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Vietnam(IV): Hanoi, Pagoda del Perfume y Bahía Halong

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Halong

Bahía de Halong | 0 comentarios.

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Andras
26/10/2007


Vietnam (IV), Hanoi, Pagoda del Perfume y Bahía de Ha Long
Diario de viaje continuación de Vietnam III

Hanoi
Un corto vuelo nos hizo atravesar la mitad del país que nos faltaba para llegar a Hanoi. (20 de agosto)

Desde el aeropuerto de Noi Bai ( a 37 kms. de Hanoi) un autobús nos trasladó hasta el centro de la ciudad de Hanoi. Durante el trayecto habíamos visto en la guía, un hotel que teníamos la intuición que sería interesante pernoctar en él.

"Don Xuan Family", 3 Thanh Ha. Tel:828 3290. Hotel económico y acogedor situado en una zona muy animada, justo al sur del mercado Dong Xuan. Las habitaciones están bien conservadas, son luminosas y aireadas, mejor que en cualquier otro alojamiento barato" ...

Aquello de estar en el mogollón del mercado nos hacía que podía ser una buena forma de vivir aquel mundo un poco más de cerca. Pero no nos fue posible en principio, porque el autobús paró en un hotel que ya habían concertado y nos propusieron quedarnos allí aunque no era el que nosotros habíamos elegido. Decidimos mirar la habitación, pero el precio no nos interesaba, eran 10 dólares. Regateamos para bajarlo a 8, aunque ya no era la misma habitación, sino que había que subir 4 pisos sin ascensor, y aunque habíamos dicho que sí, al entrar nos dimos cuenta que el aire acondicionado no funcionaba y sospechamos que había cosas que se estaban ocultando. Con el inglés nos entendíamos malamente, toda respuesta era: "Yes!" ... y llegado un momento Paco entendió mi actitud y sin decir palabra cogimos las mochilas y nos marchamos, aunque los chavales nos siguieron ofreciéndo otras ofertas y mejores condiciones, entre el tupido tráfico de las calles de Hanoi.

Caminábamos dejándonos llevar por la intuición para llegar a nuestro elegido hotel "Dong Xuan", un laberinto de calles con un ruido atróz y rodeados como si fueran moscas de chicos que venían a ofrecernos sus servicios de hoteles, taxi, cyclos, y todo lo que se pudiera vender. Cuando abríamos el mapa de la ciudad para saber por dónde ir, se asomaban dos o tres cabezas que pretendían darnos explicaciones de cómo hacer sin ni siquiera saber dónde queríamos ir. En fin, algo para los nervios, un buen ejercicio para la relajación.

Apareció un chico con un cyclo ,y le dijimos que le dábamos dos dólares si nos llevaba a la dirección que le mostrábamos (que estaba escrita en la guía.) Se puso muy contento y nos abandonamos sobre el asiento del cyclo con todas las mochilas encima. Sólo a un par de calles se encontraba el hotel, bastante escondido como para encontrarlo por nuestra cuenta. En medio de las mujeres que estaban sentadas en el suelo, con sus canastas ofreciendo las mercancía para la venta (desde pescado, fruta, zapatos) y un griterío y pitidos de bicicletas, allí estaba nuestro hotel. Nos abrió la puerta un chico de baja estatura, descalzo y con una sonrisa de oreja a oreja, haciendo inclinaciones como si fuéramos los Reyes Magos que veníamos cargados de juguetes. Intentamos comunicarnos pero su inglés no pasaba de "hallo"!

Llama por teléfono a alguien, y le pide a Paco que se ponga, así la dueña del hotel le dice que en diez minutos estará aquí. Nos sentamos ante una taza de té. La dueña aparece y nos da una habitación por 7dólares la noche, después nos damos cuenta que éramos los únicos alojados en éste hotel.

Un ambiente familiar lleno de humildad, nos sentimos muy cómodos. Al chico de la recepción lo bautizamos: "Enuco" y a los diez minutos de estar abriendo las mochilas en la habitación, nos llaman a la puerta, era "Enuco" con una bandeja de bananas y una tarjeta de: "welcome" ... todo un detalle que comimos con gusto. Cada día, desde entonces, por la mañana había un nuevo plato de bananas.-

Hanoi nos esperaba para que la descubriéramos.

Es una hermosa ciudad, se encuentra y se huele la esencia de la tradición. Ubicada entre los ríos Rojo y To Lich , tiene un aire colonial francés, se ha restaurado después de la guerra pero guarda aquel aspecto de ciudad vieja. Nos encantó deambular por sus calles, verdaderos laberintos donde nos perdimos en una oportunidad, a última hora de la noche cuando las piernas estaban pidiendo un descanso.
Tiene amplias avenidas, espacios arbolados que bordean lagos y canales.
Con una bicicleta se la puede recorrer muy fácilmente. Al día siguiente las teníamos en el hotel y desde allí salimos a indagar. Pero el día que llegamos salimos a caminar, el hotel estaba en el casco antiguo de la ciudad.

Por la noche encontramos uno de aquellos "chiringuitos" donde uno puede llegar a dudar si podríamos llegar a comer algo, pero arriesgando se aprende. El "cheff" era un chaval de unos 18 años o menos (la edad en los orientales es difícil de detectar). Nos presentó un reducido menú para elegir y nos inclinamos por la carne. Nos sorprendió con su rapidez para cumplir con el pedido, la cena fue servida por la que suponemos era su hermana y nada faltó en la pequeña mesa donde nos acomodamos en unas diminutas sillas de plástico (dignas para un parvulario) de las que ya nos estábamos acostumbrando. La cuenta también tenía que ver con el tamaño de los muebles.

De ese laberinto bajamos hasta el lago Hoan Kiem , un parque arbolado lo rodea y es un espléndido lugar para pasear, creo que éste lago constituye el alma de la ciudad. En el centro hay una isla en la que está construida la torre de la tortuga, tiene un significado a causa de una leyenda, y en otro islote se puede llegar a través de un puente al Den Ngoc Son ("templo de la montaña de Jade").

Una manera de orientarse en Hanoi, es dar con el lago Hoan Kiem.

Según cuenta la tradición, el nombre del lago Ho Hoan Kiem, La Espada Restituida se debe a una peculiar historia que acaeció en aquella época lejana _siglo XV_ en que la fuerza china ocupó el territorio Vietnamita. Viene a decir que un pescador llamado Ly Loi, atrapó en sus redes una espada mágica resplandeciente. Con ella arrojó del país a los usurpadores y se convirtió en emperador del Vietnam. Cuando terminó la guerra, el hombre regresó al lago y allí se le apareció una enorme tortuga dorada que le pidió la espada para que reinara la paz en el territorio, llevándosela al fondo del lago, que era donde debía estar para la eternidad, sólo emergiendo cuando la beligerancia reinara entre los hombres.

Esta leyenda nos demuestra una vez más que los vietnamitas no tienen rencor a pesar de lo que han sufrido, no existe antiamericanismo, ni antiafrancesamiento

Caminamos hasta la Opera, donde comienza el llamado barrio francés. Nos sentamos en la escalinata de la entrada a contemplar lo que ocurría por allí mientras disfrutamos de un helado. Su construcción se basó en la neobarroca Ópera de París, abrió sus puertas en 1911, fue la joya de la corona francesa hasta que en 1945, el Vietminth proclamó la Revolución de Agosto desde sus balcones.

En toda ésta zona se pueden apreciar los edificios con influencia francesa, como el State Bank, la residencia del gobernador de Tonkín, el hotel Gran Metropole Palace, etc.
Pero el encanto, para nosotros, estaba en el casco antiguo

Hanoi es la única ciudad vietnamita que conserva el barrio antiguo de los comerciantes, con 1 km2 repleto de gente, laberinto de calles estrechas que son mágicas a cualquier hora del día y se respira un aire especial cuando anochece. Los puestos llaman la atención por su colorido y los habitantes salen a la calle donde descansan y charlan. Pensemos que las casas son muy pequeñas, algunas solo miden dos metros de ancho (por los impuestos que deben pagar por los edificios que dan a la calle). Las casa-tiendas de una planta, algunas todavía con las tradicionales puertas de paneles de madera, algunas con influencias soviéticas del año sesenta -setenta construidas a partir del diseño base de las casas tubulares.

Encontramos otros puntos de interés como pagodas, templos y de vez en cuando alguna "higuera de Bengala" abrazando con sus raíces alguna pared (como en Ankor).
Restaurantes de todo tipo, algunos tan improvisados en la misma calle (eran nuestros preferidos) y otros muy bien puestos. Siempre rodeados de vendedores asediándonos con sus ofertas, que en alguna forma no nos dejaban observar el panorama. Tal vez nos irritaba un poco, pero entendíamos a ésta gente, la señora que nos ofrecía el agua mineral tiene que vivir de los pocos turistas y viajeros que visitan el país. Los vendedores tienen que explotarlos y ganar el máximo porque en todo Vietnam hay más vendedores que turistas. Nos habíamos acostumbrado a ello.-

El día 21 de agosto lo iniciamos montando las bicicletas. Llegamos otra vez al lago, ésta vez en pocos minutos, allí descubrimos el Teatro de las Marionetas de Agua. Llegamos al banco para cambiar dinero y pusimos rumbo al Templo de la Literatura Van Mieu, un centro ceremonial y académico dedicado a Confucio. Antes de entrar tomamos una comida en plena calle, nos sentamos en las mini plastic sillas debajo de un árbol, una vietnamita nos preparó un arroz con pollo y legumbres que devoramos como leones. Con el estómago lleno nos dispusimos a visitar el Templo de la Literatura.

El diseño de la planta del templo, sigue la del lugar natal de Confucio en China; consiste en una sucesión de cinco patios amurallados. Lo más destacable son las 82 estelas de piedra sobre tortugas marinas. Cada estela muestra los resultados de unas pruebas estatales que se celebraron en la Academia Nacional entre los años 1442 y 1779 y ofrecen varios detalles biográficos de los candidatos que las superaron con éxito. Deambulamos por los jardines y palacetes bajo el intenso calor del mediodía, por allí descubrimos un fotógrafo haciendo retratos a una modelo vietnamita con un anciano vistiendo la vestimenta tradicional, un escenario ideal para retratar.

Montamos a nuestras dos ruedas otra vez y nos encaminamos a la Pagoda de Un Pilar, que junto con la Torre de la Tortuga constituyen un símbolo para Hanoi.. No nos fue fácil encontrarla, está como escondida cerca del Museo de Ho Chi Ming. Dicen que representa el florecimiento del arte vietnamita. El pequeño santuario de madera dedicado a Quan Am , cuya estatua se encuentra en el interior, sólo mide tres metros cuadrados y se apoya en una única columna que se eleva desde el centro de un pequeño lago artificial. La estructura representa una flor de loto, el símbolo budista de la iluminación. Es una reconstrucción, ya que los franceses la destruyeron en 1954 antes de retirarse de la ciudad.

Hemos pensado que la Pagoda desentona un poco con el entorno, más al verse el inmenso edificio del Museo de Ho Chi Ming .

Pero buscamos un laurel de la India del que se dice que es un retoño de aquel bajo el que Buda recibió la iluminación y le fue regalado a Ho Chi Ming en una de sus visitas a la India en 1958.

Vemos desfilar un grupo de soldados, uniformados de blanco, suponemos que son de la guardia del Mausoleo de Ho Chi Ming. Son las 14:30 con un sol que parte cualquier cabeza que no esté cubierta con un sombrero. La plaza de Ba Dinh es un espacio muy amplio y abierto y le dedicamos el tiempo para hacernos unas fotos frente al Mausoleo, el calor no nos permite estar más.

En éste lugar, el 2 de septiembre de 1945, Ho Chi Ming leyó la declaración de la independencia ante medio millón de personas; en ésta inmensa plaza es donde se hacen los desfiles militares el día de la Fiesta Nacional. Cuando Ho Chi Ming murió, en 1969, el cuerpo fue embalsamado, siguiendo la tradición de los líderes comunistas fallecidos, y no se expuso al público hasta después de 1975. El mausoleo es un edificio cúbico y gris, quizás uno de los puntos turísticos de más interés en Hanoi, atrae multitud de visitantes.

Lo curioso para mí, es que el edificio no corresponde con la sencillez de Ho Chi Ming, él había pedido que lo incineraran y repartieran sus cenizas por todo el país.
Se puede visitar su interior, hay que hacer una larga cola para poder ver el cuerpo del difunto.
Una de sus memorables frases está escrita por allí: "Nada es más importante que la independencia y la libertad".- y otra frase que no está escrita allí, pero que es una gran verdad: "He subido a los montes, he franqueado las cimas; pero los caminos llanos son los que más me cuesta andar".
Vimos acercarse un grupo de turistas con cámaras fotográficas y vestidos como si fueran de safari...quizás disponían tan solo de algunos minutos para estar frente al enorme monumento. Nos fuimos para continuar nuestro paseo y ver desde el otro lado de la verja al hermoso Palacio Presidencial, construido en 1901 como "humilde" morada del gobernador general de Indochina, estilo belle époque con grandes jardines a su alrededor por los cuales se puede llegar hasta la casa de Ho Chi Minh, quien tras la independencia mandó construir una vivienda modesta para él, detrás del palacio. Es una típica casa sobre pilares, una estructura sencilla con paredes descubiertas y cortinas de bambú. Al parecer Ho vivió aquí sus últimos 11 años, incluso durante la guerra de Vietnam, se ocupaba de su jardín y los peces del estanque.

Seguimos pedaleando hasta llegar al lago Truc Bach . Ahí mismo pasamos frente al templo Quan Thanh del siglo XI, para entrar en el paso elevado en la calle Thanh Nien, una avenida de árboles donde vimos gente haciendo pic-nic y tomando el fresco, les imitamos, compramos agua fresca y dejamos descansar a las bicicletas. Nos sentamos en un banco para observar la construcción religiosa más antigua de Hanoi, la pagoda Tran Quoc que ocupa una pequeña isla del lago del Oeste a la que se accede por un puente. Se la atribuye a la dinastía Ly del siglo VI.

Se nos acerca una niña, tendría unos seis añitos, con cara compungida y pronta a romper en sollozos, doblaba su labio inferior mientras repetía constantemente algo en su idioma y extendía su manita a la espera de un limosna. Nos la quedamos mirando fijamente a sus ojos, sin decir palabra y sin hacer movimiento alguno que significara meter la mano en el bolsillo para buscar la cartera y solucionarle el problema. Seguía repitiendo su frase de manera lastimosa, e iba dándose cuenta que algo no estaba funcionando, entonces acentuaba un poco más el "drama". Sin dejarla de mirar empezamos a hacerle muecas con nuestras caras y a hablarle en español, ella observaba sorprendida y retomaba otra vez su guión. Finalmente improvisamos un sombrero con una bolsa de plástico y se lo colocamos en su cabeza .. empezó a sonreir, y cada vez más. Los tres reíamos, al menos le habíamos hecho perder el guión por unos minutos. La niña se fue más tarde, seguramente que sorprendida por los dos "raros" que había encontrado; al menos le habíamos hecho olvidar por un momento su función en éste mundo, el de pedir a unos señores que se visten diferente, suelen tener barba y pelos en los brazos y una tarjeta de crédito que les permite pasear por el mundo sin preocupaciones.

Entramos en la Pagoda Tran Quoc, en el patio unas estupas de ladrillos con esculturas de Buda en cada uno de sus siete pisos. Otras eran esculpidas con un taladro sobre mármol blanco. Nos llama la atención una especie de glorieta, en el centro un ataúd muy decorado con rojos y amarillo - oro muy llamativos. Flores de loto hechas de papel, velas representando las mismas flores y cintas con faroles. Un joven vietnamita se nos acerca, nos dimos cuenta que estaba bebido e intenta en su inglés personal, explicarnos lo que estábamos viendo. Un funeral. Me muestra cómo encender un incienso en espiral, su equilibrio no es demasiado bueno y lo rompe, no sabe como disculparse. Luego es un poco pesado y tratamos de esquivarlo.

Nos montamos otra vez sobre las dos ruedas y seguimos por el paso elevado Thanh Nien hasta entrar en una carretera (creo que de circunvalación) para entrar a observar la arquitectura de las afueras de Hanoi. Cada edificio un estilo diferente, siempre guardando la estrecha fachada y todo como si se elevara. Le comento a Paco que me siento como en una exposición de arquitectura urbana, donde en un reducido espacio se trata de mostrar todos los estilos y colores posibles. Una vez más comprendemos el valor del espacio en éste país superpoblado.
Nos adentramos a algún barrio y de pronto tenemos a varios peluqueros / barberos que montan su tienda en plena calle. Necesitan un árbol donde clavar un clavo para colgar algún trozo de espejo y una silla para el cliente; y a trabajar! Vimos muchos y es algo que nos llamó la atención.-
Regresamos a Hanoi por la avenida Yen Phu que se acerca al río Rojo hasta encontrar el largo puente Long Bien, muy curioso porque es para el ferrocarril y tiene dos carriles para bicicletas y motos. Nos encaminamos a cruzarlo y así observamos el ancho río Rojo, sus aguas con un color marrón chocolate.

Era hora de regresar al hotel, por tanto nos encontrábamos otra vez en el Mercado Dong Xuan, cada vez nos resulta más agradable, más bullicioso, más atractivo, creo que nos estamos "metiendo" en éste mundo. "Enuco" nos recibe con la sonrisa de siempre.

22 de agosto, nos vamos de excursión organizada a la Pagoda del Perfume. Un amigo, en Barcelona, me dijo de no perder ésta excursión. Nos vienen a buscar al hotel en un mini autobús, a hora temprana por la mañana. Somos un grupo de no más de diez personas.
Unos 60 km al sudoeste de Hanoi, en el delta del río Rojo donde termina en forma abrupta los arrozales y se elevan las colinas de piedra caliza.

La Pagoda del Perfume. Chua Hon, está escondida entre las montañas, llegamos al poblado de Duc Khe y allí mismo está el embarcadero Suoi Yen (río Yen). Nos dividimos en grupos de cinco personas y nos embarcamos en unas barcas pequeñas construias de metal. Los remos los lleva una vietnamita que durante más de una hora nos llevará por el río. La experiencia es de recordar, porque durante el trayecto pudimos observar el silencio del lugar, los patos nadando, alguien pescando, una barca que se cruza, todo en un entorno de unas montañas abruptas llenas de verde.

Llegamos a un embarcadero donde hay algunos puestos de comida y los clásicos vendedores de cualquier cosa ("¿You by me?") Aquí empieza lo bueno, el camino es de subida, un sendero de piedras entre el intenso follaje. Son 3 kilómetros y nos llevó casi dos horas, por suerte habíamos traído buen calzado. Durante el trayecto hay muchos puestos de bebidas, los vendedores desesperados para que los pocos turistas que subirían en ese día les compraran algo. El paisaje es encantador, el calor y la humedad hacía que nuestra ropa siempre estaba húmeda o mojada. Tratamos de hacer toda la subida de una sola vez y el esfuerzo quedó compensado cuando por fin descubrimos la bajada a aquella gruta.

La Pagoda del Perfume está dentro de una inmensa gruta natural de 50 metros de altura. Unas cuantas escaleras nos conducen a su interior, todo es bastante oscuro, sólo hay velas encendidas y algunos turistas llevan sus linternas. Las figuras de Budas emergen de ese interior nublado por el humo del incienso. El sonido del agua al filtrarse por las grietas, la humedad y el canto repetitivo de algunos monjes que están en oración.
Aquello es muy mágico. El regreso fue también duro, antes de embarcar otra vez nos sirvieron la comida en uno de los restaurantes que allí había.

Disfrutamos otra vez de aquel río tan tranquilo, la vietnamita volvió a remar usando su sombrero cónico de paja de arroz y un pañuelo como mascarilla para protegerse del sol.
En Duc Khe, antes de subir al autobús, hice alguna foto a un chico que estaba a orillas del camino con su pipa de opio.

Hanoi nos esperaba otra vez y después de una buena ducha nos volvimos a perder por sus calles llenas de cosas por admirar, cenamos en un restaurante en plena calle, sólo funciona de noche porque durante el día habíamos pasado por allí y nunca lo habíamos visto. Ignoramos a las ratas que suelen pasar por debajo de las mesas, no quisimos pensar demasiado en ellas, más sabiendo que nos encontramos en un país donde se comen las serpientes, los gatos y los perros ... por tanto una rata puede pasar por lo que sea.

Para nosotros era una manera de meternos en el país y así lo hicimos.-

Ya teníamos la excursión reservada para la Bahía de Halong, durante dos días (23-24 de agosto, sábado y domingo) Para mí, personalmente era un lugar que no me lo podía permitir de perder. La Bahía de Halong y los templos de Ankor, en Camboya; algo que siempre había soñado en llegar a conocer.

Mañana era el día y la última etapa de nuestro viaje.

La Bahía de Ha Long
Este paisaje místico es lo que más atrae de Vietnam. Lo descubrí con una película, "Indochina", allá por el 1994, donde una hermosa Catherine Deneuve es la propietaria de una plantación, cuyo amante (un oficial de la marina) se enamora de su hija adoptada vietnamita. Cuando destinan al amante a Tonkin, la hija huye tras él hasta la bahía de Ha Long, es de aquel paisaje tan bien mostrado del cual me dije: "algún día llegaré a conocerlo"-

Nos proponíamos pasar dos días en un barco navegando por la bahía, a un coste de 16 dólares cada uno, (todo incluido). Era nuestro cierre final de la aventura.-

En el puerto de Bai Chai nos embarcamos, después de disfrutar de una comida. El barco, todo de madera, a motor y con una talla de un dragón en proa. Nos hubiese gustado que fuera un típico sampán, pero creo que ya no hay, al menos no vimos ninguno.-

La tripulación compuesta por un capitán y un grupo de jóvenes (demasiado jóvenes) para atender a los turistas. El grupo estaba formado por unas veinte personas, de las cuales seis dormiríamos en el barco, el resto lo haría en un hotel de la Isla de Cat Ba.
Frente a la costa de Bai Chay podíamos divisar a lo lejos el panorama que nos esperaba, era algo casi como artificial y mi deseo era estar cerca para poder tocarlo. El milagro geológico de Ha Long está formado por casi tres mil islas e islotes de diversos tamaños, que crean un verdadero laberinto de piedra. Crean un espacio marítimo en el que el oleaje se amortigua, y las aguas del golfo de Tonkín se convierten en algo así como una bañera.
Los escollos que forman éste fenómeno natural son más altos que anchos. Tienen un color oscuro, casi negro y están cubiertos por una vegetación exuberante. En muchos casos las plantas se descuelgan por las paredes laterales, como flecos de lianas. Es muy curioso el efecto de la luz que queda amortiguada por la sombra de las inmensas rocas, algunas llegan a los 30 metros de altura, y le dan un toque verdoso al color de las aguas.

Las islas tienen un aspecto similar entre sí, aunque en cada una se puede imaginar un dibujo diferente y crear su propio sello. Sólo por ver éste lugar ya merece la pena visitar Vietnam. Su nombre se debe a una leyenda de un gran dragón enviado por los dioses para ayudar a los vietnamitas en su lucha contra uno de sus tantos invasores. Cuando desapareció mar adentro, la tierra se hundía donde pisaba y entre huella y huella solo quedaron algunos trozos convertidos hoy en islas.

Hay otra curiosa historia: en alguna de las numerosas cuevas sumergidas habita otro extraño ser con forma de serpiente y más de treinta metros de longitud que, según la población local, es un pariente cercano de Nessie, el popular monstruo del lago Ness.

Al resguardo de una ensenada amarramos. El guía nos dice que tenemos una hora para visitar la cueva, una de las tantas que se pueden visitar. Nos cuenta que ésta fue descubierta en el año 1993. Subimos por una empinadas escaleras de madera construidas en la pared de la roca, ya en su entrada tenemos un panorama de las islas donde solo faltan ver volar hadas y dejar la imaginación rodar en libertad. Nos metemos en las entrañas de la tierra, la cueva es inmensa. Figuras espectrales creadas por las estalactitas. Nos sentimos como en una "gran Sagrada Familia" de Gaudí.

Todo está estratégicamente iluminado para resaltar los efectos. Nos quedamos boquiabiertos. Volvemos a nuestro barco para continuar la sinuosa navegación. De pronto nos encontramos con un grupo de casas flotantes, sobre sus techos siempre sobresale una antena de televisión. Una especie de piscifactoria donde venden el pescado, algunos turistas lo compran y el cocinero se encarga de hacerlo.

En otro rincón protegido amarramos, es tiempo de tomar un baño y nadar por las verdes aguas. Pese a mis tremendos respetos a las profundidades no dejo pasar la oportunidad de hacerlo, la sensación es muy especial al poder observar aquel paisaje desde el mismo nivel de las aguas. Disfrutamos como niños.
Se acerca una barca más pequeña y por dos dólares nos lleva a visitar algo que nunca había imaginado que podía existir. Nos metemos por una grieta que apenas entra el bote, una vez adentro nos encontramos en medio de una gran piscina, el islote montañoso al cual nos hemos metido, es hueco. Damos una vuelta por todo su perímetro, sólo se escucha el ruido del motor del bote y el "click" de las cámaras fotográficas.
Disfrutar de un par de jornadas en éste laberinto acuático ha sido una apuesta afortunada..

Nos abandonamos sobre las maderas del barco, no se pueden hacer demasiados comentarios de lo que vamos viendo, hay que vivirlo.

Al final del día amarramos en la isla de Cat Ba, declarada Parque Nacional. Tiene un hotel bastante impersonal, donde se quedarán a dormir algunos de los turistas del grupo. Nosotros nos quedamos a bordo y fondeamos cerca de allí para pasar la noche. El sol lo vemos alejarse y esconderse poco a poco detrás de las negras y puntiagudas islas. El momento es encantador, ideal para meditar en un final de viaje; es una pena que el capitán del barco se acerca a nosotros, de vez en cuando, para repetir sus tres palabras en inglés y cuatro en francés y hacernos recordar que somos "Thai Ba Ñá" ... en vietnamita: españoles.

Cuando todo está ya oscuro el silencio y la negrura impresiona. La cena está servida, la compartimos con una pareja de escoceses (que van de cerveza desde hora temprana) y otra pareja, que no sabemos si son madre - hijo ó qué? de nacionalidad francesa y actitudes muy extrañas. Como somos un grupo bastante especial, donde cada uno va por su lado, el capitán no ve que hay planes de fiesta para la noche, por tanto todo parece indicar que hay que ir a dormir.

Los camarotes están en el interior de la nave, son claustrofóbicos y allí nos metemos para esperar el nuevo día. El calor sofoca y el aire es escaso.

De madrugada, una gran lluvia nos sacude, la sentimos golpear el barco y nos resulta muy relajante y refrescante.

Al día siguiente, domingo 24, nos despertamos con la luz del día. No hemos dormido muy bien, el lugar no está bien aprovechado, es una pena que no exploten un poco mejor éste tipo de excursiones. Nos morimos por una café con leche! ... aunque no haya pastas. Bajamos en Cat Ba y nos dirigimos al hotel donde el resto de los turistas han pasado la noche (les envidiamos). En el comedor del hotel, inmaculadamente grande, pedimos nuestros cafés que tardan más de la cuenta; llegan unos italianos que durmieron en otro barco y compartimos la opinión de la incomodidad de los camarotes.

Comienza el movimiento en el puerto de Cat Ba y nos vamos a continuar la navegación en el último día de excursión. Muy relajados, seguimos deleitándonos con los paisajes, nuevamente un baño, ahora me siento con más confianza, hasta me alejo de la nave (nadando).

De regreso pasamos mucho tiempo en cubierta, tirados sobre el suelo de madera y con la vista perdida en todas aquellas extrañas figuras. Un cielo algodonado y siempre protegidos por aquellos gigantes negros que nos guardan como centinelas.

De pronto, alguien se acerca a vendernos pescado fresco, es un matrimonio con su hijo pequeño, seguro que no sabe caminar pero sí nadar.

Otra vez en Bai Chay. Una comida y esperamos el autobús en dirección a Hanoi.
Otra vez la carretera entre los arrozales, sombreros cónicos que indican gente trabajando en las plantaciones, la gente siempre saludando y nosotros sentimos como una tristeza al saber que todo esto se acabará muy poco.

Hemos vivido más de veinte días con intensidad, ametrallados por imágenes y sensaciones que ni siquiera se pueden estampar en éste diario o en las cuatrocientas fotografía que hemos hecho.

Hanoi nos recibe otra vez, bulliciosa, la habíamos echado de menos y nos encanta zambullirnos en ella otra vez. Ahora ya no nos perdemos.

El día 25 lo dedicamos al "shopping", es divertido. Ya conocemos lo que valen las cosas y como sabemos que los bultos se han de llevar ya a España, entonces: ¡a comprar!.
Por la noche, asistimos al teatro de las Marionetas de Agua, un tradicional espectáculo, con música y diálogos en directo donde se representas leyendas y cuentos del Vietnam, que aunque no los entendemos en su totalidad, nos gusta. Un espectáculo muy bien cuidado.

A las 14:10 volamos a Singapore, la despedida en Hanoi es un día de sol, dimos el último paseo por el mercado Don Xuan, compramos los sombreros cónicos, los relojes de imitación y aquellas cosas que nos hacen gracia guardar como recuerdo. Quemamos los últimos "dongs" y un poco de incienso en una pagoda que encontramos en una calle escondida, un momento de reflexión para agradecer lo bien que todo había salido (agradecer el haber podido hacer éste viaje)

El último trayecto en cyclo bicy hasta el autobús de Vietnam Air Lines para llegar al aeropuerto.

Ambos sentíamos algo especial por ésta experiencia, nos estábamos emocionando y nada había que decir.

Vietnam, el país del agua. El país donde la gente siempre sonríe, donde nos han hecho sentir muy bien, donde siempre hemos escuchado una palabra de bienvenida, predisposición por ayudar al forastero.

Un país encantador con unos olores que se han quedado grabados. Unos paisajes naturales que ojalá se sigan manteniendo. Deseo que la infraestructura turística sin control, no lo estropeé.

Unas 26 horas después llegamos a Barcelona (26 de agosto, 15:30hs.) Nos parecía raro circular en el tren de cercanías del Prat a Plaza Catalunya, escuchar la lengua conocida y echábamos de menos los timbres de las bicicletas. Nuestros paladares debían acostumbrarse otra vez, al no picante.

Quedan infinidad de detalles por describir, éste es un pequeño relato de lo que dos personas vivieron en el sudeste asiático y que cuyas formas de visitar un país se sale de lo convencional. Sólo teníamos billete de ida y vuelta, lo demás fue saliendo... A todos los lugares se llega, todo está en proponérselo.
Hasta la próxima!.-

Erick Sorensen) ..Andreas Knoop Wundenberg-
Francisco Navarro Valente


Para saber más:
www.wcwc.org.uk/infoserv/countryp/vietnam
www.vietnamaventures.com
www.destinationvietnam.com
www.vietnamtourism.com
www.vietnamair.com.vn
www.vietnamonline.net
www.vietnamembassy-usa.org/
www.destinationvietnam.como.home.htm

Embajada de Vietnam en Madrid. Tel:91 5102867 91 415 7004
"Altaïr, (número 3)
"Vietnam.- guía de todo el país, la recomiendo- "Sin Fronteras-The rouch Guide". Jan Dodd yMark Lewis.
"Vietnam, Hacia las tierras del Nnam" de R. Benito Vidal (Valencia) año 2002
"Singapur" guía de viaje Könemann
"South-East Asia "Lonely Planet, en inglés. La mejor guía para viajar por sus propios piés.
"Vietnam" John Colet y Joshua Eliot. En inglés, buena guía.
"Rumbo a Vietnam". Edt Laertes. Iñigo Krug recorrió 6.700 km en moto. En español
"Vietnam" Jacques Nepote y Xavier Guillaume. Muy recomendada por sus fotos y mapas.
-"Viét-Nam. Nouveau dragon ou vieux tigre de papier?" Nhung Agustoni-Phan. Para entender la realidad vietnamita.
"Ho Chi Minh. De l´Índochine au Vietnam" Daniel Heemery. Aproximación histórica del país.
Sobre el confucionismo: "Vietnam. Parcours d´une nation" de Philippe Papin. (en francés)
Para conocer la realidad vietnamita a fondo: http://www.destinationvietnam.com/dv/dvhome.htm
Las experiencias de un viajero independiente, consejos útiles: http://www.pbs.org/hitchhikingvietnam/
Para entender la guerra y su desarrollo: "The Perfect War" James Gibson. Edt. Vintage, 1984, en inglés
Explicaciones de un gran genio de la estrategia militar: "Dien Bien Phu" Vo Nguyrn Giap. Edit. Fundamentos, 1997.
Introducción a la cocina vietnamita: "Cuisine du Vietnam". Edit. Du Pacifique, 1997; en francés.
Sobre budismo: "Thich Nhat Nanh", "Hacia la paz interior". Edit. Plaza&Janés, 1993.
Sobre religión caodaísta: "Historia y filosofía del Caodaísmo" Gabriel Gobron. Edit. Dervy, París 1949 (inglés y francés)
Sobre el catolicismo en Vietnam: "José María Díaz Sanjurjo, un gallego en Vietnam". Edit. Diputación de Lugo. 1991.
Un recorrido por Hanoi, exelente: http://travel.to/hanoi
Para complementarlo: http://www.best.com/^vtb/travel/hanoi/index.html
Una visión general del país: http://www.zee-asia.com/thailandgateway/vietnam/information.htm



Guía práctica
Población: 79 millones.
Idioma: vietnamita, poco inglés y francés.
Religión: 80 % budismo (budismo mahayana y theravada)
Superficie: 329.556 km2
Gobierno: República socialista desde 1975.
Situación: al Norte limita con China, al Oeste con Laos y Camboya, al Este con el Mar de China.
Temperatura media: en el sur, 26º en el norte, 16,5º (enero) y 28,8º (junio)
Moneda: dong (VND); un dólar equivale a unos 15.000 dong. (2003)
Precio de un café: 30 céntimos de euro.
Alquilar bici o moto: 1 euro por día (bici), 5 euros diarios (moto), aproximadamente (existe el regateo.)
Alquilar una habitación doble: sin lujos puede encontrar por 8 dólares.
Prefijo telefónico desde España: 00 84
¿Cuanto cuesta? ... lata de cerveza: 0,90 euros, de barril: 0,30- barra de pan: 0,20- una comida sencilla: 1,50. Mediana: 3 y cara 18 euros. Recorrido medio en taxi (Saigón ó Hanoi) entre 1 y 2 euros.



El mundo cambia, pero no a la misma velocidad en todas partes.

Vietnam, es quizás, uno de los pueblos que han experimentado una evolución más radical durante los últimos tiempos.

Cuando acabó la guerra contra los Estados unidos, el país entero se asumió a la necesidad de diversificar su economía y hacer más competitiva una agricultura que hasta entonces se había basado para su estricta subsistencia.

Para conseguirlo, para hacerse un espacio en éste mundo del siglo XXI, emplearon las mismas virtudes que les había permitido expulsar a tantos invasores del pasado:
imaginación, versatilidad, capacidad de adaptación y sufrimiento, perseverancia ...

Los muchos cambios recientes no son frutos del azar, sino la consecuencia natural de una cultura, de una forma de ser y una identidad que viene de muchos siglos atrás.

El resultado de la lucha permanente, contra un entorno natural nada favorable y contra la ambición de unos vecinos expansionistas y algo agresivos.

Vietnam, un país pequeño y poco desarrollado ha aprendido a afrontar tifones, sequías e inundaciones, además de las invasiones.

¿Cómo? ... con una lucha constante, resistencia activa y sosteniendo que "el junco escuálido sobrevive a la tempestad mucho mejor que los grandes árboles, gracias a su flexibilidad, que le permite el balanceo sin llegar a quebrarse".

Invito a descubrir éste maravilloso país, su territorio, su cultura, su manera tan especial de relacionarse con la vida y con el mundo, su vida cotidiana, doméstica., que se desarrolla en el día a día en los arrozales y las aldeas.
Recorrimos ésta tierra de Sur a Norte, nos adentramos en sus selvas, sus mercados y sus pagodas. Nos emocionamos en muchas ocasiones y por siempre guardaremos las imágenes vividas porque ha sido una aventura que nunca acabará.

Es mi deseo que "la Coca-Cola y el Mc. Donals" no infecten aquellos lugares, aunque es el camino que hemos decidido por el que vaya el mundo.
Ojalá que aquellas playas solitarias de Nha Trang, sigan sin sufrir la sombra de los grandes bloques de cemento; que aquel solitario pescador, en la bahía de Ha Long, siga pescando con su barca, tal cual lo hacían sus antepasados, y que las motos acuáticas no lleguen a romper aquel mágico silencio.

Vietnam puso cinco millones de muertos. Pagó caro para que nos enteráramos de que existe un Norte y un Sur.

Así es Vietnam, como un balancín ("nanh"), con dos cestos repletos de arroz, uno del delta del río Rojo (norte) y otro con arroz del delta del Mekong (sur), unidos por una vara de madera de bambú, con una flexibilidad que le permite adaptarse lo que encuentra por el camino.
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Ultimos comentarios:

jehane dijo:

No puedo entender como un diario tan bueno no recibe visitas.Excelente trabajo y yo que estuve allí este año he revivido muchas cosas...Gracias

miércoles, 31 de octubre de 2007, a las 03.09

luc_osorio dijo:

No he podido leer tu diario, pero me fascinan tus fotografias. Saludos desde Mexico

lunes, 7 de enero de 2008, a las 16.50

MONIARGENTINA dijo:

EXCELENTE !! GRACIAS POR TANTA INFO.

sábado, 21 de junio de 2008, a las 22.51

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