COSTA RICA, ! PURA VIDA!
1ª PARTE
Verano 2007
Un viaje, un país nuevo, una cultura nueva, nueva gente, una experiencia enriquecedora. Iniciamos la ruta hacia Costa Rica cuatro amigas viajeras, motivadas por conocer con profundidad la realidad de este país apasionante.
San José, capital y puerta de entrada
La primera persona que nos recibe es Pepe, un franciscano español. Nos invita a comer tamales y frutas tropicales. Es una buena idea para entrar en el país debido a que nos hemos sentido tan bien acogidas hablando con él y compartiendo sus experiencias y vivencias con los costarricenses.
Cahuita, nuestra casa Siatami del Caribe:
En Cahuita, William nos esperaba para enseñarnos la casa de Siatami, donde estaremos durante una semana. La casa es sencilla y confortable. Al día siguiente, salimos a pasear por el Parque de Cahuita, disfrutando de una caminata entre la playa y la selva, de un paisaje exuberante acompañadas por los monos de cara blanca. La vuelta ha sido tranquila con un baño reconfortante donde hemos podido vivir momentos de paz y serenidad contemplando un atardecer sobre la playa.
Manzanillo y Puerto Viejo Mientras nos bañamos en las playas de Manzanillo, nos rodean familias Ticas que están comiendo resguardadas del sol bajo las palmeras. En Puerto Viejo hemos revivido la novela “Pura Vida” de Mendiluze ambientada en el puerto. Había mucho ambiente con la música afro-caribeña y tanta gente paseando por las calles. Aquí hemos entendido lo que quiere decir “Pura Vida”, expresión que los ticos utilizan frecuentemente para saludarse o para decirse “Buenos días”.
Pura Vida expresa su concepción de la vida que es el vivir el momento presente y saber gozar de la vida y de la naturaleza plenamente.
Punta Cahuita y Puerto Uvas
Roberto, un pescador africano, nos acompaña en una ruta por mar hasta Punta Cahuita y Puerto Uvas. Disfruto poniéndome en la proa de la barca observando el Parque desde el mar. Mientras comemos tranquilamente, vemos a un oso perezoso, que se parece a un oso de peluche. Nos despedimos de William, un chico encantador que siempre ha estado disponible para todo lo que hemos necesitado.
Comunidad indígena Bri Bri de Yorkin
Tenemos interés por conocer a los Bri Bri. Llueve a jarros y en el muelle de Bambú, nos espera Bernarda, fundadora de las mujeres artesanas de Stibrawpa, de Yorkin. Subimos a una barca hecha con el tronco de un cedro, navegando durante una hora por el río observando por una de sus orillas Costa Rica y por la otra, Panamá., disfrutando de la Naturaleza.
Al llegar, un grupo de voluntarios americanos se esperaba para subir a la barca, pues es el único medio de transporte. Empezamos a andar, mirando para no resbalar del barro del camino. En la cabaña, Prisca nos está preparando un fresco de “carambola”, que es de una fruta en forma de estrella y, mientras tanto, nos habla del proyecto de “mujeres artesanas de Bri Bri” Paseando por las plantaciones de cacao y bananos., nos enseñan sus plantas medicinales y como fabrican el tejado trenzando hojas.
Nos bañamos en un río, comemos palmitos, pollo, arroz y frijoles, utilizando como plato una hoja de plátano. Nos explican el proceso de elaboración del cacao: lo pasa entre dos grandes piedras, luego pasan los granos por una máquina de trinchar y así, sale la pasta del cacao. Nos despedimos con pena ya que se ha creado una gran empatía entre nosotras después de haber intercambiado experiencias. Nos sentimos muy cercanas a estas mujeres luchadoras que sabiendo mantener la cultura Bri Bri aprovechan las cosas buenas de la nuestra.
Bocas de Toro a Panama
Atravesamos la frontera para ir a Panamá donde cogemos una barca hasta las islas Bocas. En las islas, el capitán Livington nos invita a hacer una ruta para ver los manglares y los corales. Hacemos “snorkel”y observamos como todos los peces nadan en la misma dirección y yo los sigo y, por unos instantes, me puedo sentir como uno más. Los delfines saltan jugueteando, siguiendo las olas que hace la barca. Me siento feliz con mis animales preferidos que me siguen. ¡Nunca olvidaré estos momentos de plenitud! En Zapatilla, una isla paradisíaca con el Keo, un chico americano nado hasta una isleta con una palmera típica de un naufragio.
A la vuelta nos cuesta nadar debido a las fuertes corrientes. En el Parque Frog Red encontramos la rana roja que es la más pequeña del mundo. Para verla nos embarramos hasta el cuello, pero vale la pena. También vamos a Punta Drago y a la Playa de las Estrellas donde encontramos muchísimas. Es una playa virgen donde vemos un delfín que nos saluda. Intentamos guardar en nuestra memoria el recuerdo de esta playa tan pura y salvaje.
Navegando por los canales del Tortuguero
Después de dejarnos en el muelle, una barca nos lleva hasta Laguna Lodge, lugar paradisíaco. Por la noche nos vamos en una barca para ver a las tortugas. Y acabamos el día agotadas pero satisfechas al ver la tortuga verde. En el silencio de la oscuridad sentimos el rumor de las olas bajo las estrellas de la noche. Al día siguiente, con la barca, hacemos una ruta por los canales del parque pudiendo ver varios animales y, entre ellos, un cocodrilo.
Ruta en coche en dirección a Arenal
Alquilamos un 4x4 y salimos hacia el Parque Nacional del Arenal. Empezamos caminando por el pie del volcán, por un bosque de vegetación exuberante. En más de una ocasión oímos un sonido que se asemeja a un trueno. Finalmente vemos el volcán sin nubes. ¡Que regalo para la vista! Comiendo bajo el porche de un mirador, se pone a llover mientras disfrutamos de las vistas del volcán bajo esta cortina de lluvia.
Vamos al balneario Tabacón de aguas termales para bañarnos en un río de agua caliente. En los jardines encontramos flores tan diversas que nunca habíamos visto. Decidimos visitar la comunidad de la Unión para conocer a las mujeres artesanas de “Corazones Valientes” y podemos observar parte de su trabajo.
Disfrutando de la Naturaleza en Monteverde
Con el coche damos la vuelta al lago Arenal dirección a Monteverde. En algunos momentos nos parecía que reventábamos las ruedas por el mal estado del camino. No ha pasado nada de milagro! Por la mañana vamos al mariposario donde conocemos una gran variedad de mariposas, entre ellas, la azul, tan característica de Costa Rica. En el Hostal, nos encontramos con las dos compañeras que esperábamos. Estamos contentas de reencontrarnos y las seis nos vamos juntas a visitar el Parque de Monteverde. Paseamos por puentes colgantes desde donde se puede disfrutar plenamente de la naturaleza, observando las copas de los árboles y viendo colibríes.
Tres del grupo nos vamos a practicar “Canopy”, deporte que consiste en dejarse llevar con una tirolina por encima de los bosques. Los guías nos ponen cascos, guantes y arneses. Cuando menos me lo esperaba, me han soltado haciendo rapel desde lo alto de un árbol y he dado tal grito que me ha dejado descansada. Realmente ha sido una experiencia de adrenalina.
Isla Chira; mujeres luchadoras y artesanas.
Playa de las conchas
A pesar de las dificultades conseguimos subir las maletas en la “vaca” del coche cabiendo las seis y las maletas por los pelos. En Costa de Pájaros cogemos el barco hacia la Isla Chira, atravesando el golfo de Nicoya. En el embarcadero de la isla ya nos estaba esperando, para subir al bus, Liliana que es la responsable del albergue. El viaje es distraído ya que para en todos los pueblitos repartiendo i recogiendo paquetes.
En el albergue, nos explica que la primera cabaña la construyeron ellas solas y, luego construyeron el barco (la panga) para ir, sin depender de nadie, para llevar turistas al santuario de los Pájaros. Nos acompañan a visitar aquél islote, sólo habitado por pájaros. Es impresionante como las aves hacen los nidos, ahora, que es la época de reproducción. También vamos a ver el taller de mujeres artesanas, donde nos explican como se organizan y como trabajan con las semillas para hacer collares. Nos despedimos de ellas y las animamos para continuar el proyecto.
Pacífico: Sámara y Tamarindo
De camino a la playa, nos paramos en Nicoya para visitar una curiosa iglesia colonial con muchas flores y, al entrar, disfrutamos con el sentido del olfato. Cuando llegamos a Sámara vamos a comer a la playa sin poder evitar darnos un buen baño en aquel mar tan bonito. Por la tarde dimos un paseo bien relajante, sintiendo una gran plenitud de estar en la costa del Pacifico. Por la mañana del día siguiente, nos vamos a bañar en una tranquila playa entre palmeras y césped. El agua estaba al punto y la arena llena de conchas y corales preciosos. Por la tarde, nos acercamos a Tamarindo donde contemplamos una fantástica puesta de sol sobre el mar. Es un momento inolvidable, me emociono viendo el sol como una gran bola de fuego que se va sumergiendo en el mar, tiñendo el agua y el cielo de colores rojizos. Siento una gran plenitud y conexión total con la naturaleza. Contemplando su grandeza, mis pies tropiezan con una concha que me devuelve a la realidad.
Nicaragua
Después de superar algunos contratiempos en la frontera, cogemos un bus en dirección a Masaya donde vamos a pasar el día con una amiga catalana que lleva 18 años viviendo allí. Nos sorprende que el viaje es más largo de lo previsto, debido a que el bus se para mucho rato en el mercado de Rivas llegando a casa la Dolors a la hora de comer. Luego, unos amigos suyos, nos acompañan hasta la frontera. Durante la ruta vamos bordeando el lago pudiendo ver la isla de Ometepe con sus volcanes Concepción y Maderas. Por lo que hemos podido observar y, hablando con la gente podemos comparar las diferencias entre Nicaragua y Costa Rica.
Volcán Poas
Cuando llegamos al volcán, se pone a llover y no vemos nada. Al cabo de un rato el cielo empieza a despejarse y vamos al lago Boto donde vemos la naturaleza reflejada en el agua. Cuando volvemos al mirador del volcán, se va despejando la niebla. Me he quedado encantada viendo como cambia el paisaje y me he emocionado observando tan cerca el volcán con su majestuosidad que da tanto respeto. En un rincón hay unas chimeneas amarillas que despiden azufre. En algunos momentos ha tocado el sol y el agua se volvía color turquesa.
Recuerdos que me llevo en el corazón
Una de las cosas que más me ha fascinado es la belleza natural del país y sobre todo, la generosidad y acogida de su gente. Las mujeres de Chira me han trasmitido su ilusión. Pienso que si ellas han conseguido tanto empezando de cero, nosotras también podemos tener lo que realmente queremos, luchando con fuerza y afrontando con valentía las realidades que nos iremos encontrando. Querría animar a las mujeres de todo el mundo para que luchen por todo lo que quieren y desean.
Todo es posible gracias a la perseverancia y la unidad de fuerzas. Escuchemos lo que realmente siente y quiere nuestro corazón y pongamos la energía necesaria en conseguir nuestras ilusiones y proyectos. Con la constancia seguro que conseguiremos lo que realmente deseamos y queremos.
Conxita Tarruell i Llonch |
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