
Colorado National Monument
Grand Junction, Colorado | 0 comentarios.
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Muchos viajeros vienen a Estados Unidos para visitar Orlando, Nueva York, Las Vegas o Miami, lugares conocidos internacionalmente, pero despues de haber vivido en Chicago 20 años las ciudades no me atraen tanto como antaño, y mis últimos viajes dentro de éste país han sido a sus Parques Nacionales.
Existe una gran variedad de ellos a lo largo de todo el territorio, pero sin duda algúna los más notorios se encuentran en el estado de Utah.
Leo, mi usual compañero de viajes, y yo volamos de Chicago a Denver, ahi rentamos un auto que nos conduciria primero a las cimas de las montañas rocallosas. Tengo poca experiencia manejando en terrenos accidentados, y las curvas de la angosta carretera me ponian los nervios de punta, pues sentia que en cualquier momento terminariamos en el fondo de algún abismo.
Era principios de octubre, sin embargo la nieve estaba presente en muchas de las zonas que cruzamos entre Denver y la cima de las montañas, además que el frio era intenso. Llegamos a la cima, y el espectáculo no podia ser mas impresionante: Montañas alrededor, nubes bajas cubriendo cási todo, poca vegetación, un tipo de venados adaptados a los pastos bajos y a las alturas, y que se confundian con el color del pasto semiseco, además de nieve en algúnos puntos.
Nos quedamos en esa parte caminando mas del tiempo que deberíamos, por lo que empezamos el descenso cuando ya casi oscurecia, lo cual me preocupó un tanto por mi inexperiencia viajando a oscuras en lugares montañosos.
Conduje el auto con mucha precausion, y quizas nos tomó poco mas de una hora que el tiempo normal en llegar a nuestro punto de partida, pero llegamos sanos y salvos. Al día siguiente nos despertamos temprano para viajar hacia Utah.
Afortunadamente las autopistas son excelentes, lo cual se refleja en el tiempo que uno tarda en llegar de un punto a otro. Habia leído de un parque llamado Colorado National Monument en Grand Juction, dentro del estado de Colorado y cási en los límites con Utah, por lo que nos detuvimos ahi para escalar y presenciar la vista de la ciudad. El lugar es interesante y agradable, hay senderos que conducen a la parte alta de la montaña, con rocas rojizas regadas por distintos puntos, algunas de dimenciónes colosales, pero este lugar es fácilmente eclipsado por lo que nos esperaba en Utah.
Una vez mas ya habia oscurecido cuando decidimos descender, y al llegar al auto quedamos con la disyuntiva de hospedarnos en algún hotel en Grand Junction o seguir conduciendo otras 2 horas hasta llegar a Moab, en el estado de Utah.
Optamos por lo último, asi que cuando habiamos avanzado alrededor de 1 hora una fuerte lluvia nos acompañó por el resto del trayecto, el cual se acrecentó en tiempo debido a las precausiones tomadas al conducir, asi que llegamos con aproximadamente 2 horas de retraso a la pequeña comunidad de Moab, punto de partida para todas las aread naturales de los alrededores.
Nunca se me ocurrió reservar un hotel, puesto que al haber indagado en el internet me dí cuenta que esa pequeña ciudad contaba con un amplio numero de hoteles, asi que al llegar nos detuvimos en el primero que nos pareció adecuado tan solo para encontrarnos con que no tenian habitaciónes disponibles.
Empezamos a recorrer la calle principal buscando hotel tras hotel, pero en ninguno habia cuartos, preguntamos a que se debia y la respuesta fué que llegamos a Moab precisamente cuando miles y miles de ciclistas se dán cita en ese lugar para una competenica nacional.
Se nos informó que en la ciudad siguiente, Monticello, como a 45 minutos de distancia, sucedia lo mismo y que no nos seria posible encontrar una sola habitación. Nos disponiamos a buscar un lugar donde estacionar el Jeep Cherokee que habiamos rentado para pasar la noche ahí, cuando finalmente vimos el letrero en un hotel que decia Vacancies.
Finalmente conseguimos la habitación, pero se nos advirtió que sería por una sola noche porque el hotel habia sido completamente reservado para los próximos 3 días. Nos levantamos muy temprano para desayunar algo, dejar el hotel y dirigirnos al parque Nacional de los Arcos, que se encuentra a unos pocos minutos de Moab.
Estabamos llegando al parque cuando empezó a llover nuevamente. La lluvia no fué impedimento para empezar a recorrer una vasta extensión en donde la erosión del viento ha causado formas caprichosas en las rocas de ese lugar. El parque es bastante extenso, de hecho para recorrer determinados puntos es necesario conducir el auto, bajarse y caminar hacia los puntos de itneres.
La fuerte lluvia ocasionó encharcamientos y pequeños arroyos, caminamos hacia el punto indicado alrededor de una hora, bajando y subiendo colinas, hasta llegar al preciado punto que es el mejor de el parque: la formación llamada Arco Delicado, de una altura considerable y localizado al final de una formación rocosa, con una vista esplendida del valle.
Tomamos muchas fotos del lugar, nos sentamos por un rato, y afortunadamente dejó de llover por una hora mas o menos. Es en momentos como este que me siento pequeño ante las maravillas que nos ofrece la naturaleza, que desplega su explendor sin ningun egoismo para que nuestros sentidos se llenen y disfruten el espectáculo.
En los panfletos que distribuyen los cuidadores se dice que el parque cuenta con mas de 2,000 arcos, pero sería imposible tratar de ver todos, así que nos concentramos en los que se consideran más espectaculares.
Tambien nos detuvimos en un lugar llamado Wolfe Ranch en donde se pueden presenciar petroglificos atribuidos a los indigenas Ute, que por cierto son el origen del nombre del estado de Utah.
Regresamos a Moab a las 4 de la tarde aproximadamente, asi que fuimos a comer algo, y decidimos despues conducir hacia el otro parque nacional, el de los Cañones (que por cierto es diferente del Gran Cañon de Colorado, el rio Colorado tambien atraviesa ésta sección, pero es kilómetros mas abajo, en el estado de Arizona, donde está esa otra maravilla).
La zona de este parque es inmensa, asi que nos concentramos en 3 puntos solamente porque sabiamos que estaria oscuro en aproximadamente 2 horas, asi que tomamos fotos en distintas partes. La semejanza de algúnas zonas con el Gran Cañon es notable en el color de las rocas, los valles, el rio al fondo.
Una manada de venados grises pastaba placenteramente a la orilla de la carretera, pero cuando nos detuvimos para tratar de fotografiarlos corrieron y la foto quedó en intensión solamente.
Comenzamos el descenso alrededor de las 7:30 de la noche, fuímos a cenar y como sabíamos que esa noche no encontrariamos hotel decidimos continuar nuestro camino hacia el sur, esperando encontrar una habitación en algúna ciudad pequeña. Manejamos alrededor de 2 horas, y hasta ese momento no habiamos tenido la suerte de conseguir una habitación, sorpresivamente empezó un aguacero tremendo acompañado de vientos fuertes.
Nos salimos de la carretera principal y nos estacionamos en una carretera aledaña para evitar algún accidente. La visibilidad era cási nula, eran cerca de las 11 de la noche, asi que decidimos pasar la noche en la Jeep Cherokee.
La temperatura habia descendido a alrededor de 8 grados, el frio dentro del auto era intenso, a pesar de que nos habiamos puesto ya 2 camisas, el viento hacia que el auto se meciera, a través de las ventanillas veia las sombras de los árboles agitandose y yo sentí estar en medio de un tornado. Esa sensación, el ruido de la lluvia golpeando el metal del auto, el zumbido del viento y el intenso frio nos impidieron conciliar el sueño. La tormenta duró hasta alrededor de las 5 de la mañana, y poco a poco se fué calmando todo.
Alrededor de las 6 de la mañana, sin haber dormido, decidimos manejar hacia Cortez, cerca a la parte conocida como Las Cuatro Esquinas, que es donde se juntan cuatro estados: Utah, Colorado, Nuevo Mexico y Arizona.
A las 7 de la mañana ya habiamos llegado a esa pequeña ciudad, entramos en una cafeteria y aunque no soy amante del café nunca me habia tomado uno que me supiera mejor. Nuestros huesos entumidos y adoloridos sientieron un gran alivio. A las 8 de la mañana llegamos a Mesa Verde, afortunadamente el clima habia mejorado sustancialmente, aunque todabia estaba un poco frio.
El lugar está estrategicamente ubicado en la cima de una montaña, fué habitado por la cultura Anazazi alrededor del siglo V hasta el siglo XVII. Muchas de las edificaciones fueron construidas en acandilados, por lo que es necesario descender a través de escaleras para llegar a ellas, y se ven vestigios de casas y kibas, que eran circulos ceremoniales en los que se reunian los indigenas.
Una de las kibas está cubierta totalmente, y además se encuentra por debajo del nivel del suelo, solo hay un orificio en la parte superior, que es por donde uno puede entrar. La temperatura promedio de esa kiba es de 10 grados en toda época del año, lo cual significa que era ideal para las cálidas temperaturas del verano, y durante el invierno un pequeño fuego era suficiente para que hubiera suficiente calor para las personas que ahi dormian.
En mis tiempos de estudiante en México se me enseñó a menospreciar a los indigenas que vivian al norte de mesoamerica como gente nómada y semi-barbaros porque supuestamente nunca alcanzaron el grado de desarrollo de culturas como la de los Aztecas, Mayas o Incas, pero al presenciar sus edificaciónes pude percatarme que a su manera ellos tambien habian tenido un alto grado de desarrollo.
Sus paredes eran parejas, sin fallas, sus kibas muy bien pensadas y mostraban el ingenio humano para conservar energia, sus edificaciónes fuertes y con estructura que les habia hecho perdurar por mas de 10 siglos, puede entonces decirse que eran inferiores? !Claro que no! diferentes tal vez, pero muy avanzadas a su manera. Indiscutiblemente que contemplar sus magnificas obras y caminar varios kilometros por distintos puntos del parque nos hizo olvidar que no habiamos dormido nada, pero el asombro y el sentirnos privilegiados por estar en un lugar construido hacia tanto tiempo opacó al cansancio que pudieramos haber sentido.
Mesa Verde es una planicie en lo alto de las montañas, las construcciónes se encuentran distribuidas en diferentes puntos, alcancando algunas kilometros de distancia entre si. Algunas se encuentran en los acandilados, otras en terreno plano.
Caminamos varios kilometros a través de pequeños senderos , en terreno accidentado y dificil, para poder contemplar otra serie de petroglificos. Estuvimos en el area hasta que cerraron, lo cual quiere decir las 6 de la tarde. Para esa hora ya estabamos sintiendo el cansancio y el hambre, asi que nos dirigimos a Durango.
Durango fué una pequeña ciudad próspera, un punto de abastecimiento para las caravanas en la época de La Fiebre del Oro, y muchas de sus contrucciónes asemejan imagenes del viejo oeste. Tambien hay muchos hombres vestidos como Vaqueros, y en esa ciudad se realizan lo que para nosotros en México serían Jaripeos y rodeos. De hecho la ciudad se estaba preparando para un festival de vaqueros que tendria lugar el fin de semana.
Pasamos la noche en Durango, y logramos reponernos completamente de la fatiga de la noche anterior. Al día siguiente continuamos nuestro recorrido hacia el Parque Nacional de las Dunas, al sur de Colorado Springs. La altura de las montañas de arena es considerable, y la extensión lo es tambien.
Leo y yo escalamos hacia las mas altas, disfrutando cada segundo del ascenso y admirando las formas caprichosas ocasionadas por el viento al cambiar el arena de un lado a otro, los pequeños valles entre las dunas mas altas. Empezo a llover, pero como eso estaba previsto nos pusimos los impermeables de plástico y continuamos el recorrido. Estaba frio tambien, mas la hermosa vista de las dunas nos hacia olvidarnos de todo que no fuera disfrutar de esta maravilla.
Hasta ese punto eramos los únicos caminando en esa inmensidad, mas a lo lejos pudimos percatarnos de que otro par de turistas caminaban hacia el punto mas alto de las dunas. Entre las montañas y las dunas se pueden ver bisontes, pero no tuvimos tal suerte, quizas debido a la lluvia ellos se habian refugiado bajo algún árbol.
Caminamos alrededor de cinco horas por distintos puntos, y cuando supimos que ya habiamos subido a los puntos mas altos entedimos sin palabras que era tiempo de iniciar el descenso. Llegamos a Colorado Springs para pasar la noche, no encontramos nada de interes que hacer en esa ciudad, al dia siguiente partiriamos para Denver, explorariamos la ciudad y de ahi de regreso a Chicago dos días despues.
Denver tampoco me impresionó, y sinceramente no encontré mucha diferencia entre esa ciudad, Atlanta o Minneapolis. Ese es mi punto de vista personal, ya que precisamente la intension de estas vacaciones eran precisamente las areas naturales, pero de todas formas agregué a Denver entre las ciudades que conozco.
De regreso a Chicago y tomandome un tiempo para escribir este diario de viaje, ademas de volver a contemplar las fotos, no puedo dejar de recordar las maravillas que Leo y yo disfrutamos en ese trayecto.
El haber contemplado esos lugares fué un regalo de Dios a nuestros sentidos, un regalo que está disponible y del que mucha gente no se entera, un regalo que no necesita encontrarse en un mall ni en una tienda exclusiva, en fin, un regalo que perdurará por siempre.... |
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