PARTE II: ACAPULCO. Nos fuimos a Acapulco desde Ciudad de México, el recorrido de 5 horas en autobús fue hecho por una línea ejecutiva muy buena y con precios accesibles que ahora no recuerdo el nombre, compramos los pasajes en el Terminal del Sur de la Ciudad un par de horas antes de abordar, en Acapulco nos hospedamos en un hotel grande y espectacular: Mayan Palace, las habitaciones y las instalaciones del lugar son paradisíacos. Muy satisfactoria la playa, así como: piscinas, trencito, lagunas, disco, bar, restaurantes, etc.
Este puerto es mágico, sumamente atrayente. La curiosidad de conocerlo desde niño fue satisfecha con mucho gusto. El sol en Acapulco irradia de un resplandor dorado muchas villas, hoteles, playas y palmeras. La gente es cálida y los servicios de taxi económicos. La ciudad está formada por un gran boulevard cuyos locales tienen vista a la playa, hay posibilidad de lanzarse en bengie, centros comerciales, discos, bares. Planet Hollywood y Hard Rock Café tienen sus sedes en esta parte de la ciudad. Éste es el lugar para rumbear o ir de disco, lo cual no habíamos hecho en todo el viaje y aqui pudimos hacer MUY BIEN. En el hotel conocimos jóvenes de EEUU e Italia con los cuales nos divertimos bastante y tomamos tequila y cervezas "coronas", claro al bailar nos veían raro porque es que en eso nadie nos gana a los latinos.
Hay una iglesia muy bonita que es un monumento a la paz, está ubicada un conjunto residencial de clase muy alta en donde tienen casas Paulina Rubio y otras figuras de la farándula latina, lo mejor de visitarla es la vista increíble de toda la bahía. Los clavadistas son la atracción más impresionante de Acapulco, son unos maestros del peligro y desafían la muerte, integrándose al paisaje.
El hotel donde nos hospedamos está ubicado en el nuevo acapulco o Acapulco Diamante y está separado del resto de la ciudad por una cordillera en la que se ubican excelentes discos y restaurantes con vistas espectáculares. Algunos un poco caros pero valen el esfuerzo.
El mar, fabuloso. Las playas ofrecen agua tibia y fresca, aunque no tan agradable a la vista por tratarse del Pacífico. Desde Acapulco pueden encargarse viajes, nosotros hablamos con un taxista que nos llevó a Taxco, la ciudad de la plata, pero más cercana al DF. Así que es mejor visitarla desde la capital. Se consigue buena plata, casi cualquier cosa es esculpida en plata por precisos artesanos, a precios solidarios. Taxco es más un pueblo colonial y montañoso que una ciudad, sus callecitas lucen estrechísimas, empedradas y recorridas incesantemente por transportes blancos.
Aunque no tan encendido y moderno como Cancún, Acapulco es un puerto cálido y agradable. Bastante recomendable.
Gracias por leerme y por tus comentarios. |
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