
Hélène y yo en la Discoteca Millenium, donde me dieron la beinvenida a la región de la Picardie.
Amiens | 0 comentarios.
|
Hélène, una amiga francesa que conocí en un camping de Peñíscola (Castellón) es una estudiante de español que estuvo un año viviendo en mi casa de Barcelona, ya que daba clases de francés en un municipio de las cercanías de la Ciudad Condal. Desde su partida a Amiens, su ciudad natal al norte de Francia, hacía casi dos años que no nos veíamos, así que decidí ir a visitarla. Mi viaje fue en avión, concretamente con la compañía Ryanair, ya que el aerpuerto de destino era Beauvais, a tan solo 1 hora de Amiens.
Hélène me recogió allí y comenzó todo un gran fín de semana.
Después de llegar a su casa y cenar con su familia, nos fuimos a la Discoteca Millenium a celebrar mi llegada. La noche fue apoteósica, con una mesa reservada de antemano para nosotros y con Champagne francés de 69 euros la botella (un número un tanto chistoso, jeje).
La noche fué fantástica, pero lo que vino al día siguiente fue muchísimo mejor. Visitamos su ciudad, Amiens, con una catedral impresionante (recomiendo ver el espectáculo de luces, aunque en verano, por esto yo me lo perdí, jeje), la casa de Jules Verne o monumentos y relojes magníficos repartidos por toda la ciudad.
El día siguente fue dedicado a Trésport, un pueblecito costero donde muchos parisinos pasan sus vacaciones de verano. Lo mejor, la gastronomía. Yo y mi amiga nos comimos una mariscada que aún estoy saboreando, jejeje. Si algún día vais, subid al acantilado. Las escaleras son infinitas pero la vista desde arriba es impresionante.
Un dato interesante y gracioso es que venden unos bocadillos de lo que quieras pero dentro lo llenan de patatas fritas. Algo extraño pero bueno, ya que te da fuerzas para subir las escaleritas del acantilado (recuerdo que una gaviota nos perseguía en busca del sabroso bocadillo, jajaja).
El último día estuvo dedicado, cómo no?, a la Ciudad de la Luz, Paris. Fuimos en tren desde Amiens. Llegamos a la Gare du Nord, donde comenzó el intenso día de visitas: Sacré Coeur, Moulin Rouge, Arc du Triomph, Pont Alexandre III, Tour Eiffel, Musée du Louvre, Nôtre Dame, etc etc etc. Paris es una ciudad carísima, asíq eu lo mejor es llevar una mochilita con unos bocadillos y sentarse tranquilamente en Parc des Tulleries a comerlos, jeje.
De esta ciudad destacaría la vista impresinante que se tiene cuando se sube a la Tour Eiffel, algo que no se debe pasar por alto y un paseo por Pigalle, con cientos de locales de ocio, música, copas y, porqué no decirlo?, sexo (aunque mejor saltarse el gasto en los sex-shops y ocuparlo en comprar un tiquet de un día para el metro, ya que nosotros tomamos el tren subterráneo 21 veces, jeje).
En un día, la visita a Paris fue muy escasa, aunque no me puedo quejar. Lo primero que pensé al volver a Amiens es que quería volver a esa ciudad de la luz (menudo sobrenombre que le pusieron, el Sol anda siempre escondido y el paraguas es como tu fiel compañero, jeje).
Al día siguiente vuelta en avión a Girona y en bus a Barcelona. Cuando llegué solamente tuve 20 minutos para coger la mochila e irme a trabajar, reventado, pero alucinado y feliz por ese gran fin de semana. En el tren camino del trabajo, pensando ya el próximo destino... |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|