Por su ubicación es considerada la capital de la Costa de Oro. Es el principal balneario de la costa de Canelones a 45 km. de Montevideo. Llegamos en enero de 2006 con mi esposo y mi hija Catalina de un año y nueve meses, por vía marítima con la companía Buquebus que tiene servicios regulares que unen Buenos Aires con Montevideo, Colonia y Piriápolis. La distancia de Buenos Aires a Atlántida es de 265 km.
Este lugar tiene una rica historia: En el siglo XVIII en sus costas se comercializaba de contrabando mercadería producida por los jesuítas. En 1909 estudiantes de medicina compraron terrenos y formaron un bosque de pinos y eucaliptos. En 1911 se llamó Atlántida y hacia 1920 el sitio comenzó a proliferar y algunos adinerados que buscaban paz y soledad construyeron sus casas de veraneo y pocos hoteles. Las calles arboladas y la rambla coronaban la barranca de 20 m. de alto que rodeaba la playa. La Rambla cortada por escalinatas y senderos facilitaban el acceso a la playa.
Hoy es la característica del balneario. Un pasado que dejó huella. Primero fue un centro poblado, luego una ciudad. Es muy concurrida por turistas argentinos y montevideanos, por su estilo y ritmo de vida durante el verano. Conserva antiguas y pintorescas casas frente al mar. Construcciones que se mantienen como la Casa del Águila donde se tejen muchas leyendas en esta obra de piedra con cabeza de águila y cuerpo de delfín. Un lugar de meditación y encuentro. Está ubicada sobre la playa en la zona de Villa Argentina. El museo del escritor Pablo Neruda donde se encuentran fotos, pertenencias y documentos manuscritos en exposición. Conquista a los amantes de la poesía.
Está en la calle 10 y Rambla Mansa. El zoológico con especies autóctonas y exóticas en la Avenida Circunvalación y calle 8. La plaza de los Fundadores en la Avenida principal es un hermoso espacio público donde una fuente ofrece a la noche un espectáculo de agua y luces. En el centro hay alrededor de 50 stands con artesanos que ofrecen un atractivo paseo de compras, desde las 19 hs. Encontrás muchos supermercados, comercios, camping, casino, cine, teatro, discotecas para todas las edades, paseos en globo, video juegos, maquinitas.
Podés alquilar jet ski, kayak, botes a vela, lanchas y pescar. Es un lugar popular, seguro, muy familiar, con muchos menores, que combina descanso y diversión con buena gastronomía y servicios. Nos hospedamos en el hotel Argentina (tres estrellas), en pleno centro, cerca del casino y a 200 m. de la playa Mansa, en la calle 11 y 24. Tiene piscina cerrada, climatizada con hidromasaje, piscina para niños, jardín al frente para disfrutar las tardecitas, salón desayunador porque la cena era en un restaurante aparte "La Casona" a pocas cuadras. La tarifa por habitación doble (no por persona) con régimen de media pensión es de U$S 77. Recomendable, atendido por sus dueños.
La playa es extensa de arena dorada, barrancas altas con verdes pinares y el mar cambiante, revuelto, mezclado con el río. Sereno hacia el oeste (Playa la Mansa) y con olas embravecidas al este (Playa la Brava).
El aire calmo atrapa a turistas y arrancó versos a un poeta enamorado que vivió en 1950 en la paz de Atlántida con su amada Matilde junto al mar, entre el amor, los pinos y los atardeceres Neruda sintió: "... olor y movimiento de pinares marinos..." Se completa con su gente sencilla, amable, servicial, alegre, cálida como la viajera uruguaya Punger a quien se lo dedico. |
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