
Jesús, un refrigerante al gusto de los jovenes
Brasil | 0 comentarios.
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Publicado por www.diarisdebicicleta.cat
Brasil es un país muy religioso, por lo menos ésta es la observación que nosotros teníamos y aun seguimos teniendo.
Como si no bastase tener 80 millones de católicos, según datos de la década de los 90, el Brasil tiene en su complexa espiritualidad muchas iglesias de base cristiana, pero sin compartir la teología dominante de la iglesia católica.
Algunas de estas iglesias son, por ejemplo, la Igreja Adventista do Séptimo Día, la Iglesia do Evangelho Cuadrangular, la Igreja Evangelica Assembléia de Deus, la Igreja Metodista, la Igreja Presbiteriana y la Igreja Universal do Reino do Deus.
Ellas comparten, en gran parte, el cuerpo de las sagradas escrituras pero, por diferentes técnicas y, quizás, tácticas, actúan para tener mas audiencia espiritual y, por consiguiente material, que las demás. De este modo hacen que los creyentes, por ejemplo, se dejen llevar, en algunos casos, por cánticos y canciones bien elaborados por los promotores de estas iglesias, otros gesticulan de una manera caótica, como si estuvieran eliminando el mal espíritu del cuerpo y otros, simplemente, contemplan estos “espectáculos” como siendo algo divino.
Yo y Quim, cuando bajamos por el Río Amazonas, en el estado de Amazonas y Pará, principalmente en el tramo bajo, hemos observado que en todos poblados pequeños que nosotros cruzábamos con la embarcación, las iglesias encontradas allá eran algunas de estas arriba mencionadas. Esto ha demostrando así la gran penetración que estas poseen, principalmente en las clases bajas de la población. Lo mismo puede ser dicho cuando viajábamos por Pará y Maranhão, siendo la tónica de los pequeños pueblos la presencia de estas iglesias, tan cerca de una populación carente de bienes materiales y, quizás, espirituales.
Dichos como “Jesús é amor”, “ Jesús é o melhor amigo”, “Deus é fiel”, “que Deus os bendiga”, “Jesús é o salvador” y otros, son propagadas por “outdoor” de las carreteras, en el saco de pan que comes, escritas en los muros de las ciudades que nosotros pasábamos por una gente creyente en sus formas de vida y, ciertamente, la mayoría quizás, carentes de una ciudadanía efectiva y participativa.
Pero la discusión sobre la validad de existir estas y otras iglesias para compensar el gran vacuo existencial del brasileño, si lo hay, podría ser el tema de un “diálogo entre civilizaciones”, pero no lo es. La finalidad es simplemente abordar este tema y lanzar una pregunta para UD.; “la religiosidad y, por consiguiente, las iglesias, venga de donde venga, es de hecho un opio para el pueblo, como sustentaba las teorías marxistas-leninistas, o tiene alguna función cultural y social embutidas en el amago de la cuestión” ?
El hecho de tener varias iglesias, aun que sea de una misma base teológica en una sociedad, es el mismo, creyó yo, que un país tener varios partidos políticos representando cada una de las facciones políticas o intereses y, ciertamente, Brasil lo tiene. Así, en Brasil, donde anda el político andará la fe y su traducción, aquí, por una participación activa a uno de las iglesias arriba mencionada, incluyendo la iglesia católica.
Tenemos, excepciones, como los partidos comunistas que, en su propia idiosincrasia son ateos. Pero la manifestación mas fuerte de esta traducción entre iglesias, sociedad y partidos políticos, esta, quizás, a nivel de economía. En “Maranhão”, segundo estado más pobre del Brasil, a una marca de refrigerante que detiene cerca del 30% del mercado. Se llama “Jesús”, si, esto mismo, “Jesús” y su sabor es una mezcla del sabor del “guaraná” (un clásico en Brasil) con chicle.
La verdad, este sabor no ha convencido a los paladares europeos, como el mió y tampoco el de Quim. Pensamos que “Jesús” era un “golpe de efecto” temporario, sin tradición, pero estábamos equivocados.
Tanto es así que la Compañía Coca Cola compró la empresa que fabricaba y acrecentó en el contrato mercantil que aun durante cinco años usaría el “Jesús”, un refresco que mata la sed del cuerpo y, por lo visto, la espiritual. |
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