Francisco Piria en 1890 compró terrenos con tres cerros, una costa con playa y un puerto natural para empezar a construir en 1893 un hotel (actualmente el Argentino), una rambla inspirada en balnearios europeos como Niza, un castillo (hoy museo), un puerto y plantó pinos. Fue el esfuerzo más grande realizado en el país por un solo hombre. Lo llamó el "Balneario del Porvenir".
Está a 100 km. al oeste de Montevideo, una hora por ruta y a 30 km. de Punta del Este. Para el cumpleaños de mi esposo Diego, en enero, lo sorprendí regalándole en un paquete una semana de vacaciones, en este lugar desconocido totalmente para los dos.
Desde Buenos Aires salimos por la compañía Buquebús en buque rápido (1 hora) a Montevideo hay 330 km. y de ahí incluído el traslado en bus a Piriápolis. Es un remanso de paz junto al mar y la naturaleza. Al pie del cerro San Antonio está el balneario, lo destacado son los cerros que se zambullen en el mar y verdes colinas que abrazan la pequeña ciudad, tranquila, rodeada por bosques de pinos y eucaliptus, tiene una extensa franja de playas de arena blanca y aguas tranquilas.
En 25 km. de costa hay diversos balnearios muy distintos: poco profundos, resguardados del viento por los cerros, de aguas cálidas y transparentes, solitarios o concurridos.
La playa de la rambla es la más concurrida, está formada por La Rinconada, Los Angeles y Portales, las tres parecen una sola, aguas calmas y poco profundas. Playa Hermosa: extensa y segura, especial para niños, con olas suaves y escasas. Playa Grande: aguas movidas y rocosa. Playa San Francisco: extensa, amplia, arena fina, para disfrutar las olas. Hay una zona deportiva para practicar fútbol, voley, buceo, windsurf, remo.
Nos hospedamos en el hotel Embassy en la Avenida Piria 968 tel: 598-43-22556, bien ubicado, económico, cómodo, con parque y frente a la playa de la rambla. Conocimos Punta del Este durante una excursión al Hotel Conrad, la feria artesanal al final de la Avenida Gorlero y disfrutamos en la casa de Laguna del Sauce de Carlos Perciavalle la obra de teatro que realizaba con Antonio Gasalla.
Espectacular y muy divertidos. Realizamos una excursión al cerro San Antonio, el más alto, se llega a su cima en auto o aerosilla, arriba hay un templo a este santo, un parador y una inmejorable vista panorámica de la ciudad que mantiene sus encantos y fanáticos.
Hay una importante reserva de flora y fauna autóctona, un zoológico en el cerro Pan de Azúcar que llegamos tomando un micro en la rambla, parques, paseos al aire libre y en contacto con la naturaleza. La ciudad no es lujosa sino sencilla, cómoda y agradable, no existe el apuro, lo más notable y admirable es el respeto hacia los demás, todos los automovilistas frenan para dar paso al peatón, el trato es cordial y atento.
Después de un día de sol, la vida nocturna ofrece a lo largo de la rambla costanera, llamada de los Argentinos, espectáculos callejeros (mimos, músicales, conciertos), entretenimientos, casino, comercios, cine, una feria en el Paseo de la Pasiva hay artesanías de todo el país en cuero, lana, plata, cerámica, etc. y restaurantes de primera clase, menú fijo y módicos (exhiben precios en el exterior del local), la elección es tuya, hay para todos los gustos: carne. pescado, mariscos, pastas, pizzas, platos típicos de comida italiana, española o francesa.
Hay ambientes más informales para conocer gente, tomar algo y divertirse, son los pubs. Sobre la playa pero alejada del centro, está la Megadiscoteca Vértigo con servicio propio y gratuito de ómnibus. Por la noche el paisaje se transforma... la playa se ve iluminada por las luces doradas de la rambla, generando una vista imposible de olvidar... como este viaje. |
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