En septiembre hice un viaje de familiarización de 3 semanas por las islas de Java, Bali y Lombok. Empezamos por la isla de Java, concretamente en la ciudad de Bogor, que se encuentra a una hora en coche de Jakarta, la capital, que no tiene gran cosa que ver.
En Bogor uno empieza a tomar contacto con este maravilloso país de contrastes. Estuvimos en un Safari (nada que ver con el de Madrid...) en el que podías dar de comer a los elefantes, hacerte fotos con serpientes, orangutanes (bebés), tigres blancos y de bengala (bebés), entrar en una pajarera enorme... ¡Una auténtica maravilla!
La gastronomía de la zona es excelente y uno puede darse un festín por menos de 5 €, la única pega, que como fui en Ramadán, los buenos restaurantes no abrían hasta que no anochecía. También es muy interesante su Jardín Botánico, donde se puede ver la rafflesia, la flor más grande del mundo. Tras dos día en Bogor, salimos hacia Garut, una ciudad que no tiene nada interesante, pero en el camino paramos en una fábrica de té y nos dimos un paseo por los arrozales y algunas aldeas tradicionales. Al día siguiente madrugamos para escalar al volcán Papandayan. La subida es bastante fácil y al llegar a la cima, te puedes dar un baño en sus aguas termales, eso sí, el olor a azufre es bastante fuerte.
De Garut nos dirigimos a Pangandaran, un poblado pesquero en el centro de la isla de Java, con unas playas de arena blanca preciosas, ideales para practicar surf. También hay una reserva natural, en la que nos adentramos con un guía local y en la que pudimos ver a monos, lagartos, gacelas... Aunque he de reconocer, que como amante del buen comer, lo que más me gusto del pueblo fue su marisco! Por menos de 7 € comí gambas, cigalas, pescado... todo fresquísimo, aunque la verdad, que lo cocinan mejor en Galicia (aquí a todo le echan especias, que también tiene su punto). Después de dos días en Pangandaran, cogimos una barca por la selva en dirección a Cilacap. Hay pocas experiencias como esta.
El viaje dura unas 3 horas y media y aunque el motor de la barca era muy ruidoso, cuando uno se acostumbra, se olvida de todo. Por el río pasaban barcas con niños que van a la escuela, pescadores con gorro de bambú pescando de manera tradicional, además de muchas especies de aves. Yo además tuve la suerte de ver nutrias, que son super juguetonas. Al llegar a Cilacap nos esperaba un autobús para llevarnos a Yogyakarta, la capital cultural del país. Antes de llegar visitamos el templo de Borobudur, que estaba lleno de japoneses. Este templo budista es patrimonio de la humanidad. Es una auténtica pasada. Si no hice 100 fotos en una hora no hice nada (es lo que tienen las digitales...) Una recomendación: no compréis nada a los vendedores de la zona, son los más caros del país. Si uno se espera a llegar a Yogya, es mucho más barato. Yo compré un sombrero de bambú en Borobudur por 5 € y luego lo vi en Yogya por 1 € ...
En Yogyakarta hay mucho que ver y que hacer. Una noche estuve en una cena-espectáculo de Ramayana (ballet tradicional hindú) y por menos de 15 €, aparte de ponerte las botas, ves el espectáculo. También visitamos el palacio del sultán y los talleres de plata, marionetas y batik (telas). Tras dos noches, nos dirigimos a Malang, una antigua ciudad colonial holandesa. En el camino paramos en el templo de Prambanan, otra maravilla del mundo. Aunque en estos momentos está en restauración, ya que los terremotos de 2006 lo dejaron bastante dañado. El próximo post os hablo del resto del viaje por Java. |
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