
Memorial víctimas de Pol Pot
Phnom Penh | 0 comentarios.
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Phnom Penh Llegamos a Phnom Penh a las 14 hs. exhaustos no es la palabra, solo queríamos dejar aquel barco, los oídos seguían zumbando y duró bastante ésta molestia. Una nube de "cazaclientes" nos esperaba en el muelle, casi no nos dejaban subir las escaleras...
Una anécdota: al partir del hotel de Siem Reap, el chico que nos había alquilado las motos nos propone un hotel en Phnom Penh perteneciente a la misma cadena, no dijimos que sí ni que no, pero a la llegada a destino, había un chaval esperándonos con una pancarta donde estaban escritos nuestros nombres, parecía Hollywood aquello. Nuestro estado de cansancio era tal que decidimos pasar de él y buscar un hotel por nuestra cuenta, tal vez porque no sentíamos la necesidad de que nos programaran de aquella manera nuestro viaje.
El chaval buscó a los dos españoles y en cierto momento hubo un intento de acercarse hacia nosotros para salir de dudas, pero esto no se produjo. Allí mismo aceptamos una oferta del "Royal Guest House" ubicado en la calle 154 (just off Norodom Blvd.) a mano de los lugares típicos por conocer.
Regateamos el precio de la habitación y nos la dejaron por 10 dólares la noche (con aire acondicionado y ventilador). Después de tomar una buena ducha y limpiarnos la inmundicia del viaje en barco (nos dolía todo el cuerpo) salimos a la búsqueda de un lugar para comer, lo hicimos en uno muy popular donde nos refrescamos con la "Ankor beer" Pocas palabras pudimos aprender en éste idioma khemer, de sonidos casi inalcanzables, palabras que se pueden memorizar por algunos minutos. Pero las que quedaron escritas en el ala de mi sombrero (como chuleta) fueron: "okúm" (gracias) - "sus day" (hola)- con ello nos "hacíamos querer", era una manera de entrar en aquel mundo.- Phnom Penh se encuentra a orillas de los ríos Mekong , Tonlé Sap y el Bassac (es donde se unen) Capital de Camboya a partir del siglo XV (después del período de Ankor, en 1490 cuando el rey Ponhea Yat abandona Ankor que era invadido por los ejércitos del rey de Siam) La tradición cuenta que Phnom Penh fue creada por una mujer, Penh, que vivía en la colina Phnom.
Un buen día la crecida del río Mekong fue tan grande que lo único que emergía de las aguas era la cabaña de ésta buena señora, seguramente que se encontraba subida en el techo cuando vió venir flotando sobre las aguas un gran árbol y entre sus ramas escondía cuatro estatuas de Buda y otra de Vishnu, lo cual significaría que allí debía establecerse la capital del reino de Camboya. La ciudad adquirió el rango de capital en el año 1866. En toda ella se observa la mano de los colonizadores franceses.
En realidad es una ciudad de escasa monumentalidad, el interés está en sus gentes y en la vida de sus calles y es lo que más disfrutamos. Por la noche salimos a dar un paseo, no muy lejos del hotel, las calles están poco iluminadas y el calor sigue siendo agobiante (aunque nos hemos acostumbrado) Preferimos irnos a dormir y reservar el tiempo para el día siguiente. 11 de agosto del 2003 Hablar de Phnom Penh es hablar de Pol Pot quien aniquiló el país material, moral y humanamente. Su victoria fue el 17 de abril de 1975. El régimen genocida de hipercomunistas khemeres rojos!
Cuando se está de vacaciones no apetece visitar lugares que nos hagan recordar la muerte y la tortura de miles de ciudadanos inocentes; pero nuestro propósito era conocer todos los aspectos de un pueblo, por tanto ese día sería un poco gris. En principio nos dirigimos al "Killing Fields" (los campos de exterminio) 15 kms. a las afueras de la capital. Después de pagar nuestra entrada y escuchar el pedido de limosna de algunas personas que esperaban la llegada de los turistas mostrando crudamente la falta de algún miembro, caminamos por el lugar que está precedido por una pagoda-osario (Choeung Ek) en memoria de los miles de desaparecidos.
En su interior se encuentran apiladas cientos de calaveras. Una manera muy cruda de recordar lo que sucedió. Por los alrededores se pueden observar las fosas donde encontraron los cuerpos apilados. Hay información de datos y fotos sobre los desenterramientos. En fin, es un paseo donde el silencio es la mejor compañía. Nada que comentar, a mí personalmente es algo que necesitaba ver con mis propios ojos. La noche anterior habíamos visto un video de la película "The killing fields" ("Los gritos del silencio") que pasan cada día por la tarde en el hotel donde nos alojábamos.. O sea que ya estábamos ambientados. Los motoristas nos esperaban a la salida y así regresamos a la ciudad para conocer otro siniestro lugar.
La carretera en un estado lamentable, esquivando baches y conductores. Paramos para comprarnos una especie de mascarilla de tela para protegernos de las nubes de polvo y el aire contaminado, casi todo el mundo la lleva. El lugar se llama Tuol Sleng (del árbol "sleng", de frutos venenosos) y en principio había sido una escuela cuyo nombre era Ponhea Yat (un antiguo rey camboyano) y Pol Pot transformó éste centro escolar, compuesto por cuatro edificios en forma de U, en un centro de torturas. Tuol Sleng se identificó con el código S-21 ("S" por sala y "21" por la Policía de Seguridad, "Santisuk Nokorbal", que tenía asignado éste número).
Todo éste complejo escolar-carcelero está circundado por una tapia. Nada nos dice que éste haya sido uno de los centros más siniestros de nuestro mundo.. En éste lugar se asesinaba desde el dolor extremo a hombres, mujeres y niños. Por todos los procedimientos posibles. A palos, por hambre y sed, con insectos venenosos, ahogándolos en excrementos, enloqueciéndolos con electricidad, arrancándoles las uñas, la carne a tirones, etc.
Por aquí pasaron intelectuales, profesionales, campesinos, gentes acusadas de crímenes que ignoraban. Tanto ellos como sus propios interrogadores, quienes habitualmente exigían confesiones a los prisioneros que no sabían de qué acusarse. Por Toul Sleng pasaron 10.499 prisioneros entre 1975 a 1978. Únicamente cinco sobrevivieron. Describir las diferentes salas de tortura en los tres pisos de los edificios no resulta agradable, acompañados por el silencio hicimos un paseo pero creo que ambos deseábamos que aquella visita se terminara. En una pared leímos las reglas de seguridad, el decálogo de obligado, mortal cumplimiento para los presos: .
- Arreglamos el precio con dos motoristas para que nos llevaran durante el día a donde nosotros queríamos (6 dólares c/u) y empezamos yendo al "Camboyabank" para cambiar travel cheques, aunque es preferible pagar todo en dólares en éste país. Ser llevado en una moto por la ciudad es toda una experiencia, son miles y miles mezcladas con las bicicletas, todo el mundo pita el claxon, el ruido es infernal, es como encontrarse en una selva donde la ley que impera es la del más fuerte.
Los cruces de las grandes avenidas nos hacían cerrar los ojos y dejarnos llevar por lo que pase. Nunca vimos un accidente, creo que es el tráfico más desordenado con mayor orden que he conocido después de haber transitado por calles de las ciudades indias (como Bombay, Madrás, etc.) Paco en una moto y yo en otra, cada tanto alguna mirada sin decirnos nada...todo estaba dicho. De ésta manera podiamos vivir directamente éste caos de movimiento, las palabras estaban de más.
1.- Debe respondersese a todas las preguntas. Contesta directamente a todas mis preguntas. Sin rodeos.
2.- No ocultes los hechos con excusas sobre esto y aquello.
3.- No seas estúpido. Tú eres alguien que intentó confrontar a la revolución.
4.- Responde inmediatamente a mis preguntas sin perder tiempo en reflexionar.
5.-No me cuentes nada a cerca de la escencia de la revolución.
6.-Mientras recibas latigazos o descargas eléctricas no debes gritar.
7.-No hagas nada. Siéntate y espera mis órdenes. Si no hay ninguna órden espera callado. Cuando yo exija que hagas algo lo debes hacer inmediatamente sin cuestionarlo. 8.- No busques excusas respecto a Kampuchea Krom a fin de ocultar tu cara de traidor (delta del Mekon ocupado por Vietnam, y que era reivindicado por los prisioneros en la vana esperanza de sintonizar con la fibra chauvinista de sus torturadores).
9.- Si no sigues las anteriores reglas te daré muchisimos latigazos o descargas eléctricas.
10.- Si desobedeces cualquier punto anterior de éstas reglas te daré o diez latigazos o cinco descargas eléctricas Como dice Javier Nard en su comentario: el horror alcanzaba cotas máximas. El nivel intelectual, vistas las redundancias de las reglas 1 y 4 o 9 y 10, mínimo.-
Un total de millón novecientas mil víctimas, la responsabilidad no cae sobre los hombros de Pol Pot, sino que eran muchos (Kang Keck Ieu, Ta Mok, Nuon Chea Pol Pot murió cerca de la frontera con Thailandia en abril del 1998.-
Nuestros motoristas esperaban a la salida, nos vieron y estaban ya preparados para llevarnos al siguiente destino; no entendían que todo se terminaba, les habíamos pedido que nos dejaran en el puerto sobre el río Tonlé Sap, que allí buscaríamos un lugar para comer y luego entraríamos al Palacio y la Pagoda de Plata.
Les pagamos el dinero hablado y buscamos un restaurante con vistas al río. Allí tomamos un buen plato de carne pero que se transformó luego en fideos con verduras muy picantes, a veces el inglés camboyano tiene sus diferencias en cuanto a la interpretación. Eso sí, una amabilidad muy grata.
Nos acompañó la cerveza camboyana y la entretenida conversación de la dueña del local (su inglés era perfecto) su vestir y elegancia otro tanto, entre nosotros era la Isabel Presley de Camboya. Nos habló de su marido danés y sus viajes por Europa, era divertido cuando nos preguntó si éramos pareja. Intentó luego vendernos alguna joya (era su otro negocio) pero creo que nuestro pobre interés por aquel material le hizo desistir y no hubo negocio. Caminamos comentando el precio de la comida y como siempre decimos que con lo que hemos pagado, en Barcelona no come ni media persona.-
El Palacio Real Hay un pabellón de estilo francés de finales del siglo XIX que contiene una colección de retratos de los últimos reyes camboyanos, entre ellos se destaca más por su tamaño que por su arte, el retrato del actual rey Norodom Sihanouk quien teóricamente vive en éste complejo palaciego aunque me informo de que pasa más tiempo en sus residencias de Peking y Corea del Norte, pintoresco personaje muy amigo del líder norcoreano Kim Jong II.- se encuentra en Samdech Boulevard, es un recinto amurallado en el que se ubican diferente edificios a un mal modo de imitación del conjunto thailandés de Bangkok. Interesante para hacer fotografías, un grupo de monjes budistas, con sus túnicas anaranjadas o de color rojo ladrillo le daban una nota a los tejados con los mismos colores resaltantes, hay un conjunto plástico muy interesante. Las tejas son como escamas satinadas y las puntas en que terminan los techos es lo que le da el toque de originalidad.el "Heinrich Himmler" camboyano, número dos tras Pol Pot y vicepresidente de gobierno, Khieu Samphan ministro de asuntos exteriores, etc.)
Cuando entramos a visitar el Palacio Real, fuimos preguntados si teníamos interés por hacer fotografías, de ser así hay que pagar un extra de 2 dólares por cámara. Dijimos que no y deposité la Nikon en la recepción mientras en nuestros bolsillos iban ocultas dos cámaras de pequeño formato, en caso si descubríamos alguna escena interesante para fotografiar y nadie nos estaría vigilando, (la picaresca por llevar la contra a ciertas ridículas reglas) En los jardines nos entusiasmamos en tomar algunas fotos, ya se sabe que hacer lo que está prohibido aumenta la adrenalina.
Al ingresar a la Pagoda de Plata (su suelo está cubierto con éste metal) el controlador de billetes nos dijo que debíamos pagar dos dólares por utilizar la cámara, nos había observado mientras hacíamos las fotos en el jardín. Lo tomamos con humor como tantas otras cosas. Salimos del Palacio después de visitar un sector que sirve para mostrar los talleres de artesanías, allí vimos cómo tejen en los telares, construyen marionetas de sombra, se puede visitar una típica casa camboyana y comprar todo aquello que los turistas luego no saben dónde poner.
Las compras las haríamos en los dos últimos días del viaje, por tanto de momento sólo mirábamos y comparábamos precios para cuando llegara el momento. Caminamos por la calle hacia el Museo Nacional, nos acosaron los rick-shaws y uno de ellos se pegó a nuestros pasos con gran insistencia en llevarnos, fue imposible hacerle comprender que sólo queríamos caminar, él se pegó en nuestro camino, llegó a ofrecer sus servicios en forma gratuita. Cuando tomábamos alguna calle en dirección contraria, él daba una vuelta y se aparecía en la próxima esquina.
La perseverancia de los orientales es admirable. En la entrada del Museo nos dimos cuenta que en media hora estaría cerrado, por tanto nos refugiamos en una terraza de un café de estilo occidental, donde a la sombra de una sombrilla, bajo la ráfaga del ventilador se estaba muy bien. Un café caliente con un suave sabor a chocolate (terminamos acostumbrandonos ...) y la presencia de nuestro amigo del cyclo, que a lo lejos nos observaba y si por casualidad nuestras vistas se dirigían a él nos hacía recordar que su tiempo y disposición estaba a la espera de lo que quisiéramos hacer.
Regresamos al hotel pasando por el Wat Ounalom , es el centro del budismo camboyano ubicado en la esquina del Bulevard Samdech Southearos y Ph 154. Una gran Pagoda fundada en 1443 que fue destruida por el régimen de Pol Pot y su gran librería seriamente dañada. Funciona como centro de entrenamiento Budista. Se trata de una reconstrucción rodeada de fuentes y jardines.
Un monje nos atendió y nos abrió una puerta donde nos condujo a uno de los altares, nos entendíamos con nuestras dos palabras de camboyano y una gran sonrisa. Luego le imitábamos en cada cosa que hacía, nos pidió que encendiéramos incienso y nos explicaba cosas que sirvieron para apreciar aún más, lo difícil de la fonética de éste idioma. Cuando él se juntaba las manos nosotros también lo hacíamos, si tocaba alguna cosa del altar, idem. Por dentro seguro que pensábamos en el ridículo que estaríamos haciendo.
La historia no terminó en el primer altar, sino que nos llevó a otro que también abrió con sus llaves. Vuelta a repetir la ceremonia. Como allí observé una bandeja con billetes, dejé alguno, creo que se puso contento y para nosotros era una manera de apurar ésta situación. Salimos de allí sintiéndonos más "iluminados", por decir algo; lo que sí sabemos es que de Budda tenemos mucho aún por saber. Una vez más nos damos cuenta que en todas las religiones está el sucio dinero que todo lo mueve.
En el mismo Guest House donde nos alojábamos habíamos comprado dos billetes para el barco que nos transportaría hacia el Vietnam al día siguiente, es decir, el ticket tenía destino Saigón, hasta pasar la frontera en la localidad de Chau Doc navegaríamos por el río Mekong y luego en autobús hasta Saigón ó Ho Chi Ming (actual nombre de la capital pero se sigue usando el anterior).
Por la mañana, temprano, en un taxi nos pasaban a buscar por el hotel para llevarnos a la localidad donde saldría el barco. Hicimos un stop en un hotel donde subieron un par de turistas que harían el mismo viaje y me pidieron de ir en otro taxi con otra pareja, me llamó la atención ésta actitud, pero ante la escasa posibilidad de entendernos me limité a cumplir órdenes.
El viaje no era a la vuelta de la esquina, por una carretera en pésimo estado y con un conductor experto en esquivar pozos y motos. Paco iba en otro taxi, con otra gente y aquí comienza a funcionar la mente creando un sinfín de posibilidades de desencontrarnos, de que si ocurre algo y la preocupación es inevitable. Yo llego primero al destino, donde veo que el otro taxi no ha llegado y el barco está allí preparado. Mi mente sigue funcionando, menos mal que cada uno tiene sus billetes, su dinero y su pasaporte, pero en caso de no encontrarnos hay que pensar en una solución, ¿qué hacer? ... ¿esperar? ... ¿continuar? ... ¿dónde recurrir en caso de desencuentro?.
Son esas preguntas tontas que surgen en esos momentos inesperados. Después de esperar una media hora llega el otro taxi y con Paco nos reímos de lo que pude llegar a ser ese desencuentro. Estando en Barcelona habíamos pensado en comprarnos un "waki taki", seguro que aquí lo hubiéramos usado... Embarcamos en un barco mucho más precario que aquel "fast-boat" que nos llevó de Siem Reap a Phnom Penh. No iba a tope, había espacio para estirar las piernas y el paisaje que pudimos observar durante todo el trayecto fue espectacular.
No me refiero a la belleza del paisaje sino a su contenido, el viaje se hizo navegando por canales y ríos, de ésta forma podíamos observar todo aquel mundo que vive en sus orillas, las casas construidas sobre pilares donde podíamos ver la vida cotidiana de sus habitantes: lavando su ropa, haciendo la siesta en alguna hamaca, trabajando con las redes de pesca, la actividad en la precaria cocina, etc.
Si quieres continuar con la aventura puedes hacerlo en Diario a VIETNAM (I). Gracias por leerme! |
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