Solamente tres diasy quedé atrapada por los aromas de esa ciudad. Cada rincon invitaba a asomarse a cada ventana, a quedarse hablando con esa gente tan cordial y abierta.
Llegar a La Habana, y encontrarme con esos edificios llenos de sogas con ropa, la gente debatiendo en la plaza, los bares atestados de cubanos despues de su trabajo, fue algo excepcional. A pesar de haber estado tan poco tiempo, no puedo olvidar los aromas que a uno se le cruzan, a la mañana, a la tarde, en todo momento!!Era abrir la ventana y sentir aroma a habano, a ron, a humedad, mezcla con historia. |
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