Estar en la cumbre de una gran montaña y arañar el cielo es un privilegio que muy pocas personas pueden experimentar . Definitivamente quedará en tu memoria por el resto de tu vida y nadie te lo podrá quitar.
Desde que hice mi primer trekking allá en Huancayo en noviembre del 2005 pude divisar de muy lejos al Nevado Huaytapallana y lo primero que pasó por mi mente fue : algún día haré cumbre en alguna montaña de la Cordillera de los Andes. Fue así que me enrumbe desde Lima con tres grandes amigos: Erika, Nazareth y Chicho a la conquista del Amo y Señor de Arequipa: El Volcán Misti y sus 5825 msnm.
Partimos vía aérea un viernes 6 de octubre del 2006 a las 7 de la noche y tras una hora de viaje llegamos a Arequipa, ciudad importante del Perú ubicada a 800 km al sur de Lima. Descendiendo por las gradas del avión el mismo Misti nos daba el recibimiento ya que lucía imponente aún en la oscuridad de la noche.
Ya el día sábado 7 de octubre aprovechamos en recorrer los alrededores de la ciudad y claro divisar nuestro objetivo desde el mirador de Carmen Alto . También coordinamos los últimos detalles del ascenso del día siguiente. Fue así que llego el gran día : domingo 8 de octubre, era el primer intento de cumbre para los cuatro integrantes de esta aventura.
La 4x4 nos recogió del hotel a las 9 am rumbo a las faldas de Misti. Tras una hora y media de viaje el carro nos dejo hasta los 3500 msnm. , punto de inicio del trekking . Tras acomodar nuestras mochilas y porteando todo el equipaje comenzamos a caminar a un paso suave pero contínuo por un terreno muy árido acompañados por un sol sofocante.
Hicimos nuestro primer descanso luego de 40 minutos. Yo ya me sentía muy cansado , por un momento me asusté ya que al sacarme la mochila para estirarme un poco no sentía mi brazo izquierdo , al parecer no había acomodado bien la mochila y se me adormeció el brazo.
Después de 10 minutos reiniciamos el trekk. El sol cada vez quemaba con más fuerza , muchos sectores del camino contenían ceniza volcánica que hacían el paso más lento. Tras 4 horas de intensa caminata llegamos al campamento base ubicado sobre los 4600msnm. Abracé a mis compañeros ya que habíamos pasado la primera prueba.
Comenzamos a armar nuestras carpas y prepararnos un reparador almuerzo. Desde este lugar podíamos divisar la cara anterior del Misti . Hacia la izquierda una de las cumbres del Volcan Chachani y a la derecha una vista privilegiada del Volcán Picchu Picchu en todo su esplendor. Fuimos testigos de un atardecer que sólo se puede ver en las montañas, realmente sin palabras.
Al promediar las 5 pm la temperatura descendió abruptamente, era imposible estar sin guantes. Media hora después ya el frio era intenso , así que decidimos meternos a nuestras carpas y descansar para el día siguiente. Nos levantamos a la una de la madrugada del domingo 9 de octubre, era el momento de iniciar uno de los retos más importantes de mi vida.
Partimos con una mochila de ataque llevando lo necesario y con nuestras linternas frontales , aunque ese día los astros nos dieron una ayuda ya que salió luna llena, coincidentemente los incas iniciaban sus campañas militares cuando la luna se presentaba de esta manera.
Tras una ligera merienda consistente en dos panes con mermelada y un mate de coca comenzamos el ascenso a las 2 am. Todos estábamos bien abrigados , ya deben imaginarse el frio que hace en este lugar a las primeras horas del día. Tuvimos nuestro primer descanso después de media hora pero muy breve ya que si se prolonga más de 5 minutos te enfrías y pierdes ritmo.
El camino se tornaba bastante rocoso por momentos y con pendientes muy pronunciadas que te hacían probar todo tu físico. Ya llevábamos más de dos horas caminado siendo testigos de los primeros rayos del sol. Ya a las 5:20 ya prácticamente había amanecido.No había mucho tiempo para pensar solo tenía la idea fija de llegar a la cima.
Al promediar las 7 am me encontraba muy cansado con las piernas agotadas y lo peor que aún no se divisaba la cima. Ya no hay lugar para retroceder sólo seguir adelante. Tras una hora y media más de caminata llegamos a una pequeña colina donde podíamos divisar claramente la cima. En ese momento me encontraba literalmente muerto , nuestro guía nos recomendó dejar la mochila de ataque y subir sólo con una botellita de agua. Era la cuesta más fuerte ya estábamos sobre los 5700 msnm. Descansaba cada 8 pasos , sentía que el corazón se me salía hasta que de pronto pudimos divisar la cruz que se encuentra en el punto más alto.
Ya no faltaba nada , estaba a 5 minutos de la cima . No lo podía creer estaba a 20 pasos , a sólo 20 pasos de la gloria . Fue precisamente cuando el reloj marcaba las 9:15 de la mañana del domingo 9 de octubre del 2006 que coronaba los 5825 metros de la cumbre del Misti. Abrace a Erika y Nazareth que habían llegado minutos antes y me eché a llorar de la emoción.
Muchas imágenes pasaron por mi mente en ese momento , me acorde de las personas que quiero, de todo lo que había esperado por estar en este lugar. Agradecí a la Virgen de la Cruz por haber llegado sano y salvo . Por fin podía ver el mundo desde arriba , como los cóndores. La imagen del Chachani , Picchu Picchu y el Ubinas era espectacular , justamente este último comenzó a humear intensamente, ya que hace un par de meses había entrado en intensa actividad. También podíamos observar claramente las fumarolas provenientes del mismo cráter del Misti, dando muestras de ser un volcán activo. Hacia el noroeste divisaba al gran Coropuna , la tercera montaña más alta del Perú y hacia el norte la Cordillera del Chila rumbo hacia el Cañón del Colca, destacando el Nevado Mismi , origen del río más grande y caudaloso del mundo: El Amazonas que no para hasta llegar al Atlántico.
Tras media hora arriba divisamos a Chicho así que lo alentamos para que de sus últimos pasos hacia la cima. Al llegar él nos abrazamos los cuatro, no lo podíamos creer habíamos llegado todos sacamos la bandera del grupo e inmortalizamos el momento con una instantánea.
Como dije al comienzo , tengo grabado en mi mente todos los momentos de este viaje , tanto así que escribo este diario casi exactamente después de quince meses. Es que una experiencia así no se olvida jamás. |
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