Bueno, pues soy Charo, de Córdoba, España, y aunque he tenido el placer de conocer bastantes paises desde hace algunos años, hoy quería dedicarle una ruta de viaje a Galicia, aunque yo soy andaluza de pura cepa, y en algún momento, haré honor a mi tierra, al sur, y escribiré uno sobre ésta, pero para ese, necesito más tiempo, más detalle, y aún me quedan rinconcitos por conocer.
A Galicia fuimos hace 2 años. Ya habíamos estado, pero como nos cautivó su paisaje verde y azul, de tierra y mar, de gris plomo del viento y de arrecifes de la Costa Da Morte, pues volvimos más tranquilos con el coche, a conocerlo más a fondo.
Comenzamos por Verín, un pequeño pueblecito de la provincia de Orense, donde destaca la fortaleza de Monterrei y su casco histórico, asi como su verde paisaje de interior. Nuestra siguiente parada fue Baiona, en la provincia de Pontevedra, frente a las islas Cies, y a un pasito de Portugal. De él destacaría su enclave, sobre todo la península de Monte Real, donde se encuentra el Parador Nacional, con unas vistas espléndidas sobre el mar, así como el Cruceiro de la Santísima Trinidad.
Tras dejar Baiona, nos fuimos a Tui, en la misma provincia y separada por el río Miño de Portugal, lo cual nos permitió cruzar al país vecino en pocos minutos y visitar Valençia do Miño, que es una ciudad preciosa de dicho país.
Pero Tui ya de por sí es maravilloso. Su entorno monumental, su catedral y la posibilidad de disfrutar del riquísimo vino "Albariño" de la zona, lo hacen parada obligada del camino. Siguiente destino: Monforte de Lemos, con su conjunto monumental de San Vicente do Pino,formado por la Torre del Homenaje, el monasterio de San Vicente y el palacio de los condes de Lemos, donde tuvimos el placer de dormir, ya que hoy es un magnífico Parador Nacional.
Tras marchar de Monforte, nuestro siguiente destino era Pontevedra, que es ciudad monumental, noble, señorial y palaciega, y por cuyo casco viejo merece la pena perderse sin mapa alguno, y dejarse llevar por el ambiente sereno y amable.
Cambados, fue nuestra siguiente apuesta. Frente a la Ria de Arousa, con una magnífica gastronomía, unos Pazos (construcciones gallegas señoriales) preciosos y muy cerquita de la Isla de la Toxa, tradicional balneario para la cura del alma y del cuerpo. Tras abandonar Cambados, nos dirigimos a Santiago de Compostela, donde ya hemos tenido el placer de estar varias veces, donde Santiago Apóstol descansa en la catedral, inmensa, imponente, entre sus viejas callejas y su casco monumental.
Decir de Santiago que es preciosa, es decir poco, es ciudad para ver, para vivir, y disfrutar, y nosotros, así lo hicimos. Nuestros siguientes pasos nos llevaron a parar en La Coruña, para ver la Torre de Hércules, uno de los faros más antiguos del mundo, construido con base cuadrada y desde donde se contemplan unas vistas maravillosas del mar.
Acto seguido, nos marchamos a Ferrol, villa marinera con sus grandes ventanales blancos abiertos al horizonte. Nuestra penúltima parada fue Ribadeo, en la provinica de Lugo, villa que separa Galicia de Asturias, en la desembocadura del río Eo, con su fuerte de San Damián, y su camino de peregrinos camino de Santiago...
Y para finalizar estos 10 días de viaje, llegamos a Villalba de Lugo, donde un torreón medieval domina el pasiaje urbano, y desde donde volvimos a casa, encantados de haber tenido una vez más la oportunidad de visitar esta tierra tan maravillosa, con pueblos encantadores en cada esquina, con lugares que no se olvidan nunca... y a la que seguro, volveremos de nuevo, en cuanto tengamos otra ocasión. |
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