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De Caracas al Amazonas en bici

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rapsoda76
02/10/2007


VIAJE DE CARACAS AL AMAZONAS

Sábado 25 de febrero: desde  muy temprano comenzó el día para cada uno de nosotros, en si fue muy poco lo que pudimos  dormir ya que me pasamos  parte de la noche terminando de empacar y poner a tono las  naves de vuelo nocturno, nuestras  águilas de alas plateadas.

En las  mochilas colocamos  lo que nos era necesario para nuestra travesía: comida, repuestos para la bici, saco de dormir, cocina de camping, franelas, shorts, medias y sobre todo colocamos mil libras de adrenalina de amor hacia lo desconocido. A las 4:15am  Benjamín realizo llamada telefónica para informarnos que en ese momento saldría de su casa en Cotiza, le deseamos  mucha suerte y  aceleramos los detalles finales para estar listos cuando el llegase dentro de unos 10 o 15 minutos.

A las 4:30am Salimos del apartamento. Ya Benjamín había llegado y se encontraba en la planta baja del edificio. Nos encontramos, terminamos de arreglar las cosas nos tomamos una fotografía los tres juntos y salimos al encuentro con la calle, nos estrechamos las manos, nos deseamos suerte los unos a los otros, nos montamos sobre nuestras naves, asumimos el control de ellas y partimos rumbo al Amazonas, en ese momento el reloj marcaba las 4:45am. 

Como de costumbre a esa hora la avenida Nueva Granada  estaba llena de personas repletas de alcohol. Así comenzamos a surcar las calles de la ciudad de Caracas, nos enrumbamos hacia la autopista Valle Coche, algunos de esos seres mal llamados indigentes deambulaban por las aceras, salían como fantasmas desde lo mas hondo de la oscuridad y nos miraban con cara no se si de sorpresa o de envidia por la locura.

Así nos fuimos desplazando kilómetro a kilómetro, llego la subida de Tazón, y comenzaron los músculos a tenzarcen lentamente, pero la fortaleza del espíritu nos dio suficiente energías para vencer la empinada subida, así llegamos al peaje de Tazón, aun el día no terminaba de desabrocharse los ojos y despuntar con su brillo de trópico. Ahí por razones de seguridad esperamos hasta que aclaro, nos volvimos a subir en nuestros caballitos de acero y comenzamos a descender, todo marchaba de lo mejor cuando de repente Deivi  perdió el control de su nave chocando en la parrilla la bici de Rafael para posteriormente derrapar por la autopista, los  pensamientos se aceleraron  a mil kilómetros por segundo y en un abrir y cerrar de ojos nos dimos  cuenta que  “Deivi” estaba ileso, en si tubo mucha suerte de que no le pasara nada tomando en cuanta el gran  flujo vehicular.

Luego vino el desayuno con unas arepas que habíamos preparado  en la madrugada, comimos lo suficiente y decidimos guardar dos de ellas para comérnoslas  mas tarde, pero se nos olvido guardarlas y las dejamos olvidadas. Por cierto unos señores que estaban parados al margen de la autopista, nos preguntaron para donde íbamos y al enterasen que teníamos el mismo destino que ellos nos ofrecieron la cola hasta el Amazonas. Claro nosotros no queríamos ninguna cola.

Transcurrieron las horas hasta que un guardia nacional nos detuvo y quiso hacernos desviar de la autopista ya que esta vía es prohibida para ciclistas, logramos convencerlo y nos dejo marchar. Mas tarde un policía de circulación nos detuvo, nos dio una charla y nos obligo a tomar la carretera vieja hacia Maracay. El calor ya nos estaba azotando las espaldas así que decidimos tomarnos un descanso y beber un poco de agua de coco, muy rica por cierto, y muy mentiroso también el señor que nos atendió, nos dijo cosas como: que simón Bolívar había nacido en la hacienda San Mateo,  que Hugo Chávez era de San Juan de los Morros etc., etc.

A eso de las 11:30 ya estábamos en la encrucijada EDO Aragua. El calor aun era mas fuerte, así proseguimos rumbo a los Morros, a la 1pm entramos a un restaurante a almorzar, ahí descansamos durante dos horas, recuperamos energías y nos levantamos como un rocinante con su loco Quijote sentado en sus espaldas. Nos adentramos en el EDO Guarico. En un punto de control de la guardia nacional algunos efectivos nos echaban broma sobre nuestra aventura, nos decían que estábamos locos o que no éramos capaces de lograr llegar al Amazonas. Empezó a caer la tarde y con ello también vinieron a nuestra vista los morros de San Juan.

Eso nos daba a entender que estábamos muy cerca de nuestra meta por ese día.  Llegamos a esa ciudad a las 6pm, llamamos a nuestra amiga Isis quien nos había encontrado hospedaje ese día, nos dio una dirección y comenzamos a buscarla, lo cierto es que dimos muchas vueltas antes de llegar al dichoso lugar, a todas las personas que le preguntábamos nos decían lo mismo, al llegar a la redoma doblen a la derecha y sigan por esa calle, así estuvimos casi una hora, buscando entre tantas vueltas a la derecha, pero bueno al final logramos ubicar la casa.

Exhaustos del cansancio nos tiramos a descansar en el piso, mas tarde llego Isis, la conocimos, compartimos con ella, nos dimos una ducha, nos preparamos una bebida energética y a dormir se a dicho, el cuerpo ya no aguantaba mas por ese día.

De esta forma terminábamos el génesis de nuestra aventura, con  un recorrido de 173km. Entre la ciudad de Caracas y San Juan de los Morros.

Domingo 26 febrero 2006: El calor  ya esta presente a primeras horas de la mañana teníamos pensado salir muy temprano, pero amanecimos muy cansados así que cuando sonó la alarma del despertador, simplemente la hicimos callar y continuamos durmiendo un poco mas, a eso de las 7:30am nos levantamos y comenzamos a  preparar nuevamente nuestras cosas, para colocarlas de nuevo  en sus respectivos lugares en cada bicicleta.

A las 8:10am salimos a enfrentarnos con el manto asfáltico, desayunamos en una panadería, nos colocamos un poco de protector solar, nos aprovisionamos de agua mineral y proseguimos nuestra ruta. Al principio marchamos todos juntos, pero luego Rafael comenzó a imponer un ritmo mas fuerte, poco a poco se fue alejando de Benjamín y mas tarde de Deivi, en verdad ese día se sentía en muy buenas condiciones, pedaleo bastante rápido e incluso en las subidas tenia un buen ritmo.

En el kilómetro 30 me detuvo a esperar a los muchachos, normalmente no esperábamos mucho ya que no solíamos apartarnos, pero en esta ocasión tubo que esperar mas de 20 minutos, llego a pensar que alguna de las bici se les habría espichado, mas tarde le confirmaron que la parrilla de la bici de Deivi se había partido, por ello se retardaron mas de lo normal.

En el pueblo de Ortiz nos detuvimos a tomar un descanso, por ser domingo el trafico no era muy fuerte, solo transitaban carros livianos. Las hora avanzaban sin detenerse, a la 1pm volvimos a hacer otra parada para abastecernos de agua, decidimos preparar nuestro propio almuerzo, pedimos permiso a la señora de la bodega  y colocamos la cocina en el hueco donde ellos preparan la carne en vara, esto lo hicimos para evitar la brisa, la cual soplaba bastante fuerte. Benjamín se encargo de preparar una sopa de esas que vienen en  sobre, para ser franco le quedo bien buena.

Las personas que pasaban o entraban a la bodega, se quedaban viéndonos, incluso algunos se ponían a charlar un poco con nosotros, nos hacían preguntas sobre nuestra ruta y el porque de ella, y al escuchar nuestras respuestas nos decían que estábamos locos.

En este lugar estuvimos descansando unas dos horas, el sol estaba inclemente, rodamos y rodamos. En un pequeño descuido la  bici de Rafael  tropezó el caucho trasero de la bici de Deivi, y en fracción de segundos Rafael  estaba contra el suelo, cayo bastante fuerte pero afortunadamente logro amortiguar con las  manos un poco el golpe, pero aun así tuvo un raspón en su codo derecho y la mano izquierda se le amorato un poco, aparte de eso su  pierna derecha  también recibió el impacto de la bicicleta. “esos golpes nos hacen despertar el espíritu” las personas suelen ser muy amables, de una u otra forma se sienten emocionados al conversar con nosotros, incluso algunos añoran tener 20 o 30 años menos para hacer locuras como la nuestra. 

Al caer la tarde y de una forma repentina comienzan a salir mosquitos por todos lados, nunca en nuestras  vidas habíamos visto tantos, pero tantos mosquitos y zancudos, fueron kilómetros y mas kilómetros sin que por un momento estos insectos  desaparecieran. “La nube de mosquitos y zancudos es debido a las aguas de las lagunas y también por la represa de Calabozo”.

La puesta del sol acá en el llano es muy hermosa, se dan una tonalidad de colores espectaculares, el pincel del ocaso se desborda y cunde las pupilas con dulces trazos de distancia e infinitud.

Entre mosquitos, zancudos y ese bello atardecer nos fuimos aproximando a la meta por ese día, en el peaje de Calabozo preguntamos por un lugar seguro donde pudiéramos acampar y nos recomendaron un parque nacional que queda como a 12 Km. De ese punto. En vez de tomar la vía que esta sobre la represa, nos dijeron que nos metiéramos por la carretera que esta detrás de la misma.

Al llegar al parque unos chamos no nos querían dejar entrar ya que este sitio estaba ocupado por un campamento nacional de evangélicos, insistimos e insistimos hasta que por fin nos autorizaron ocupar un pequeño lugar muy cerca de la entrada, ya había caído la noche, bajamos nuestras mochilas de las bici y nos dispusimos a armar las carpas, mas tarde nos bañamos en un pozo del agua que sale de la represa.

Para cenar preparamos un poco de avena caliente, el cansancio nos vencía lentamente, nos acostamos pero a pesar del cansancio y todo, nos fue un poquito difícil conciliar el sueño ya que una señora estaba dando un sermón a sus hermanos evangélicos y lo hacia con un tono de voz tan fuerte  que Chávez se queda en pañales al lado de ella. “No se cuantas mentadas de madre le dimos antes de quedarnos dormidos”.

Así concluía nuestro segundo día, el cual estuvo comprendido entre San Juan de los Morros y Calabozo, con una distancia de 137km. 

Lunes 27 febrero 2006: El día  amanecido muy esplendido, nos hemos levantado con muchas ganas de seguir conquistando terreno, anoche  el calor nos incomodo un poco, pero tampoco es para quejarnos  tanto  de ello, pues las altas temperaturas son  parte de esta aventura, si todo fuese comodidad entonces esto no tendría  un espíritu de locura y una alma de libertad.

Hoy nos levantamos un poco mas temprano que ayer, fuimos hasta el pozo de agua para cepillarnos y lavarnos la cara, también lavamos los peroles que ensuciamos anoche preparando la avena con la cual cenamos. Desbaratamos las carpas, empacamos nuestras cosas las colocamos sobre nuestros caballitos de acero, pedimos a un muchacho el favor que nos tomase una foto a los tres y partimos rumbo al estado Apure. Al llegar al pueblo de Calabozo buscamos un lugar donde aprovisionarnos de agua, entramos a una panadería y de una vez aprovechamos para desayunar hay mismo, lo hicimos con un pan relleno de queso y jamón, en este mismo lugar entablamos una grata conversación  con un señor que se intereso por nuestro viaje y nos dio mucho apoyo moral, el calor ya estaba comenzando a sentirse poco a poco.

Después de este breve lapso de tiempo, salimos con la barriga llena,  con muchas energías y cada quien con dos  envases de 1½  litros de agua, al principio tuvimos un muy buen ritmo de carrera, el paisaje lentamente iba cambiando su vestuario, los ríos eran mas frecuentes y también las lagunas, lugares donde solía haber una gran variedad de aves, sobre todo garzas, también empezaron a aparecer las babas “caimanes”.                 Al aumentar la cantidad de fauna al mismo tiempo iba en aumento el numero de animalitos muertos  “atropellados por los carros” era común encontrarnos con iguanas, pajaritos, un oso hormiguero, y sobre todo muchos gavilanes que no volverían a surcar aquellas mágicas pampas.

Hoy a comenzado el carnaval,  a nosotros quizás se nos halla pasado por alto ello, pero no por mucho tiempo, pues el impacto de unas cuantas bombas repletas de agua nos hicieron refrescar tanto el cuerpo como la memoria, es bastante fuerte el dolor que provocan estas bombas al estrellarse contra uno a una velocidad considerable, afortunadamente solo nos las pegaron en la espalda y las piernas.

El calor es bastante fuerte, y por lo tanto esto hace que el agua se caliente rápidamente,  el sabor es distinto quizás hasta un poco desagradable, pero igualmente debemos consumirla para estar hidratados. A eso del medio día buscamos un refugio en un árbol y nos tendimos placidamente bajo su grata sombra, el desgaste físico ya había dado inicio y el estomago reclama un poco de comida,  pero no tenemos nada a mano y el agua disponible no e suficiente para preparar algo que comer, así que solo nos queda la alternativa de seguir rodando hasta que encontremos un lugar donde podamos saciar el hambre.      

A la 1:20pm llegamos a Corozo Pando, el cansancio es fuerte, hoy no ha sido el  mejor día para Rafael. Aquí decidimos comer, lo hicimos con una arepa y un jugo para cada quien, nos tomamos casi dos horas de descanso, en este lugar una señora se nos acerco para hacernos algunas preguntas sobre nuestro viaje y se contento mucho por nuestra aventura, nos deseo mucha suerte y partimos llevando a las espaldas un sol quizás mas fuerte que cuando llegamos. Lentamente se nos fue acercando la tarde y de este modo también se nos acercaba un pequeño alivio en cuanto al calor.

Con el caer de la tarde, el horizonte se torna espectacularmente bello, el sol es mas grande de lo normal,  y   el  contraste de colores tendidos sobre la llanura, sobre el espejo de las aguas, hace de todo esto un paraíso, un edén que enamora, que atrapa y se queda tatuado en la memoria del tiempo.

Con el venir de la noche entramos a Camaguán, ahí solo nos detuvimos unos minutos para comprar agua, aun nos faltaban unas cuantas decenas de kilómetros para llegar al estado Apure, tuvimos que hacer uso de las linternas para guiarnos en la oscuridad, el  cuerpo de Rafael esta falto de energías, el cansancio le arropaba de pies a cabeza, así rodamos hasta llegar al siguiente pueblito “La Negra” en este lugar tuvimos que detenernos nuevamente, mientras que descansamos, Benjamín preparo un poco de bebida energética y aun le sobro tiempo para hacer gala de su repertorio como mago Después de estos eventos, bajamos el telón y nos enrrumbamos a terminar de conquistar la meta.

Esos últimos kilómetros fueron casi eternos, pedaleamos y pedaleamos y nada que veíamos la hora de llegar. Un poco después de las 10pm  cruzamos el puente sobre el rió Apure y así entrábamos en el majestuoso estado Apure, aquí llamamos a casa de nuestra bella amiga Rosa López, quien nos hospedaría en su hogar, pero antes de dirigirnos a su casa, recorrimos un poco la ciudad, yendo hasta una plaza donde había una fiesta amenizada con música llanera, nos tomamos una fotografía y acto seguido nos enrumbados a buscar un poco de descanso.

Al fin estábamos en un lugar tranquilo, al fin podíamos dar descanso a nuestros cuerpos por esa noche, nos duchamos, cenamos y sin pensarlo mucho nos retiramos a dormir.     De esta forma concluía el tercer día de nuestro viaje al amazonas, con una distancia de 152km. Comprendida entre la represa de Calabozo y San Fernando de Apure.

Martes 28 febrero 2006: El día se nos ha venido en sima, los relojes marchan rápidamente y nuestros cuerpos no quieren levantarse, pero solo tenemos una alternativa y esa no es otra que pararnos para continuar con nuestro viaje.

Rosa nos a preparado el desayuno, ya es un tanto tarde en comparación con los otros días, como de costumbre tenemos que colocar los equipajes en las bicis y esto nos lleva un tiempo considerable, ya pasada las 10 de la mañana estamos listos para irnos en busca de una nueva etapa, nos tomamos una foto nos despedimos y acto seguido nos subimos en nuestras águilas, encendimos alas y a pedalear se ha dicho.

Como de costumbre, tenemos una de las cosas que hacemos al apenas comenzar una nueva etapa consiste en comprar agua, por lo general son dos botellas para cada quien, el sol ya estaba haciendo gala de su repertorio calorífico. Mas tarde entrábamos al pueblo de Viruaca en este sector las personas jugaban con agua y al pasar por donde ellos estaban, nos arrojaron un poco, logrando mojar a Benjamín y  a Deivi. Unos tres kilómetros mas adelante, la bicicleta de Deivi presento una falla en los pedales, buscamos un lugar donde repararla, pero casi todo estaba cerrado, este incidente atentaba con nuestros planes, afortunadamente unos muchachos nos prestaron ayuda, logrando resolvernos el problema y además nos regalaron un destornillador por si acaso se volvían a desacoplar los pedales.   En este tramo de la carretera teníamos la ventaja que  hay bastante árboles en las márgenes  y sus ramas nos proporcionan una refrescante sombra. La fauna es muy rica y hoy por vez primera en la vida de cada uno de nosotros, podemos ver una manada de chiguires en su estado salvaje, libres, sin rejas que detengas sus pasos, estos animalitos parecen muy sociables.

Los esteros son mágicamente bellos, los morichales les dan un toque especial y al mismo tiempo como de paraíso terrenal, estamos enamorados del llano.

El hambre ronda en nuestros estómagos así que debemos llenar nuestras panzas, esto nos lleva  a detenernos a preparar el almuerzo, encontramos un árbol bastante frondoso y decidimos posarnos bajo su sombra y ahí preparar la comida.  Rafael se encargo de ser el chef en esta ocasión,  nuestro restauran portátil no tenia muchos platos que ofertar, así que se preparo una espaguetada con atún y salsa de tomate. Esos espaguetis quedaron mejor que si los hubiese preparado un italiano. Después de haber degustado de tan exquisito manjar no se puede cometer el error de salir corriendo inmediatamente y así perder el sabor que queda incrustado en el paladar, lo mejor de todo es reposar un poco y eso fue lo que hicimos. 

Nos disponíamos a partir cuando unos señores que venían en un carro el cual presentaba una falla, se nos acercaron y entablamos una muy grata conversación, luego nos despedimos y cada grupo siguió su destino.   Así la tarde se diluyendo lentamente, y en la infinitud el sol se metía debajo de la tierra para dar paso a la noche, aun nos queda mucho terreno por recorrer, una vez mas hicimos uso de las linternas. Nos detuvimos a comprar agua en una bodega que queda en las inmediaciones de Cunabiche. Hoy a habido bastante trafico en sentido contrario al nuestro ya que están de regreso los temporadistas que visitan las playas del rió Capanaparo.

En medio de la oscuridad y del rosario de huecos que existen en este tramo de la vía, consumimos unas cuantas horas, hasta que decidimos pararnos en la única casa que esta cerca de la vía, lo hicimos para preguntar cuanto nos quedaba para llegar a la Macanilla, pero son personas muy amables y nos invitaron pasar adelante, y sin pensarlo dos veces les hicimos caso. En ves de tomar agua preferimos tomarnos una cerveza, claro que no fue una sola, sino unas cuantas pues nos instalamos a charlar, a compartir verbalmente nuestra aventura con ellos, y como de costumbre tuvimos que dar respuesta al rosario de preguntas que generalmente nos hacían las personas cuando nos deteníamos un poco.

Como dato curioso nos comentaron que cuando vieron las luces de nuestras linternas, todos se preguntaban que seria, ya que un carro no era, una moto tampoco porque no hacia ruido, y un avión mucho menos,  lo que ellos menos se imaginaron era que fuesen tres locos montando bici a esa hora de la noche.

Así fue transcurriendo el tiempo bajo ese cielo súper  cultivado de estrellas, lleno de encanto y magia, las horas avanzaron sin detenimiento y al consultar el reloj, este marcaba un nuevo día, desde hacia rato ya nos habían ofrecido alojamiento, lo consultamos entre los tres y decidimos quedarnos a pasar la noche en este lugar. Deivi coloco la carpa en el corredor y durmió ahí, Benjamín y Rafael no quisieron sacar la carpa, así que prefirieron dormir en el cuartito donde preparan el queso, de esta forma toda la noche sus sueños estarían impregnados con olor a queso.

Con este anochecer atípico, dábamos por concluido el cuarto día de nuestra aventura, con un recorrido de 129km. Entre San Fernando de Apure y Punto fijo a 12km del rió Capanaparo

Miércoles 01 marzo  2006.  Hemos amanecidos rodeados de un mágico amanecer, teniendo ante nuestros ojos la belleza de este llano infinito, teniendo ante nuestros ojos los rayos de un sol que promete darnos mucho que sudar este nuevo día  de pedaleo.    Nos levantamos temprano para ver, y participar un poco  en la jornada de ordeño. Los tres estamos maravillados del esplendor de este lugar, pues anoche cuando llegamos, la oscuridad no nos permitia aprecia todo el encanto a nuestro alrededor.

El muchacho encargado del ordeño, nos invito a probar suerte con el ordeño, el primero en hacerlo fue benjamín quien no logro sacar mas que unos cuantos chorritos de leche de las tetas de la vaca. Luego  le toco  Rafael y por ultimo Deivi.

Concluida nuestra, la jornada de ordeño, nos pospusimos a preparar nuestros equipajes para salir a encontrarnos con el manto asfáltico. Pero antes de hacerlo disfrutamos de un delicioso desayuno que nos prepararon muy amigablemente, el cual estaba conformado por pescado, ensalada y arepa frita.  Con el estomago lleno y el espíritu repleto de emoción, nos enrumbamos rumbo a nuestro quinto día de aventura, el que tendríamos que desarrollarlo dentro de las sabanas del estado Apure.

La brisa estaba súper fuerte y en nuestra contra, lo cual no nos permitía avanzar con la rapidez que esperábamos nosotros. Nos llevo casi una hora el cubrir unos 12Km  que habían hasta el margen del rió Capanaparo. En este rió no hay puente que  permita cruzarlo de una forma mas rápida, así que es indispensable y obligatorio esperar la gabarra que permite llegar de un extremo al otro. Mientras dicha embarcación se arrimaba hasta el margen en que nos encontrábamos, aprovechamos para comernos una arepa cada quien. 

En este lugar decidimos darnos un baño de rió, el cual tenia unas playas súper espectaculares debido al periodo de verano, tiempo en el cual las aguas merman un poco y así dejan una basta extensión de arenas blancas y limpias, idóneas para un buen descanso, nos sumergimos en sus aguas y ahí pasamos un par de horas renovando energías.

A eso del medio día, decidimos continuar con nuestra ruta pautada la cual debería de llevarnos hasta el rió Orinoco.  Montados sobre nuestros Rocinantes de acero seguimos pedaleando y pedaleando, acosados por los rayos de un sol inclemente e incesante que se arrimaba sobre nuestras espaldas aquejadas por el calor. 

En esta zona la vegetación que hay al margen de la vía es muy poca y son pequeños arbustos que no brindan casi sombra. Las distancias suelen ser muy confusas, por  la tarde divisamos una torre en el horizonte y mientras más rodábamos hacia ella, parecía que esta se nos alejaba más y más. Como a las 3pm el calor era tanto que al ver un poso de agua quisimos bañarnos en el pero resulto estar cubierto de fango debido a la sequía  del mismo, en este lugar tuvimos una conversación con unos indígenas  Que se encuentran asentados por esta zona del estado Apure.   Unos pocos kilómetros mas adelante nos vimos en la necesidad de descansar bajo la escuálida sombra de un árbol, que se había salvado de las llamas, no sabemos si provocadas al propósito o sin querer, pero hay que destacar  que  se quema mucho la vegetación de esta zona.

Luego de haber  tomado un descanso y comernos un chocolate del que se usa para preparar chocolate caliente, chocolate que no podíamos preparar en ese momento debido a la escasez   de agua y como no disponíamos de otro alimento para saciar el hambre optamos por darle matarile a dicho bocado. Benjamín y Deivi fueron quienes casi se lo comieron todo debido que a Rafael no le gusto mucho.  Luego de ello proseguimos la marcha notando la gran mejoría que tuvimos con este alimento, pues rodamos casi 30km sin descanso y aun ritmo de 35km por hora, fue el mejor ritmo que logramos imponer en terreno plano durante nuestro viaje.

Al fin llegamos al rió Cinaruco. Este afluente también se tiene que cruzar en gabarra, aunque debemos confesar que es mas emocionante hacerlo de esta forma, que cruzarlo a trabes de un puente, el cruzarlo montado sobre una plataforma que se desplaza lentamente sobre el agua, le da un toque mágico a la aventura, la hace sentir mas real, mas “aventura”. En este lugar nos tropezamos con los señores que días atrás nos ofrecieron la cola en carro para el amazonas, ellos estaban ya de regreso, nos desearon suerte y siguieron su retorno a Caracas mientras nosotros seguiríamos en sentido contrario. Nuevamente recurrimos a nuestro plato favorito del viaje “arepas y empanadas”  arrasamos con las que quedaban en el mostrador. El ocaso estaba asomando su rostro y el sol iba perdiendo fuerzas para más tarde quedar arropado con la cobija del Apure.

Sobre las 6.30pm continuamos con nuestro viaje, rodamos suavemente, disfrutando del atardecer y tomando fotos a ese llano repleto de destellos y mil colores.    La noche se nos vino en sima, y con  ella la oscuridad. La carretera suele ser muy poco transitada debido a que como no hay puente sobre los ríos capanaparo y Cinaruco, el flujo vehicular es mínimo y estos pasan más a o  menos cada 30minutos, por lo tanto podíamos transitar con las bicis sin mayores riesgos.

Así rodamos  hasta que por fin en la infinitud  apareció una luz que prendía y apagaba, como la luz de los faros  y al verla dedujimos que dicha luz se encontraba justo al lado del rió ORINOOCO, pero para poder llegar hasta esa luz, nos fue necesario rodar varias horas. Ya súper cansados, con un poco de hambre y con ganas de tomarnos algo frió, arribamos a puerto Páez.   Pero como la meta era el Orinoco, rodamos unos minutos mas y llegamos justo al lado del rió mas bello y caudaloso que hemos visto en nuestras vidas, ahí hablamos con un guardia nacional y nos recomendó acampar justo al lado de ese gran señor que alimenta las riveras que besa a su paso.

El capitán de la embarcación que cruza los carros de un lado al otro, nos permitió quedarnos a dormir en la plataforma del mismo, esto nos ahorro el tener que colocar las carpas. Cenamos pan con atún.   Nos instalamos, sacamos nuestros esliping y nos dispusimos a dormir, claro no es fácil conciliar el sueño con tatos zancudos haciendo concierto en las orejas de uno, y el calor tampoco nos permitía cubrirnos del todo. Nos colocamos bastante repelente y a dormir se ha dicho.

De esta forma concluía nuestro quinto día de aventura, con un recorrido de 128km realizado entre punto fijo estado Apure a 12km del rió Capanaparo y el  paso del burro en el rió ORINOCO.

Jueves 02 marzo/ 2006. Hoy nuestra jornada ha comenzado mas temprano de lo normal, por lo general los otros días siempre nos agarro la claridad aun dormidos, pero hoy no ha sido así. El barco sobre el que dormimos, tiene que hacer el primer turno del día y por lo tanto debe encender sus motores a eso de las 5am, el ruido nos indico que debemos pararnos a arreglar las bicis y poner los equipajes sobre ellas, mientras la embarcación cruzaba el rió, nosotros terminamos de ordenar cada cosa y estar listo para cuando llegáramos a la otra orilla del ORINOCO.

Aun la oscuridad es profunda y se logran divisar las estrellas en el cielo. Tardamos unos 20 o 30 minutos cruzando el mágico Orinoco, al llegar a la orilla dimos las gracias al señor que nos permitió dormir en su nave y descendimos de la misma, fuimos los únicos pasajeros que a esa hora hicimos uso de ese medio de trasporte fluvial.

Como aun quedaba un poco para el amanecer, nos tendimos sobre unas grandes piedras y dormimos un poco mientras llegaba el amanecer. Con el despuntar del día decidimos bañarnos en las aguas de ese edén con alas de plata y plumas de oro.             Luego desayunamos con nuestro plato favorito del viaje “arepa”  y jugo, nos aprovisionamos de suficiente agua, no s montamos sobre nuestros rocinantes y salimos a combatir con  los molinos de asfalto.  De esta forma nos íbamos acercando mas al territorio del estado Amazonas el cual seria nuestra meta.

El paisaje fue cambiando progresivamente, empezaron a aparecer esas grandes piedras y de color negro, que nos hacían saber que estábamos adentrándonos en territorio Amazónico.

Las grandes planicies fueron cediendo paso a pequeñas montañas que interrumpían el horizonte. Como a las 10am nos encontramos con el cartel que da la bienvenida al estado Amazonas, nos detuvimos bajo el y tomamos unas fotos para el archivo fotográfico de nuestra aventura.

El calor ya empezaba a arreciar y el agua se iba calentado y perdiendo ese rico sabor de su frescura.  Un poco mas tarde entramos a una bodeguita donde compramos mas agua, y nos comimos unas galletas para apalear un poco el hambre, el indígena dueño de la bodega se sorprendió de nuestro viaje y como un muy bonito gesto nos regalo una galleta a cada quien a además nos obsequio un litro de agua congelada

 La cual conservamos por muchos kilómetros bien fría, protegiendo la botella con una toalla para que los rayos del sol no la descongelaran.

Un poco mas tarde encontramos un pequeño riachuelo y decidimos refrescarnos en sus escuálidas pero reconfortantes aguas.   Kilómetro a kilómetro nos aproximábamos al punto final de nuestro viaje, el calor nos acoso fuertemente durante toda la jornada. Por fin llegamos al anuncio que nos anunciaba la eminente llegada a puerto ayacucho

De hay en adelante pedaleamos con mas energías y súper contentos de estar en los últimos kilómetros de tan dulce aventura iniciada  seis días atrás a mas de 800km de distancia. Algunas personas nos daban palabras de estimulo y nos decían dalen que ya están llegando.

Con un sol inclemente del atardecer y con los corazones hinchados de emoción entrábamos triunfantes por las calles de puerto ayacucho a las 3pm del jueves 02 de marzo de 2006 habiendo recorrido 113km ese día y un total de 832km entre caracas y puerto ayacucho estado Amazonas                  
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Ultimos comentarios:

ewock dijo:

Felicitaciones amigos. Que viaje. Que locura mas linda. Todo bien narrado. Felicitaciones por publicar cada foto con su referencia, asi podemos graficar lo narrado. Sigan así, atrévanse a las locuras y disfruten de ellas. Yo, cuando pude, tambien hice locuras como atravezar caminando sola la cordillera de los andes. Fue fantástico. Gracias por compartir su aventura y sus forografias. Saludos y suerte.

domingo, 7 de octubre de 2007, a las 00.46

jhonnyga dijo:

Amigo no he podido completar de leer el relato, pero quedé totalmente encantado, también soy fanático del ciclismo y la aventura, me gustaría formar parte de algo así! mucha suerte! saludos y exito..si inventan algo avisen!

domingo, 7 de octubre de 2007, a las 09.46

ROJILLO dijo:

muy bonita aventura !!! yo tambien soy un asiduo a viajar en bicicleta, y es una forma genial de viajar a un ritmo pausado pero adelantando lo suficiente para ver todo,todo... si entras en mi pagina podras ver 2 de mis viajes en bici. saludos, y a seguir dando pedales

domingo, 7 de octubre de 2007, a las 10.34

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