Mientras me despedía de Huancayo, miraba el horizonte ,sabía que el Pariacaca se escondía a lo lejos por detrás de los cerros, en ese instante no imaginé que en menos de un año estaría caminado por aquellos lugares que mis ojos a la distancia no lograban ver.
Esta es la historia de mi viaje al Pariacaca, aquel nevado solitario lleno de misterio y mitología ubicado en un lugar completamente inhóspito y desolado de los Andes Centrales peruanos. Se trataba del Apu(divinidad andina que habita en las cumbres de las montañas) más venerado y respetado por los antiguos peruanos, los cuales venían de distintas partes del Imperio a rendirle culto. Según cuenta la leyenda, el gran dios Wiracocha convirtió en nieve al dios Pariacaca a raíz de un conflicto con su enemigo el Apu Hualallo Carhuincho apresándolo eternamente sobre las cumbres más altas de la montaña que hoy lleva su nombre.
Fue entonces que partí de Lima a recorrer el mismo camino que iniciaron los incas para adorar a su dios y comprobar que aún después de más de 500 años el espíritu del Pariacaca permanece vivo. Era un jueves 27 de julio del 2006 , víspera de fiestas patrias, salía corriendo del trabajo para encontrarme con mis amigos y dirigirnos hasta el pueblo de San Mateo de Huanchor(3300 msnm) ubicado en el km 90 de la carretera central . Allí nos esperaba una camioneta junto con los demás integrantes de esta aventura. Acomodamos las mochilas e iniciamos el viaje al promediar la una de la madrugada. Avanzamos unos 10 minutos por la carretera hasta agarrar un desvío a la derecha de la pista. Éramos el único carro de la ruta, en realidad era solo una vía afirmada bastante accidentada, luego de pasar por unos reservorios de agua íbamos ingresando a las frías y desoladoras punas, donde sólo crece el ichu.
Ya teníamos media hora de camino cuando de pronto se reventó una llanta. Paramos para solucionar el problema cambiándola por la de repuesto.Continuamos avanzando cuando se escucho otro ruido fuerte , bajamos y adivinen qué, se reventó la otra llanta, ya no había otra de repuesto y mucho menos un lugar donde reencaucharla, dentro de mí dije : adiós viaje. Quién nos iba auxiliar , estábamoslos trece aventureros sobre los 4000 msnm a las 2 de la madrugada en medio de la nada con una temperatura por debajo de los 5 grados .
En esas condiciones no teníamos ni sueño . Al cabo de una hora paso un carro , trato de ayudarnos pero fue en vano así que nos dijeron que mandarían ayuda cuando lleguen a la localidad más próxima. Bien esto sucedió a las 5:30 de la mañana. Cambiamos la llanta y continuamos con la travesía. Tras 4 horas de viaje por parajes desolados , unas cuantas llamas y algunos picos nevados llegamos a nuestro destino : el pueblito de Carhuapampa(4100 msnm).
Era viernes 28 de julio , la escuelita celebra las fiestas patrias con un pequeño pero entusiasta desfile. Tomamos un ligero desayuno e iniciamos inmediatamente la ruta ya que estábamos atrasados. Comenzamos a caminar al promediar las 11 am. En esta oportunidad nos acompañaría una recua de 10 llamas que nos ayudarían con las carpas y mochilas llevando cada uno lo necesario.El camino comenzó con una cuesta muy empinada que agotó a más de uno. Caminábamos por una quebrada entre varios cerros. Realmente el camino se tornaba bien exigente, más aún teniendo en cuenta que no habíamos dormido nada.
Llevábamos más de 4 horas caminando hasta que llegamos al punto más alto del primer día: El abra Punta Amarga sobre los 4700 msnm , el horizonte nos regalaba las primeras vistas de nuestro objetivo: El Apu Nevado Pariacaca y sus cumbres sobresaliendo sobre las demás montañas.De allí todo el camino gracias a dios era en bajada , es que realmente todo el grupo estaba exhausto. Fue así que tras caminar desde las 11 am llegamos casi a las 6 de la tarde al paraje de Huachipamapa, donde la única casita pertenecía a un lugareño llamado don Julio. Todos entramos en un rincón de la casa , Luis y el Ñato, nuestros guía nos prepararon un reparador caldo , luego tiramos nuestros slipings y a dormir hasta el día siguiente.
Algo recuperados nos levantamos a las 5 de la madrugada del sábado, por lo menos cuatro sintieron el mal de altura, felizmente teníamos algunas pastillas para poder apaciguar en algo las molestias. Desayunamos mate de coca con un poco de pancito y sin más preámbulos continuamos nuestro trekking a las 6:30 de la mañana. El cielo por estos lugares adquiere un color único, entre los tonos rojo y naranja, eran los primeros premios de este viaje.
El sol comenzaba a salir vaticinándonos un buen día. Pasamos por un conjunto de cochas (lagunitas)donde se podía apreciar las aves típicas de estas regiones altoandinas. Después de casi tres horas y divisar un par de vizcachas(liebre andina) llegamos a las ruinas preincas de Pirca Pirca. El camino no se mostraba tan empinado como el día anterior , haciendo más descansada la ruta. Tras pasar la quebrada Pumaroyo, donde según los habitantes de la zona habita un maligno que te enamora con oro y plata hasta llevarte a una cueva de la que jamás podrás salir, llegamos a la prístina laguna de Mullococha , paraje bellísimo que sobresale por el color verde turquesa de sus aguas. Bordeamos toda la laguna por espacio de media hora , eso sí con mucho cuidado ya que un mal paso y caes directamente a congelarte a la laguna .
Media hora más de caminata y llegamos a las cascadas de Atarhuay, lugar donde armaríamos nuestro campamento. Eran casi la una de la tarde y nuestro guía Luis nos preparó el almuerzo consistente en un saltadito de atún con galletas. Descansamos un rato y tras refrescarnos un poco con las puras aguas de la cascada, nos dirigimos hacia las faldas del Apu Pariacaca. Caminamos por detrás de la cascada hasta llegar a la laguna Verdecocha, desde aquí ya se tiene una vista privilegiada de la montaña sur del nevado Pariacaca . Seguimos avanzando haciéndonos nosotros mismos el camino entre los grandes pajonales de ichu. Media hora más y estábamos en la continuación de la laguna Verdecocha, deteniéndonos al costado de una gran roca que era una réplica del Nevado .
Decidimos desde aquí apreciar a la gran montaña y sus 5750 msnm, ubicado exactamente en los límites de los departamentos de Lima y Junín. Según las crónicas el Pariacaca representaba la conexión entre el cielo y la tierra, ya que las lluvias transformadas en granizo por la altitud cubrían de nieve la montaña , formándose deshielos , originado los ríos y lagunas proveyendo de abundante agua a todos los valles de la zona. Este lugar también forma un espectáculo sin igual cuando aparecen los relámpagos ya que sus suelos son ricos en hierro produciéndose un gran magnetismo, provocando más de cinco rayos por cada 30 segundos transformando la noche en día. .Permanecimos casi una hora disfrutando del paisaje, algunos decidieron remojar aunque sea 30 segundos sus pies en las frías aguas de la laguna. Ya eran casi las cuatro y teníamos encima de nosotros unas nubes negras decidiendo volver al campamento.
Una vez allí después de un ligero lonche , una fuerte lluvia nos obligó a todos a refugiarnos en nuestras carpas.No se imaginan como llovía, felizmente que teníamos unas buenas carpas para capear el temporal. Ya casi a las 7 pm no se escuchaba ruido en ninguna de las carpas, al parecer ya todos descansaban después de dos largos días. Fuimos despertados a la mañana siguiente por el ruido de la cascada, salimos y observamos todas nuestras carpas cubiertas de granizo. Después del desayuno y un breve coqueteo con las llamas levantamos el campamento e iniciamos nuestro último día de trekking. Avanzamos siguiendo tramos del antiguo camino inca, nos tomamos la última foto grupal teniendo al Pariacaca de fondo.
Al cabo de una hora nos volvimos a encontrar con la hermosa laguna Mullococha, destacando una pequeña isla en medio de la laguna. Ya estábamos cerca a las cuevas de Cuchimachay, donde se han encontrado pinturas rupestres pudiéndose apreciar hasta el día de hoy .Atravesamos las laguna Escalera y Tembladera hasta llegar al punto denominado Escalerayoc, que es un conjunto de casi 2000 gradas o peldaños que formaban parte del Camino Inca que unía el Cusco con el Santuario de Pachacamac en Lima. Subirlas fue una prueba más del viaje, demoramos alrededor de una hora.Desde su cima que bordea los 4750 se puede apreciar la montaña norte del Pariacaca. Luego de un breve descanso avanzamos un poco más hasta encontrarnos con un conjunto de lagunas denominadas Pumarauca.Era casi las 11 am faltaba una última subida hasta llegar al abra Chaccha sobre los 4950 msnm, instante en que el dios Inti decidió aparecer en toda su magnitud. Faltaba poco para culminar la Aventura, sólo faltaba atravesar en forma paralela la falda de un cerro, eso sí sin mirar abajo porque sino ya no avanzas al observar los profundos abismos que se forman.
Finalmente llegamos a un punto de la carretera que une Jauja con Tanta denominado Portachuelo a 4600 ms. Las llamas ya nos habían adelantado dejando nuestras mochilas . Legamos a buena hora ya que habíamos pactado con la movilidad para que nos recoja a la una de la tarde. Todo el grupo se tiró a descansar y esperar el transporte. El nerviosismo cundió al grupo cuando el reloj ya marcaba las 2 pm y ni rastros de ningún carro. Dijimos: oh no! de nuevo varados, comenzamos a sacar nuestras últimas provisiones de comida que quedaban, bromeamos un poco para apaciguar el momento, cuando comenzaron a escucharse los truenos acompañadas de nubes negras que se posaron encima de nosotros.
Pensé ¿será el precio por conocer al apu Pariacaca? , no lo sé. Al cabo de 15 minutos venía una couster llena de pasajeros con dirección a Tanta. Nuestro guía conversó con ellos unos minutos decidiendo los comuneros muy amablemente prestarnos su carro y dejarnos en el pueblo más cercano(a más de dos horas en carro). Ya se disponían los pasajeros a bajar cuando escuchamos a lo lejos un ruido , era nuestro transporte con el Ñato que se había adelantado, obviamente a pie a raíz de la demora. Nos subimos inmediatamente ya que comenzaron de nuevo las lluvias, nos refrescamos con un poco de naranjas que el chofer nos trajo. Nos íbamos alejando del Pariacaca, no creía aun toda la odisea que tuve que pasar para conocerlo, .
La lluvia no cesaba al contrario se mostraba con más fuerza, comenzaron los rayos y truenos, a lo lejos divisamos otro gran nevado , el Tunsho sobresaliendo en medio de la tormenta. Ya próximos a Jauja(habitada en épocas pre-incas por la etnia de los xauxas) , comencé a recordar todo lo vivido hasta aquí. Fue como retroceder en el tiempo, había recorrido los mismos senderos de mis antepasados, utilizando los caminos que ellos se encargaron de construir y ayudados también por las llamas que ellos mismos domesticaron , cruzando las mismas lagunas y observando los mismos paisajes. Allí permanecerá eternamente el Pariacaca esperando a aquellos visitantes que se adentren en sus dominios.
Por otro lado inicié un romance con los Andes que me perseguirá por el resto de mi vida. Termino este diario con una frase anónima que rescaté llegando a Jauja : “ El ande te acoge cual madre, no te juzga, sólo observa, tal como lo hizo con los xauxas “. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|