Llegamos a Lima por avión desde Buenos Aires.
Fueron tres horas y media de un vuelo confortable. Nos aseguramos de tener reservado hotel y movilidad porque llegamos de noche. Nuestro hotel, el Sonesta Posada, estaba en Miraflores un distrito de la zona sur de la ciudad, a unos 30 o 40 minutos del aeropuerto. Es un hotel de precio intermedio, nos tocó una habitación muy espaciosa y cómoda en el primer piso con vista a la calle. Buen desayuno (tipo buffet) y excelente atención.
Lima es una ciudad multifacética y un tanto caótica. El tránsito es muy desordenado (aún para nuestros estándares porteños!) y nuestra primera impresión fue la de haber llegado a un lugar ruidoso y caótico, sobre todo mientras atravesábamos el distrito de El Callao, donde queda el Aeropuerto.
A medida que fue aproximándose a Miraflores el tránsito en general, y nuestro conductor en particular, fueron tranquilizándose. Luego nos explicó que algunas zonas por las que atravesó eran peligrosas de noche. Nos instalamos en el hotel y salimos a cenar.
Fuimos por “la calle de las pizzas”. Allí se pueden encontrar pizzas, obviamente, pero también hamburguesas, panchos y otro tipo de comidas rápidas y no tanto. Es una callecita peatonal de unos doscientos metros con mesas en la calle y un ambiente animado y festivo. Muy recomendable, queda al lado del parque central de Miraflores. Lugar limpio, entretenido y seguro, aún de noche.
La zona de Miraflores es muy cómoda para alojarse. En general es la preferida por los turistas. Hay muchos restaurantes y bares que ofrecen una buena diversidad de comidas, está junto al mar y tiene un Shopping Mall con excelentes vistas sobre el Pacífico (Larcomar).
Además, en unos 20 minutos por bus, combi (s/1 o 1,2 respectivamente) o taxi (aprox s/30) se puede llegar al centro histórico de Lima donde están los atractivos clásicos de la ciudad. La plaza de armas de Lima es realmente hermosa. Rodeada de edificios de estilo barroco inspirados en la arquitectura colonial, pero remodelados a mediados del siglo XX. Repleta de los famosos balcones cajón que pueden encontrarse por todo Perú.
Vale la pena visitar la Catedral, contiene los restos de Pizarro, una muestra muy completa de arte de la época colonial y hasta se puede acceder a una pequeña muestra de su cementerio. Lo bueno de esta iglesia es que se pueden tomar fotografías, lo no tan bueno es que se cobra entrada (s/10) como en prácticamente en todas las iglesias famosas del Perú, pero al menos en esta hay cosas interesantes para ver.
Toda la zona de la Plaza de Armas está muy cuidada, y los jardines y monumentos de la plaza en sí (como los de todas las que vimos en Perú) están en excelente estado y permanentemente vigilados por personal de seguridad o serenazgo.
Por la zona del centro fuimos a la iglesia de San Francisco, casi junto al Rímac, otra vez pagar entrada (s/5), esta vez con guía obligatorio y con la prohibición expresa de sacar fotos (aún sin flash!!!!). Lo más impresionante de esta iglesia nos resultaron las famosas catacumbas, donde pueden verse los huesos de miles de antiguos habitantes de Lima. Tétrico pero fascinante.
Fuimos también el museo de la Inquisición, a unas 4 o 5 cuadras de la Plaza de Armas, entrada libre, guía obligatoria pero de muy buen nivel. Vale la pena la visita. El edificio tiene detalles increíbles (el cielo raso) y la historia de la inquisición en América es un capitulo más que útil para entender uno de los pilares de la dominación española en la región.
El Barrio Chino, no muy lejos del Museo de la Inquisición, es un hervidero de gente, plagado de comercios que venden toda clase de productos orientales y con más cantidad de “Chifas” (restaurantes de comida chino-peruana) todavía que en el resto del Perú. La influencia de la colectividades China y Japonesa en el Perú es impresionante, a punto tal que la comida chino-peruana es un clásico de la gastronomía local (como para nosotros la pasta de los domingos).
Los precios en Lima, como en todo el país, están por debajo de los de Argentina y, como el tipo de cambio frente al dólar es casi igual, resulta muy “cómodo” (que en Perú es como para nosotros decir barato). Lo más económico es la comida, el transporte urbano está a niveles similares que en Buenos Aires (buses más caros, taxis más baratos).
Para tener en cuenta: las artesanías son de muy buena calidad en esta ciudad, incluso mejores que en algunos lugares del interior donde es difícil encontrar cosas de calidad (recomendable: Mercado Artesanal de Miraflores y su zona de influencia).
Una opción más económica de alojamiento y estratégicamente ubicada respecto del aeropuerto (a unos 700 metros) es el Pay Purix Hostel. Queda en El Callao, cerca de una calle (Bocanegra) que parece que es famosa por sus restaurantes (sencillos pero que en los que se come bien), es una casa de familia devenida en Hostel, hay que preguntar por Erick, que es quien se encarga de todo. Si uno lo llama puede venir a buscarte al aeropuerto, también se puede dejar parte del equipaje por un tiempo y a un costo bastante más razonable que el de los lockers del aeropuerto.
Nuestra primera visita a Lima había concluído, luego volveríamos, hacia el final de nuestro viaje, pero nuestro próximo destino era Cuzco. |
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