El avión había salido con 20 minutos de atraso. Llevaba cierto número de viajeros hacia la capital de Georgia. Pero yo no había podido abordarlo. Si bien llegue en horario, luego de media hora de espera llegue al Check-In y tanto la máquina autómata como el funcionario allí presente me dijeron que era tarde. Estaba en el pequeño aeropuerto de Ft Lauderdale y por suerte (y pagando mucho) pude subirme en el ultimo vuelo del día.
NOTA: la atención y calidad de Spirit Air es la peor que me ha tocado en 10 años (he hecho más de 2 vuelos por año) así, que si pueden, eviten esta empresa.
A las 6 y 25, luego de dormir en el auto más lindo que había rentado en Usa, Salí a recorrer los parques de Atlanta y esperar que abra el Hostal. Tomé unas fotos, caminé un poquito y cuando empezó a salir el sol me fui al Hostal. Dormí unas horas, note que mis amigos no estaban, entonces salí a conocer el Acuario y el Museo de Martin Luter King Jr. Dos atracciones que me habían quedado de mis viajes anteriores.
NOTA: Si quieren conocer más de Atlanta los invito a ver el diario.
Al día siguiente, luego de consultarlo con mis amigos, llegue a la conclusión que debía ir a Savannah. Una ciudad sobre el Atlántico que había logrado sobrevivir la Guerra de Sucesión. Por ende, me encontraría con una ciudad, urbanisticamente hablando, muy linda.
Ciento sesenta y nueve es la distancia precisa que indica, en millas, mi “Rand Mc. Nally”. Sin embargo, decidí hacer una ruta alternativa –algo más larga- que me permitiese conocer algo más. Escogí la interestatal 20 hacia Augusta y continué por la US Highway 78 hasta Charleston. Llegué justo para el atardecer, y decidir apreciar su colorido desde el “punto patriota” que se encuentra frente a dicha ciudad de South Carolina.
NOTA: No me gusta usar guía de viajero. Me gusta ir a la sorpresa y hablando con la gente.
Luego de una corta recorrida por la ciudad, continué costeando y pasando por espectaculares puentes e infraestructuras elevadas. Luego la ruta 95 me llevó rápidamente a una de las ciudades que más me gustaron de Estados Unidos.
Se trataba de Savannah, lugar donde cené anonadado de la ciudad. Fue toda una sorpresa. Construcciones antiguas, con verdaderas plazas, árboles, edificaciones históricas y majestuosas. Si no era por la falta de ángulo y perspectiva, hubiese sacado miles de fotos.
NOTA: En USA las plazas suelen ser estacionamientos con paseos de compra. Aquí en cambio son sitios muy verdes, con bancos para sentarse, monumentos, animalitos y árboles con plantas que le cuelgan. Son pequeñas selvas urbanas que reflejan la identidad de la ciudad.
También me gusto su vida nocturna. Si bien casi no participe en ella (por mi corta permanencia) intuí la existencia de mucha juventud y diversión.
Dormí en el auto, en un estacionamiento del puerto sobre River Str. Es una ciudad pequeña y por ende no esta alejada del centro. Me despertó el sonido de los barcos que navegaban dentro de una espesa neblina. Espere los primeros soles para ver la ciudad con luz natural y recorrer un poco sus islas.
NOTA: En River Str (paralela al puerto) hay muchos bares y restaurantes. Es muy pintorezco.
Regresé hacia la capital, muy contento, por la 75 Hwy. Como el camino (tanto de ida como de vuelta) no presento problemas de tráfico ni atracciones importantes para detenerme. Cada tanto podías encontrar una ciudad con algún monumento, un tanque armado en exposición, una universidad, etc. Como llegué en pocas horas, decidí ir hacia las montañas y ver la nieve.
Entonces, agarre la 285 (circunvalación u autopista que rodea ATL) y continué por la 75 desviándome hacia el Norte en Canton hacia Chattahoochee Nat. Forest. Me divertí mucho conduciendo en montaña, viendo pueblitos y paisajes muy lindos.
NOTA: Se trasluce cierta contaminación, pero pasa desapercibida y la geografía evoca muchas películas que vemos en la pantalla grande.
El atardecer llegó cuando estaba en el Vogel State Park. Aún no había visto la nieve (llegue a cuota 4784 pies) ni había aprovechado las cualidades de una 4x4. Así que me dije: “cuando veas un cartel que indique una atracción, por un camino interesante, debo doblar”.
A las pocas millas me topé con un cartel que indicaba la existencia de una cascada. Observe que no había ningún auto atrás y doble de una, haciendo ruido con las ruedas. Se trataba de las Helton Creek. Se encontraba a 15 minutos en constante bajada por un camino de montaña, angosto y obviamente sin asfalto. Se trato de una linda experiencia, jugué como un niño con la RAV4, pero como se hacia tarde… no pude repetirla.
Unas horas después llegue al hostal, conté mis experiencias, escuche con atención otras y me hice de nuevos amigos. Cenamos tarde y al otro día, luego de un paseo de compras, espere tomando unas cervezas la hora de mi vuelo.
Me quedé con ganas de ver más… por eso, considero que 1024 millas en Georgia… no son nada. No bastan para conocer bien este Estado. Así que volveré con más tiempo y con las ganas renovadas de viajar por los Estados Unidos de Norteamérica.
Para contactarse, www.amigosyviajeros.tk
Buenos viajes |
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