A un pueblo alegre y relajado con mezcla de aldea y resort, formando un espíritu único llegamos en agosto de 2006 con mi familia y un matrimonio amigo, después de 3 hs. de avión de Ezeiza a Río de Janeiro y en 2 hs. más, a 190 km., nos trasladamos en trafic para hospedarnos en la posada La Foret de Buzios. Ubicada a 200 m. del mar y 2 km. del centro, agreste, tranquila, cómoda, bonita, con servicio de playa (te llevan en un carrito de golf), fuimos con régimen de media pensión, la cena buffet es muy variada y de buena calidad. Recomendable.
Buzios tiene su origen en una pequeña aldea de pescadores, poblada por piratas franceses que se dedicaban al tráfico de esclavos. Es una península que se parece a una isla. La historia empezó con la visita de la famosa Brigitte Bardot en los años 60. Es un destino inolvidable para disfrutar más de veinte playas, las del norte son de fácil acceso, más cercanas al pueblo y protegidas, las del sur más bellas y con grandes olas para practicar surf, windsurf, buceo y todos los deportes acuáticos. Hay para todos los gustos: calmas y bravas, con aguas cálidas o frescas, superpobladas o solitarias, con peces exóticos, corales, estrellas de mar, morros y vegetación.
Lo ideal son las puestas de sol en el mar. No dejes de ir a las principales playas: Joao Fernandes, Azeda, Ferradura, Geribá, Tartaruga, alquilamos un buggy para conocerlas aunque el clima no fue el esperado, muy inestable, aprovechamos los días.
El punto de partida para conocer la agitada vida nocturna con shows en vivo, discotecas, pizzerías, creperías, restaurantes con todo tipo de gastronomía y precios, bares, galerías de arte, comercios con marcas nacionales y extranjeras y mucha gente bronceada es en Rua das Pedras, romántica y concurrida calle de 600 m. con cierto aire internacional y brasilero al mismo tiempo donde se puede deambular, relajarse, apreciar y ver cosas lindas. Estuvimos en el tradicional Chez Michou probando diferentes crepes, riquísimos, al aire libre escuchando música en un ambiente relajado y divertido. Imperdible es conocer a 28 km. Cabo Frío, contradice con su nombre, tiene sol espléndido todo el año, dunas de arenas inmensas, fina, blanca y el mar es cálido de aguas transparentes.
Hay excursiones en barco pero una opción más económica y libre de horarios es ir en bus por sólo 2 reales te deja a 6 cuadras de la playa. Brasil, país turístico por naturaleza, no oculta nada: sol, playas, batucadas, favelas, morros y caipirinhas. Para que los sorprendidos viajeros disfruten. |
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