CICLOTURISMO PERU: Valle de Chincha, Huancor.
Hola cicloturistas:
El recorrido por el valle de Chincha, lo habíamos postergado ya dos veces, finalmente el 2 y 3 de junio pasados lo hicimos. La pedaleada tuvo varios detalles inesperados que bien valieron la pena vivirlos, el destino final, los petroglifos de Huancor fueron el premio al esfuerzo invertido.
El viaje en bus Soyuz hasta Chincha demora 3 horas. El caótico e increíble movimiento de la avenida principal de esta ciudad nos sorprendió y puso en guardia para evitar sorpresas desagradables. Informados por la gente del lugar sobre la ruta hacia Larán, pasamos por la plaza de Armas de Chincha y tomamos la avenida que va hacia el este y luego otra hacia el sur, la vía a Larán es una pista de dos vías en buen estado que cruza la zona desértica que rodea Chincha, nos recibió un aviso de bienvenida en Alto Larán,
ex -cooperativa y ahora pueblo poco desarrollado y sumido en el letargo en el que cayeron todos los demás que como éste se establecieron gracias a la reforma agraria velasquista, las tierras de la ex hacienda Larán ahora producen mucho menos que antes y están casi abandonadas.
Pasamos por la casa hacienda casi en ruinas, mudo testigo de un pasado mejor, la iglesia sin techo aún conserva detalles de su señorial estilo clásico.
Seguimos por la pista que conduce a Portachuelo y a partir de aquí cambiaron las cosas.
La información que habíamos recopilado para hacer esta ruta la obtuvimos de internet y de operadores de turismo de aventura que la ofrecen como uno de sus destinos y el mapa de la Carta Nacional: Chincha Hoja 27- k.
Sin embargo, la verdad y la realidad son otras. Según la información con que contábamos la ruta era: Chincha, Alto Larán, Larán, Portachuelo, Calera, Conta y seguir por el camino que va por la ribera del río hasta San Juan, Ayoque y finalmente Huancor.
En Portachuelo hallamos una tranquera y una persona que nos impidió seguir el paso, la razón es que esa zona ahora es propiedad privada y además nos informó que el camino por la ribera del río que figura en la Carta Nacional ya no existe, hace 30 años que el río lo arrasó.
El pata de la tranquera nos dijo que el camino hacia el valle es por Culebrilla, este camino también figura en el mapa, atravesando la inmensa pampa desértica al este de Chincha, tuvimos que regresar y tratamos de cortar camino a través de la pampa, fue medio complicado pues en la pampa hay varios caminos que se cruzan unos y otros no tienen salida y otros que se desvían o que están cortados por zanjas hechas con maquinaria pesada, realmente es un verdadero enredo.
Nos sorprendió encontrarnos con un ciclista bien equipado atravesando esos caminos a toda velocidad, Dennis Ccoillo se llama, estaba entrenando para una próxima competencia local. Dennis muy amablemente nos guió hasta la entrada del camino a Culebrilla el cual sigue una quebrada que lentamente va ganando altura, el tramo final de la subida del km 16 a la cumbre en el 18 es muy empinada, de allí la bajada que sigue de 4 km es también bien empinada.
El camino escasamente transitado es afirmado, ancho y en muy buen estado, llama la atención la excelente señalización del camino, con marcas de kilometraje cada kilómetro y señales en cada curva, puentes, etc.
Se hizo de noche cuando llegamos a la cumbre, la bajada fuerte a oscuras la hicimos solo con la luz de las linternas frontales.
Llegamos a Culebrilla en el km. 22, habíamos sido informados también que en este lugar hay un restaurante que sirve excelente comida en base a camarones, así que durante el camino ya veníamos planeando lo que pediríamos, estábamos sin almorzar, solo habíamos comido tres plátanos antes de partir y bebido Gatorade.
La realidad que encontramos fue otra, el restaurante existe, es verdad, el detalle es que está bien cerrado y no hay atención, atienden solamente en algunas fechas, además de que esta es época de veda de camarones en este valle, así que, “nada” era la especialidad de la casa ese día.
Solo había un guardián, que nos permitió pasar la noche en ayunas en un cuarto en el cómodo piso de cemento, afortunadamente el baño funcionaba y tenía agua!.
Así las cosas hasta aquí, un tanto inconvenientes pero no tan extremas, nadie muere por un día de ayuno forzado y una noche en cama piso, llegó la mañana y según el guardián del restaurant hallaríamos comida y abastecimientos en la única tienda de la comarca a unos 5 km. en Ayoque. Partimos y al rato, a las 7:30 a.m. llegamos a la tienda, en la que hallamos simplemente nada, la tienda vacía, totalmente desabastecida.
Le rogamos a la dueña, que no mostraba muchos deseos de ayudarnos, que nos prepare algo de comer, en realidad no había ninguna opción, excepto el único paquete de tallarines que tenía y una salsa que preparó con algunos tomates y cebollas. Con el hambre que teníamos cualquier cosa era buena para comer.
Preguntamos qué había comido ella en el desayuno, nos dijo que nada aún pues sus abastecimientos se habían agotado y estaba esperando la camioneta de la comerciante que recorre el valle todos los domingos vendiendo abarrotes y otros productos.
Asimismo necesitábamos pilas para la nueva cámara fotográfica digital que tenemos, la cual resultó ser una gran devoradora de pilas, con 20 fotos agota la carga!, en 1 día ya había agotado 2 juegos de pilas. Así que solo había que esperar media hora hasta que pase la comerciante con abastecimientos.
Pasó el tiempo, media hora, una hora, dos horas y nada no aparecía la camioneta de la comerciante. Llegó un camión con unos chicos de un grupo de danzas a hacer unos ensayos quienes nos dijeron haber visto la camioneta en el camino, supusimos entonces que no tardaría en llegar. Ya eran las 12:00 y nada, habíamos pasado toda la mañana esperando!, así que salí en busca de la camioneta donde supuestamente la habían visto los chicos, a unos 2 km.
La encontré estacionada a un lado del camino, el chofer dormía en el asiento, despertó y me dijo que se había malogrado el motor y que la dueña había ido a Chincha a traer un mecánico. Compré lo que necesitaba y regresé al toque para partir, ya habíamos perdido demasiado tiempo.
Según nos dijeron Huancor estaba muy cerca, detrás del cerro que teníamos al frente, verificamos en el mapa y subimos por la primera quebrada que hallamos, aquí no hay camino definido, sólo algunas huellas que van en diferentes direcciones. Exploramos toda la quebrada de arriba abajo, cosa que nos tomo como 2 horas sin poder hallar los petroglifos. Regresamos al camino principal y preguntamos a unos lugareños, quienes nos indicaron que los petroglifos se hallan a unos 2 km más arriba sobre el lado derecho de la entrada de una quebrada que tiene una especie de pampa blanca y ondulada al comienzo.
Llegamos y después de una breve búsqueda hallamos sorprendidos lo que buscábamos: los petroglifos de Huancor. Una gran cantidad de ellos sobre cientos de rocas de diversos tamaños dispersas en la base de la ladera derecha de la quebarada. Los diseños y figuras son diversos, algunos bien nítidos y otros un tanto borrosos. Tomé todas las fotos que pude hasta agotar el último par de pilas.
Ya eran las 4:30 p.m., hora de regresar, habíamos pensado regresar en el camión que trajo a los chicos de las danzas, pues la fuerte subida de retorno no nos parecía muy atractiva además de la hora, lo más seguro era que la noche nos cogería en plena subida. Volvimos a Ayoque, el camión ya se había ido. Preguntamos si habían otros carros que vayan a Chincha, la respuesta no fue muy alentadora, probablemente no, a esa hora los carros que hacen esa ruta ya habrían pasado. Nos sugirieron avanzar hasta San Juan por donde era probable que pase algún carro de bajada de esa quebrada. Así fue, apenas llegamos pasó un camión volquete, al que pedimos llevarnos, el chofer accedió y nos subimos a la tolva que iba llena de piedras y una especie de hormigón o tierra gruesa color verde amarillenta.
En viaje fue tranquilo, el camión hizo la subida despacio con su carga con el motor a toda potencia.
Llegamos a Chincha sin novedad y fue interesante enterarnos por el chofer que habíamos venido sentados en oro. Esa tierra y piedras verde amarillentas contienen oro, plata, zinc y cobre nos dijo. Son doce toneladas de mineral de las que salen unos 800 gramos de oro!
Este viaje fue algo extraño por decir lo menos.
Los invitamos a visitar el sitio arqueológico de Huancor, sus petroglifos es algo impresionante que vale la pena visitar.
Saludos cordiales,
Aníbal & María Elena
Fotos del viaje: http://es.pg.photos.yahoo.com/ph/anibpm/my_photos
Reporte en la web: www.geocities.com/anibpm/chincha
www.geocities.com/cicloturismo_peru
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