I - NORTE ARGENTINO SIGUE EN LA IMAGINACION
Se está acabando mi estancia en Argentina, con los casi cuatro meses que llevo acá, sólo conozco Buenos Aires donde vivo ahora, Tigre, las cataratas de Iguazú, luego la peninsula Valdés par aver las ballenas y punta Tombo de los pingüinos.
Los amigos chinos me preguntan, qué hay en el norte, porqué quieres ir allá si no conoces todavía ni Bariloche ni Calafate?
No sé. Quizá las fronteras multiculturales son más atractivas para mi, quizá sólo para ver los paisajes y recorrer los lugares de la película que me encantó tanto, de Alberto Lecchi, “Una estrella y dos cafés”. Viajar con mucha expectativa a veces no es muy bueno, pues la realidad en su mayoría de los casos choca con la imaginación. Pero pude decir que el viaje resultó impresionante, inolvidable y muy lindo, porque por fin pude conocer los lugares que quería conocer y que antes no creía poder hacerlo, también porque este fue mi primer viaje como viajera, o sea, anda sola, con la mochila, aloja en el hostal, corre en todo el momento para alcanzar los micros... Fue una experiencia re chevere!
Ahora para escribir el diario del viaje, no sé por dónde empezar, manejar en el español es una cosa tan diferente que lo hago en el chino, si tengo sólo un cerebro, si soy tan ajena, pero que tanto me gusta compartir esta experiencia con vosotros. Con sólo cuatro días, no me permitió conocer muchos lugares, la idea inicial fue conocer nada más el Cerrito de los Siete Colores, el pueblo Purmamarca y las Salinas Grandes. Al diseñar el recorrido, metí en la lista Cafayate, Salta y Humahuaca. Me fui con toda una bella imaginación, con las imágenes que vi en las fotos y en las pelicúlas, con la idea que voy a conocer a mucha gente. Resultó que sí, aunque tampoco faltan cositas poco lindas. Ahora vuelvo, sentada ante la compu, todo parece un sueño, algo irreal. Falta mucho por conocer, el norte argentino sigue en mi imaginación.
II - CERRITO DE LOS SIETE COLORES & PURMAMARCA:
Llegué de Humahuaca a Purmamarca a eso de las 17:30 domingo 30 de septiembre, tercer día de mi viaje. No sé a qué hora cae el sol, me apuraba tanto, y me dirigí al cerrito primero, sin tener alojamiento, sin saber qué hago el día siguiente, ni saber el horario para Salta, para tomar mi vuelo de regreso a Buenos Aires.
Todo normal. Los colores tan reales ante mis ojos, nada de impactante, tampoco impresionate, todo tranquilo, con un poco de viento, y mucho fresco, y me gusto.
En el monte no había nadie, sólo yo, y un hombre sentado con la espalda al cerro. Me echó una Mirada cuando me estaba tomando foto y me ofreció ayuda. Me senté también y empezamos una charla. Se llama Omar, 32 años, casi no sale del pueblo, trabaja en construcción, que van a levantar un hotel de mucho lujo en la localidad, vive con su hijo de diez años, cuya mama se fue con otro hace un par de años quien ahora vive en otro lugar pero cerca de Purmamarca.
Me contó, con un tono tranquilísimo hasta que se ve un poco de tristeza algo de gente de la montaña, cómo era el pueblo, cómo ha cambiado y está cambiando desde los últimos ocho año, cómo se siente, cómo vive la gente...
Vienen gentes de otros lugares a vivir o a hacer negocios, vienen las inversiones muchas de Córdoba y Buenos Aires y también de Chile como para relanzar el tren que dejó funcionar en 92, vienen los turistas y mochileros, vienen grupos a filmar como lo hace Alberto Lecchi hace tres años, se construyen hoteles, se aparecen las cafeterías y los restaurantes, y ahora suben todos los precios.
Dijo que ha visto al menos 20 películas de Jet Li, el nuevo rey de arte marcial después de Jacky Chan, y preguntó si practico Kung Fu (el arte marcial), si en China una pareja se separa en cualquier momento.
Trae frío el viento, nos saludamos y bajamos del monte por diferentes lados. Es muy chiquito el pueblo, casitas viejas, callecitas de barro pero que también hay un peatonal que se llama lavalle. El café que se llama “La Sombra del Sauce” estaba cerrado porque no hay mucha gente, y yo todavía me da risa al imaginar cómo se le cayó el azúcar a Marina la niña de la película cuando toma café con Gastón y Ariadna.
A una cuadra está el negocio que en la película es de la mamá de Marina pero en la realidad es de su tía. Entré con toda la curiosidad, estaba la tía y una chica que resultó prima de Marina pero que se parecen mucho.
La niña ya está acostumbrada a que la gente se confunda, y dio carcajadas cuando le pregunté sobre su prima o le dije adiós. Al pie del cerrito estaba la cancha donde juega el fútbol Marina con los chicos, donde llora porque se va Gastón. Hace poco se construyó varios edificios y ahora es escuela secundaria y la cancha es para el baskebol. En la plaza están todos los estanes de venta de artesanía, que según Omar viene del Perú, porque es más fina y mejor diseñada.
No había mucha gente. Dicen que la temporada alta es Julio y enero, a veces diciembre y febrero también. En enero viene mucha gente porque hay lluvia, y están inundadas las Salinas Grandes, con una altura de unos veinte centímetros, muchos andando en el agua se divierten. Me imagino. En el hostal, cuyo nombre no recuerdo o no hay un nombre, de un chico que se llama José, donde se coloca una pintura de fenix que según la cultura china representa a la emperatriz cuyo origen ni lo sabe José. Allá me encontré con una chica de Singapur, muy simpatica, y estudia el español para poder viajar por Sudamérica. Fuimos al café y restaurant Don Hiriberto, que dicen que hay música viva desde las 22:00. Sí lo hay, pero empezaron tarde y tocaron pocas, quizá porque no había mucha gente, igual te cobraron 4 pesos.
Charlamos sobre nuestros viajes, primero en español luego en inglés y al final en chino, jeje. Fue interesante encontrar paisanos en un pueblito tan lejano de Buenos Aires y más aún de nuestros propios países.
III - LAS SALINAS GRANDES: La excursión a las Salinas Grandes fue todo un caos. Me habían comentado que gente local organiza el recorrido y sólo cobra 20 pesos. Es cierto, pero el problema es que se tiene que juntar 4 personas en un coche, o sea, un auto cobra 80 pesos para una excursión.
Unas horitas después de disfrtarme del paisaje del Cerrito y el pueblo, me estaba dando cuenta lo complicado que es la cosa. Muchos viajaban en auto, y debía buscar gente para juntarnos en un coche que nos llevara a las Salinas. Y el horario también era complicado, si la excursión sale a las 9:00 o 9:30, termina a las 13:00, y yo debía tomar el micro de a las 13:00 para Jujuy.
Me vi loca y decepcionada, qué hago?? No quiero pagar 60 pesos como me consultó una señora para que fuera junta con ella. Ya cae la noche, todavía no tengo alojamiento:( Pero por suerte encontré a una pareja porteña, y decidimos irnos juntos con la señora, quien me contó que también encontró a una pareja y se va con ellos.
Qué alivio! Todo bien. Ahora sí tengo seguro que mañana voy a las Salinas!! y estoy muy, pero muy contenta, y tranquila Tras una noche tranquila, en la que giraba un inmenso silencio, salimos a eso de las 8:30. Nos acompañó una chofer muy amable, quien nos contó cosas interesantes y anécdotas de los viajeros y el pueblo. Como un hippie que dio miedo a los chicos que ni se atrevían a salir, como la leyenda de una llorona que lloró todas las noches durante uno o dos meses, un cuento que igual da miedo tanto a los papas como a los niños, que llegó hasta a Jujuy y que resultó un pájaro. Rita, la chofer, dijo que todavía hay niños que no salen en la noche porque “temen a la llorona”, jajaj. Según Rita, el precio de la excursión por persona podrá subir a 30 pesos en la temporada alta debido al alza de los precios que se vive en el pueblo.
Fue muy agradable el viaje, con la compañía de un paisaje melancólico, y la luna tan limpia e irreal, flotando por encima de las montañas, era un paisaje muy peculiar y muy poético. Al acercar a las Salinsas estaba un poco nerviosa pero no es tan linda como me imaginaba. Me contó una amiga española que es como en luna, creía yo que toda la tierra era blanca y el cielo tan azul, como las vi en las fotos y la película, pero cuando llegamos había mucha humedad, y la tierra está sucia, negrita. Da pena.
Ya sé que las fotos a veces son engañosas, pero todavía quiero imaginarme sentada en el atardecer o en la noche, sería lindo, si no me mata el frío, jiji. PS: Para conocer las Salinas también se puede hacer desde Salta. En la calle Buenos Aires hay montones de agencias de viajes que organizan excursiones de Salta a San Antonio de los Cobres (una parada del tren a las nubes pero la pareja porteña me contó que es aburrido, no hay nada para ver), la Quebrada del Toro, unos pueblitos, luego Purmamarca y las Salinas, saliendo a las 7:00 y regresando a Salta a las 22:00. Me contó una viajera de Suiza que la empresa La Posada cobra 130 pesos, y hay otras empresas que cobran entre 200 y 252 (o 225 no recuerdo) pesos.
IV - HUMAHUACA
Un pueblo que la amiga española denomina “precioso”, cierto es un pueblo muy lindo, pero que no me ha gustado mucho, es muy turístico, no porque llega mucha gente, sino porque cómo te trata la gente local. Da pena ver a la niña de unos diez años con su cabrito pide un peso para tomar una foto de ella y su cabrito. Da más pena entender el por qué lo hace tanto ella como su compañerita que tiene un perrito a su hombro, u otras chicas que rodean a los turistas para venderles algo, si Jujuy es una de las provincias más pobres de Argentina, y si el turismo les ha servido para tener una major vida.
Una señora que vende cosas comestibles del local y artesanía poco linda, me dijo “por qué gracias si no me compras ni un peso” cuando se le despedí diciendo “gracias”. Humahuaca es un lindo lugar para compras bonitas cosas y tomar buenas fotos, pero no es un lugar para escaparte del estrés, de la ciudad, o de la civilización moderna. Llegué a Humahuaca desde Salta a 11:30 o las 12:00 de sábado 30 de septiembre, y me fui a las 16:00 rumbo a Purmamarca. Me fue larguísimo esas cuatro horas. Me arrepentí un poco, quizá más interesante un circuito empezando por Volcán o Turnbaya, subiendo a Maimara, Tilcara para llegar a Humahuaca, si da tiempo.
V - CAFAYATE
Este también fue un viaje encantador, aunque el horario de la excursión y el de los micros de Tucumán a Cafayate me destruyó la visita a Salta.
A) TUCUMÁN
Llegué tempranito a Tucumán desde Buenos Aires, a eso de las 8:10 viernes 28 de septiembre. Fue fenomenal que Aerolíneas Argentinas esta vez no demora, quizá porque fue el primer vuelo del día. Y fue peculiar ver la luna a tu frente, muy grande, en un cielo muy cristalino. Fue muy lindo. Al parecer no hay mucho para ver en Tucumán, el gran productor de azúcar de caña y el humo de las fábricas llega hasta a Cafayate, a 5 horas de distancia.
A veces todas las plazas son iguales para mi, catedral, sede de gobierno, estatuas, árboles... sí quería visitar el museo histórico, pero no abre sino hasta las 10:00. Algo interesante es que se instalan muchos carteles sobre la historia argentina en la calle peatonal.
B) AMAICHA DEL VALLE
Hay un micro digirido no recuerdo a donde y que pasa por Tafí del Valle y Amaicha del Valle, sale a las 10:00, otro micro sale a las 12:00 que va directo a Cafayate. Para aprovechar el tiempo, tomé el primero y me fui para Amaicha. Una vez me contó una amiga colombiana sobre la visita de George W. Bush a Bogotá, que el señor Bush llegó corriendo y salió volando. Es chistoso, pero así fue mi cortita visita a Amaicha. No recuerdo a qué hora llegué y cuanto tiempo me quedé allá. Me costó media hora encontrar el Museo Pachamama, unas instalaciones que siguen construyendo, digamos es artificial pero es muy interesante, con todas las figuras “exóticas” que explican la cultura indígena. Llegué muriendo de hambre, y me fui a comer algo en un restaurante al lado del museo. Sentada comiendo las empanadas, tan ricas, vi a una chica de babuchas andaba con una botella de cerveza o vinagre o alguna salsa en la mano, y me dio mucha nostalgia, creandome una imagen como tal, de alguna sobrina mia.
Están volando los munitos. Llevaba los contados ocho minutos en el museo, tomando fotos nada más, me da vergüenza eso como turista ignorante, hasta intenté escaparme del lugar sin que nadie me viera. Corrí hacia la estación del micro, tres minutos más tarde vino el bus.
PS: En Amaicha la gente organiza excursión a las ruinas de Quilmes, dura dos o tres horas, si uno quiere conocerlas, creo que sería mejor sale directo desde el pueblo Quilmes, a menos de 20 km al norte de Amaicha. Pero dicen que la gente local encierra las ruinas y cobran la entrada. No sé.
PS-2: Hablando de nostalgia, quería describirles un poco mi pueblo, Xinan, que quiere decir “al sur del río”, situado a 2300 km al sur de Beijing (Pekín), capital nacional china. Tiene una población de unos 25 mil habitantes que se distribuyen en las montañas, la mia es una provinca montañosa, es verde todo el año y se habla centenares de dialectos que entre uno y otro nadie se entiende. De todas maneras, es un “pueblito” aunque tiene esta población, ya que en China somos más de 1,300 millones.
Mi casa está al medio de un monte, y en el valle tenemos huerto de verduras y frutas, durazno, panana, ciruela, uva, mandarinas, etc. La vida en el pueblo también es muy tranquila, mis viejos, mamá 64 años y papá 73, viven con mi hermano. Se levantan temprano, en la mañana y en el atardecer van al huerto a cuidar el cultivo. En el tiempo de cosecha, mi mamá se encarga de ir al mercado a vender las verduras y frutas, y mi viejito dedica mucho tiempo a una lotería prohibida, digamos ilegal, jja.
Casi todos los días en la tarde, toman té con sus viejos amigos, con quienes se visitan mucho. En el campo chino todavía cree mucho en el budismo, por ejemplo mis papás celebran cumpleaños de montones de los budas, hasta “buda de cocina”, que es una figura muy importante en zonas rurales. Me faltan palabras. Si algún día llegan a visitar mi país, no dejen de conocer el campo, es otra cosa.
C) RIO COLORADO
Río Colorado está a 6 km al suroeste de Cafayate, la gente local lo llama así porque en el verano la montaña, el cielo, las plantas tienen sus reflexiones en el río, que en verano tiene mucha más agua. No es fácil llegar al río. Renté una bicicleta, salí a las 8:30 sábado 29 deseptiembre, llegué a eso de las 10:00, muriendo del cansancio. No sabía que el camino era tipo ascendente, antes de irme para el río, daba un recorrido por el pueblo, muy cómoda y contenta, y al empezar a subir en el camino 25 de mayo, todo cambió. Fue horrible subir en bici a una altura de 1700 o 1900 metros sobre el nivel de mar. Sólo logré los primeros no sé dos o tres kms, y no eran seguidos, un tramo de 200 metros ya tenía que desansar, y el resto de tres o cuatro kms ya no pude más, caminaba con la bici al lado.
Saludaba a la gente, casi nadie me saluda primero, quizá les cansa ver a tantos turistas o viajeros.
De todas maneras, el paisaje es bonito, en la temprana primavera, con lo verdo de la vid, y un aroma muy familiar de una flor no sé qué. Fue un momento muy feliz escuchar el lindo sonido del agua al acercarme al destino. Me encontré con otra viajera de Canadá, Estepheny, y Carlos (si no recuerdo mal), el guía descendente indígena. Subir las escalinatas fue algo muy interesante. Para Carlos es un piece of cake, para las otras dos no tanto, a veces debíamos subir con las manos. Y cruzamos los zig zag del río como lo hacen los cabritos.
Hay cinco niveles de escalinatas, fue lástima que no terminé para llegar al monte, ya que Estepheny se apuraba para visitar la Bodega de las Nubes. Cierto debería seguir. Según Carlos, todavía vive en la zona 35 familias, hay familia que tiene hasta 15 hijos, sorpresa y curiosidad! Carlos nos contó mucho las costumbres de la gente indígena, sus ceremonias de cada cinco años para ser un hombre valiente, otras aplicadas a los niños para que no tengan miedo, la caza de los pumas en el pasado, cómo hacen el licor chicha, etc. Llevaba una botella del agua porque tenía mucha sed, pero no era dulce como la de mi pueblo.
Regresar fue muchísimo más fácil, sentada en la bici bajando no requiere nada de energía, pero el sol era otro problema. A la 1:30 regresé al pueblo, me fui a la heladería Miranda a probar el helado de vino, hay dos sabores, torrontés y cabernet, muy rico!! D)
LA QUEBRADA DE CAFAYATE
Eramos ocho en el camión. Una pareja de Holanda, un chico francés, una chica de Suiza, un fotógrafo porteño, el chofer y su hijo Lucas, y yo.
Fue encantador este recorrido, aunque me apuré tanto en el último punto, Carganta del Diablo, para tomar el micro hacia Salta. Pero igual no tengo mucho para escribir en este diario, en este momento justo, tengo en la mente las imagenes de los colores rojo y verde de la quebrada, renacuajo que “juegan” en el río donde cruzamos para acercar a otro punto de la quebrada, el árbol cuyo tronco es verde porque lo usa para absorber el sol, lo que si el zorro cruza de derecha a izquierda ante vos te trae buena suerte, y de izquierda a derecha te trae mala suerte.
Lo que me exitó mucho fueron los momentos cuando cruzamos el río, que era brillante bajo el sol, y cuando en el punto “La Yesera” subimos a la quebrada. Fue espectacular ver desde arriba a este regalo de la naturaleza. De hecho es impresionante la belleza de la quebrada de Cafayate, uno no puede dejar admirar la naturaleza. En el penúltimo punto, El Antiteatro, había un músico que tocaba en el “hueco”, el lindo sonido rodeaba en el chico espacio, da mucho gusto.
Como debía tomar el micro a las 19:15 hacia Salta, en la combinación justamente en el último punto de la Garganta del Diablo, nos apurábamos mucho en los últimos tres puntos. Y en la Garganta del Diablo, subí y bajé en tan sólo 8 o 9 minutos, fue una locura. Estaba tan nerviosa de perder el micro pero no podía dejar de presenciar el punto por la curiosidad. En fin, todo salió bien.
VI - SALTA & REGRESO A BUENOS AIRES
Subí al micro para Salta, en cinco minutos estaba ya en el sueño, fue el día de mayor cansancio de este viaje al norte argentino.
Llegué a las 22:40 a la terminal, tras minutos de caos para consultar la excursión a las Salinas y el horario para Humahuaca, llamé a Carla, salteña quien me acompañó a conocer su ciudad de noche.
Fue otra locura, calculo que caminamos dos horas, es verdad que Salta de noche es muy bella. Nos fuimos al centro de bares para tomar algo. No me imaginaba tanta gente, era sábado, todo el mundo salió a buscar diversión. Es una pena no poder ver la noche panorámica por el teleférico, ya que cierra a las 20:00.
Cuando me acosté ya era las 3:15 de la plena noche, y me tenía que levantar a las 6:00 para tomar el micro de las 7:00!! Al despedirme de esta bella ciudad, pensaba que era muy probable que no tenía tiempo para conocerla en día. Igual lo pensaba cuando ya subí al bus desde Jujuy a Salta, a las 15:30. Llegué a las 18:00 y pico a la terminal. Tomé un taxi, le pedí al chofer que me llevara a dar un paseo por el centro. Al llegar a la plaza, cambié de idea. Creo que todavía me daba tiempo a dar un recorrido. Media horita, nada más, para ver otra Salta.
Carla me había dicho que iríamos a San Lorenzo, alrededor de Salta, me da mucha pena no poder ir. A las 19:00 llegué al aeropuerto. Fue un error que corrí tanto. Por las fuertes lluvias que experimentó todo el día Buenos Aires, el avión esperaba en el aeroparque, sin saber a qué hora podía salir.
Había mucha gente en el chiquito aeropuerto, la internet y el café están llenos de gente ya. Me senté en el suelo, leyendo la revista del diario Clarín, el tema de esa semana era el ahora mítico Che Guevarra.
En fin fue horrible el regreso. Deberíamos llegar a las 22:00, y llegué a las 3:00, cansada, y un poco perdida.
FIN |
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