El hotel estaba situado al lado de la PL. Marqués de Pombal, sitio céntrico, lugar idóneo para maniobrar y planificar el día a día, por cierto, un hotel recomendable en cuanto a ubicación, amabilidad de empleados y precio, en cuanto al edificio es obvio nada más entrar que necesita una remodelación y mantenimiento mas exhausto, pero ya digo, le compensa todo lo demás y más cuando el hotel es solo para descansar. Si prefieres invertir tu dinero en otra cosa, es un buen hotel.
Antes de salir de Valencia, había leído varios diarios de Lisboa, en especial los de Buvar, Mª Eugenia,( geniales) tenía una idea bastante precisa de lo que iba a encontrar en cuanto a lugares y monumentos, visité varias paginas Web sobre Lisboa y vi las imágenes de todo aquello que había leído en los diarios, y por eso decidí “buscar otra “Lisboa”.
Nada más llegar anduve la av.Liberdade en dirección a la Baixa, y cruce la PL. Restauradores, Rossio, hasta llegar a la del comercio y ver el río Tejo. Me salió al encuentro sin necesidad de buscar. Una primera toma de contacto entre Lisboa y yo.
No voy ha hablaros de todos esos magníficos lugares que fácilmente los podéis ver en Internet. Voy a centrarme en mi búsqueda de rincones.
El barrio de ALFAMA, ese si que es un buen lugar para perderte, buscar y encontrar, encontré un lugar que se llama “Amigo Antonio” no llama la atención la fachada, solo un cartel de “Hay vino verde”, no es bonito, no es rustico, no es turístico, pero entré.
Tiene la barra en forma de U con lo que inevitablemente te sientes donde te sientes en esa barra, miras de frente a los demás clientes, esa ubicación sumado a la amabilidad y simpatía del amigo Antonio (acostumbrado a que se le llame Pablo por su extraordinario parecido a Pablo Milanés) hace que no tardes en entablar conversación con toda la barra, creo que en 15 min. aproximadamente no había conversaciones privadas, era una única conversación entre todos, el vino verde nos acompañó.
Continuando en la Alfama, restaurantes típicos con fados, hay en todas las calles, busque y busque hasta que encontré a Pepe, un hombre que hacía su labor de atraer clientes a su restaurante, y bien que lo hizo, allí escuché los fados.
Cantó fados, la cantante del restaurante, el dueño del local que entre servicio de mesa y mesa se quitaba el delantal y cantaba, en su momento fue un gran cantante de Fados, me enseño su CD, Manuel, un hombre, como casi todos los que encontré muy agradable, y para sorpresa de todos, Pepe también cantó.
Pero sobre todo, una señora amiga de los propietarios del local, nos sorprendió con una voz increíble y nos cantó varios fados, y ella, Mª del Carmen, fue la reina de la noche. Genial. Y por último aquí en la Alfama, encontré un GRELHADOR exquisito. Lo dirigen GRACIANO y HELENA, son encantadores, nos sirvieron una comida copiosa, buena tanto en carne como en pescado, ya sabéis que el pescado de Lisboa es buenísimo, hablamos largo y tendido, divertidos, amenos……….
Un sitio para no olvidar. Hubo muchos mas sitios visitados en la Alfama, pero me quedo con esos tres. Bueno, debo añadir, que encontré un sitio que no tiene nada que ver con la Lisboa rustica y típica, es un local alternativo “ Pois, Café “ es increíble su decoración, las paredes tienen una estantería hecha de obra repleta de libros para uso de los clientes, están mezclados los estilos decorativos, no vas a comer bacalao, ni sardinas….. Pero es otra opción.
Lo dirigen varias chicas. Precioso. ¿Y que puedo contaros de Belem? Después de visitar la torre, comer los magníficos pastelitos de nata, había que buscar un sitio para comer, todo repleto de turistas, había que buscar algo….distinto.
Y aquí está, la enoteca de Belem, tranquilo, envuelto en botellas de vino, con muy buen jamón, quesos de todo tipo, embutidos, un lugar con estilo y como siempre muy, muy amables. Solo salí de Lisboa para visitar SINTRA, mirad cualquier pagina Web que hable de Sintra y veréis porque decidí ir allí, estupendo lugar, repleto de turistas también, claro, en especial de españoles e italianos.
Y allí también encontré una enoteca, donde Alex, el joven que nos atendió, a parte de ser muy guapo, nos mostró sus conocimientos del vino, y nos hizo probar varios y paladear su sabor.
Es muy pequeño el lugar, pero es un descanso para el viajero gratificante. No me he olvidado del Bairro Alto, recorrí sus callejuelas, sus locales de copas, sus ofertas de mojitos y caipirinhas, mucha salsa y sabor cubano, donde todos tienen cabida, en especial los jóvenes y los alternativos, las calles por la noche es un hervidero de gente, durante el día tiene otro color, pero en cualquier caso, lo visites de noche o de dia, las agujetas aparecen. Vale la pena. Me quedo corta en mi relato.
Lisboa, es para ver, estar, sentir….. estoy segura que los que habéis estado me entendéis.
Conxa |
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