
Rumbo a la zona arqueologica
MALINALCO | 0 comentarios.
|
Viernes por la mañana. Mi día de descanso y decido salir con mi pareja a dar la vuelta a un pequeño pueblo al sureste de Toluca, capital del Estado de México, lugar en donde vivo.
Malinalco es uno de mis lugares preferidos cuando quiero alejarme un poco del bullicio de la ciudad y el ajetreo de la vida cotidiana, o simplemente disfrutar de un buen día de sol. En el Estado de México, pueblos por visitar hay muchos, pero Malinalco tiene un encanto especial que atrae a más de uno. Los fines de semana el pequeño pueblo ve llenas sus calles empedradas por decenas de visitantes. Unos cuantos que lo han elegido como su lugar para instalarse durante los fines de semana en sus casas de campo , y otros tantos , como yo, que vamos sólo de entrada por salida. Las calles casi desiertas entre semana, solo reviven desde el sábado por la tarde, para volver a morir el domingo al atardecer. Pero ¿Quién dijo que necesito multitudes, si es de lo que trato de huir?
Llegamos después de casi tres horas de camino, pareciera una eternidad, cuando uno está acostumbrado a llegar en una hora de carretera como máximo. Cuál sería nuestra sorpresa que al llegar a la central de autobuses de Toluca y esperar el autobús que va a CHALMA por MALINALCO, nos enteramos que sólo opera los sábados y domingos. Esta noticia no sería obstáculo para ésta pequeña escapada que habíamos planeado ya dos semanas atrás. Pues bien, en un suspiro dejé escapar el estrés y me preparé para la travesía que nos esperaba. NUNCA se les ocurra tomar un autobús CHALMA por Santiago, Capuluhac, y un rosario interminable de lugares, por muchas que sean sus ganas de llegar a Malinalco… el recorrido será de casi 3 HORAS … A menos que les guste pasar por pequeños poblados, que debo reconocer, carecen de encanto. En fin… en el autobús ya estábamos y no había marcha atrás.
Olvidaba mencionar que en mi afán de encontrar un autobús directo a Malinalco, salimos hacia otro anden y cuando regresamos desilusionados de no encontrarle, el autobús 303 de la una línea de autobuses suburbanos que ahora no recuerdo, estaba arrancando justo cuando estábamos bajando hacia el anden... corrimos para alcanzarle, pero fue inútil, era demasiado tarde…
Le dije… “ corre… tenemos que alcanzarlo a la salida! ¡Correeeeee! “. Justo cuando estábamos a punto de alcanzarlo, un vigilante nos detiene alegando que la salida está prohibida por esa parte de la Terminal. Después de unos segundos y al ver nuestra ansiedad de abordar el autobús y con los boletos pagados en mano… nos dijo “Está bien corran, todavía lo alcanzan “
Después de más de dos horas de topes, baches y curvas… ¡Por fiiiiinnn! Nuestro destino final CHALMA, aunque no cantábamos victoria aún, ya que todavía tendríamos que tomar un taxi o un colectivo que nos llevara a MALINALCO, aunque llegar a Chalma es casi estar en Malinalco, entre ambos poblados solo hay un pequeño recorrido de 10 minutos. Pero bien valió la pena la travesía - aunque no lo volvería a repetir – cuando al llegar a Malinalco su cálido clima nos recibió. Una buena recompensa para dejar de lado la experiencia del viaje, es probar el un extasiante helado de la nevaría Malinalli, con sus exóticos sabores, justo enfrente del pequeño jardín principal.
Todo queda atrás cuando al subir a través de varios cientos de escalones para llegar a la zona arqueológica de antecedentes matlazincas, el paisaje nos regala maravillosas vistas.Es un deleite, ascender por esas escaleras flanqueadas por diversas especies de árboles y abundante vegetación que entre sus ramas y follaje dejan pasar la luz del brillante sol creando un collage de luces y sombras, como la piel de un leopardo o un jaguar, tan venerado en las antiguas culturas mesoamericanas, y al cual se rinde culto también en Malinalco. ( para mayor información: http://sepiensa.org.mx/contenidos/2005/mexico_riqueza/malinalco/malinalcoa.html)
Pareciera que el tiempo se ha detenido de no ser por la música a todo volumen en los autos de algunos visitantes de fin de semana que corrompen el casi total silencio, llegando hasta el atrio y patio del monasterio, incluso alcanzando la cima del cerro en donde se encuentra la pequeña pero interesante zona arqueológica. Caminar por sus calles empedradas es viajar en el tiempo, descubrir rincones y ver viejas casas de adobe, algunas pintadas de mil colores, otras más con la sobriedad del blanco, sólo enmarcadas las puertas por un poco de cantera, casi deshechas por la polilla, y el sol reflejado en cada una de las piedras que forman las pequeñas calles como espejos deslumbrantes.
Después de visitar la zona arqueológica, única en América por sus características monolíticas, me gusta perderme entre los corredores del Convento Agustino del Divino Salvador, ornamentado con frescos magníficamente conservados, en colores gris muy claro y color negro, catalogados éstos, como unos de los mejores conservados en toda la zona centro de México. ( para mayor información: http://sepiensa.org.mx/contenidos/2005/mexico_riqueza/malinalco2/malinalcob2.html )
Lugareños sentados en las ventanas viendo pasar el tiempo… y esperando lo que no se espera. En el jardín principal niños jugando, otros trepados en los árboles, mientras sus madres conversan las “nuevas” del pueblo. Algunos turistas curiosos observan, otros buscan la sombra para refrescarse un poco.
Las mesas en los pequeños pero acogedores restaurantes ocupadas por uno que otro “gringo”, que se deleita con los sabores locales, quizá raros, quizá picantes… pero atractivos.
Ya un poco cansados y a punto de regresar a Toluca, no pudimos dejar pasar la oportunidad probar un delicioso pan dulce, de esos que aun saben a pueblo, a humo de la leña; y por supuesto pedimos un helado más, está ocasión de un sabor diferente, para cerrar con broche de oro.
Ah por cierto!!! No olviden ir a pescar una trucha y pedir que se las preparen al gusto… el único inconveniente que le encuentro es que es un pescado de muchas espinas, en fin… habrá personas que sepan mejor que yo , comer pescado, ¡ jaja!
Después de tal agasajo para el paladar, el regreso fue mucho más sencillo, ya que, recordé que hay colectivos, muy cómodos y baratos – sólo 10 pesos por persona - , que nos llevarían de MALINALCO a TENANCINGO y después, en un autobús directo de TENANCINGO a TOLUCA.
Un recorrido mucho más rápido ( hora y media ) y placentero que el tormentoso recorrido que hicimos para llegar al inicio de la aventura. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|