Habíamos terminado nuestro trekking de cuatro días por Choquequirao, muy cansados después de haber caminado 65 km. Nuestro itinerario decía que teníamos que regresarnos a Lima, cuando de pronto Nazareth nos preguntó a los tres cuánto nos quedaba en el bolsillo y si teníamos que regresar con urgencia al trabajo, le respondimos que contábamos con casi 200 soles (50 dólares) y que lo del trabajo lo podíamos manejar.
Fue entonces que Nazareth nos propuso ir al Cusco ya que tenía una tía que nos podía hospedar allá. La llamó informándole que llegaban más tarde cuatro visitantes a su casa(mis grandes amigos Erika y Chicho completaban el grupo) .
Estábamos en San Pedro de Cachora, punto de partida para ir a Choquequirao, luego de haber almorzado como se debe después de varios días, nos disponíamos a buscar colectivo hasta la ciudad de Abancay y de allí bus a Cusco cuando de pronto,un señor con una combi a todo lujo nos propuso llevarnos a Cusco por la suma de 20 soles(7 dólares) por persona , no lo pensamos dos veces para subir y enrumbarnos al Cusco.
El chofer nos comentaba que había dejado turistas en Cachora y que de todas formas tenía que regresar al Cusco por la noche. Recién me enteraba que la distancia entre Abancay y Cusco era de sólo tres horas en auto por una autopista muy bien conservada.
Aprovechamos la movilidad para visitar los restos arqueológicos de Sahuite , destacando la gran Piedra Sahuite , gran monolito tallado sobre una roca .Después de haber bordeado el río Apurímac gran parte del viaje y tener una buena panorámica del Nevado Salcantay llegamos a la ciudad del Cusco bordeando las 7 de la noche , era un martes 18 de Julio del 2006. Tuvieron que pasar 16 años para retornar a la Capital del Imperio de los Incas.
Ya instalados en la casa de la tía de Nazareth , después de un baño y una buena cena nos dispusimos a descansar.Ya al día siguiente visitamos los principales centros arqueológicos del Cusco como la fortaleza de Sacsayhuaman, destacando sus grandes bloques de piedra, así como los laberintos de Kenko, Puca Pucara, Tambomachay , la interminable Pisac ya en el Valle Sagrado de los Incas y finalmente la gran Fortaleza de Ollantaytambo.
Ya habíamos decidido terminar en Ollanta el tour porque de aquí parte los trenes que no llevan a Machupicchu. Llegamos al pueblo de Aguas Calientes(último pueblo antes de Machupicchu) al promediar las 9 pm. Bajamos disparados del tren a buscar un hospedaje ya que estábamos en temporada alta. Felizmente encontramos uno ideal para mochileros a un precio muy económico.
Nos levantamos muy temprano al día siguiente para aprovechar al máximo nuestra visita a la ciudadela. Decidimos subir desde Aguas Calientes hasta Machupicchu por bus , ya que la otra opción es subir a pie, creo que ya habíamos caminado lo suficiente en Choquequirao así que subimos como lo hacen la mayoría de turistas. Pagamos nuestro boleto e ingresamos a la ciudadela casi a las 7:30am. Agilice el paso ya que me moría de ganas de reencontrarme con esta maravilla del hombre y la naturaleza por segunda vez en mi vida.
Allí lucia imponente la gran ciudadela de Machupicchu enclavada en un paraje inhóspito de los Andes. Gozábamos de un excelente clima que nos permitía apreciar en todo su esplendor el paisaje. Miraba como turistas de todo el mundo disfrutaban de la majestuosidad de Machupicchu. Seguimos avanzando por la ciudadela, contemplando del templo de la Tres Ventanas y del Intihuatana(reloj solar).
Decidimos los cuatro subir temprano al Huyanapicchu, la montaña mayor que tutela todo Machipicchu. ya que el cupo máximo de visitas diarias a la montaña es de 400 personas. Eran los 9 am y ya era el nro 326. Esto se debe a que los turistas que hacen el trekking del Camino Inca son los primeros en subir.
Machupicchu tiene una altitud promedio de 2450 metros así que teníamos que subir un desnivel de poco más de 200 metros hasta llegar a los 2667 msnm del Huaynapicchu. El camino es bien angosto y algo inclinado con mucha vegetación propia de la ceja de selva, no muestra mucho peligro pero de todas maneras hay que subir atentos y con cuidado.
El Huaynapicchu está lleno de restos arqueológicos a lo largo del camino, incluyendo un Templo a La Luna que se llega siguiendo un desvío.Tras media hora de camino y pasar por una cueva muy estrecha llegamos al punto más alto del Huaynapicchu. Realmente un paisaje excepcional que dejaría mudo a cualquiera. Se obtiene una vista de 360 grados de la ciudadela circundados en el horizonte por la Cordillera de Vilcabamba destacando los nevados Salkantay y Pumasillo.
Me paré en la última roca para sentir la fuerza del viento y recargarme de toda la energía de este lugar. Es que Machupiccu es una mezcla de todo , con geografía de sierra y de selva, nos muestra una ciudadela inca que se mantuvo escondida al mundo más de 400 años, con flora y fauna exótica destacando el puma en la tierra y el cóndor en las alturas , con ríos que serpentean por los acantilados , sus bosques de deblina, con ingeniería agrícola que se sobrepuso a una difícil geografía mediante sofisticados sistemas de andenería y por grandes nevados que sobrepasan los 6000 metros de altitud.
Realmente los Incas calcularon todo , diseñaron Machupicchu formando la silueta de un puma observándose este detalle claramente desde la cima del Huaynapicchu.
Permanecí en la cima más de dos horas , quería que el tiempo se detenga y contemplarlo eternamente. El destino hizo que conociera Choquequirao y Machupicchu en menos de una semana, un viaje inolvidable que esperaré repetir en algún momento de mi vida. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|