Después de tanto tiempo sin salir de la asfixiante ciudad, bien merecido estuvo este pequeño viajecito, que aunque quedo chiquito fué aprovechado al máximo, como debía ser.
Lo mejor de este viaje es que no fue planeado, es uno de esos viajes que pasan sin esperarlo y al que simplemente te lanzas sin saber que harás o a donde llegarás, y es que surgió gracias a una amiga con dos tickets extras para el bus, y bueno, quien en su sano juicio diría que no...yo no!...asi que, 9 de la noche, salí del trabajo y mi hermana ya me esperaba con las maletas hechas para ir directo al terminal...rumbo a Ancash.
Llegamos en la mañana y lo primero que noté fué el frio, no encuentras la humedad de Lima pero igual te llega hasta los huesos asi que después de encontrar hospedaje y dejar las maletas nos vamos en busca de un mercadito para comprar guantes y gorros y de paso desayunar.
Saliendo nos damos un paseito por la plaza y bueno, siendo esta la primera vez en Huaraz decidimos tomar un tour que nos lleve al Callejón de Huaylas. Así que salimos en rumbo después de recoger a algunos turistas en sus hoteles y llegamos a los lugares mas hermosos que hay, bueno, al menos que yo haya visto hasta ahora.
El día se nos fue en largas caminatas en Yungay, la visita al cementerio, una navegadita bajo la lluvia en la Laguna de LLanganuco donde aprovechamos para tomar un mate de coca calientito, y la obligatoria parada en Carhuaz para todo viajero que desee probar los mas ricos y variados helados (hay hasta de palta y cerveza!).
El segundo dia tomamos el bus tempranito para el tour hacia Pastoruri ya que es un largo camino, pero afortunadamente la belleza del paisaje hace que que el camino no sea tan fastidioso, sobre todo cuando hacemos una parada en unas cuevas que no son parte del tour pero que a insistencia de los turistas nos dejan disfrutar por un rato.
Una vez que llegamos, se hace un poco mas pesado respirar debido a la altura, y mas aun cuando vemos el largo trayecto que hay que caminar para llegar hasta la nieve. Algunos optan por alquilar un caballo que los lleve hasta arriba, otros pagan a personas que las llevan cargando, lo cual es mas usual con los niños, pero algunos adultos tambien hacen uso de este servicio y a los locales no parece importarles porque suben con tal agilidad que serían envidia de cualquier atleta olímpico.
Después de mas de una hora de caminar con el corazón en la boca, llegamos a nuestro destino, ha salido un poco de sol y creo que hasta en Lima se siente mas frio que allí en medio de la nieve, hago mis intentos de caminar (por primera vez!), y digo intentos porque casi todo el rato me la pase gateando, pero que mas da, allí lo unico que importa es divertirse, lanzar nieve a todo el que pasa por tu lado y no olvidarse de respirar.
Al tercer dia tan solo nos queda dar una pequeña caminata por Huaraz ya que el bus que nos llevara de regreso a Lima sale al medio dia, disfrutamos de un suculento desayuno con pan serrano, llevándonos unas buenas provisiones para la familia y nos despedimos de esta hermosa ciudad con el deseo de volver pronto. |
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