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Rivas Nicaragua  

Nicaragua

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akkers73
11/11/2007


La primera visión de la isla de Ometepe la tengo desde la ventanilla del bus que me acaba de traer a Nicaragua desde Costa Rica. Adormecido por el calor y el rumor del camino, la impresionante silueta que recorta esta isla en el horizonte me pilla desprevenido... ¡Joder! Mis ojos no dan crédito. No sabia que esto iba a ser así.  Estoy en Nicaragua, tierra de lagos y volcanes.  

Mi primer destino en Nicaragua es San Juan del Sur, un “surf-town”, muy americanizado y no muy agradable por el fuerte viento que sopla constantemente en esta época del año. Caminando por sus calles, una mañana oigo alguien que me llama desde un autobús... ¡Ostras! Es Marco, un amigo de Italia que conocí en mi breve estancia en la península de Osa, al sur de Costa Rica.

El mundo es un pañuelo, querido Marco... Le pregunto apresurado hacia donde se dirige y me comenta que ya está harto de San Juan, que se dirige a Ometepe. Le ruego que me espere en la parada de Rivas, que llegaré allí en el próximo bus . Yo también tengo bastante de este sitio y me espabilo en recoger mis cosas del hotel y marchar... La estación de buses de Rivas es lugar caótico de vendedores, transportistas, taxistas y restaurantes al aire libre. Entre las desordenadas y atiborradas callejuelas del mercado me encuentro a Marco entretenido haciendo fotos del espectáculo de la actividad comercial. Nos saludamos efusivamente y comentamos nuestras anécdotas del viaje. Ha sido una tremenda casualidad encontrarnos en este rincón de Nicaragua, y me alegra saber que sus planes son bastante parecidos a los mios... Los dos acabaremos siendo muy buenos amigos y compartiremos tres semanas de intenso viaje en este precioso país de centroamérica.  

No muy lejos de la estación y el mercado, se encuentra el ferry que lleva hasta Moyogalpa, único puerto de la isla. Nos subimos al barquito y finalmente llegamos a Ometepe. Nuestro tan anhelado destino...  

Ometepe, es una isla en medio del gran Lago Nicaragua, o lago Cocibolca, tal como lo llaman los locales. Es la mayor isla del mundo en un lago y es un lugar mágico. Los indígenas precolombinos lo consideraban un lugar sagrado... Y no es para menos, la vista de los dos volcanes, uno el Concepción, activo, y otro el Maderas, inactivo, erigiéndose como dos gigantescas pirámides en medio de este pequeño mar de agua dulce, es de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida. El volcán Concepción es un cono perfecto, de los más simétricos del mundo, que sube hasta 1610 metros de altura; y el volcán Maderas es un cono más chato que se eleva 1395 metros. La altura está expresada sobre el nivel del mar, pero el lago se eleva solo 31 metros sobre este...  

Nos alojamos en el hotel Playa Volcán, si es que se le puede llamar hotel..., y es el alojamiento más básico, barato y auténtico de todo mi viaje. Está situado al suroeste de la isla, bajo las faldas del volcán Maderas, a la orilla del lago. Es la mínima expresión de un alojamiento. Hay lo estrictamente necesario para  el viajero que por allí transita. Una cansada cama en una cabaña, sin pavimentar, sin ventanas, sin cerrojos. Afuera, hay una letrina y una ducha. Una mesa fabricada con cuatro maderas sirve de comedor al aire libre, bajo un porche fabricado con cañas y hojas de palmeras. La cocina, es un fogón alimentado con leña, una encimera de cemento para preparar los alimentos y una nevera. Dentro de cuatro paredes de ladrillo y una cubierta de chapa ondulada. Cocinar allí dentro puede significar la muerte por asfixia... No hay otra salida de humos que una pequeña ventana y la puerta. Las paredes están ennegrecidas por el hollín... Solo me atreví a cocinar una vez dentro de aquel ahumadero.  

El precio que pagamos para disfrutar de semejantes comodidades es de 50 córdobas al día, que al cambio, apenas supera los dos euros... Ironías aparte, el que este hotel sea tan espartano, creo que le da aún más atractivo a mi estancia a este sitio. Aquí vive Fernando, de Barcelona, y alquila kayacs a los visitantes... Más adelante tendré ocasión de dedicar unas líneas a este tremendo personaje.   Ometepe es otro mundo. Es un oasis de tranquilidad en un país tranquilo. Es un lugar pobre. Pero muy digno. La gente es humilde, pero se respira un ambiente de cooperación y fraternidad. La gente se ayuda. El turismo apenas ha llegado en este país, que tras décadas de guerras, parece que finalmente y de una vez por todas, recién comienza a vislumbrar un periodo de paz y prosperidad. Esta causa ha sido el gran preservador de que hoy en día se mantenga con tanta autenticidad esta bonita región centroamericana.

La guerra ha disuadido el turismo, y hoy en día, todavía mucha gente cree que Nicaragua es un lugar conflictivo y peligroso. Nicaragua es el segundo país con el índice per cápita de criminalidad más bajo de todo el continente, después del Canadá. Estos son datos del “Lonely-Planet” del 2005... Espero que esto pueda mantenerse así por muchos años, ya que el principal peligro al que está expuesto este frágil país sería un boom turístico mal desarrollado, indigesto para sus pobres economías.   El clima es caluroso sin llegar a ser agobiante, excepto en las cumbres de los volcanes, donde hace un poco frío. La actividad económica principal es la pesca, el cultivo del banano, los frijoles y la ganadería bovina, con la mayor parte de su producción para su propio consumo. El turismo es una actividad secundaria, por el momento.   Las puestas de sol desde Playa Volcán son espectaculares y las noches son de una claridad que sorprende. La luz de la luna y las estrellas rebota en la tranquila superficie del lago y vuelve hacia el cielo, haciendo que este se vuelva luminoso. En las noches que estoy allí, no necesito de linternas para moverme con soltura por los sitios...

La luz nocturna es diferente a nada de lo que antes haya visto, y junto con Marco comentamos de qué forma se podría plasmar esta atmósfera en una fotografía. Marco es fotógrafo aficionado, y me comenta que necesitaríamos un equipo profesional con una cámara digital dotada de un sensor con mucha sensibilidad, control de exposición y un trípode. Un trípode es lo único de lo que Marco no dispone en aquel momento. Lástima. Lo intentamos de todos modos, aunque sin los resultados que hubieramos deseado.  

Las carreteras por la isla son unos caminos de cabras y por ellas solo pasa el bus, y algún que otro camión de reparto. Coches particulares, casi ninguno. Me sorprende la robustez de los sufridos y viejos autobuses, que pasan día tras día por lugares que harían sacar los colores a cualquier todo terreno. Casi no hay vestigios de modernización y los medios de transporte que más se ven son los caballos, las mulas y las carretas. La ausencia de cualquier referente a tecnologías “modernas” tales como semáforos, torres eléctricas, paneles informativos, señales de tránsito o vehículos modernos, transporta al visitante a otra época, cuando las distancias no se median en kilómetros sino en horas o días de caminata.

Llama la atención la cantidad de animales domésticos que campan a sus anchas por la isla. Gallinas, cerdos, vacas, caballos... No sé como se las ingenian los vecinos para ponerse de acuerdo sobre la propiedad de estos animales, pero allí están, a su aire. También hay muchos perros, pero da pena verlos. Están raquíticos y aparentemente no hay ningún control sobre su natalidad. A diferencia de los cerdos, que están gordos, nadie da de comer a estos pobres perros, porque nada se aprovecha de ellos.   Un día, Marco y yo decidimos hacer una excursión: subir al cráter del volcán Maderas. Nos acompaña Emerson, un chaval de 16 años que trabaja en Playa Volcán como guía local y que está bastante más en forma que nosotros. Sube allá arriba un par de veces a la semana y el tío no tiene compasión con nosotros imponiéndonos un ritmo de infarto.

Creo que nunca me había pegado tal paliza en una excursión, y estuvimos 9 horas para hacer el ascenso y el descenso. El desnivel acumulado en esta sesión es de casi 3000 metros. No está mal. Curiosamente el ascenso me resulta más llevadero que el descenso, un auténtico rompe-piernas. Senderos embarrados, de 45 grados de inclinación, rocas y troncos atravesados en el camino, complican tanto la subida como la bajada. Arriba hay una laguna dentro del cráter y hace frío y viento...

Curiosamente creo que es la única laguna dentro de un lago en todo el mundo. Debe tener unos 100 metros de diámetro y bajar hasta ella es bastante peligroso. Se comenta que hay turistas que han fallecido en el intento. El volcán Maderas lleva más de 500 años inactivo, y hoy en día se considera un volcán apagado. A lo largo de toda la ascensión, espesa vegetación cubre las laderas hasta la cumbre, a diferencia del volcán Concepción. En el Concepción recientes erupciones han arrasado con todos los árboles, y a partir de la mitad del camino hasta el cráter las laderas están peladas y erosionadas. La ascensión a este volcán es cosa seria, no apta para aficionados, dura 14 horas y no hay vegetación que vayan haciendo sombra por el camino. El Concepción es un volcán activo que constantemente va expulsando humo por su cráter. Según los vulcanólogos, el Concepción es uno de los conos más peligrosos del continente, y su actividad representa un riesgo real a quienes habitan sus alrededores.

La última erupción, en 1957,  duró meses, y tuvieron que evacuar a todos los habitantes del norte de la isla. Se echaron a perder cultivos y bosques, y un palmo de ceniza cubría toda la isla.   Una de las cosas que más disfruto de la isla es la mojarra. Se trata de un pescado del lago, muy abundante y sabroso. Al lado del hotel Playa Volcán hay pescadores que se dedican a su captura, y Marco y yo nos acercamos diariamente a proveernos de este suculento manjar. El coste, 1.5 córdobas la unidad... ¡8 céntimos de euro por medio kilo de pescado! Cocinado a la brasa con leña, con aceite, sal y una picadita de ajo por encima, y listo. Para acompañar, unas patatas hervidas o yuca, en salsa de tomate, cebolla, piña, pimiento verde y chile.

Esto no puede mejorarlo ni Arguiñano. Cuando voy a comprar el pescado y llega el momento de pagarles, siento como si les estuviera estafando... pero se niegan a cobrarme más de lo que cuesta. A veces pienso que este país no es que sea pobre, es que es demasiado barato. Desde luego que el dinero no significa lo mismo para esta gente como lo significa para nosotros. Su sistema, alejado de la presión del estatus y del consumo de bienes o servicios con “valor añadido” se limita a productos de primera necesidad... Al precio justo, porque justo es el precio que renumeran sus esfuerzos, justo es el precio que venden su producción y justo es lo que están dispuestos a pagar por algo. No me parece que tengan la misma “perspicacia” que tenemos nosotros en ese insaciable empeño lucrativo que se produce en nuestras transacciones comerciales de cualquier índole. Para ellos, el dinero no lo es todo, y por encima del dinero están las personas, la comunidad local y el trato cotidiano...  

Fernando nos presenta a los vecinos del lugar, quienes nos ofrecen la posibilidad de desayunar, comer o cenar en sus casas. Sencillamente no hay restaurantes alrededor y la cocina del hotel es un desastre, así que no dudamos un instante en aceptar la invitación. En su casa podemos disfrutar de la conversación de la gente del lugar. Gente muy humilde y de escasa educación, pero amables, agradecidos y generosos. Nos cobran un precio muy ajustado por lo que nos ofrecen para comer, y nos comentan qué con el dinero extra que han ganado los días que hemos estado acudiendo a su casa, podrán comprar cuadernos y mochilas, no solo a sus hijos, si no, a otros chavales del vecindario. Cuando me dicen algo así, no sé ni como reaccionar.  

Después de unos días en Playa Volcán, decidimos cambiar de lugar y nos acercamos a Balgüe, al otro lado de la isla. Allí hay un popular alojamiento llamado Finca Magdalena, donde se imparten cursos de permacultura. La permacultura consiste en la gestión del cultivo de hortalizas y frutas de un modo ecológico, sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Gente de todo el mundo se acerca hasta aquí para aprender sobre el tema.
Alrededor de la finca hay numerosos petroglifos. Estos son dibujos sencillos, gravados en la dura superficie de las rocas basálticas. Fueron realizados por los primeros habitantes que llegaron a este lugar. Muchísimo antes de Colón... Algunos tienen significados místicos, como espirales que en su cultura simbolizaron la inmortalidad o cruces que indican los lugares donde se realizaron sacrificios  para rendir culto al sol. También hay calendarios, representaciones de animales y otros símbolos de los que tampoco se tiene demasiado conocimiento.  

No sé quién escribió un libro acerca de las “Mil cosas que debes hacer antes de morir...” y no sé si la visita a esta isla está incluida en dicho libro, pero después de la  fascinante experiencia de haber vivido aquí unos días... creo que debería ocupar un lugar preferencial dentro de este ranking.  

Este ha sido un breve pasaje dentro de mi viaje. Pero deja una profundo recuerdo que jamás olvidaré. Parece como si el tiempo se detuviera en este lugar. El lento transcurrir de los días, la sencillez y generosidad de sus gentes, la flora y fauna de sus bosques, los alimentos de sus fértiles tierras, los paisajes volcánicos, los ríos y cascadas, la hipnótica luz de los atardeceres y de la noche, restos de civilizaciones ya desaparecidas...  

Hay algo diferente en este lugar a todo lo que he visto antes, una sensación que me abruma y hace que me sienta pequeño... La sensación que las cosas siguen igual desde hace mucho tiempo y que seguirán de este modo para siempre.   Unos días en la Isla de Ometepe es saborear un traguito de eternidad.
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Ultimos comentarios:

PILARRR dijo:

Aun sin fotos he podido imaginar con tu relato como se debe sentir uno pasando unos días en Omepete, ¡ayyyy! ya lo tenía en mente y lo imaginaba así de maravilloso y tú me lo confirmas :D, dije unos días yo creo que me quedaría una buena temporada si pudiera y claro un curso de esos de permaculutura suena fántastico :D

lunes, 12 de noviembre de 2007, a las 08.57

silvinaz dijo:

Guauu!! que hermoso diario, siento lo mismo que Pilar al terminar de leer este diario: he viajado con tu relato hasta alli a traves de tus palabras. Te felicito por maravilloso viaje!

miércoles, 30 de enero de 2008, a las 18.39

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