Un rayo de sol ingresa a través de la ventana que da justo al frente de la fachada del edificio amarillo antiguo, reflejo de una época de bonheur y apogeo económico. Automáticamente surge el deseo de visitar este lugar, uno de los barrios donde sus calles hablan de un tiempo de bohemia y artistas. El otrora Altos de San Pedro Telmo, ahora conocido como barrio San Telmo, se remonta a ser uno de los barrios donde en una época residían las familias adineradas de la ciudad de Buenos Aires, a finales del siglo XIX, pero la fatal fiebre amarilla que inundó la porteña ciudad en 1871, obligó a que los residentes de este barrio se mudaran más al norte, a lo que ahora es el Barrio Norte. Este barrio se ubica a pocas cuadras de la Plaza de Mayo (donde encontramos a la Casa Rosada); sobre sus calles pavimentadas con pequeños adoquines de piedra se observan los rieles por donde años atrás pasaba el famoso tranvía que unía este barrio con otros puntos de la ciudad.
El paisaje estimula la imaginación y nos remonta a los años ‘60s, cuando los artistas plásticos fascinados por la atmósfera inspiradora del lugar eligieron instalar allí sus atelier, otorgándole con su presencia un ambiente singular y bohemio; los cafés pronto se convirtieron en los puntos de reunión de los artistas para hablar de cultura y actualidad, sobre los acontecimientos internacionales y nacionales, tal como paralelamente sucedía en Montmartre, Paris - Francia. Siguiendo las recomendaciones de los lugareños me doy cuenta que los fines de semana son los más agradables para descubrirlo, ya que las calles de este barrio se vuelven peatonales, donde artistas plásticos, artesanos, músicos y vendedores de antigüedades salen a las calles a exponer lo mejor de sus producciones. En la Plaza Dorrego se abre una feria de antigüedades, donde se puede conseguir pinturas de artistas muy reconocidas y antiguas.
San Telmo es un barrio que guarda tesoros artísticos, galerías de arte donde se exponen pinturas de arte contemporáneo, tiendas de venta de prendas en cuero, lo ultimo en diseño, donde incluso asisten importadores de países europeos, ya que el acabado y el diseño son uno de los factores que imponen a esta industria gaucha en los primeros lugares a nivel internacional. Visitando las tiendas de antigüedades uno puede notar que lo que predomina en exhibición son fotografías de Juan Perón y la muy amada por los argentinos Evita Duharte de Perón. Placas en metal como sellos de la gendarmería de Buenos Aires de principios del siglo XX, vajillas de porcelana francesa, objetos en bronce y cobre son muy bien cotizados. Es un gran comercio donde la oferta y demanda esta equilibrada. Apreciando los establecimientos de artesanos me sorprende saber que estos saben explotar muy bien la iconografía de arte rupestre de Argentina: remeras, billeteras, marca páginas, y toda una infinidad de productos con iconografía plasmada en el arte rupestre se pone en venta y donde tiene una buena aceptación por los visitantes.
Los niños y adultos disfrutan mucho de las estatuas humanas, la creatividad artística supera las expectativas, el realismo dado por los artistas es digno de colocar una moneda para ver a estas estatuas animarse. Reconocidas melodías nos lleva a los músicos quienes ponen la atmósfera del legado cultural del gran Carlos Gardel. Estudiantes del conservatorio de música de Buenos Aires, se agrupan formando las famosas Orquestas Típicas, sus interpretaciones musicales inundan las calles de este pintoresco barrio con melodías de tango, donde el hecho de ver y escuchar estas piezas musicales al son de violines, acordeones, bandoneón, basto, contrabajo, piano, viola y canto a capela da la sensación de estar en uno de los mejores escenarios con los mejores interpretes musicales.
Los bailarines también están presentes en este barrio, estos ofrecen “clases” y demostraciones publicas de tango, elegancia y glamour se derrocha en estas presentaciones en publico; la carisma de los bailarines motivan al publico espectador a formar parte de la presentación, hasta los mas tímidos entran al ruedo, eufóricos y con ganas de dar aunque sea dos pasos de este baile sensual y atrevido. Una vez una porteña me dijo seriamente: “El tango es la expresión vertical de un deseo horizontal”. Tenía toda la razón… Los elementos de arquitectura sugiere al visitante a detenerse y observar las fachadas, muchas ellas ricas en historia, contienen en sus interiores: talleres, galerías de arte, tiendas de souvenir. Los edificios con sus objetos muebles dan una impresión que el tiempo se hubiera detenido en los años ‘60s y 70’s.
La influencia francesa tanto en la arquitectura como en objetos muebles es muy marcada. En uno de estos recintos artísticos existe un estudio fotográfico llamado: Imágenes de antaño, donde se retratan a personas contemporáneas pero con un costume de épocas del charlestón y otras mas; los retratos salen en color sepia y enmarcados como en los años 60, el resultado es de película!. No es para menos, el reconocido actor de la pantalla grande Antonio Banderas poso para estos lentes.
Por las noches la heterogeneidad bohémica se hace presente, cafés con presentaciones de tango y pubs de música moderna conviven dándole una diversidad de pasar las noches de verano y todas las estaciones en este barrio que brilla por sus añoranzas de los buenos años. El barrio de San Telmo, sin duda alguna el mejor lugar para adquirir una antigüedad en un ambiente donde la imaginación se pone en sepia con la gama policroma de los artistas que aun caminan sobre los rieles de un tranvía donde la próxima estación es la cultura viva.
Víctor Corcuera Cueva
Buenos Aires
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