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Namaste - India, la amas o la odias

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vida en la calle de Mumbay

Mumbay | 0 comentarios.

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Andras
22/11/2007


Namaste
Cuatro semanas en la India. Marzo-abril 1999.-
(Diario de viaje)
Una aventura de treinta días, esperada desde hacía muchos años.
Pero qué es una aventura? ... pienso que es ir a lo conocido y explorado pero con los medios que surjan en el camino. Aún no sé qué itinerario voy a caminar, solo sé la fecha de llegada y la de regreso, el lugar de inicio y el del final, entre éstos dos puntos conocidos de ésta aventura.-
Más que un viaje a lugares determinados me he propuesto hacer un viaje interior, pero para hacer ésto necesito recorrer caminos y descubrir culturas desconocidas para mí: ahí es donde me voy.
Mi mochila está vacía a la espera de que la llena con las cosas indispensables, que no han de ser muchas: medicinas, mapas, libros, ropa, buen calzado y lo que haga falta se irá comprando por el camino. Lo que tiene más valor es la cámara Nikomat, mi diario y el cinturón donde se alojará el pasaporte y dinero, casi pasará a ser mi segunda piel.
Mi primer destino desde Barcelona es un vuelo a Bombay o Mumbay (haciendo escala en Milán, por Alitalia), allí empieza todo, nada más puedo decir ahora, no hay planes, hay mucha información pero el camino a seguir no está planificado.

Viajar es un confesionario ambulante y como el viajero es considerado una persona "en tránsito" (alguien que se marchará de la ciudad en el primer autobús), es mucho más probable que la gente que encuentra en el camino comparta los detalles personales de su vida con él y no con uno de sus paisanos.
También es la ventaja del viajar solo, es la manera más positiva de que la gente se le acerque y la mejor forma de mezclarse en los grupos.

El 28 de marzo del 1999 llego a Mumbay, eran las 3:30 de la mañana, un primer impacto de los 31º de temperatura, una humedad palpable y un olor inusual a incienso. Ya estoy en la India! Un aeropuerto desconocido, una lengua desconocida y sin idea sobre en qué dirección estará la inmensa ciudad. Lo mejor fue contratar en el mismo aeropuerto un taxi que me llevara hasta un hotel ya reservado, en la zona llamada Colaba, hotel "Celleste" con una tarifa no muy económica, pero era para pasar la primera noche.
El viaje en taxi duró una hora, supongo que el mismo trayecto durante el día podría llevar tres horas. me relajé en el asiento trasero y comencé a saborear a ésta India tan esperada.
Mi primer impacto: mucha gente durmiendo en la calle.
Al día siguiente salí del hotel para encontrar un desayuno, nada encontré a algo que se parezca a uno europeo, por tanto mi primer bocado fue un Masala Dosa, un poco picante para ser un comienzo gastronómico en India. Cuando se hace un viaje a la India, más que a vivir la realidad del país, se va a observarla, para intentar de tomar conciencia y entender su ritmo de vida. A menudo se viaja con un período limiado de tiempo. La estancia tiene un principio y un final, lo cual permite vivir la experiencia, por una parte, con más intensidad y, por la otra, con cierta distancia. Se adopta una posicion de espectador, se observa, se conoce e, incluso, se procura comprender. El problema viene cuando desde la óptica occidental se intenta cambiar aquella realidad que para nosotros es caótica y extraña. Entender o tatar de comprender las normas de funcionamiento de la India es prácticamente imposible. Las dinámicas sociales, económicas, culturales y religiosas son diferentes de las que conocemos. Cuesta entenderlas, aunque haya muy buena voluntad. Nuestros parámetros, nuestros pensamientos, nuestras costumbres no están cortados por el mismo patrón (¡y lo malo es que nos pensamos equivocadamente, que los nuestros son los mejores!) y a menudo no encajan con los de una cultura milenaria y llena de historia, con sus propias leyes, gracias a las cuales se han mantenido vivas. Dspués de mi primer viaje a India, ésta dejó de ser una foto de colores satinados y se convirtió en un lugar lleno de caras morenas, sonrisas sinceras y luchas diarias por sobrevivir. La lucha de unas personas que no tienen nada pero que salen adelante con una dignidad envidiable. Y ésto es para mí, una lección de vida que no se olvida jamás. India desconcierta, hace tambalear los esquemas y sirve para aprender y para recuperar un puñado de valores útiles, necesarios para viviry, a menudo, olvidados. De las muchas sensaciones que provoca la India hay una que es definitoria: no deja indiferente Algunas personas conocen la India de paso, sin pararse, pero es un país inmenso con espacios llenos de vida y de personajes fascinantes, sólo hace falta quererlos conocer e ir más despacio.- Cuando se hace un viaje a la India, más que a vivir la realidad del país, se va a observarla, para intentar de tomar conciencia y entender su ritmo de vida. A menudo se viaja con un período limiado de tiempo. La estancia tiene un principio y un final, lo cual permite vivir la experiencia, por una parte, con más intensidad y, por la otra, con cierta distancia. Se adopta una posicion de espectador, se observa, se conoce e, incluso, se procura comprender. El problema viene cuando desde la óptica occidental se intenta cambiar aquella realidad que para nosotros es caótica y extraña. Entender o tatar de comprender las normas de funcionamiento de la India es prácticamente imposible. Las dinámicas sociales, económicas, culturales y religiosas son diferentes de las que conocemos. Cuesta entenderlas, aunque haya muy buena voluntad. Nuestros parámetros, nuestros pensamientos, nuestras costumbres no están cortados por el mismo patrón (¡y lo malo es que nos pensamos equivocadamente, que los nuestros son los mejores!) y a menudo no encajan con los de una cultura milenaria y llena de historia, con sus propias leyes, gracias a las cuales se han mantenido vivas. Dspués de mi primer viaje a India, ésta dejó de ser una foto de colores satinados y se convirtió en un lugar lleno de caras morenas, sonrisas sinceras y luchas diarias por sobrevivir. La lucha de unas personas que no tienen nada pero que salen adelante con una dignidad envidiable. Y ésto es para mí, una lección de vida que no se olvida jamás. India desconcierta, hace tambalear los esquemas y sirve para aprender y para recuperar un puñado de valores útiles, necesarios para viviry, a menudo, olvidados. De las muchas sensaciones que provoca la India hay una que es definitoria: no deja indiferente Algunas personas conocen la India de paso, sin pararse, pero es un país inmenso con espacios llenos de vida y de personajes fascinantes, sólo hace falta quererlos conocer e ir más despacio.-  

Sabía que en la zona de Colaba encontraría hoteles económicos, me abandoné a la intuición y un "cazaclientes" me ofreció "just to look", un hotel con habitaciones por 240 rupias; la noche anterior había pagado 850, eso sí tenía aire acondicionado y TV, pero como no había viajado a India para ver televisión y mi interés era de sentir el país, me acompañó para ir a verlo.El "India Guest House" (1/39 Kamal Mansion. 3er. floor, near Radio Club. Arthur Bunder Road, Colaba. Bombay-400 005 Tel: 283 37 69), no estaba mal, un cuarto piso sin ascensor y una habitación que era un habitáculo, tipo camarote de un barco de tercera, al menos con una pequeña ventana donde haciendo un esfuerzo podía ver el mar de Arabia. Preferí visitar algún otro antes de decidir, por tanto me acerqué al "Salvation Army Red Shield Hostel" recomendado como el más económico por la guía Lonely Planet (mi Biblia), pero me dicen que las camas se dan a las 9 am. y a esa hora ya no había plazas .- "come back to morrow" _ me dicen en recepción, entonces regresé por mi mochila y me instalé en el "India Guest House" por 260 rupias la noche.

Ya instalado empecé a descubrir Mumbay. Cerca de allí la Puerta de la India (Gateway of India), un inmenso arco parecido al Arco del Triunfo de París, donde parten embarcaciones a la Isla Elefante, sin pensarlo me embarqué y navegué hasta la misma durante una hora con una temperatura de 36º. La isla no es muy atractiva, pero allí se encuentran unas cuevas que datan de los años 450 y 750 llenas de esculturas de Shiva, algunas destruídas por los portugueses y la más famosa es el Trimurti o Shiva de la triple cabeza. Por una empinada escalera se llega a las cuevas, flanqueada por puestos de artesanías y refrescos. Para quienes así lo necesiten hay palanquines que le llevan a cuestas. Muchos monos por todos lados, dan un poco de respeto, he de acostumbrarme a ellos. Calor, mucho calor.

Es mi primer acercamiento a la mitología más compleja del mundo.
De regreso, en la Puerta de la India, me acerco al Hotel Taj Mahal, subo al último piso para disfutar de unas buenas vistas sobre la zona portuaria de Mumbay, vale la pena.
Después de una buena ducha salí a cenar y recorrí, ya de noche, la playa de Chowpatty, con su largo paseo marítimo donde la gente acude a relajarse y tomar un poco de aire fresco. Observo el agua muy sucia, la arena otro tanto, el encanto está en la noche y la gente que anda por allí. Por primera vez me encuentro con tres travestis indios que me llamaron la atención, son muy respetados y se los considera portadores de buena fortuna.
Para regresar al hotel me perdí y andube bastante tiempo buscando señales que me orientaran hacia dónde ir..-

-29 de marzo.- Madrugo para ser el primero en el "Army Red Shield Hotel", y me dan una cama en dormitorio compartido por 400 rupias, no es negocio cambiarme, por tanto me quedo donde estoy. Camino a a la Victory Station para comprar algún billete de tren a algún destino de la India, porque Mumbay no es para quedarse más tiempo, ya me lo habían dicho _"evita las grandes ciudades en India!"_ La estación es un edificio victoriano que se parece a una catedral, señales británicas como en muchas partes de éste país. Es enorme, me lleva tiempo encontrar la ventanilla especial de venta para extranjeros, hago cola y al llegar mi turno después de una hora, elijo un billete a la ciudad de Vanarasi (Benarés), en segunda clase por 9 dólares!, son 33 horas de viaje y el tren sale el 1º de abril a la medianoche. O sea que ya tengo mi primer rumbo proyectado en la India.

De regreso hago fotos a las personas que encuentro en el camino, la pobreza es alucinante y sé que debo acostumbrarme a ver familias enteras viviendo en plena calle.
Como barato en el Hotel Majesty, aunque luego pago el capricho de una cerveza española por 70 rupias, en un bar que tiene licencia para vender alcohol ya que la venta del mismo está prohibido. Me sorprende que desde el tiempo que llevo me han ofrecido todo tipo de drogas, sin embargo el alcohol está prohibido.-

30 de marzo- Duermo diez horas!. Sigo descubriendo Mumbay.
Visito el Museo Príncipe de Gales, que fue construído para comemorar la primera visita del rey Jorge V a la India en 1905, un edificio fantástico de estilo indo-sarraceno en medio de un jardín ornamental con una gran sala central coronada con una gran cúpula, se cuenta que fue inspirada por la de Golgumbaz, en Bijapur. El paseo fue agradable pese al calor y la humedad. Aquí encontré estatuas de la Isla Elefanta, figuras de terracota del valle del Indo y gran variedad de miniaturas. Hay ausencia de aire acondicionado pero ya me estoy acostumbrando al ruido producido por los grandes ventiladores.Es como sentir un gran elicóptero sobre la cabeza, todo el tiempo.

Decido ensayar el hecho de cómo tomar un tren en India, entonces me voy a la estación Churchgate y tomo un tren con destino a Borivali y así poder llegar al parque Nacional de Sanjay Gandhi, mi primera expeiencia en un tren indio!
Viajar en tren es toda una experiencia y fue lo más positivo del día. Mucha suciedad, los cristales de las ventanes no existen, las puertas tampoco. Esos 40 minutos de viaje sirvieron para tener una idea. Una vez en la estación de Borivali tomé un rickshaw-wallehs que me llevó al parque nacional; creo que fui estafado con el precio porque de regreso la tarifa fue mucho menor.

El parque nacional no es interesante recorrerlo, pero la experiencia de llegar hasta allí: sí.
Aquí veo el primer elefante en la India..
Circular en Mumbay es un caos, los semáforos no se respetan y el sonido del claxon es contínuo. Veo a la policía dirigir el tráfico utilizando palos con los cuales no dudan para empujar a las multitudes.

Debido a la tremenda polución me siento sucio, se une a ésto el hecho de sudar tanto, comprendo que Mumbay es una gran ciudad sucia! ... así es India en general?, me pregunto. Paso por la National Gallery of Art y contemplo una extraordinaria exposición de fotografías sobre la ciudad de Vanarasi, me imagino que en unos días estaré allí respirando aquel ambiente.
Como un pollo al Tandoori, una especialidad de la India del norte, consiste en la cocción en un hornillo de arcilla después de macerar la carne con una mezcla de hierbas y yogur, un plato exquisito!
Otro plato mongol del norte es el byryani, la carne, generalmente de pollo, se mezcla con arróz de sabor delicioso, color anaranjado, que a veces lo sirven con frutos secos o fruta. Estos dos platos son muy piantes y los repetiré de momento, con lo demás no me atrevo aún.

31 de marzo Camino hasta el mercado de Crawford, vale la pena y mucho! me pierdo en él, un caos de gente entre un laberinto de callejuelas, mucho ruido, gritos anunciando la venta de lo que sea y descubro un templo en medio de aquel caos: el Templo de Madhavgaug, dedicado a las vacas! donde son tratadas con mucho cariño, allí están ellas donde la gente les lleva de comer. Qué sería de la India sin las vacas? ... me las encuentro por todas partes, son las señoras que lo observan todo y a quienes todo les está permitido.

Comienzo a acostumbrarme a los mendigos que me piden siempre una limosna, cuando menos me lo pienso allí ellos se aparecen. Al principio me producen un choque, me siguen pidiéndo algo, su mano extendida para que les vea, mostrándome la falta de algún miembro para producir contemplación o lástima. Son pacientes y perseverante y me están enseñando a serlo. A veces me siguen durante mucho rato hasta que se dan por vencidos y me dejan solo, no me atrevo a darles una moneda, sería una manera de evitarlos o sacármelos de encima, qué les soluciono yo dándoles una moneda? ... debo comprenderlos porque forman parte de una sociedad. Observo que mucho turistas enseguida les dan algo. Ahora me pregunto porqué? ... Así conozco a Suresh, un chico que habla inglés y le invito a comer un thali. Suresh me ve como un poderoso, le cuento de mi viaje y que en un mes podríamos volver a encontrarnos para volver a vernos; él se pensaba que mi destino sería Goa, como el de la mayoría de los turistas que encuentras en Bombay. Le cuento que mi manera de viajar es un poco especial, me alejo de los puntos que están saturados por el tipo de turismo que yo le llamo de "plástico". Me siento viajero y no turista. Me despido de Suaresh y me quedo pensando en lo que será de su vida...

1º de abril Escribo en el tren, viajando a través del estado de Madhya Pradesh, el más céntrico de la India. El calor abrasa, el aire que entra por las ventanas quema y por ellas observo enormes campos sembrados pero muy secos.
Encontrar el vagón en la estación Victoria no fue fácil, primero debía localizar el nº de vagón y luego buscar en un lista pegada en una de sus puertas donde figuraba mi nombre, edad, sexo y número de asiento. Coincidí en un compartimiento para seis personas que comparto con un australiano, una china radicada en Australia y un indio que vive en USA, o sea que buen diálogo entre los tres.

Dormí en la "cucheta" superior y resfrescó por la noche. Aún tengo una noche más y todo el día de hoy. Aprovecho para meditar, leer mi" Biblia Kairós" y contemplar la gran película que se desarrolla del otro lado de la ventana.
La vida del tren es interesante.

2 de abril, viernes santo! Vanarasi.
Eran las 5:30 cuando el tren llegaba a la estación de Vanarasi, el par de botas que me venían acompañando las abandoné en el vagón para que alguien hiciera buen uso de ellas. Con mi compañera inseparable, la mochila, tomé un moto-rickshaw para que nos llevara a la parte vieja de la ciudad donde se encuentran los Ghats que dan sobre el río Ganges. Intenté encontrar una cama en un hostal de precio muy económico, a esa hora una señora salió a ecirme que estaba lleno, creo que la había levantado de la cama y su humor no era muy decente. El conductor del rickshaw se ofreció a llevarme a otro (seguramente que tendría una comisión) y terminé en el "Safari Guest House" en una habitación doble, muy espaciosa con su cuarto de baño por 150 rupias. Una amplia terraza permitía tener buenas vistas y disfrutar de un english breackfast. Después de ello salí a explorar Vanarasi. Aquello es impactante, se me hace difícil explicarlo.

De las siete ciudades santas de la India, ésta es la más santa. Palacios en ruinas que parecen desmoronarse sobre el Ganges, meta de peregrinos, paraíso de la muerte. Vanarasi ha sabido resistirse a los ataques musulmanes, al mozón, a la corrosión del tiempo y de la memoria. Pasé varios días en éste lugar y mi conclusión es que en Vanarasi no hay nada que visitar, ni palacios, ni siquiera templos de importancia histórica. Los que en antaño había (unos 1.500) fueron arrasados por el Islam. Los que se recontruyeron, como el Templo de Oro, no es demasiado hermoso y además su entrada está prohibida para los no hinduístas, por tanto contemplé alguna cúpula poniéndome en puntillas.

Lo que hice fue dirigirme directamente a los ghats, unos escalones que se adentran a las verdosas aguas del Ganges, allí vienen las sorpresas y en más de una vez me hizo cerrar los ojos o desviar la mirada.
Los peregrinos vienen a Vanarasi para morir. Es el anhelo de los más viejos, morir aquí libera de una vez y para siempre el samsara, es decir de la penosa obligación de participar en el ciclo de los renacimientos. Vi ancianos sentados esperando la muerte, algunos bajan al Ganges y se bañan (una manera de lavarse las faltas). Vestidos con su taparrabos blanco y las manos extendidas esperando la misericordiosa llamada de Shiva para que les lleve al país de la danza eterna.

Una imágen que me costó contemplar, en el ghat de Manikarnika, es la cremación de cadáveres en una hoguera. Me sirvió para abrir los ojos y sentir la muerte al alcance de la mano, nada hay que la desimule o enmascare. El proceso de cremación es lento, los encargados, con ayuda de unos palos juntan los miembros calcinados, rompen las rodillas, atizan el fuego alrededor del fulgor de las llamas sintiendo un olor lúgubre a carne quemada.
Caminando por las laberínticas calles de Vanarasi, más de una vez me topé con el paso de unos porteadores llevando un cadáver envuelto en una sábana blanca hacia el río, con gritos, ruegos y oraciones en voz alta "Ram nam satya he" ("el nombe de Dios es la verdad")
Llegados al crematorio y después de dar un último baño al muerto en el Ganges, lo colocan sobre una pira de madera que encenderá el hijo mayor del fallecido. Los familiares varones contemplarán cómo el cuerpo material se descompone al separarse los cinco elementos que lo forman: la tierra, agua, fuego, aire y éter.
Los encargados de hacer ésta tarea son los doms, una casta muy baja por el contacto cotidiano con los muertos, pero que en Vanarasi parecen que gozan de una muy buena posición económica.

Caminar entre los ghats a la hora del amanecer es un placer para todos los sentidos, lo hago cada mañana antes de desayunar. Suelo encontrar gente menditando, practicando yoga o tan solo bañándose en las sucias aguas del contaminado Ganges.
Viernes santo, por la noche me acerco al ghat Dasaswamedh y en homenaje a Shiva me hago afeitar la cabeza, un rito que lo tenía en mente y quería hacerlo.
Allí mismo, un barbero con una vieja navaja me rasura la cabeza, siento que me produce un par de cortes y me lava con el mismo agua del río, no quiero interrumpir la ceremonia, pero sin duda me alarma un poco la posibilidad de coger una infección. Pienso que en el hotel tengo mi botiquín. Colocamos el cabello en una cazuela de barro, una vela encendida en el medio y la echo en el río para que la corriente lleve mi ofrenda a la Diosa Madre. Miles de velas van flotando en las aguas, mientras se escuchan los cánticos religiosos que no entiendo. Una vez finalizado el rito me apuro de llegar al hotel para desinfectarme la cabeza, pero vaya sorpresa, no puedo llegar, la electricidad se ha ido y las calles oscuras no me permiten orientar. Espero durante una hora hasta que la luz vuelve y me apuro en el camino para darme un baño de alcohol.
No me veo el nuevo look, no hay espejos en el hotel, por tanto me lo imagino y me hago fotos a orillas del ganges.

En otro paseo descubro el Templo de Tuisi Manas, de estilo sikhara, construído en 1964. Lo curioso del mismo son sus paredes interiores donde están tallados versos y escenas del Ram Charit Manas, la versión indi del Ramayana (sería como le Biblia para los hinduístas).
La zona inundada de monos que me producen cierto respeto.-
Durante éstos días en Vanarasi me acerco a la estación de trenes para programar mi viaje y decido por un billete a Agra el día 5 de abril, salida a las 17:20 llegando a destino a las 5:30 y así poder contemplar el Taj Mahal!

Antes de partir de Vanarasi, el encargado del hotel logró convencerme para visitar "su" fábrica de seda, allí me acompañó y se tomó el trabajo de mostrarme todas sus colecciones de saris y telas de unos colores bellísimos y una suavidad extrema. Sabía que si accedía a su propuesta no me liberaría de comprar algo. Así fue, después de un interesante regateo me compré algunas cosas un poco contra mi voluntad ya que empezaba el viaje y ya tendría que estar cargando con cosas extras. Siempre se aprende.
Llega el día de la partida en tren hacia Agra, comparto del viaje con Patrick, un mochilero canadiense que iba al mismo destino. Un rickshaw hasta la estación y una vez en el andén (nº5) esperamos durante 9 horas a que se iniciara el viaje. El tren partió a la 1:30 am.Fue mi primer ejercicio de paciencia extrema en la India, aún me sorprendo de cómo lo conseguí, pero nada se podía hacer. Nadie sabía nada, solo que el tren no venía y que en cualquier momento podía aparecer. Me sorprendió que la gente no se alteraba, se lo toman con buena filosofía, extendiendo una esterilla en el andén y a esperar. Hice lo mismo, medité y leí unas cuantas páginas de "El Dios de las pequeñas cosas" . Encontré el tiempo para pensar en mi, de iniciar ese viaje interior que normalmente en occidente no le dedicamos el tiempo.-

En el tren dormí y sentí como me comían los mosquitos. A las 15:30 llegué a Agra, perdí de vista a Patrick y me metí en el infierno de la ciudad de Agra donde el calor y la polución son exageradamente notables.

6 de abril.- Agra
Agra
es una ciudad donde nadie iría sino es porque se encuentra en ella una de las maravillas del mundo. Pero atención, Agra es una ciudad con historia, a orillas del río Yamuna en varias ocasiones a lo largo de la historia se vio convertida en capital de la India, en especial en el período de la dominación de los mogoles. Lo que hoy podemos ver es un caos, suciedad, polución, y un ejército de vendedores que asaltan al turista que baja del tren viniendo de algún punto de la India. Esto es lo que me ocurrió.
Lo primero que hice fue negociar con un rickshaw para que me llevara al Hotel Safari, en principio me pedía 40 rupias y lo arreglamos por 15. No estaba mal, una habitación con aire acondicionado que producía un gan ruido como si fuera un avión próximo a despegar. La temperatura era de 41º. Por fin un espejo donde me permitía ver como me había quedado mi cabeza afeitada. No me sabía mal.

Agra es casi imposible de caminar, pero es el lugar donde se encuentra el Taj Mahal, debo esperar hasta mañana martes que estará abierto, por tanto trato de matar el tiempo de alguna manera. El acoso de los vendedores ambulantes y los rickshaws acaba con la paciencia de cualquiera. Un chico me persigue constantemente ofreciéndome sus servicios de rickshaw, no compende que quiero tan solo caminar, persiste y cuando regreso al hotel establezco una conversación, se llama Lal Khal, me habla de su numerosa familia y lo que significa para él poder trabajar con los turistas, le propongo que mañana me espere a las 6:30 en la puerta del hotel y que durante el día me llevará a visitar el Taj y otros lugares. Efectivamente, a esa hora Lal estaba esperándome con su bici-rickshaw esbozando una gran sonrisa.
A primera hora nos dirigimos al Taj Mahal, la tarifa de entrada al amanecer y al atardecer es más cara, pero bien vale la pena (por la luz del sol)
El Taj Mahal, el más extravagante monumento jamas construido por amor!

Este emotivo mausoleo mogol se ha convertido en el monumentoturístico más emblemático de la India. Construído por el emperador Shah Jahan en memoria de su segunda esposa, Mumtaz Mahal, cuya muerte durante un parto en 1631 dejó al emperador tan desolado que se dice que el cabello se le volvió blanco en solo una noche.
La construcción del Taj empezó ese mismo año y no se terminó hasta 1653. En total trabajaron 20.000 personas de la India y del Asia Centra. Se cree que el principal arquitecto fue Isa Khan (de Irán). También se trajeron epertos de Europa: tanto Austín de Burdeos como Veroneo de Venecia intervinieon en su decoración, lo que permitió a los británicos engañarse a sí mismos durante cierto tiempo, pensando que un edificio tan exquisito forzosamente debía haber sido diseñado por un europeo. La más inusual historia sobre el Taj es que pudieron existir dos de ellos. Se cuenta que Shah Jahan tenía la intención de construir un segundo Taj, su propia tumba, en mármol negro, un negativo del blanco Taj de Mumtaz Mahal. Antes de iniciarse ésta tarea, su hijo, Aurangzeb, le derrocó.

Shah Jahan pasó el resto de su vida como prisionero en el Fuerte Rojo, divisando a lo lejos la última morada de su esposa.

Lo primero que me sorprende del mausoleo es la impresión de unidad que desprende. Una sola forma, una sola materia, un solo color. El islam elimina el desorden politeísta y representa la unidad en lo múltiple.

Después del obligado recorrido por los escalones, la plataforma, los cuatro minaretes, la gran sala interior y la tumba propiamente dicha (a la cual caminé siete veces seguidas a su alrededor en sentido de las agujas del reloj, sin saber porqué...) yo recomendaría lo que hice: regresé al jardín y me senté sobre la hierba cerca de un estanque. Allí, con el espíritu relajado dejé que mi mirada se posara sobre aquel monumento. Es indefinible, sobrepasa la belleza, resulta inexpresable.

Existen tres entradas al Taj, la principal es la del lado Oeste, un imponente pòrtico de arenisca roja, en el interior tiene inscritos versículos del Corán en árabe. Los senderos que llevan al Taj están divididos por un largo canal en el que se refleja el mismo (cuando hay agua). Los jardines que lo rodean son del estilo mogol llamado charbagh.
El propio Taj se levanta sobre una plataforma elevada de mármol blanco. En las esquinas de la plataforma lo adornan altos minaretes de puro carácter decorativo. pero como el Taj no es una mezquita, nadie se sube a ellos para hacer la llamada a la oración.
Hay dos edificios gemelos de arenisca roja que enmarcan al Taj; el del lado occidental es una mezquita (que no se la puede usar porque está orientado en forma incorrecta) y su gemelo del lado oriental simplemente es para mantener la simetría.
La estructura central del Taj tiene cuatro pequeñas cúpulas que rodean la bulbosa cúpula central. Las tumbas de Mumtaz Mahal y de Shah Jahan están en una cámara en el sótano. Encima de ellas, en la sala principal, existen unas tumbas falsas.
La luz que llega a la sala central lo hace a través de unas celosías de mármos talladas finamente. Allí me encontré a un tenor cantando algún aria para comprobar el eco fantástico que se produce.

Indudablemente la simetría del Taj es perfecta desde cualquier ángulo que se lo mire.
22 fueron los años que Shah Jahan esperó para ver su sueño hecho realidad.
No sé cuánto tiempo permanecí contemplándolo, pero ya avanzada la mañana el calor empezaba a apretar. Lal Khal me estaba esperando en la entrada con el rickshaw a punto y la eterna sonrisa.

Me monté en él y me llevó hasta el Intimad-Ud-Daulah que es otro mausoleo del estilo del Taj, pero más pequeño y anterior a su construcción, que una poetisa persa hizo construir a su padre en 1626 Cerca del sucio río Yamuna donde hice fotos a unos niños que jugaban en sus aguas. Poca gente por allí, era un placer contempar ésta otra maravilla.

En Agra, me encuentro con un territorio musulmán, pero se trata de un islam persa de recargada y fina decoración; me da a entender que Persia, en determinado momento de la historia, invadió India pero armada con cinceles de escultor más que con espadas.

La próxima parada fue en el Fuerte Rojo o Fuerte de Agra, que en principio sirvió para el ejército y luego pasó a ser residencia de los emperadores. Mucha gente me encuentro por allí pero vale la pena visitar su interior, hay muchos edificios, palacios y una mezquita que son una maravilla. Visité la celda donde estaba prisionero Shah Jahan en la cual tenía una ventana por donde podía observar la tumba de su amada.

El calor es sofocante, de camino al hotel cambio dinero en un banco, Lal Khal se niega a llevarme de regreso, me quiere enseñar el mercado de artesanías, pero meo pongo y no logra cambiar mi itinerario. Llegados al hotel le doy 150 rupias, me esboza otra sonrisa, sé que con ese dinero toda su familia podrá comer por unas semanas, pero insiste en seguir prestando sus servicios.
Tomo una buena ducha fría y después de una siesta salgo a caminar, allí está Lal con su rickshaw otra vez, insistiendo a que me suba, pero él no entiende que solo quiero caminar. Lo tendré siguiéndome los pasos todo el camino.

Al día siguiente abandono el hotel y me voy a la estación de tenes para configurar mi próximo destino:Jaipur! El tren sale a las 19:50, entonces dejo la mochila en consigna y en un autobús me acerco a Faterhpur Sikri, hay buses cada 30 minutos.
En hora y media se llega, un viaje para recordar, pensaba que en cualquier momento todo se venía abajo, un viejo bus, parando donde sea, subiendo y bajando gente con bultos, un ruido de claxon atróz y compruebo que ni con los tapones puestos en los oídos puedo mermar el ruido. Toda una auténtica experiencia! Viajo cerca del conductor para que me indique dónde bajarme.

Faterhpur Sikri es un capricho urbano del rey Akbar!
Su orígen se remonta al siglo XVI, al reinado del poderoso emperador mogol Akbar quien, astiado de la aglomeración de Agra, decidió construir una nueva capital para la corte.
Las obras llevaron 16 años (entre 1569-1585) los mismos que duró la ciudad. En 1600 se deshabitó a toda prisa porque, según parece, las provisiones de agua se habían agotado. Así es como quedó una obra magna que hoy podemos disfrutar.
Es a tan solo 40 kms desde Agra, no es demasiado visitada y caminar los recintos es todo un placer. Contaba con escasa hora para hacerlo. En la entrada me encontré con un pesado guía que insistía que le contrate sus servicios, no servía de nada explicarle que quería valerme por mis medios, antes que nada porque hay lugares tan mágicos que me gustan contemplarlos sin que nadie me esté dando la" lata" con fechas y datos que puedo encontrar perfectamente en la guía.
Hay una "originalidad" que impuso Akbar a sus arquitectos y es la orientación de los edificios según el terreno, evitando la tradición hindú de alinear las ciudades con los puntos cardinales. Por tanto el Palacio Real se encuentra en el punto más alto y, a su alrededor, se construyeron el caravasar, la casa de la Moneda y la hermosa mezquita Jami Mashid o Dargah que mira hacia la Meca, de acuerdo con la tradición musulmana.
Me encantó el conjunto del Palacio Real y sus pabellones, especialmente la casa de la Sultana Turca o Anup Talao y la zona de las mujeres (zenana).-

A las 17:30 bajé al pueblo, donde me encontré con un concurrido mercado de alimentos al aire libre, y tomé enseguida el bus de regreso a Agra, sabía que estaba con el tiempo justo para cojer el tren de las 19:30 a Jaipur, hasta quizás tendría tiempo como para comer algo.

Llego a Agra y tomo u rickshaw para la estación, después de arreglar precio me doy cuenta que en lugar de llevarme a la estación Agra Fort me lleva a Agra Can y una vez allí se negó a llevarme al nuevo destino, por tanto otro rickshaw con el cual previamente pacto el precio al nuevo destino. Pensé que en Agra solo había una estación de trenes, por ello no presté atención, pero voy entendiendo que en India siempre hay que preguntar varias veces por lo mismo y en diferentes lugares y personas. Durante el trayecto se paró a repostar en una gasolinera y había cola. Le dije que si no nos dábamos prisa no llegaría a tomar el tren, pero veo que en India las prisas no existen, lo entendí por su mirada .Con el depósito lleno seguimos viaje, ya estaba oscuro y de pronto nos encontramos en un atasco producido por una pérdida de agua y todas las calles estaban inundadas. Nadie avanzaba, el embotellamiento era tétrico, el claxon y el monóxido de carbono estaba a la órden del día. Yo permanecía en el interior de aquel motorickshaw rogando a que aquello se acabara y pudiera llegar a tiempo. Con un pañuelo me fabriqué una máscara para respirar algo mejor.
Pasan los minutos y nos movemos. Me informo de que la estación Agra Fort estaría al alcance si me pongo a caminar ya!.
Por tanto le pago lo convenido y en plena oscuridad chapoteando entre el barro, camino para llegar a mi estación, donde aún debo retirar la mochila. Pienso:_ "otro día más en Agra?, no!"_
Una vez en el anden observo que el tren aún no ha llegado, salió con una hora de retraso y a las 4:30 del día siguiente estaba en Jaipur, acababa de entrar al Rahastán!

Siempre se aprende algo, India me ofrece un buen método para ser sobretodo paciente y entender que aquí siempre hay que dejar un buen márgen de tiempo en el momento que uno hace un programa.
India siempre sorprende. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Buscando una respuesta ante el impacto de la miseria y la pobreza en las grandes ciudades de la India, se la ve por todas partes y me quedo con una sensación de impotencia hasta que alguien me lo explicó claramente: Es una cuestión de fe, de creencias, de destino, me dicen. Creen que la vida que les ha tocado vivir es la que su Dios les ha reservado por ahora. Procuran pasarlo lo mejor que pueden porque están convencidos de que en otra vida, en otra reencarnación, estarán en una situación mejor.
-------------------------------------------------------------------

Continúo mi diario Namasté con el recorrido por las tierras del Rahastán.

Gracias por leerme!
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Ultimos comentarios:

DKarmen dijo:

Ufff!! Muchas gracias x compartir tu experiencia en la India, me has llevado con tu relato y la imaginacion a ese pais tan misterioso. Leo la ultima parte de tu relato, donde te preguntas el porque de tanta miseria, de como viven asi, esa misma pregunta me hice yo en Egipto cuando tuve oportunidad de ir, no lo veo tan marcado como en la India pero si me deja esa sensacion que tu comentas, y la misma respuesta que te dieron me dieron a mi.....Cuestion de FE, de Creencias....es admirable.

miércoles, 13 de febrero de 2008, a las 07.13

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