Aquí inicio mi segundo diario, agradezco a todos los que leyeron mi primer diario y me incentivaron a seguir con el segundo, aunque debo reconocer que al escribir me hace reencontrarme con esos momentos maravillosos que viví en mi viaje.
Al finalizar el diario anterior, estábamos en el Rodoviario de Rio de Janeiro, buscando un teléfono para llamar a mi nuevo amigo en Brasil, a quien conocí por internet, nos habíamos enviado talvés un par de mails, y ya nos dirijíamos a visitarlo a su casa en Mangaratiba a alrededor de dos horas al sur de Rio, la idea era llamarlo ya que él iría a recogernos al terminal más cercano a su casa.
El punto es que ya eran las 11:45 y salía un bus hasta allá, por lo que no tuvimos tiempo de llamarlo por teléfono, ya que el outro omnibus salía a las 14:45 Hrs. lo que nos significaba estar tres horas en el Rodoviario, por lo que optamos llamarlo una vez estando en Mangaratiba. Compramos el pasaje el que tenía un valor de R$ 18, yo estaba feliz, ya que la información que yo tenía era que costaba R$ 36. El conductor nos avisaría donde bajarnos ya que al mostrarle la dirección que yo tenía el conocía el lugar.
Disfrutamos las dos horas de viaje, admirando el paisaje, ya que es todo como una postal, de repente el conductor nos avisa que habíamos llegado y nos encontramos en la puerta del Condominio de quien nos recibiría y quien estaba esperando una llamada nuestra... ¡Ho! que verguenza...salió el conserje del condominio y le preguntamos donde había un teléfono... ¡Ups!, a más de 30 minutos de ahí, por lo que le dije que ibamos a casa de Alexandre, éste lo llamó, nos hace pasar y nos dice ¡él los está esperando!. Nos recibió como si nos conocieramos de siempre, que persona maravillosa, sin conocernos, sin habernos visto nunca, nos abrió la puerta de su casa, un nuevo angel aparecía en nuestro viaje.
Después de las presentaciones y del gran recibimiento de nuestro nuevo amigo, salimos a caminar al pueblo, que quedaba alrededor de 40 minutos caminando en bajada, el lugar era hermoso, tenía unas vistas maravillosas, en el camino nos deteníamos a sacar cocos y tomábamos su jugo..
Disfrutamos su vegetación, compartimos con su gente, estuvimos en su embarcadero y en su playa, en su plaza ( para Gonzalo...estuvimos bajo el arbol de la plaza frente a la iglesia, justo ahí donde te trae recuerdos) y seguimos caminando mucho, alrededor de 4 horas, hasta que empezó a oscurecer y ya era muy tarde para volver caminando, por lo que pensabamos tomar un transfer hasta el centro de la ciudad desde donde salía un bus hasta los altos de Mangaratiba, que era donde debíamos ir, pero el transfer pasaba en una hora más por lo que optamos pedirle a un señor que nos llevara hasta el centro.
¡Que gente tan amable!, nos llevó y no sólo eso, disfrutaba hacerlo, y de hecho nos dejó en la puerta del condominio, nosotros lo abrazamos y le agradecíamos, él estaba feliz y reía sin parar...lamento no haberle tomado una foto. Llegamos a casa y Alexandre nos estaba esperando, nos mostró la habitación donde nos hospedaría, nos mostró su casa y puso todo a nuestra disposición, nos preparó una rica once con un exquisito pan francés, hablamos mucho y nos entendíamos bastante bien, considerando que nosotros no hablamos portugés y él no habla español, y no todo terminaba ahí, el tenía en su trabajo turno de noche, por lo que nos ha dejado sólos en su casa. ¡Admirable!. Después que se fue estabamos tan cansados que nos acostamos impacientes por que llegara el otro día, ya que iríamos a conocer algo de Paraty.
El día comenzó temprano, ya a las siete estabamos en pie, al llegar Alexandre, nos llevó hasta el cruce donde pasa el omnibus hasta Paraty, nos dejó arriba de este y se fue...¡que bueno!, porque me habría dado una verguenza tremenda que nos hubiera visto bajarnos del bus..el pasaje estaba Muy caro. R$ 36 por cada uno, cuando de Rio a Mangaratiba nos salió R$ 18, por lo que nos bajamos y esperamos desde ahí un bus a Jacaraí por R$ 2,30 de Jacaraí a Angra Dos Reis por R$ 1,90 y de Angra a Paraty por R$ 6,80, por lo que sumando tuvo un costo de R$ 11 por cada uno, osea economizamos bastante de esta manera, aunque obviamente nos demoramos más.
El llegar a paraty fue encontrarse con una belleza más dentro de Brasil, con sus playas de mar calmado, su embarcadero, sus casas coloniales, mucho verde y como en todos los lugares que fuimos, gente maravilosa, caminamos por sus calles angostas, con ganas de habernos quedado un par de días más, pero teníamos que volver.
Al regreso repetimos la travesía de ida, de Paraty a Angra Dos Reis, donde recorrimos el centro de la ciudad, su plaza, su iglesia y nuevamente tomamos un omnibus de ahí a Jacaraí, de Jacaraí a mangaratiba, pero ahora se incluía un bus del centro de Mangaratiba hasta Alto Do Sahy, que era donde estaba el condominio, y ¡ho! nos faltaron unos centavos para el ultimo bus, hicimos mál el cálculo, pero no tuvimos problemas, ya que el conductos nos llevó igual a nuestro destino.
Al otro día partiríamos a Ilha Grande, pero antes de eso, compartiríamos con nuestro querido Alexandre, ya que desgraciadamente no pudimos compartir mucho con él debido a su trabajo. Esa mañana esperamos a que él regrasara y partimos a la Playa Do Sahy, que está muy cerca de su casa, una praia hermosa de aguas calmas, que él cuida de una manera admirable, cada vez que encuentra desechos ó basura, va recogiendo todo para mantener su playa limpia, es un ejemplo a seguir, además que ha ordenado sus rocas de tal manera que ya logra comunicar una playa con otra, yo le puse a esa playa Praia Do Alexandre.
Al caminar y disfrutar por la playa, con el sol dándome en la cara y ese mar calmado bañando mis pies, doy gracias a Dios, por habernos dado la oportunidad de conocer estos hermosos paisajes y esta hermosa gente, hace mucho que no sentía tal relajo y emoción en cada paso, Alexandre fue nuestro angel en Mangaratiba, una persona exepcional, amable, acogedora, muy preocupado de hacernos sentir siempre cómodos. Hemos sido afortunados primero al conocer a Jessica en Rio y luego al conocer a Alexandre, nos hubieramos quedado más tiempo pero debíamos seguir a Ilha Grande otro de los destinos de nuestro itinerario..
Estos seis días que llevabamos en Brasil, primeros tres en Rio, (el que detallé en mi diario anterior llamado Un Angel en Rio de Janeiro, para quienes no lo han leído) y estos tres días en Mangaratiba, habían superado nuestras expectativas, estabamos felices, no había ningún día igual al otro, despertabamos a las 6 de la mañana llenos de energía, nadabamos en playas que parecían piscinas, caminabamos más que kun fú y admirabamos la belleza en su esplendor, ya que hasta habíamos tenido sólo días soleados, ósea, que más podíamos pedir...todo estaba a nuestro favor. Hasta mi próximo diario... el que denominaré..."Una Ilha Preciosa".¡¡Hasta pronto!! |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|