante interesante, siempre se responde. Esta misma me lleva a volver sobre mis pasos a La Paz (no pensaba hacerlo) a recuperar el pasaporte de Isabella, que lo había olvidado, para desde ahí dejar definitivamente Bolivia, para cruzar la frontera hacia Peru.
Peru, destino final.
La llegada al límite entre Bolivia y Perú es similar a aquella que les conté entre Argentina y Bolivia, un pequeño puente, con su vaivén de personas, que llevan y traen, traen y llevan. Esta ciudad fronteriza se llama Desaguadero, ciudad binacional que mantiene su nombre tanto del lado boliviano, como del margen peruano.
Es muy gracioso tomarse una bici taxi hasta el puente divisorio! Especie de triciclo, pasajeros sentados al frente, y el chofer pedaleando atrás, un trabajo bastante agotador parece, como tantos otros que se ven por estos lados.
El primer destino en Perú es la ciudad de Puno, separada por 3 horas de Desaguadero. El micro que nos lleva es bastante particular. Las doñas que transportan mercadería desde la frontera para vender mas allá, solicitan los servicios de los turistas para no correr riesgos a la hora de parar en los controles aduaneros (a los turistas no nos miran tan finamente). La verdad que me gusta darle una mano a la gente, pero hacia mucho calor para llevar ese tapado de piel sintetico…
Puno no es la ciudad más linda del viaje, pero está enclavada en el borde del lago Titikaka y es la puerta de acceso a las islas de comunidades indígenas como los Uros, Amantanis y Taquiles.
Increíble la vida de los Uros, éstos viven en islas flotantes hechas con juncos, una linda experiencia verlos trabajar con estas plantas, a las que les deben mucho, desde hace mas de 500 años.
Luego de una corta visita a Uros, continuamos en lancha unas 3 horas hasta la isla Amantani.
Comillas se deben abrir a la hora de narrar esas horas con esta gente. Compartimos vivencias, comimos y dormimos con ellos. Lujo? No existe. La forma de vivir y la humildad con que lo hacen, pocas veces se ven.
Luego de conocer la “posada” que nos toca a cada uno (cada casa de familia recibe hasta 3 turistas, no hay alojamiento) tomamos un tour por la isla, agotador para variar, para luego retornar a casa a tomar una cena típica con la familia que nos recibe, en este caso la mano de Eduviges hace una sopa y unas verduras hervidas, que si mi madre viera como las como, me daría un buen tirón de orejas recordándome algo de años atrás!
Por la noche nos agasajan con una fiesta típica, en el salón comunal de la isla, donde solo nos ilumina un farolito colgando del techo. La isla tiene un generador que se enciende solamente los días festivos. Un par de cervezas calientes y algunos temas folklóricamente muy alegres y a descansar.
Luego de un desayuno tan rico y raro a la vez, como la cena, partimos hacia la isla Taquile, que nos espera una hora adelante. Linda isla también, pero algo distinta. Gran caminata, almuerzo y retorno a Puno, para tomar el micro a la medianoche, el que me llevará a la histórica, famosa e incaica ciudad de Cuzco.
Cuzco, y cerca del fin…
Viajar en algún medio de locomoción turístico, como lo hicimos nosotros desde Puno hacia Cuzco te da cierta tranquilidad (si sos turista claro), ya que si sos peruano…
La sobreventa de pasajes es algo normal, por lo que cualquiera que quisiera subir a “mitad de camino” se encontraba con su asiento ya ocupado. Por lo general, ocupado por algún turista, lo que deja sin efecto cualquier reclamo que se te ocurra hacer…si sos peruano, como dije antes.
La llegada a Cuzco se produce bien entrada la madrugada, lo que hace muy difícil elegir hospedaje si no se tiene reservado alguno. Creo que nunca estuve tan acertado a la hora de elegir un hostal al azar.
Pasado el tiempo no me cansaré de recomendar el hostal Pirwa Colonial. La amabilidad de la gente hizo que me dieran ganas de volver a Cuzco siempre.
Si bien me habían advertido que Cuzco sería lo que mas me iba a gustar en este viaje, luego de pasar un dia acá, me doy cuenta de que era una gran verdad. La estadia en este lugar me hace pensar como seguir el viaje, ya que me quería quedar algún dia mas de lo planeado. Se puede describir con una sola palabra, fascinante. La arquitectura, los colores, la gente, los restoranes y la variedad de ofertas, hacen de éste lugar, sin duda alguna, lo mas lindo del viaje, en lo que a ciudades se refiere.
Cansado de caminar por diferentes ruinas, me dedico a recorrer la ciudad y me enamoro por completo.
Definitivamente, me instalo 3 dias, para continuar mi travesia hasta Machu Picchu, lo que queda a un paso de distancia.
A Machu Picchu
Odisea de por medio consigo mi boleto de tren hasta Machu Picchu, lo mas caro y degenerado del viaje, producto del monopolio chileno que maneja Peru Rail…
Taxi desde Cuzco (compartido con una flia limeña) hasta Ollantaytambo, donde abordamos el tren mas caro del mundo como les dije.
Una vez digerida la calentura por el valor del boleto, lo único que queda es disfrutar del viaje que lleva algo mas de una hora hasta el destino tan esperado.
La conocida y tambien mal llamada ciudad de Aguas Calientes no es nada ni nada menos que Machu Picchu Pueblo, escondida en la base de las montañas que conservan la famosa y posterior maravilla del mundo.
Enclavada entre 4 paredes naturales, la ciudad, perdón, el pueblo es maravilloso, el estruendo interminable del “rápido” que lo bordea, se hace a veces ensordecedor, una muy buena música de fondo para tan magnifica vista.
Pequeño pero grande, lleno de restoranes y bares que esperan a los aventureros a que repongan energias.
Su calle principal está señalada solo por la via que recorre el tren. Nada de vehículos, se anda caminando o en tren. Nada mas. Cada calle un desafío, es subir o bajar, dejando lo mejor de tus piernas en cada recorrido.
Solo queda tomar una cena y tirarse a descansar, despertador mediante, a las 4 de la mañana para asi poder emprender la subida hasta la ciudad sagrada, tratando de llegar a la cima antes que el mismo Sol. La aparición del Sol desde el pico mismo se vende como algo impagable, veremos…
Mochila, agua, viveres y lo necesario para emprender la subidita. Salgo del hostal, 2 cuadras y se presenta lo último que deseaba en éste momento, la lluvia!
Cambio de planes (había dejado mi ropa de lluvia en Cuzco), me voy a la terminal de buses, los que desde las 6 de la mañana no paran de subir y bajar turistas.
Llama la atención que en varios momentos soy el único que habla español, en este ómnibus vivo uno de ésos momentos, por lo que me limito a solo mirar el paisaje por la ventanilla, igual a esta hora no tenia muchas ganas de hablar…
Como la había planeado, llegué a la tan esperada ciudad sagrada antes que el Sol, claramente gracias al madrugón y a que pude tomar el primer bus.
Mas allá de la historia, los mitos y todo lo que uno viene escuchando sobre Machu Picchu, realmente se siente “algo” cuando se está parado sobre esa foto que ya vimos todos en algún libro o pagina de internet.
El sentimiento es raro, muy raro después de dejar atrás esos 3000 y pico de kmts que me separan de casa, cuando te quedas parado esperando que se levante la bruma, que se vayan las nubes para ver eso, sinceramente lo que sentí fue asombro, asombro total ante algo tan magnifico que fuera construido hace tanto tiempo.
Y te ponés a pensar en cuanto te costo llegar hasta acá en éste siglo…con los mejores medios de locomoción, no se explica fácilmente como lo pudieron construir en aquellos tiempos, en un lugar tan remoto como éste.
Solo puedo pensar en una palabra: Respeto. Respeto a esa cultura, respeto a esa gente que logró eso, en este lugar tan impactante…me saco el sombrero señores.
Me resulta simpático volver a Cuzco, al hostal donde me espera mi mochila, sabiendo que es el punto de regreso.
No voy en tren, voy en avión
Antes de comenzar este viaje sabía que el día de mi cumpleaños me iba a agarrar en la ruta. Y se lo había dicho a Josefina, Josefina es mi hija, el motor que me mantiene vivo, es lo que me carga de energía, por lo que muchos días lejos de ella me van apagando de a poco…
Cuanto más se acerca ese día, el de mi cumple, y cada día que pasaba la extrañaba mucho, por lo que decido sentarme a pensar y ver mi hoja de ruta de regreso, no dudo en modificarla y gastarme algún pesito de mas y volverme en avión.
Cuzco, una hora en el aire, y Lima. No puedo pasar por Lima sin avisar y pasar a visitar a mi amigo y coterráneo Nacho Garcia y flia. Los que merecen un capitulo aparte por el recibimiento y el trato que me dieron.
Un día entero no me alcanza para conocer Lima, pero sí me alcanza para darme cuenta que una familia que había dejado atrás muchas cosas, estaba bien, con el esfuerzo que merece cambiar de país, de aire, de ambiente, con sus hijos…un gracias enorme a Nacho, Nachas y Nachito por el día que me hicieron pasar en la capital peruana.
El viaje al aeropuerto con Nacho y Tania marca el final de lo que sería mi primer experiencia como viajero por alguno países de nuestra querida America Latina.
El fin del primero….
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