Tomamos la decisión de visitar Santa Marta durante la planificación de nuestro viaje a Cartagena, el traslado lo hicimos vía terrestre, fueron tres horas llenos de deleite visual de pura naturaleza.
El mar te acompaña muchas veces durante el recorrido, vimos una serie de proyectos inmobiliarios muy prometedores para la región. Luego de hora y media atraviesas la zona norte de Barraquilla, un día antes la visitamos para conocer sus carnavales, todo un acontecimiento popular muy bien organizado, entre muchas de las opciones disfrutamos del desfile de Fantasía, fueron como 80 escuelas que mostraron sus galas por 4 kilómetros de la vía 40, en las fotos resumo un poco su esplendor.
Dejamos atrás Barranquilla cuando atravesamos el puente Alfonso López Pumarejo sobre el río Magdalena, ésta estructura tiene el mérito de ser la más grande de Colombia, con 500 metros de largo y 16 de altura.
El encanto aumentó cuando estábamos en frente de la Ciénaga grade de Santa Marta, la mayor laguna costera de la región, toda una riqueza biológica y encanto para los que transitan la vía, sus pobladores construyen casas sobre el agua robando toda nuestra atención, así como también la riqueza de aves y la variedad de verdes del entorno.
Los rieles de un tren y unas embarcaciones llenas de carbón anunciaron que estábamos muy cerca, lo primero que hicimos fue visitar la Quinta San Pedro Alejandrino, última morada del libertador Simón Bolívar, su habitación permanece intacta, me impresionó ver el reloj que según las historia dejó de funcionar a la hora de la muerte del padre de la patria, ésta sencilla casa forma parte de un conjunto de símbolos bolivarianos como el monumento nacional y el museo Bolivariano de arte contemporáneo con obras de artistas de la región, todos integrado en un jardín fresco y amplio.
EL monumento construido en honor al Pive Valderrama fue nuestra próxima parada, para luego visitar la catedral, la casa de la aduana, el museo de Oro y caminar por la Bahía de Santa Marta, lugar donde disfruté de un refrescante jugo de frutas tropicales preparado al instante. No pueden dejar de visitar el mirador de Taganga, nosotros lo disfrutamos muchísimo, su vista y frescura nos dejó llenos de paz y ganas recorrer toda la zona.
Por la noche el plan es caminar por el Rodadero, recorrerlo en carreta alada por caballos o en triciclos gigantes son otras de las opciones que brinda el lugar, los mercados con sus artesanos son los máximo para hacerse de recuerditos, la gente se reúne a comer frente al mar mientras cantantes de música local alegran el ambiente.
Al siguiente día recorrí parte de sus lindas costas montado en una moto de agua, me bañé en sus tranquilas aguas y me regresé con las ganas de hacer una excusión por el Parque Nacional Tayrona y muchas de las opciones que los colombianos ofrecen a los turistas haciendo alarde del orgullo que sienten por su maravillosos país. |
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