Éste viaje lo hice con 2 amigos, nono y germán, el agosto del 2006.
Partimos en mi coche, con un poco de miedo por mi parte al pensar si era buena idea lo de llevar mi coche a un viaje como este, pero también sabiendo la libertad y la cantidad de sitios que podriamos visitar más que yendo en bus o en tren. Salimos desde El Ejido (Almeria) hacia Algeciras para coger el ferry dirección continente africano donde nos esperaba Mohamed Nasiri, un marroquí que trabaja conmigo que nos invitó a su casa de Tanger. Pasamos 2 dias hospedados en su casa muy bien atendidos, demasiado para mi, y viendo la ciudad.
De Tánger empezamos el viaje hacia el sur de Marruecos pasando por Asilah y Larache hasta llegar a kenitra, donde nos desviamos hacia el este, a sidi slimane para visitar durante 2 días a otro marroquí que trabaja conmigo llamado .......
Mohamed, raro eh!!! pero éste es Bendridi. La acogida fue espectacular, nos mató un cordero, la mesa llena de comida de todas clases, la mujer e hijos atentísimos para que no nos faltara de nada... demasiado también, pero bueno....
Durante la visita aprovechamos para visitar Volubilis, una antigua ciudad romana muy cercana que estaba increíble, pero muy mal conservada. Tras despedirnos de toda su familia incluidos primos, cuñados, padres... tomando el té, como es habitual en marruecos, emprendimos el viaje hacia Rabat. Allí nos alojamos en un camping cercano a la playa y a una discoteca, donde aprovechamos para conocer un poco mas la vida nocturna de Marruecos quedándonos hasta las tantas echando unas cervezas en dicha discoteca. Al segundo día de estar en Rabat, proseguimos el viaje llegando a Casablanca donde pasamos un día. El octavo día de viaje lo pasamos en Al-Jadida haciendo como si pescáramos en la playa con unas cervecitas.
Al llegar a Marrakech, visitamos la tan famosa plaza Djemma El-Fná. Aquí pasamos 2 días viendo lugares interesantes de la ciudad antes de partir con destino a algún lugar del Sáhara, nos daba igual, mientras se vieran dunas. Al final nos decidimos por ir a Merzouga, cruzando el alto Atlas durante un agotador día de curvas y curvas. Por el camino pasamos por el desfiladero de Todgha que era una “garganta profunda” esculpida por el agua durante miles de años. Estaba muy bien y los palmerales que se veían antes de llegar, eran de postal. Cuando llegamos a Merzouga contratamos una pequeña excursión para ir en camello a las dunas, haciendo noche en un oasis durmiendo en jaimas, pero no sin antes resolver un problema con un camello rebelde que tiro y pisoteo a mi amigo germán dejándole un tatuaje en la espalda de su pezuña. Al final todo salio bien “dentro de lo que cabe”, porque no le cobraron la excursión. “Nos tiramos 2 días sin parar de reír al recordarlo” jejeje y todavía me río al recordarlo.
En el oasis estuvimos haciendo snowboard, ¡¡pero en la arena!! (supongo que tendrá otro nombre) bebiendo cervezas y tocando la darbuca (timbales) bajo un cielo impresionante lleno de estrellas. Al despertar, desayuno rápido y vuelta al pueblo sobre los camellos, para comenzar el viaje hacia Fez, pasando antes por Errachidia, khenifra, Meknes…Ya en Fez, estuvimos visitándola y para mi, junto con Meknes y Marrakech, era de las ciudades mas bonitas que visitamos.
El último tramo de viaje fue para ir a Tánger con la intención de poner punto y final a nuestro viaje. Durante el recorrido nos paramos a comer y empezaron a salir niños de las montañas cercanas para ver lo que estábamos haciendo, y nosotros al verlos, los llamamos para darles algo de comida, pero mi sorpresa fue ver mi amigo nono dandoles paté de cerdo (prohibidisimo para los musulmanes) y al verlos con toda la cara llena de paté, chupándose los dedos y los padres que venían hacia nosotros a oler también, salimos pitando para evitar problemas. Al llegar a Tánger nos alojamos de nuevo en la casa de Mohamed para partir en el Ferry con destino a Tarifa a la mañana siguiente. Ya en Tarifa, al ser sábado, prolongamos un día más el viaje y salimos de fiesta para terminar el viaje lo mejor posible.
Al día siguiente sin ningunas ganas de conducir por el dolor de cabeza que teníamos, nos pusimos rumbo a mi ciudad (El Ejido) para poner fin al viaje.
En conclusión, este viaje fue uno de los mejores que e hecho, gracias a la libertad que te da llevar vehiculo propio para ir donde te apetezca, Os lo recomiendo muchisimo - ((las fotos no son de muy buena calidad, por que son "fotos hechas a fotos ya reveladas")) |
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