
LOS PROPILEOS DE LA ACROPOLIS
ACROPOLIS DE ATENAS | 0 comentarios.
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ATENAS
Cuando llegas a Atenas tu primera impresión es que no es una ciudad muy colorida. A lo lejos, el blanco predomina por doquier, lo que te hace sospechar que habrá mucha falta de matices. Pero cuando ya caminas por sus calles, descubres con alegría que estabas equivocado. Las estrechas callecitas de la Plaka, el viejo barrio que rodea la colina de la Acrópolis, están llenas de colores.
Uno avanza por sus suaves pendientes y en cualquier esquina descubres, desde un nuevo ángulo, la extraordinaria roca donde se construyó “la ciudad en lo alto”, que a pesar de lo ruinosa, sigue provocando la sensación de que allá arriba hay un lugar sagrado.
Las callecitas están repletas de tiendecitas de souvenir (no podían faltar) donde te prometen encontrar reproducciones exactas de cerámicas y esculturas de todos los períodos y puedes hallar desde las más burdas baratijas de pasta hasta excelentes copias del más fino alabastro, todo depende de cuanto puedas pagar.......y aunque los cánones del kitch aseguran que atesorar estas falaces bellezas es de muy mal gusto, uno no puede evitar llevarse un recuerdo a casa.
En algunas callecitas, en vez de tiendas, pululan las tabernas y sus mesas invaden los exteriores, dejando un estrecho sendero libre por donde circular. Hay mucho ruido en estos sitios y los camareros se muestran siempre ansiosos porque ordenes cuanto antes: pero una vez que estas disfrutando tu comida, a nadie le importa apresurarte con la cuenta, es como si te olvidaran por completo.
Hay enredaderas trepando por las paredes y brotando de minúsculos pedacitos de tierra que queda entre las piedras de mármol de los pisos, son enérgicas y muy verdes. Hay plantas increíblemente saludables en macetones de barro, y gatos entre las mesas de las tabernas, en busca de una caricia mas que de una migaja, y muchachas y muchachos griegos con las mismas facciones que has visto en las estatuas; y cuando el sol empieza a caer, las ruinas de la roca se iluminan y adquieren tonos más rojizos y cuando ya es noche cerrada, la Acrópolis encendida sobre el marco negrísimo de la noche parece de verdad el sitio de los Dioses, un terreno que no deberías atreverte a profanar.
LA ACROPOLIS
Para llegar a la Acrópolis no hay forma de hacerlo que al modo de los antiguos griegos: a pie. Y como el viejo barrio de la Plaka ha crecido desordenadamente hasta las mismas faldas del promontorio, los primeros tramos del recorrido se hacen a través de callecitas escalonadas y entre casitas de piedra con higueras y buganvillas al frente.
Es muy fácil perderse, a causa de la falta de señales. Puedes encontrarte a algunos turistas aturdidos, mapa en mano y sin saber hacia donde caminar en el laberinto de senderos. Cuando finalmente encuentras la cuesta que se empina a la derecha de la colina, y empiezas a disfrutar de la vista de los techitos de tejas abajo, te sofocas enseguida pero no pierdes el entusiasmo. Y cuando llegas a la base desde donde se accede a la entrada de la Acrópolis, descubres que el lugar esta atestado de turistas.
Las opiniones mas recalcitrantes aseveran que la Acrópolis ha sido prostituida, pero....Quien no quisiera, al menos una vez en la vida, visitar el símbolo de la civilización occidental?.
Muy poco, que sea nuevo y particularmente original, se puede decir de la Acrópolis. Es uno de los sitios más hermosos que nos han dejado la civilización griega y esta emplazada en uno de los lugares mas privilegiadamente bellos de la Tierra.
Cuando accedes por las escalinatas y entre los restos de los Propíleos, te embriaga la fastuosidad que tuvo el lugar y que todavía se respira, a pesar del estado ruinoso y de los andamios que la restauración que comenzó en 1975 y aún continuá. A la derecha se alza el Partenón. La roca por donde tienes que caminar esta pulida y brillante. Son decenas de miles los pies que han hecho el recorrido antes de ti.
Entiendes la frustración de los griegos porque no fuera catalogado como una de las siete maravillas del mundo. Es uno los monumentos mejor realizados en la antigüedad y hablar de todos los atributos de su diseño por Actino, es hacer un tratado que nunca superaría al original perdido.
El Partenón es magnífico, a pesar de las guerras, las inclemencias del tiempo y los saqueos (como el de aquel lord inglés que se llevó a Bretaña sus mejores mármoles...). Luego descubres el Templo de Atenea Nike, desde cuya plataforma cuenta la leyenda se lanzó Egeo al vacío, cuando su hijo Teseo (de regreso de matar al Minotauro) hizo velas negras en vez de blancas. El Erección y las cariátides, dedicado a Atenea y Poseidón y en la ladera derecha de la roca, el Odeón de Herodes y el Teatro de Dionisio.
Pero luego de escudriñar todos los sitios regresas de nuevo arrobado al Partenón, para intentar llevarte en la retina a ese viejo entramado que hace mucho fue perfecto y pesar de lo poco que lo hemos respetado, sigue alzándose con una gentil elegancia sobre la roca desde donde se domina toda Atenas. |
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