Vietnam (III) Hué (ciudad imperial)
Diario de viaje, continuación de Vietnam II
El Paso de las Nubes
Iniciamos el camino. Pasamos por Danag y comenzamos un ascenso a la montaña Hai Van, con unas vistas espectaculares sobre el Mar de China, un camino serpenteante de 1219 metros, paso obligado para seguir al norte. Le llaman el Paso de las Nubes, ruta llena de curvas y templetes que rememoran a los accidentes de tráfico, veo flores, incienso y papeles de colores que se dejan como ofrendas.
En el punto más alto nos detenemos, allí hay varios autobuses haciendo lo mismo, los vendedores de bebidas y recuerdos con asaltan como moscas, es un stop obligado para todos los turistas; y desde allí tenemos unas magníficas vistas sobre la bahía de Da Nang, a lo lejos distinguimos My Kh,e una playa más conocida con el nombre de "China Beach", lugar al que llevaban en helicóptero a los militares estadounidenses para que disfrutaran de sus permisos durante la guerra del Vietnam.
Más que hacer fotos de éste lugar nos dedicamos a disfrutarlo, estamos a 1.200 metro de altura, tenemos la sensación que lo estamos viviendo desde un parapente o ala delta.
Seguimos el viaje, ahora nos toca bajar el Hai Van, tenemos las nubes a nuestro alcance y la vegetación sigue siendo tan densa y espesa, ideal para que los vietnamitas se escondieran durante la guerra, puedo imaginarme lo mal que lo pasaron los americanos aquí, un terreno totalmente desconocido para ellos.
Al descender siento el aire más caliente y puedo divisar una lengua de tierra blanca alrededor de una curva muy cerrada, que se adentra en un lago de color muy azul lleno de redes de pescadores, parece una telaraña, igual a aquellas que ví en la ciudad de Kochi, en Kerala (India)
La población se llama Lang Co y se esconde entre cocoteros y una península arenosa. Me llama la atención el largo puente que cruza la laguna de Lang Co, pienso en ese momento que habrá sido un claro objetivo para los bombardeos. Alguien me lo confirma luego, fue el primer objetivo de las bombas del pelotón del Vietminh en 1947 y los pilares que lo sostienen lo confirman.
Allí paramos a comer, un restaurante en la misma playa. Con Paco preferimos usar ese tiempo para disfrutar de la hermosa playa. Nos subimos a un mirador hecho con cañas de bambú, bastante alto, que utilizan los guardavidas. Desde allí podíamos contemplar lo largo de la playa, comentando que es una pena los altos postes de electricidad que rompen el entorno. Luego caminamos por la misma hasta una zona donde estaba llena de barcas de pesca. Cerca de allí me encaminé a un cementerio, las tumbas estaban muy separadas unas de otras, eran como pequeñas pagodas. Al fondo podía observar las altas montañas de Hai Van por donde habíamos bajado, es una barrera climática, frena las corrientes invernales frías y húmedas que vienen del sur, por ello a menudo están cubiertas de nubes y de allí su nombre Hai Van ("paso del océano de nubes")
Un par de horas más y estaríamos en la ciudad de Hué.
Hué
La diferencia que podemos observar de Hué con el resto de las grandes ciudades de Vietnam, es que parece estar lejos del movimiento económico.- Llegamos y nos asaltan los conductores de cyclo, y las ofertas de hoteles son innumerables, esto nos hace pensar en el poco turismo que hay por éstos países. Durante el viaje habíamos detectado un hotel en la guía ("Sin Fronteras"-The Rough Guide to Vietnam; de Jan Dodd y Mark Lewis.- 1999) Hotel "A Dong Loi", 11ª Pham Ngu Lao, Hué.
Contratamos un par de cyclos para llegar, nos desplazamos por la avenida Le Loi a orillas del río "Perfume" (Song Huong"), cargando cada uno con su mochila nos sentimos como dos "marahanas" siendo llevados por dos vietnamitas que no paran de sonreir y hacernos preguntas siempre anteponiendo en cada frase la palabra "señor" (Sir.). Nos instalamos en el hotel, la habitación no es muy grande pero para una noche está bien, un tercer piso sin ascensor. Nos asesoramos que tanto el ventilador, el aire acondicionado y la ducha funcionen correctamente.
Saliendo y cruzando la calle encontramos una tienda donde (además de muchas cosas) nos alquilan un par de bicicletas a un dólar por día. Ya son nuestras, tenemos el vehículo propio para descubrir Hué. Nos internamos en el "torrente" de bicicletas que circula por las avenidas, parece un caos pero muy ordenado, cada uno se respeta.
Vemos una familia sobre una moto, conduce el padre, la madre va detrás, dos hijos apretados en medio y otro que sobresale por el manillar sosteniendo un globo con su mano, y tienen tiempo de saludarnos. Otro en una bicicleta con muchos patos colgados boca abajo, van vivos y se esfuerzan en subir la cabeza para no rozar el suelo. Así son las calles de las ciudades del Vietnam, como una película sin final, no hay motivos de aburrimiento.
Cruzamos un puente sobre el río Nhung, encontramos una tienda donde venden gorras de beisball, regateando le compro como seis, horas después nos damos cuenta que el regateo no fue tan productivo, esto es por comprar por impulso, siempre hay que visitar varios lugares antes de decidir.
Regresamos por el mismo puente para cruzar ésta vez el río Perfume y dirigirnos a la Ciudadela, protegida por una muralla, dentro de la cual se encuentra la "Ciudad Imperial" (rodeada por otra muralla), en la que el emperador y los mandarines de rango llevaban a cabo sus tareas de gobierno y donde se celebraban las ceremonias imperiales. Se comenzó a construir en 1804 y se terminó 30 años después.
Dentro, protegida de una tercera muralla, la "Ciudad Púrpura Prohibida", donde vivía el emperador y su familia. Aquí, solo los sirvientes eunucos tenían acceso, de ésta manera, el emperador no tenía que preocuparse sobre las tentaciones de sus decenas de concubinas.
Tenemos una sensación de adentrarnos en el pasado, dejamos atrás la ciudad moderna y nos metemos en una Ciudadela que fue la fortificación más grande construida por la monarquía vietnamita. La muralla medía más de diez mil metros, cuatrocientos cañones asomaban para la defensa y diez puertas (cada una con su atalaya de dos pisos) controlaban el acceso a éste mundo restringido.
En el canal que rodea la Ciudadela (23 metros de ancho por 4 de profundidad) encontramos hojas de loto flotando, nenúfares y algunas basuras. Un vietnamita está metido en él cosechando unas hojas verdes parecidas a las espinacas, nos dice que son para comer, ya lo sabemos porque llevamos días pensando que son las causantes de unos gases que han venido a visitarnos y éstas hojas están apareciendo en casi todas las comidas que hemos tomado. Me pide un cigarrillo, que con gusto lo caza en el aire, nosotros estamos en lo alto de la muralla que rodea el canal.
Dentro es otro mundo, no hay coches, las calles de tierra y vemos la "torre de la Bandera", conocida también como de los "Caballeros del Rey", la más alta de su clase en todo Vietnam, en lo alto una inmensa bandera roja con su estrella amarilla flamea con suavidad.
Entramos por la puerta de Ngo Mon, la puerta del Mediodía; probablemente sea la estructura más espectacular de la Ciudadela. Allí se concentran vendedores y mendigos que tratamos de no coincidir con ellos.
Caminamos al Dien Thai Hoa, el Palacio de la Armonía Suprema, que, por albergar el trono imperial, se consideraba el centro del país. Deambulamos por su interior quedándonos boquiabiertos por las maravillosas columnas que forman como un bosque, decoradas con dragones y figuras mitológicas, todo en madera. El brillo se debe a los untuosos lacados en rojo y dorado. La carcoma ha hecho sus estragos.
Nos choca observar el mal estado de conservación de algunos de los edificios restantes, sobre todo la cantidad de cascotes y jardines descuidados que hay en los terrenos.
La Biblioteca Real es otro de los edificios que nos gustó (rodeada de jardines bonsáis), pero hay huellas de la guerra. Durante 1968, Hué permaneció en poder de las tropas norvietnamitas, durante 25 días la bandera se mantuvo en lo alto de la torre. Para retomarla, la aviación survietnamita y la artillería norteamericana bombardearon la Ciudadela. Como se conoce, la Ofensiva del Tet fue una de las batallas más sangrientas de la guerra, donde más de diez mil personas murieron.
Todo éste complejo estaba formado por 60 edificios de diferentes tamaños y funciones. Veinte patios con sus jardines y lagos, todo fraccionado en dos zonas: la del este para los hombres y la del oeste para las mujeres. Actualmente quedan pocos edificios en pié, por lo que es difícil hacernos una idea de cómo fue la Ciudad Púrpura Prohibida durante su época de esplendor, pero pudimos comprobarlo cuando encontramos la maqueta que se exhibe en la biblioteca Thai Binh Lau donde muestra lo que fue durante su esplendor.
Dentro de la capital imperial lo primero y más importante siempre era el rey. Sus vestimentas eran de un color que nadie más podía llevar. Era el color dorado el color del rey: su ropa, su trono, su caballo, su sombrilla, hasta el techo de su habitación, su trono, era amarillo oro.
Lo segundo más importante eran los cuatro animales mitológicos: el dragón, la tortuga, el ave fénix y el "lé"; los cuatro animales que nadie puede tener. El "lé" no era ni dragón ni león, quizás un híbrido de los dos. Creo que es el que solemos ver en la puerta de los restaurantes chinos, lacados en rojo y oro.
También es mágico el número nueve, por eso siempre se habla, se construye, se refiere, a nueve columnas, nueve cañones sagrados, nueve dragones, etc. Es tan importante para los vietnamitas el número nueve, que, actualmente, hay coches que llevan una tortuga con cuatro nueves. Dicen que esos no tienen accidentes nunca, que nadie los toca. Incluso la policía nunca para un automóvil que lleve cuatro nueves en su matricula, porque saben de que son de gente importante, porque ellas no se conceden ni por dinero, ni porque corresponde en turno, si no por influencia.
Como curiosidad, el perímetro total de la Ciudad Imperial tiene 9.999 metros, es decir diez kilómetros
Salimos de la Ciudadela cuando ya cerraban sus puertas. Montamos en las bicicletas y recorrimos todo el perímetro de la misma, era muy placentero circular. En Hué las calles están pobladas de grandes árboles y espacios verdes.
Después bajamos por la avenida Le Duan y cruzamos el río Perfume por un puente del ferrocarril que tiene un carril para bicicletas, aquello fue muy curioso. Regresamos al hotel por la avda. Le Loi, deteniéndonos cada vez que algo despertaba nuestra interés, pero siempre con mucha atención en la conducción, siempre estábamos rodeados por una marea de bicicletas.- En el camino nos llamó la atención un típico restaurante, con mesas en la calle, una mujer vietnamita vestida con chaqueta y falda al (más puro estilo Frau Hitler) ofrecía sus servicios de comida a cada turista que por allí pasaba. Nos hizo gracia y nos quedamos para pedir un menú. Lo disfrutamos observando el espectáculo que teníamos ante nuestros ojos. Cada vez que se acercaba algún grupo de turistas, tanto ella como sus empleadas competían para convencerles en entrar para consumir, en el caso de no tener éxito el inglés se daba por terminado y continuaba una disertación en vietnamita que bien podíamos adivinar lo que quería decir. Con nosotros fue muy atenta y creo que esa esmerada atención hizo que la obesa rata que se paseaba cuando me dirigí al WC no le diera importancia.
Un poco de historia: Hué formó parte del reino de Champa hasta 1306, cuando el territorio del norte de Da Nang fue cambiado por la mano de una princesa vietnamita, según un tratado de paz. Los primeros vietnamitas q8ue se establecieron en la región, fundaron su centro administrativo en un lugar llamado Hoa Chan, cerca de la actual Hué.. Más tarde, el señor Nguyen Hoang en 1558,llegó desde Hanoi para toamr el cargo de gobernador del distrito y establecer, al mismo tiempo, el poder de los señores Nguyen sobre el sur de Vietnam, que perduraría durante los próximos 200 años.
A finales del siglo XVII los señores trasladaron la ciudadela al lugar que ocupa actualmente, Phu Xuan, que se convirtió en una ciudad más grande y en un centro cultural, yque no tardó en ser nombrada capital bajo el dominio del emperador de Tay Son, Quang Trung (1788-1801). Sin embargo, fue el siguiente gobernante de Vietnam, el emperador Gia Long, el fundador de la dinastía Nguyen, el que destacó a Hué del mapa cuando en 1802 solicitó la unificación del país mediante el traslado de la capital y los altares dinásticos desde Thang Long (Hanoi) a la ciudad a la que se bautizó de nuevo como Hué.
Gia Long debía su trono al apoyo militar francés, pero su Ciudad Imperial seguía el concepto chino, centrada en una Ciudad Prohibida reservada para el soberano, con barrios administrativos y civiles separados.
Los emperadores Nguyen (nombre que vimos repetidos en tantos lugares, de allí que adjunto un recuadro cronológico de la dinastía) eran gobernantes conservadores y confucianistas, recelosos de todos los occidentales; sin embargo, no fueron capaces de resistirse al poder de Francia. En 1884 se concedió a los franceses la tierra situada al noroeste de la ciudadela de Hué, y más tarde, 1885, se apoderaron de la ciudad, dejaron a los emperadores como gobernantes nominales.
Bajo el dominio de los Nguyen, Hué se convirtió en un importante centro para las artes, la erudición y la enseñanza del budismo, pero para llevar a cabo sus extravagantes proyectos de edificios y lujoso estilo de vida, había que cobrar impuestos muy elevados.
Hué dejó de ser la capital de Vietnam al abdicar en 1945 el emperador Bao Dai.
Dos años después, un incendio destruyó varios templos y palacios de madera. A principio del siglo XX, en la ciudad había un malestar social y político provocado por una elite anticolonial, que se fue gestando poco a poco hasta la década del 1960.
Finalmente, las tensiones explotaron en mayo de 1963, cuando las tropas dispararon sobre cientos de nacionalistas budistas que se manifestaron contra el régimen católico del presidente Ngo Dinh Diem. Las protestas fueron en aumento hasta convertirse en una oleada de autoinmolaciones por parte de monjas y monjes; las fuerzas del gobierno atacaron las pagodas a finales de esa década, volviéndose contra el clero budista y los supuestos activistas de las manifestaciones públicas masivas.
Durante la ofensiva del Tet, de 1968, Hué fue destruída de nuevo al ocuparla el ejército de Vietnam del Norte (EVN) durante 25 días. Las fuerzas comunistas entraron en Hué el día 31 de enero a primera hora de la mañana, izaron la bandera sobre la ciudadela y tomaron el control de toda la ciudad, exepto de dos pequeños complejos militares. Con listas de nombres en la mano, empezaron a buscar miembros del gobierno, simpatizantes del régimen del sur, intelectuales, sacerdotes, estadounidenses y trabajadores extranjeros.. Más tarde, se descubrieron más de 3.000 cuerpos enterrados en fosas comunes cerca de la ciudad; se trataba principalmente de civiles a los que habían dispoarado, golpeados hasta la muerte o enterrados vivos.. Pero la matanza no había acabado, ya que durante los siguientes contrataques murieron una 5.000 personas pertenecientes al ejército del norte y del Vietcong.-
La ciudad de Hué fue arrasada por un ataque que desataron las fuerzas del EVN al esconderse en la ciudadela, se tardó más de diez días de combate, puerta por puerta, en echar a los comunistas.
Stanley Karnow la describió como "la batalla más amarga" de la guerra de Vietnam.-
La tarea de reconstruir Hué ha sido lenta y se ha tardado unos 20 años, pero en 1993 recibió un impulso al declararla la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, lo que sirvió para conseguir ayudas internacionales y llevar a cabo una serie de proyectos.-
LA DINASTIA NGUYEN:
Gia Long 1802-1820
Mingh Mang 1820-1841 (cuarto hijo de Gia Long)
Thieu Tri 1841-1847 (hijo mayor de Minh Mang)
Tu Duc 1847-1883 (segundo hijo de Thieu Tri)
Duc Duc 1883 (hijo mayor adoptado de Tu Duc, reinó 3 días; destronado)
Hiep Hoa 1883 (hermano de Tu Duc, reinó 4 meses; murió supuestamente envenenado)
Kien Phuc 1883-1884 (hijo adoptado de Tuc Duc; reinó 6 meses)
Ham Nghi 1884-1885 (hermano menor de Kien Phuc; exiliado en Argelia, donde está enterrado)
Dong Khanh 1885-1889 (hermano mayor de Ham Nghi y Kien Phuc)
Thanh Thai 1889-1907 (hijo de Duc Duc)
Duy Tan 1907-1916 (hijo de Thanh Tai)
Khai Dinh 1916-1925 (hijo de Dong Khanh)
Bao Dai 1926-1945 (hijo de Khai Dinh)
Las primeras dinastías vietnamitas enterraban a sus reyes en el poblado de sus antepasados, pero la dinastía Nguyen construyó unos magníficos mausoleos en el valle del río Perfume. Este es otro de los motivos para visitar Hué.
Distribuidas entre arrozales, colinas y bosques de bambú al sur del río Perfume, se encuentran las siete tumbas imperiales. A algunas se llega remontando el río alquilando una barca, a otras perdiéndose en bicicleta por los caminos, mientras se observa la vida que transcurre en las aldeas y el campo.
Cada tumba es única y refleja el carácter, la personalidad del emperador que la mandó construir, quien, en muchas ocasiones utilizó el recinto para vivir. Todas buscan conseguir la armonía con el entorno, como adentrarse en la naturaleza (¿principio del fen-shui?).
Siguen una estructura que más o menos se repite: la muralla que las circunda, la triple puerta, el patio de las salutaciones, el pabellón de las estelas, el templo, los lagos, los jardines y el recinto de la tumba.
En el patio de las salutaciones: figuras en piedra de caballos, elefantes y de mandarines civiles y militares.
En el pabellón de las estelas: grabados sobre losas de mármol, se describen las virtudes y los logros del emperador, y se muestra su testamento.
En el templo: se adoraba al emperador y a la emperatríz.
Los estanques y lagos: cubiertos de flores de loto.
El sepulcro propiamente dicho se encuentra en un recinto cuadrado o circular, que representa la parte más importante del conjunto.
Aunque todas las tumbas comparten éstas características, cada una tiene su personalidad, que reproduce la de su constructor: así la de Gia Long transmite fuerza y serenidad; la de Minh Mang, solemnidad; la de Thieu Tri, libertad; la de Tu Duc, lirismo; la de Duc Duc, simplicidad; la de Dong Khanh, delicadeza; y la de Khai Dinh, gusto exquisito.
A las tumbas han de verse bajo un concepto oriental, que comprende el carácter efímero de la vida y que para morir significa volver al mundo eterno y pacífico. Para los emperadores, sus tumbas eran el mundo de los muertos, y para ellos levantaron algunos de los mayores logros de la arquitectura tradicional vietnamita de todos los tiempo.
Nosotros optamos por perdernos con la bicicleta y elegimos la Pagoda Thien Mu, (después de recorrer el mercado de Dong Ba), nos escaseaba el tiempo y sabíamos que dejábamos muchas cosas por ver. Mucha gente hace ésta visita en barca, pero la opción de la bicicleta era poder ir a nuestro ritmo. Seis kilómetros desde Hué bordeando el río Perfume, unos 30 minutos esquivando baches y saludando a todo el mundo.
Nos interesaba ésta pagoda porque durante las décadas de 1930-40 era conocida como un centro de oposición budista al colonialismo, y en 1963 uno de sus monjes, Thich Quang Duc, se quemó a lo bonzo en Saigón, en protesta por los excesos del régimen del presidente Diem.
Detrás del edificio principal, se encuentra expuesto el Austin azul (matrícula DBA599)que condujo el monje y la fotografía que dio la vuelta al mundo y que aún estaba en mi memoria.
"La mañana del 11 de junio de 1963, una columna de monjes budistas salieron de la pagoda Xa Loi y desfilaron hasta la intersección de Cach Mang Tam con Nguyen Dingh Chieu. Allí, Thich Quang Duc, un monje de Hué de 66 años, adoptó la postura del loto y meditó mientras sus compañeros le empapaban de gasolina y le prendieron fuego como protesta a la represión del budismo a manos del presidente Diem, que era católico.
Mientras las llamas se tragaban al impasible monje y los transeúntes se postraban ante él, los medios de comunicación occidentales hicieron acto de presencia, y a la mañana siguiente el triste acontecimiento ocupaba los titulares de la prensa mundial. A ésta le siguieron más inmolaciones, y la respuesta de mano dura de Diem a Xa Loi (fueron arrestados más de 400 monjes y otros arrojados desde la cumbre de la torre) provocó demostraciones masivas contra el gobierno. Estaba claro que Diem se había convertido en un problema. El 2 de noviembre, Diem y su hermano fueron asesinados en la iglesia Cha Tam de Cholón (Saigón), víctimas de un golpe militar.-"
A pesar de la turbulenta historia, la pagoda nos resultó un lugar muy tranquilo, el cielo nos amenazaba con alguna lluvia, pero sólo nos molestó en algún momento. Aparcamos las bicicletas debajo de un árbol y emprendimos la subida por las escaleras hasta la gran estupa de ladrillo octogonal de siete pisos (cada una de ellas representa una de las encarnaciones de Buda en la tierra), construída por el emperador Thien Tri en la década de 1840. En la parte más alta, en el último piso (21 metros) donde nadie puede subir porque es secreto, estaba el guardián de oro, la figura de Buda cincelado en oro pero que durante la guerra se perdió (?)... y se sustituyó por otra de bronce.
Hay dos pabellones a cada lado de la pagoda, uno de ellos resguarda una enorme campana, hecha en 1710, con más de dos mil kilos de peso y de la que se dice que al sonar se la puede oir en toda la ciudad. En éste pabellón nos resguardamos de la fina lluvia y nos dedicamos a deleitarnos pelando una fruta parecida al pomelo, que habíamos comprado en el mercado, y que resultó bastante desagradable al gusto, tal vez no habíamos escogido la adecuada. Desde allí podíamos observar la vista sobre el río Perfume y el tañido de la campana que era provocado por cada turista curioso que se acercaba al lugar.
Hay dos leyendas parecidas sobre la Pagoda de Thien Mu, también conocida como Linh Mu (pagoda de la dama celestial). En 1601 el señor Nguyen Hoang dejó Hanoi para gobernar los territorios del sur. Cuando llegaba al río Perfume, se encontró con una anciana que le aconsejó que fuera al este junto a la orilla y llevara una barra de incienso encendida; le dijo que construyera la ciudad en el lugar donde el incienso dejara de quemar. Más tarde, Hoang erigió una pagoda en el lugar donde se encontraron, en gratitud a aquella mujer, a la que él creía una mensajera de los dioses.
Según otra versión, una dama de pelo blanco, vestida con una túnica roja y pantalones verdes apareció en una pequeña colina parecida a la cabeza de un dragón y predijo que el señor construiría una pagoda en aquel lugar, y llevaría la prosperidad al país.
En ambos casos, se atribuye a Nguyen Huang la fundación de la pagoda en 1601, por lo que es la más antigua de Hué.-
Regresamos a Hué tranquilamente, pedaleando otra vez por la sombreada avenida Le Loi.
Nos marchamos al aeropuerto, con el sistema de autobús que nos pasaba a buscar al hotel. Previamente retiramos el revelado de varios carretes, queríamos llegar a Barcelona con las fotos, aunque las copias no son geniales sí lo son los precisos (2 dólares y medio el carrete) y al hacerlas en un formato pequeño nos servían de muestras para luego elegir las que nos parecían buenas. Además era un viaje muy especial, por tanto nos apetecía saber que las fotos iban saliendo. Paco, normalmente hacía fotos de planos generales, yo más bien iba al detalle de las cosas, era una manera de complementarnos. Tanto Camboya y Vietnam nos ofrecían unos escenarios magníficos para retratar, su gente se ofrece sin prejuicios y a cambio de nada, se ponen muy alegres y agradecidos cuando se saben fotografiados, esto era una ayuda para mí.-
La aventura continúa en Vietnam IV.- Gracias por leerme!
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