Tafí del Valle es una localidad ubicada a solo 107 km de San Miguel de Tucumán. El viaje hasta allí lleva en bus (Empresa Aconquija - $15) un poco más de 3 horas, debido a que es un camino de cerros.
El paisaje que se aprecia al subir al valle es indescriptible. El río Los Sosa bajando del cerro es imponente. Las cascaditas que se filtran a través de las grandes masas de roca que invaden el asfalto, el ruido de sus aguas al caer y el verde de la vegetación dan una sensación de paz que poco paisajes pueden brindar. La villa de Tafí es pequeña y muy pintoresca. La temporada fuerte es en Julio, época en la que hace mucho frío y cae nieve y Enero-Febrero que hace un clima delicioso, calorcito de dia y las noches simpre fresquitas... En semana Santa (abril o marzo) se realiza en Tafí la representación de la Pasíon. Es impresionante.
En un escenario natural, actúan más de 100 personas, un excelente espectáculo. La avenida principal, Critto, atraviesa toda la villa y a lo largo de ella pasea la gente en sus caballos, autos y cuatriciclos. Se realiza allí una importante producción de quesos redionales. Hay varias Estancias que se destacan por brindar a los turistas vivencias propias de un trabajador del campo. Se puede visitar también el museo jesuítico de La Banda que guarda objetos antiquísimos y que tiene una rica historia relacionada a los primeros tiempos de Tucumán. Para los que disfrutan más de la aventura, es imperdible visitar La Ciénaga, un poblado de montaña, con gente que habita donde nadie piens que alguien puede habitar. Solo se accede allí caminando por las montañas, unas 5 horas de ida y 2 de vuelta.
Es necesario ir con un guía. La excursión sale del HOSTEL NÓMADE ($100), un lugar ideal para alojarse, especialmente para los viajeros jóvenes, por la buena onda de sus dueños y el clima de amistad que se percibe en cada rincón del mismo. Imperdible: una terraza desde donde se pueden ver los cerros y obseravr las estrellas como si estuvieran al alcance de las manos. Siguiendo con la Ciénaga, el verde que aparece luego de una escalada dificultosa, parece sacado de las películas. Los animales andan sueltos, caminan como si fueran un turista más y no se sienten intimidados pos los visitantes. Aparecen en el camino varias pequeñas ruinas de la cultura Tafí, que no están explotadas turísticamente, y muchas apachetas (montículos de piedras) usadas por los indígenas para venerar a sus dioses. Y si tienen suerte pueden hacer algún hallazgo arqueológico como mi grupo que tuvimos la suerte de ver un mortero indígena que estaba enterrado en las cercanías a la montaña y se destapó por la lluvia de la noche anterior.
Para hacer esta excursión, se recomienda llevar zapatillas para escalar montañas, comida liviana y mucha agua. La vista del Valle, de El Mollar y del lago La Angostura es algo que no se pueden perder. Como no todo en la vida es trabajo, para distenderse en las noches les recomiendo el Pub Carajo, con muy buena onda y música para bailar. También ofrecen comidas regionales y otras cositas. Los invito a conocer este lugar soñado que ofrece mi querido Tucumán. |
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