
Antiguo hotel de Puente del Inca
Mendoza | 0 comentarios.
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Amigos viajeros! Cómo están? Otra vez en contacto para contarles una linda experiencia de fin de semana en Mendoza. Mi hermana se acababa de instalar en un departamento en la capital mendocina, y aprovechamos tal ocasión para hacerle una visita. Salimos en familia desde Sampacho (Córdoba) en la mañana del 10 de agosto del 2007, y luego de un viaje tranquilo y parejo (en San Luis y en parte de Mendoza hay autopistas) llegamos a casa de unos familiares, nos instalamos y mate y facturas mediante, planeamos la escapada del sábado. Salimos a media mañana rumbo a la cordillera, pasando por Luján de Cuyo, para tomar la Ruta Nacional Nº 7 que conduce a Chile.
Al cabo de un rato hicimos nuestra primera escala para admirar las obras sobre el Dique Potrerillos, enclavado en plena precordillera y ubicado a un costado de la ruta, importante obra de ingeniería para contener las aguas de deshielo que bajan por el Río Mendoza. A cada momento nos deleitábamos con el panorama que a diestra y siniestra de la ruta, la naturaleza nos ofrecía, a lo lejos los picos todos nevados, pasamos por varios túneles, curvas y contracurvas, puentes, subidas y bajadas, hasta que cerca del mediodía llegamos a Uspallata. Allí aprovechamos para almorzar, y luego enfilamos directo a la cordillera, buscando la nieve en la alta montaña.
En Punta de Vacas hicimos una parada, dado que el paisaje era imponente y digno de fotografiar, luego avanzamos un poco más... y cuando nos quisimos dar cuenta, se abre ante nosotros un espectáculo de nieve que no habíamos visto jamás: estábamos llegado a Los Penitentes, famoso centro de esquí, donde allí nos encontramos con un familiar que había ido a esquiar. Allí compartimos un chocolate y sus anécdotas, luego seguimos avanzando un poco más, hasta llegar a Puente del Inca, donde las estalactitas y estalagmitas que caían del puente brindaban un espectáculo único, lástima que no pudimos pasar por el puente, porque se encuentra clausurado por peligro de derrumbe. Hicimos un último tramo, y llegamos al mirador del Cerro Aconcagua, imponente, con sus 6959 mts, todo un macizo de nieves eternas...
Y ya al atardecer, emprendimos el regreso a la capital, luego de haber disfrutado a pleno de una jornada de nieve y sol, porque el día todo estuvo impecable, sin nubes, sin vientos, en fin, maravilloso. Espero que disfruten de las fotos, que como verán, lo dicen todo!!! Un gran saludo y será hasta la próxima. Rubén |
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