Queridos amigos: Estamos recién aterrizados de nuestro viaje a Roma.
Han sido 7 días muy intensos, en los que salvo una escapada a Nápoles para conocer Pompeya, los demás días los hemos dedicado a patear Roma a fondo. Ahí va nuestro diario.
Día 1: Como llegamos sobre las 6 de la tarde al hotel, nos fuimos paseando por el Quirinale hasta la Fontana di Trevi, y de ahí a plaza España. Nos habían recomendado un restaurante cerca de la Plaza del Pópolo para cenar. Se llama "Il brillo" y es perfecto. Ambiente agradable, gente muy amable, muy coqueto y lo mejor, la comida buenísima. Y tras brindar por nuestra estancia en roma, nos fuimos a dormir, que nos esperaban días muy duros.
Día 2: Nos hemos alojado en el hotel "Des Artistes". Está muy cerca de Términi, junto a la boca de metro de Castro Pretorio, y a pesar de ser un hotel de 3 estrellas, ha superado nuestras espectativas: limpio, amplio, bien decorado, y con una terraza en la última planta del hotel, llena de naranjos y plantas, donde se puede desayunar o subir tu propia cena, muy agradable.
Nos ha gustado muchísimo. Bien, pues el segundo día, fuimos a ver la zona del Quirinale, el palacio, S. Andrea, S. Carlo a quatre fontani y luego nos fuimos a vía Venetto, para ver la curiosa cripta capuchina, que está totalmente adornada con los huesos de los monjes, y que aunque es un poco macabra, desde luego lo que es, es original.
Después de comer nos fuimos a ver Santa María degli angelli, para ver la obra de Santa Teresa en éxtasis, preciosa, y de ahí nos fuimos a plaza del pópolo para ver Santa María. Tras esto, nos fuimos paseando hacia Villa Borghese, y disfrutamos de los jardines y del entorno tranquilo y verde, porque a pesar de que no ha hecho excesivo calor (tengamos en cuenta que somos de Córdoba y llegamos a soportar 50 graditos...) siempre es bueno un poco "de verde".
Ese día como estábamos muiy cansados, compramos la comida en una trattoria y nos subimos a la terraza del hotel que se estaba de maravilla. Día 3: Tuvimos una intensa mañana de iglesias: Sta Mª Maggiore, S, Pietro in Vincoli (donde está el Moises de Miguel Angel), San Clemente (bajamos a la cripta), San Giovanni Laterano...
Después de comer nos fuimos a ver el Panteón, cuya cúpula nos impresionó, Sta María sopra Minerva, con su techo azul cobalto estrellado, el obelisco del elefante (que está delante) y San Ignacio de Loyola y la iglesia del Gesú. Y a la cama, que todo lo hicimos andandito.
Día 4: Vaticano.
Nos fuimos sobre las 9 a la basílica directamente. La cola para los museos vaticanos rondaba las 3 horas de espera, así que visitamos la basílica tranquilamente, las tumbas papales, la plaza y nos fuimos a comprar recuerdos. Estupenda la tienda de los Soprani de precios.
Paramos a tomar algo y sobre las 12:30 nos pusimos en la cola, y estuvimos unos 50 minutos, aunque pudimos comprobar que a las 2:30 de la tarde no había NADIE, o sea, que si comes tempranito y luego te vas a los museos, igual no tienes que hacer cola. En fin, de los museos, yo iba con la fijación de la capilla Sixtina, y no me defraudó. Por la tarde nos fuimos al Trastévere. Preciosa la iglesia de Stª María, para mí, la más bonita que he visto desde luego, con ese aire bizantino que la envuelve.
El barrio, encantador, algo decadente, pero quizás ahí está su encanto. Cenamos en el Ivo a Trastévere, genial, el personal y la comida. Volvimos otro día incluso. Y después, paseando por los puentes, de vuelta a casa.
Día 5: Excursión a Nápoles y Pompeya. Un poquito pesado el autobús, pero Pompeya mereció la pena, sobre todo con guía. No nos defraudó.
Día 6. Coliseo. Informados por los foros, nos fuimos directamente al Palatino donde no había nadie y sacamos la entrada. Nos fuimos al coliseo y pasamos directamente a contratar el guía en habla castellana (3,5 euros por cabeza), pero mereció la pena. Jorge, el chico, nos dio explicaciones y curiosidades que de otra forma no hubiésemos averiguado.
Muy bien. Después andando hasta Sta María in Cosmedín, donde está la boca de la Veritá, para la foto de rigor, porque la iglesia está algo deteriorada, pero es bonita. Cogimos el autobús a las catacumbas de San Calixto que nos gustaron mucho y de vuelta para atrás. La tarde la terminamos en Piazza Navona comiendo sentados en el suelo un helado de Tartufo en 3 scalini que es la especialidad y paseando por la zona. Reventados volvimos al hotel.
Día 7: Compras. Habíamos dejado un día libre para hacer compras tranquilamente, así que estuvimos deambulando de un lado a otro y disfrutando de la ciudad sin prisas. Por la noche volvimos al trastévere para despedirnos de roma.
Ha sido una gran experiencia. Hemos disfrutado, nos hemos reido mucho y nos llevamos recuerdos estupendos.
Roma merece la pena por libre. La gente es amable, hablando despacito nos entendemos mutuamente en lo más necesario y se puede ir andando a la mayoría de los sitios.
Si tenéis oportunidad, Roma siempre está despierta.
Un beso |
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