De la noche a la mañana y aprovechando la vacación decidí hacer realidad uno de mis sueños, conocer las Cataratas del Iguazú. Partí de Cochabamba, mi casa, primero me comí las 11 horas de viaje hacia Santa Cruz de la Sierra, hice hora, 10 horas de "escala" y tomé un bus, (55 U$s) que me llevaría directamente hasta Asunción del Paraguay, el bus atravesó todo el chaco boliviano y el paraguayo, durante el viaje llama la atención del poco control de la aduana boliviana y la estricticidad de la paraguaya.
23 horas después se divisa Asunción una capital parecida a Santa Cruz, calor y humedad y hasta esa arenilla que la brisa levanta. Busqué un hotel, cerca de la terminal encontré uno, ya no recuerdo el nombre, y lo primero que hice fue ir a conocer el palacio de gobierno, un edificio imponente, que me pareció un palacio de esos del Caribe, sin saber y casi sin darme cuenta estaba a orillas del río Paraguay, al atardecer, un paisaje increible, que no me dejó otra alternativa que alquilar una embarcación y dar un paseo. Se hizo de noche fui a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, mi dizque catolicismo hizo que visitar templos se haga una costumbre, no sólo por lo connotativo, sino también porque aprecio la arquitectura antigua; un templo sencillo, sin menospreciar, pero agradable. Volví al hotel a dormir, el cansancio me consumía...
Al día siguiente la emoción de sentir el sonido de las cataratas hizo que tomara otro bus, esta vez uno que me llevaría de Asunción a Ciudad del Este, el bus relativamente cómodo, no muy caro 20 mil guaraníes (unos 4 U$s) pero con la complicación de que paraba y recogía pasajeros como bur urbano, eso durante 6 horas. Durante el trayecto me llamó la atención que a lo largo de los 300 y pico kilómetros habían letreros: "Chipería Rosa", "Chipas" o "El palacio de las Chipas" hasta que en cierto lugar subieron unas doñas con unas canastas, de inmediato un delicioso aroma invadió el bus...y descubrí... "las chipas" una especie de roscas hechas con harina de mandioca, en Bolivia la conocemos como yuca, y anís, deliciosas, no paré de comerlas hasta que volví a mi casa, es más me traje varias bolsas.
Al fin llegué a Ciudad del Este ahí se me presentó un conflicto por qué lado iba a las cataratas, me iba al Brasil a Foz de Iguaçú o a la Argentina a Puerto Iguazú, al final decidí que la suerte definiría, a ver qué bus llegaba primero y el destino hizo que primero fuera a la Argentina, un bus de transporte urbano que hace que estés en 3 países en menos de media hora, te lleva de Ciudad del Este, pasando por Foz, hasta Puerto Iguazú por 2 pesos argentinos (casi un dólar) Llegué, busqué un hotel y a dormir... Desperté a las 6 de la mañana, en Bolivia serían las 5, (me dije, las cataratas valen la pena para tamaño sacrificio, jajaja), un bus me transportó del la terminal hasta el Parque Nacional Iguazú, igual por 2 pesos...
Al llegar pagué mi entrada, por ser adulto, extranjero y no ser de ningún país del Mercosur me costó 30 pesos (aproximadamente unos 10 dólares*) Una vez dentro comenzó la emoción, tenía que decidir qué circuito tomar, así que primero tomé el tren ecológico, un paseo de aproximadamente 20 minutos que te lleva a uno de los parajes naturales en los que dios se pasó de la raya, abusó, exageró, no se midió: La Garganta del Diablo, el salto de agua más grande de las cataratas... y el más impresionante...no sé como describir eso, el sonido ronco de millones de litros de agua cayendo, el vaho de agua que las rocas devuelven, las golondrinas volando, apareciendo y desapareciendo en esa especie de neblina, además a esas horas (aprox.7 am) casi no había gente y podías disfrutar de ese momento y guardarlo para siempre...
Después de reaccionar del impacto de la garganta seguí el recorrido, volví en el tren hasta una estación en la que el camino se bifurcaba, fui al circuito bajo desde donde se ven los saltos desde abajo, el salto Bossetti, los de Adán y Eva, el del Guardaparque Bernabé Méndez, el Mbigua y otros, hay que tomar en cuenta que Iguazú tiene 275 saltos. Continué el recorrido y llegué a la orilla del río por la parte baja, crucé a la Isla de San Martín, y de allí al mirador del Salto Escondido, a todo eso ya pasaba del medio día y se imponía algo decomida, con la emoción ni desayuné, fui a uno de los "snack's" que hay en el parque y allí los coatíes hicieron su propio espectáculo, asaltaron todas las mesas, robaron comida, espantaron gringuitos y diviertieron a otros tantos. Después un paseo más por el circuito superior y el sueño se terminaba, a las alida un paseo por el museo del parque, unos recuerdos y adios, 9 horas en el parque y no quería irme...
Ya en la noche fui a dar una vuelta por Puerto Iguazú, me comí una de las tradicionales carnes argentinas, al día siguiente otra vez a las cataratas pero esta vez desde el lado brasilero, me fui hacia Foz de Iguaçú, pero 3 horas en migración me quitaron las ganas de todo, una vuelta por la ciudad y de regreso al lado argentino. Al día siguiente el regreso a Ciudad del Este, un paseo por la zona comercial (los domingos no hay nada abierto) y de regreso a Asunción... En Asunción aproveché de ver todo lo posible, una visita al centro histórico, a la Casa de la Libertad, un paseo por los estadios de Cerro, de Olimpia y el Defensores del Chaco y una visita al edificio de la Conmebol (se nota que soy fubolero ¿no?), después a la tumba de los Héroes y al Mercado 4, un equivalente a La Cancha (para quien conoce Cochabamba), un mercado donde hay de todo, allí aproveché de comprar artesanías típicas, lo más bello me parecieron los bordados de Ao Po'i.
Llegó el momento de volver (la parte fea de los viajes) y volví por la misma ruta, atravesar el Chaco, Santa Cruz y a mi "Llajta" (por si acaso llajta es tierra en quechua).
* Si menciono los precios no es por tacaño jajaja, es que puede servir a otros viajeros... |
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