
Once upon a time in MEXICO (2ª parte)
México D.F. , centro y Costa Pacífico (Oaxaca y Bahías de Hu | 0 comentarios.
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DIA 4º - Martes 15 de Julio
Y por fin uno de los días más esperados, veríamos recompensados uno de nuestros deseos, y este no era otro sino el poder visitar “LAS PIRAMIDES Y CONJUNTO ARQUEOLOGICO DE TEOTIHUACAN”, Km. 46 de la carretera México- Pirámides (por la autopista a Pachuca). Tfo: (55) 59 56 00 52. Abierta todo el año de 7 a.m. hasta las 6 p.m.
Cuenta con 5 entradas, se recomienda entrar por la nº 1 y al pasar el vestíbulo; a mano izquierda, se encuentra la calzada de los muertos y justo enfrente está la Ciudadela.
Pues bien, hacia las 10 de la mañana nos vino a recoger en su carro, (coche), otra amiga colombiana junto a su hijo Juan y nos fuimos todos hacia Teotihuacán, tomando la famosa Av. Insurgentes, considerada como la avenida mas grande del mundo, (30,4 Km), casi como desde “mi pueblo” hasta Carboneras.
Teotihuacán fue la ciudad más importante de Mesoamérica durante el periodo clásico. Actualmente es la zona Arqueológica mas importante de todo el altiplano mexicano, no solo por su historia sino también por su tamaño, y ante todo es :
“EL SITIO SAGRADO DONDE SE CELEBRABA EL ENCUENTRO DE LOS DIOSES, EL CIELO, LA TIERRA Y LOS HOMBRES.”
Teotihuacán surgió hacia el año 300 d.c. y hacia el 500 d.c. la ciudad tenía unos 20 Km2 donde habitaban cerca de 200.000 personas. Luego hacia el año 600 d.c. comenzó un proceso de deterioro debido a la sobrexplotación de los recursos naturales, enfrentamientos sociales y diversas crisis políticas. Entre 600 y 750 d.c. hubo un terrible incendio, durante el cual la ciudad fue saqueada y parcialmente destruida.
Después de su caída, fue ocupada por los Toltecas y hacia el 1325 d.c por los Aztecas, que la utilizaron como lugar religioso.
Nosotros entramos por la puerta nº 2, y recuerdo que todo era mágico, hasta los turistas con sus cámaras, dentro de los cuales nos incluimos, y recuerdo también como si estuviera allí ahora mismo que todo estaba verde, muy verde, que no había mucha gente y que el Sol nos empezaba ya a dar su gran luz y calor, calor que luego cuando acabamos la visita, (siempre corta en estos casos), nos dejó en todos y cada uno de nuestros pedazos de piel no protegidas y confiadas, una señal que todos alguna vez habréis tenido y por consiguiente habréis experimentado su dolor característico.
Nada mas entrar en el recinto, un paseo de unos 150 metros nos iba acercando a la primera gran pirámide, la pirámide del Sol, con sus 65 metros de altura y sus 225 metros de lado y cuya fachada (la que primero vimos) la del Oeste, esta exactamente orientada hacia el punto del horizonte donde se pone el sol el 19 de mayo y el 25 de Julio, días en que, a mediodía, el cenit solar se encuentra justo sobre el vértice de la pirámide, uniendo de esta forma el centro de la Bóveda celeste y el centro del mundo.
Comenzamos a subir, al principio mas o menos juntos, pero a medida que o bien las fuerzas o bien las ganas o que se yo el que, nos fue disgregando, cada uno fue tirando como y cuando podía, parando para hacer una y mil fotos, (sobre todo en mi caso), y cuando por fin pudimos llegar a la cima, después de haber dejado atrás 242 escalones, sentimos una sensación difícil de explicar con palabras.
Agua para saciar la sed, descanso en algunas de las piedras (todas volcánicas) que hacían de la cima un incomodo lugar pero que se compensaba con creces con las vistas que se contemplaban, ya sea mirando hacia Norte, sur, este y oeste, hacia el cielo, hacia el resto del conjunto arquitectónico que aun debíamos descubrir o bien mirando a la hermosa María que leyendo la guía de México que compramos en Madrid, trataba de sacar el máximo provecho a cada segundo allí.
Sí, sí ..... ahora había que bajar, y así lo hicimos claro, y ahora si que cada uno por su cuenta y riesgo, pues no se aconseja ir muy atado a otro; para que os hagáis una idea, los escalones que subes o bajas todos los días para salir a la calle desde tu casa, miden mas o menos, 28 cm de huella (pisa) y unos 17 cm de tabica o contrahuella, pues bien estos medían unos 45 cm de huella y unos (y esto es lo peor) 30 cm de huella, con lo que os podéis imaginar el sobresfuerzo que aquello causaba, pero, de verdad que merece la pena.
Foto 10. Pirámide del Sol; desde la cima de la pirámide de la Luna.
A lo largo; la calzada de los muertos y delante, la plaza de la Luna
Bajamos, rifamos como pudimos a los vendedores de máscaras, pulseras, sombreros de paja, figuritas de pirámides y demás artilugios, pero con la idea de conocer sus productos una vez finalizada nuestra razón de la visita, salvo Juan que compró por 10 pesos una especie de instrumento musical por el que al soplar por uno de sus orificios conseguía un sonido al principio agradable, pero que con el paso de los minutos y debido sobre todo a la insistencia reiterada de dicho “soplador” infantil, se hizo mas que pesado. Proseguimos por la calzada de los muertos hacia la otra gran pirámide, la pirámide de la Luna, previa parada justo antes de empezar a subir esta otra gran pirámide, en la Plaza de la Luna, que está rodeada de templos construidos simétricamente.
La pirámide de la luna, tiene cerca de 150 metros de base y alcanza los 42 metros de altura y aunque tiene menos altura que la pirámide del sol, parece que su cúspide tiene la misma altura, pero es porque el terreno donde se asienta está mas alto que en el de la primera.
Foto 11. Pirámide de la Luna; desde la pirámide del Sol
Del resto de la zona arqueológica, esto es, Ciudadela y templo de Quetzalcóatl y Tlaloc, no os puedo contar mucho porque apenas nos quedaba tiempo y empezó a llover de una forma agresiva, posiblemente provocado en parte por el excesivo calor que hizo durante las horas previas a esta.
Foto 12. Otra panorámica de la pirámide del Sol
De vuelta a casa, a través de campos verdes, cultivos de maíz y según nos íbamos acercando a la ciudad, chabolas o casas de poca consistencia sobre las laderas de las montañas que rodean a la gran ciudad de México, íbamos ordenando todo lo visto y vivido en la jornada que comenzaba a terminarse, mientras que entre atasco y atasco atravesábamos la ciudad de norte a sur, pasando por grandes paseos y avenidas llenas de vida y polución, como el famoso Paseo de la Reforma, paseo lleno de grandes arboledas, modernos edificios, glorietas, fuentes y la famosa “zona rosa”, donde se concentran los hoteles, galerías, elegantes boutiques, alegres restaurantes y cafés al aire libre de la ciudad.
Pasamos por el monumento a Cuauhtémoc, obra de bronce y que muestra al último emperador azteca en actitud de lanzar una flecha al infinito, así como por la fuente de la Diana Cazadora, esbelta estatua de bronce, para girar a la izquierda hacia la Av/ de Vasconcelos y dejarla en el cruce con la Av/ Tacubaya para adentrarnos en la Av/ Insurgentes a la altura del “World Trade Center” y bajar dirección sur hasta Coyoacán.
Una vez ya en casa, preparamos la cena, incluyendo las quesadillas, frijoles (judías pintas), guacamole (preparado a base de queso y aguacate), frutas variadas y un “gazpacho andaluz” del que Eva tomó buena nota para poder así convidar a sus amigos/as de allí, en cualquier ocasión.
DIA 5º - Miércoles 16 de Julio
Al día siguiente tomamos el metro en la estación de Miguel Angel de Quevedo por la línea 3 (color verde) hasta la estación de Balderas para hacer un transbordo y tomar la línea nº1 (color rosa) hasta la estación de Chapultepec donde nos bajamos, para visitar, otro de los lugares más esperados de nuestras vacaciones: EL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA e HISTORIA DE MEXICO.
Situado dentro de la primera sección del Bosque de Chapultepec, Pº de la reforma y Gandhi, abierto todo el año, de martes a domingo de 9 a.m. a 7 p.m Tfo: (55) 55 53 63 86
Cuenta con 23 salas permanentes, cuyo recorrido alcanza los 5 Km. y os puedo asegurar que María hizo alguno más, pues es conocido su fervor por aprender y conocer, a veces hasta límites insospechados, todo aquello que huele a museo, ciencia, historia o cualquier otro tema de carácter culturo-científico, valor, por otro lado que admiro enormemente, y que yo no puedo igualar, aun así, me interesa y me interesó y por eso os recomiendo que no lo dejéis de visitar, aunque “sólo” podáis hacer 2,5 Km.
De las salas existentes, destaco las siguientes:
Introducción a la antropología, donde se explica la antropología, que es la ciencia que estudia a los seres humanos a través del tiempo y la historia de la humanidad con el fin de saber quienes somos y conocer con mayor exactitud nuestra historia y procedencia.
Poblamiento de América, sala donde se detalla la llegada de los primeros pobladores al Nuevo Mundo y su colonización.
Preclásico (Altiplano central), periodo que transcurre desde el 2300 a.C. hasta el año 100 d.C. y donde se consolidan social, político y culturalmente las primeras civilizaciones mesoamericanas.
Teotihuacán, sala donde se exponen piezas de gran belleza y valor, así como máscaras funerarias, las cuales se colocaban sobre el rostro de los difuntos para protegerlos en su viaje al inframundo.
Tolteca, cultura considerada por mucho tiempo la mas importante del Altiplano Central durante todo el periodo Postclásico.
Mexica, es una de las salas mas impresionantes del museo. Los méxicas ó aztecas, fundaron la ciudad de Tenochtitlán en 1325 d.C. Cuando llegaron los españoles hacia el año 1519 se produjo un enfrentamiento, cayendo los aztecas 2 años después.
Es sorprendente el famoso calendario Azteca ó piedra del sol, que se encuentra en el centro de la sala y pesa 24 toneladas y mide 3,6 metros de diámetro.
Oaxaca, aquí se exponen elementos de las culturas zapoteca ( 800 a.C. – 100 d.C. ) y mixteca ( 100 – 1521 d.C. ), desarrolladas en lo que hoy ocupa el territorio de Oaxaca.
Culturas del golfo de México, que fueron la Olmeca, la Totonaca y la Huasteca.
Maya, esta cultura evolucionó desde 600 d.C. hasta la llegada de los españoles. Los mayas crearon su propia escritura jeroglífica, así como adelantos y conocimientos en materias matemáticas y de astronomía.
Culturas de occidente, culturas desarrolladas durante los periodos Preclásico, clásico y Postclásico, es decir, desde el año 1800 a.C. hasta la conquista española. Aquí se exponen valiosas piezas cerámicas, ya que estos las producían en grandes cantidades.
Culturas del Norte,
Salas de etnografía, situada en la planta alta del museo, en esta sala se expone la diversidad de los mas de 10 millones de indígenas que hoy día habitan México.
Una vez acabada la visita, justo 5 minutos antes del cierre del museo, nos dirigimos hacia el paseo de la reforma, vía zoo de la ciudad y parte del Bosque de Chapultepec, bosque o parque histórico, con enormes árboles y donde los capitalinos se reúnen para pasear, jugar o simplemente disfrutar.
DIA 6º - Jueves 17 de Julio
A partir de hoy dejaremos tranquila a Eva, pero sólo por unos días, y nos marcharemos a Puebla para mas adelante dirigirnos hacia Oaxaca y su costa.
Pues bien, tomamos un autobús de la compañía ADO, en la Terminal de Tapo, en la estación de metro de San Lázaro, (líneas B (gris) y nº 1 ( rosa ) ) con destino a Puebla a unos 150 Km. de distancia desde Ciudad de México y con una duración aproximada de 2 horas de viaje, que con precios asequibles, unos 90 pesos por persona y en autobús de gran lujo, si de gran lujo con w.c., amplios asientos, 25 pasajeros por autobús y agua y un par de madalenas, nos hicieron el viaje mas llevadero de lo que en un principio nos habían avisado los que por estas tierras mexicanas ya habían estado, y es que, la verdad es que me sorprende la calidad de autobuses de aquí, pero eso sí, los gran lujo o lujo, porque el resto, y son la mayoría, son mas bien arcaicos, ruidosos y que unido a la conducción “cuasi” temeraria de los conductores, hace que tengas que estar alerta e intranquilo.
Al final llegamos a Puebla, mejor dicho a la estación de autobuses de Puebla, a las afueras de la ciudad, alrededor de las 12 del mediodía. Tomamos una de las infinitas camionetas que pasan por allí y que te acercan a uno y otro lugar de la ciudad o periferia, previa pregunta típica turista de:¿ Va al centro?, y típica respuesta mexicana : ¡¡ Pues siiii ¡!!
Después de curvas, frenazos, empujones y bocinazos, llegamos a lo que parecía el centro de la ciudad, pero he de nuestro asombro, que el conductor seguía hacia, al parecer las afueras, y sin pararnos como previamente habíamos acordado con él cuando al subir le dijimos que nos avisase cuando estuviéramos por el centro, así que María le preguntó al conductor que dónde estaba el centro, a lo que el temerario conductor respondió que ya lo habíamos dejado atrás.
La solución de este fue decirnos que nos bajásemos ahí mismo y que tomáramos otra camioneta que bajase hacia el centro, y así lo hicimos, no teníamos otro remedio, pero eso sí, antes de nosotros reclamárselo, ya nos había devuelto el importe completo del “viaje”, unos 7 pesos por barba.
Así que con las mismas, nos dirigimos en otra “ferrari-camioneta” hacia lo que parecía el centro y sí que lo era.
Nada mas bajar, preguntamos a un manito que por allí pasaba, que donde estaba la calle poniente, y este acostumbrado al desconocimiento de los turistas y no turistas, nos contestó que allí en Puebla las calles tienen 4 nombres, pero infinidad de números, esto es, que estaban orientadas de Norte a Sur y de Este a Oeste, partiendo siempre desde el centro de la ciudad, o sea desde el zócalo, con lo que si nosotros buscábamos la C/ 3 Poniente, 531, deberíamos llegar al zócalo y una vez allí ir dirección Oeste (poniente) y la tercera calle era la nuestra, luego buscar el número era pan comido.
Y así lo hicimos; buscábamos esa calle y numero porque teníamos pensado alojarnos en el Hotel “San Agustín”, de estilo colonial, buena presencia y que nos había recomendado Eva, que lo conocía por medio de unas amigas alemanas suyas que habían estado un año antes.
El citado Hotel estaba completo, pero no había problema, seguiríamos buscando, mochilas al hombro, hasta encontrar uno que se cumpliese mas o menos nuestras expectativas, que no son otras que limpieza, seguridad, nada de lujos (que luego se pagan), buen servicio, buena comunicación y sobre todo poco ruidoso, porque lo que de verdad se agradece en este tipo de viajes y aventuras es descansar para sobre todo poder disfrutar al día siguiente tanto o mas como el día anterior.
Y así fue como dimos a parar a la Posada “La Teresita”, en la misma C/ 3 poniente, mas cerca del centro que el anterior, y que nos costó 210 pesos por habitación, sin desayuno incluido.
Dejamos casi todo, la cámara y la botella de agua no, y nos fuimos hacia el centro, con la guía en la mano y con las ganas intactas, pues íbamos a visitar una de las ciudades mas hispanas de México y su centro histórico, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1987.
Foto 13. Por una calle de Puebla
Lo primero que vimos, aparte de gente y coches en las calles, fue la Plaza principal, rodeada de frondosos árboles y junto a la Catedral.
La Catedral de Puebla, abierta todo el año de 8 a.m a 12h 30´p.m. y de 4 h 30´ p.m. a 7 p.m., es de estilo herreriano y posee 2 esbeltas torres de 70 metros de altura. En el interior destaca el Altar de los Reyes.
Luego de hacer algunas fotos del exterior de la catedral, nos acercamos hacia el Templo de Santo Domingo y sus alrededores.
Este Templo, abierto todo el año desde las 8 a.m. hasta las 9 p.m., tiene fachada sobria, e interiormente un retablo en el altar mayor adornado solo por esculturas y los retablos del crucero y el púlpito realizados en azulejos blancos y negros. Hacia el lado izquierdo del crucero, nos encontramos con la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, de estilo barroco.
La Capilla del Rosario, concluida en 1690, fue llamada “la 8ª maravilla del mundo”, debido al trabajo de yesería dorada que semeja una enramada en la que confluyen formas vegetales, niños, santos y ángeles.
Poco antes de atardecer, nos dimos una vuelta por los numerosos puestos de ventas de todo tipo de objetos que existen por el centro de la ciudad.
Después de un ajetreado y enriquecedor día, propusimos dar gusto al estómago, cenando junto a la posada donde nos alojábamos, llamada “Santa Clara”, un sitio tranquilo y agradable donde pudimos disfrutar del famoso mole poblano y los chiles en nogada.
DIA 7º - Viernes 18 de Julio
Nos levantamos relativamente pronto, a eso de las 9 de la mañana y nos pusimos camino de OAXACA, capital que da nombre a su propia región y que se encuentra situada en la Costa Pacífico de México.
Tomamos un bus, y nos adentramos en un paisaje que es difícil de describir, -que yo antes nunca había visto-
Tan sólo deciros que al estar todo el campo totalmente verde, ya que era la época de lluvias (transcurre desde Mayo hasta Agosto), la impresión fué suprema, y tal es así que mientras lo observaba, escribí en la cara trasera de una de las hojas que componían “mi guía de alojamientos”, fotocopiada y preparada en Madrid, lo siguiente:
“ siendo espectacular el paisaje entre las ciudades de PUEBLA y OAXACA, con su flora diversa, cactus diversos, pero por encima y sobresaliendo por su majestuosidad y grandeza, el tramo comprendido entre las localidades de TEHUACAN del Valle y OAXACA (primer tramo ascendiendo por la Sierra Madre)”
Después de unas 4 horas de viaje, llegamos a OAXACA, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987.
Lo primero que hicimos, como casi siempre, fue buscar alojamiento. La cosa no era nada fácil, pues se acercaba “LA GUELAGUETZA” (Lunes del Cerro).
Al final y después de subir, bajar, volver a subir...... decidimos alojarnos en uno de los pocos lugares que nos aseguraba hospedaje por al menos 3 días, éste lugar fue “Hotel Central” en la calle 20 de Noviembre, y que por 210 pesos la noche nos permitía la opción de visitar y compartir (sobre todo por las noches) una sección del Zoo, sí sí, el Zoo, bueno la zona de insectos y demás antrópodos, o lo que es lo mismo, cucarachas, ya fueran comunes, vivíparas, aladas, así como diversos tipos de zorápteros, pero os puedo asegurar que no pasa nada, dejáis la luz del baño encendida y no salen en toda la noche, además no penséis que fue algo exagerado, tan sólo vimos algunas, pero claro con una sola que vieras ya era suficiente.
Comimos algo y recorrimos Oaxaca.
En muchos lugares existen excursiones organizadas hacia las zonas arqueológicas de Mitlá y Monte Albán, a la zona de Hierve el agua, los poblados de Teotitlán del valle y San Bartolo Coyotepec, y a Santa María el Tule, o la ruta de la sierra Benito Juárez, donde atraviesas bosques y poblaciones prácticamente alejadas de lo que nosotros conocemos como civilización.
Reservamos en una agencia situada en la C/ Morelos # 800-2 y escogimos, para el primer día, la ruta que va hacia el Este, “el Tule-Teotitlán del valle-Mitla-Hierve el agua”, todo por 250 pesos por persona (no está nada mal, para ellos), con salida aproximada (allí ya se sabe), a las 10 de la mañana y vuelta alrededor de las 6 de la tarde.
Una vez hecha la reserva, paseamos por aquella encantadora y colorida ciudad de calles empedradas y bullicio turístico.
El zócalo con su fantástico marco de árboles frondosos que encierra a esta bella plaza, que por las noches nos acoge con los múltiples sonidos de los múltiples músicos que allí se concentran, mientras te tomas tu cerveza “negra modelo”, “sol” o “corona” (aquí conocida como coronita) y que como anécdota contaros que fue creada por dos españoles, de León, que fueron a las Américas y por lo que se puede comprobar no les fue mal, es más, tan bien les ha ido o va, que en E.E.U.U se vende y muy bien porque es algo más cara que la media del resto de cervezas y según comentaban en un programa de radio donde les escuche, probaron a bajarlas de precio y las ventas disminuyeron enormemente, con lo que volvieron a dejarlas en su “caro” precio y la cosa volvió a su cauce.
También coincidimos con la antes citada, fiesta del lunes del Cerro o mas conocida como “la Guelaguetza”, fiesta propiamente indígena, donde se reúnen los habitantes de las siete regiones que componen Oaxaca, ataviados con las vestimentas típicas, donde venden sus artesanales productos, te enseñan sus tradiciones y danzas populares, todo ello hasta culminar con la “procesión” de todos ellos por las calles y plazas de la ciudad, el lunes del Cerro, tercer lunes del mes de Julio, (en esta ocasión, que casualidad, 21 de Julio).
Después de recorrer esas calles llenas de vida y mandar algún “emilio” a familiares y amigos desde uno de los múltiples “café-internet” que por allí purulan, nos fuimos a dormir.
DIA 8º - Sábado 19 de Julio
Buen despertar, ducha, algo de comida y a la agencia para iniciar la esperada excursión.
Te llevan en una especie de furgonetas-monovolúmenes (allí llamadas suburbans), bastante confortables, donde caben unas 10 personas;
por cierto, nosotros fuimos con dos chicas israelitas, una pareja de franceses, algún que otro USA y el resto turistas mexicanos.
La primera parada que hicimos fue en la población de Santa María Tule, a 11 Km. de Oaxaca. Allí se encuentra el famoso Árbol del Tule, de 2.000 años de vida e historia, que pesa 636 Toneladas (eso dicen) y que mide 42 metros de altura, pero lo que le hace estar en el libro GUINNESS de los récords es que su tronco alcanza casi los 15 metros de diámetro.
Después de hacernos la típica foto, volvimos a la suburbans con dirección al pueblo de Teotitlán del valle, que significa “Tierra de los Dioses”, situado a 28 Km. de Oaxaca y que es uno de los lugares donde se trabajan los tradicionales tapetes de lana. Por todas partes se puede ver a los artesanos trabajar en sus telares y reproducir diseños de famosos pintores, dibujos prehispánicos o crear bellos diseños originales. Algunos conservan la tradición del tinte natural, como el que nosotros visitamos, donde te explican, en castellano, zapoteca e inglés, la forma de trabajar la lana, como se desgrana, de donde sacan los tintes, como y cuando lo aplican, etc.... en fin la visita es bastante recomendable.
Una vez realizada la visita y ya casi todos reunidos junto a la suburbans para proseguir el viaje, el conductor-guía nos comunica que por problemas ajenos a la compañía, le habían informado por radio que no podríamos visitar “Hierve el agua” porque los indígenas del poblado cercano, habían colocado piedras y troncos de madera cortando de esa manera el camino que conducía hasta allí, con el fin de no dejar pasar a ninguna clase de turista, porque según nos indicó el conductor, estos reclamaban de las autoridades 10 pesos por cada persona que entrase, si bien hasta esa fecha, cada turista pagaba 10 pesos y estos iban a parar a la administración central.
A nosotros, que nos vimos directamente afectados, no nos agradó nada la noticia y aunque en el fondo de la cuestión apoyamos a los indígenas, realmente nos “jodió” bastante el no poder ir a “hierve el agua”, pero esperamos que a día de hoy, todo se haya solucionado, que los indígenas perciban lo justo y que los miles de turistas que quieren contemplar aquella maravilla, lo puedan hacer.
Al final, el conductor-guía nos propuso cambiar la ruta y llevarnos hasta Yagul, una zona arqueológica que quedaba entre Mitlá y donde nos encontrábamos y que visitaríamos al volver de Mitlá, pero María y yo nos negamos en rotundo, pues habíamos pactado una excursión que no se iba a realizar, que uno de los lugares más interesantes era precisamente “hierve el agua”, que el coste del boleto era lo suficientemente razonable como acercarnos hasta por ejemplo, Monte Albán, pero que el conductor no estaba dispuesto a realizar, puesto que quedaba bastante mas lejos de la ruta y viendo que nosotros éramos los únicos que protestábamos y exigíamos lo justo, se vio con la suficiente fuerza de aplicar “su ley” del más fuerte y así que lo hizo.
Después de este disgusto y una vez subido en la suburbans dirección Mitlá, se comunican por radio con el “desdichado” conductor, y le informan que han quitado las barricadas y que se puede pasar hacia “hierve el agua”, con lo que nuestras mejillas comienzan a cambiar de posición y nuestras miradas antes agresivas se tornan alegres.
Una vez en Mitla, situado a 47 Km. de Oaxaca, nos acercamos, previo pago de 30 pesos por persona, a la última ciudad zapoteca, y denominada la “ciudad de los muertos”.
Mitlá destaca sobre todo por sus grecas pintadas y decoradas, hechas con pequeños pedazos de piedra perfectamente cortados y pulidos, ensamblados entre sí, sin ningún tipo de mezcla.
Foto 14. Mitlá. Detalle de grecas y pinturas
De camino hacia “hierve el agua” y justo en la población de San Lorenzo Albarradas, nos encontramos con que las famosas piedras del camino, siguen allí, con lo que no podremos ir a “hierve el agua”; la suburbans da media vuelta y nos dirigimos hacia Yagul, no sin antes pedir explicaciones al conductor y decirnos éste, que ese no es su problema; al final María y yo decidimos bajarnos, coger un autobús que nos acercaría a Oaxaca y reclamar nuestro importe.
Y así lo hicimos, nos devolvieron 100 pesos por persona, y comenzamos a visitar el resto de la ciudad.
Vimos la Catedral, con su Altar del perdón y su famoso órgano de siete cuerpos, el Altar del Espíritu Santo que muestran a San Pedro y San Pablo, también nos adentramos en el mercado Benito Juárez y 20 de Noviembre, donde se puede encontrar de casi todo y donde además puedes comprobar la carne de ternera cortada en filetes que descansa sobre una de las encimeras del puesto, junto a miles de insectos que por allí revolotean y que no importa que el carnicero corte el cuello a un pollo y que con ese mismo cuchillo y pocos segundos después, separe uno de esos filetes para envolverlo en un trozo de papel de quien sabe donde y que con ese mismo cuchillo parta una ristra de longanizas que cuelgan de una barra oxidada donde lo que menos brilla es la barra, y se lo entregue a un/a comprador/ra, o ..... por eso mejor no mirar y acercarse a otro puesto, por ejemplo de chiles o de frutas, frutas de todos los tamaños y colores que hacen que este tipo de mercados tengan un colorido altamente gratificante y que te hace olvidar por un momento lo vivido minutos antes.
Subiendo por la C/ Macedonio Alcalá y en el margen derecho, nos encontramos con el Templo de Santo Domingo.
Este edificio virreinal se debe a los frailes dominicos. Su construcción tardó 33 años y en el interior se puede contemplar la Capilla del Rosario y la bóveda del Sotocoro, de 11 metros de largo.
Foto 15. Templo de Santo Domingo
Foto 16. Niños junto a la entrada al Templo
Luego, al zócalo, a cenar, a vivir algo la noche y a descansar.
No creáis que se me ha olvidado, no.... “hierve el agua” del que tanto he hablado en estos últimos párrafos, es una llamativa formación fosilizada de antiguos sistemas de riego prehispánicos, compuesto por canales, terrazas y cascadas que al contener aguas salinas han contribuido a fosilizar este sistema, dando lugar a impresionantes formaciones que asemejan agua congelada, teñida de puro blanco por la acción de la sal.
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